Zombies en la tele!

Que no: "Zombies por la Tele".
Alguna vez leí en una entrevista hecha a esta jeva, cumshoterita como pocas dicho sea de paso (quién no solo sale en un papel importante en una de las series que mencionaremos más adelante, sino que también hacía sus pininos en la recomendable Prision Break), si creía que dentro de poco los zombies iban a tener un impacto cultural entre los shiiiavos tal y como lo tienen esos otros seres ficticios (en serio, lo son) llamados vampiros. Y es que si prestan atención, últimamente ha habido no solo varias movies de zombies (la mayoría de un nivel mediocre, todo hay que decirlo), sino que también varios videojuegos han hecho versiones de los estarrios juegos de guerra o FPS ambientados en el holocausto zombie. No me acuerdo cómo respondió a la pregunta la mentada actriz, pero me parece que en realidad la onda no va por ahí. La identificación del gran público con las cintas de zombies no se da por su gusto hacia los muertos vivientes, ya que estos no tienen ese sex-appatel que hace populares a vampiros u hombres-lobo. Los zombies son asquerosamente pútridos y sumamente pendejos, además de que están muertos. He ahí a unos tipos realmente xodidos. La empatía del público, entonces, se centra en la figura del superviviente. Este no necesariamente es el más fuerte o rápido, sino que generalmente usa solamente su inteligencia para escapar del peligro. Generalmente existen dos clases de ellos: a) el wey que aún cree en la humanidad y los valores del mundo ya decadente, por lo que esta dispuesto a morir (y generalmente muere) por proteger a alguien, ya sea un miembro de su familia o un amigo encontrado en el camino; y b) el ojete que busca sobrevivir sin importar cargarse en el camino a tantos zombies como pueda o incluso a otros humanos. Ambas figuras son poderosas y atractivas y es por eso que el gran público se identifica con ellas de manera tan fácil y llega a idealizarlas y se da por imaginar lo que ellos mismos estarían dispuestos a hacer en una situación del fin del mundo. Claro que para desarrollar con éxito tal clase de caracteres en más o menos dos horas (al hacer una película) se necesita de un talento cinematográfico que muy pocas personas tiene. Es por eso que los principales medios para que estas historias se desarrollen de manera brillante bien pueden ser las novelas gráficas (o cómics, pues) y las series de televisión, en donde si encontramos tiempo para crear personajes apasionantes en medio de situaciones extremas. En este post analizaremos 2 de estas últimas, una estadounidense y la otra británica, para ver sus tramas y producción, así como su particular forma de manejar la mitología del zombie prestado del cine y la evolución de éste ahora como estrella de la pantalla de plata.

La primera es "The Walking Dead" (2010), creada por Frank Darabont, basado en la novela gráfica escrita por Robert Kirkman (la cual no he leído y por tanto de la que no hablaré), emitida por AMC network originalmente e internacionalmente distribuida en los canales Fox. La premisa de esta serie es básica: un sheriff (Andrew Lincoln) de un pueblo rascuacho de las afueras de Atlanta recibe un par de tiros durante el cumplimiento de su deber, los cuales lo ponen en coma durante un tiempo que no conocemos, ya que cuando despierte descubre poco a poco que el mundo se ha ido al caraxo por el holocausto zombie. En unas secuencias iniciales que seguramente les recordará en demasía a 28 Days Later... (2002), Rick (así se llama) deambula por las calles vacías que separan el hospital de su casa, encontrando solamente rastros de destrucción y abandono y alguno que otro cuerpo pútrido y mutilado que aun se mueve y trata de morder. El tipo llega a su casa, donde un sobreviviente y su hijo le dan las pautas de lo que sucedió o al menos de lo que ellos interpretan que pasó, ya que nunca hubo mucha información -lo cual es clásico en el género. Después de reponerse, Rick toma la resolución de ir en busca de su esposa e hijo en Atlanta, donde una transmisión de radio anuncia que existe un refugio custodiado por el ejercito, seguro, y en donde se esta trabajando para encontrar una cura. Al llegar allá, el sheriff será recibido por revelaciones no tan agradables, un grupo de sobrevivientes variopintos y muchos muchos zombies.

Sin caer en la tentación de soltar spoilers a diestra y siniestra, dejaremos aquí el resumen de la premisa, que como podrán darse cuenta, no es nada del otro mundo. Es una historia bastante simple y llena de todos y cada uno de los clichés del género. Los personajes que Rick encuentra en el camino también son estereotipados y él mismo no es original (un tipo con una necesidad patológica de hacerse el héroe), sin embargo la serie engancha precisamente por su paciencia para ir entretejiendo las historias de ellos y sus relaciones con otras personas y con el mundo en los tiempos del Juicio Final. Como recordamos, aquí disponemos de más tiempo para que diálogos que serían muy difíciles de insertar en una cinta por cuestiones de tiempo, con lo cual se nos pinta de manera más fácil la personalidad de cada uno de los sobrevivientes y se retrata de manera detallada los peligros que los acechan, de los cuales muchas veces los zombies son el menor. Dichos seres, hay que mencionarlo, corresponden aquí a su imagen tradicional cinematográfica: son lentos, le temen al fuego, no tienen fuerza sobrehumana pero son inagotables, infectan con una mordida aunque no se trate de una particularmente aparatosa, reconocen a los vivos mediante el olor y solo "mueren" al ser destruido su cerebro. Más adelante descubrimos más datos sobre su génesis y sobre su hambre incontrolable, mientras nuestros amigos trata de encontrar, si bien no una solución definitiva, algo por lo que segur vivos.
La serie cuenta con una gran producción, por lo que el departamento de arte es estupendo. Las muertes, si bien no son originales, aprovechan muy bien los primeros planos para mostrarnos sangre y viseras en toda su gloria. Las actuaciones cumplen y en general se trata de un producto muy bueno, al que además se le añade una historia sumamente adictiva y compleja por momentos. Aún así es lenta (lo cual es natural), pero lo es menos de lo que podría esperarse, ya que su primera temporada se compone de solo seis episodios (quizá debido al costo de producción de cada uno, ya que a todas luces se trata de una serie muy cara), lo cual hace que prácticamente ninguno de ellos es prescindible (como ocurre en Lost u otras por el estilo). Como conclusión habrá que agregar que se trata de un producto de un nivel estupendo, pero que en realidad no ofrece nada original a la mitología del zombie, sino que parece ser solamente un cúmulo de lugares comunes y homenajes, eso sí muy bien manejados. Bastante recomendable.

La otra serie (bueh, hay que aclarar que en realidad se trata de una mini-serie) que mencionaremos aquí es Dead Set (2008), producción británica dirigida por Yann Demange y escrita por Charlie Brooker, originalmente transmitida por Channel 4 La premisa de esta historia quizá les recuerde un tanto a Shaun of the Dead (2004), ya que al principio se centra en lo que parece ser un día normal de un grupo de personas (en este caso el equipo de producción del Big Brother birtish y los habitantes de la casa), mientras monitores de televisión nos muestran noticias de destrucción y muerte. Poco después se acaba el mundo (literalmente) y nos adentramos en la odisea de Kelly (Jaime Winstone), la chica del café en la producción, quien hace equipo con los habitantes de la casa -los tipos más idiotas de Londres, junto con los compadres de Four Lions-, en post de sobrevivir.
La serie es producida por Zeppotron, que es parte de la compañía holandesa Endemol, creadora de Big Brother y directamente responsable de la fiebre de los reality show. Y Brooker aprovecha esto para destrozar el producto insignia de la compañía con una crítica sumamente inteligente y despiadada sobre el programa y las personas que lo componen, llámense productores, conductores, estrellas invitadas, participantes y público. En un ejercicio que quizá en manos menos talentosas hubiera desencadenado en una sucesión de alegorías cada vez más pretenciosas, Dead Set nos confronta con nuestra realidad diaria y nos hace ver a la estupidez colectiva y personal como la mayor amenaza para la supervivencia. Llena de diálogos sumamente ácidos que nos lanzan a la cara one liners memorables y rudos como escupitajos, la serie nos pone frente a un cúmulo de personajes perdedores e intolerables, con los cuales no quisiéramos identificarnos, pero de los cuales cada uno de nosotros tiene algo. Así podemos ver la estupidez de Pippa, la valentía de Kelly, la simpleza de Verónica, las rarezas de Joplin y la perversa e idiota naturaleza de Patrick, y de inmediato sentir empatía por algunos, teniendo de inmediato a nuestros favoritos para ganar el concurso cuyo premio es la vida misma. Y eso es algo a lo que aspiraba Endemol desde el principio con Big Brother y que, al menos en la versión mexicana, jamás ha logrado con él.

Dead Set es un producto brillante, producido, dirigido y escrito de manera sobresaliente, además de poseer un ritmo frenético y una fotografía que nos mete rápidamente en el mud de vértigo y asco del que ya no salimos hasta que aparecen los créditos finales. Aquí no vemos zombies lentos, sino corriendo como dementes, pero igual idiotas y con el cerebro como punto débil. Aquí jamás vemos nada sobre cómo fue que el mundo se xodió y en realidad vemos muy poco del exterior de la casa, solo sabemos por imágenes fugases que afuera es mucho peor. Usando el viejo recurso de la gente que trata de guarnecerse en una propiedad para intentar sobrevivir acuartelados y la cámara que Danny Boyle usó en su propia y privada visión sobre el ataque de gente infectada, la serie no ceja en mostrarnos una realidad vergonzosa sobre el ambiente de la televisión, en todos los niveles. Ningún personaje es héroe (la más cercana es la mencionada chica del café, pero ni ella cumple con las características) y no se molestan intentarlo. Solo intentan sobrevivir y aguantarse unos a otros, y mientras más tiempo pasa esto último se vuelve cada vez más difícil que lo primero.

Esta mini-serie de solo 5 episodios (el primero de una hora de duración y el resto de media hora) es sencillamente una joya, sin duda del mismo nivel que la ya mencionada Shaun... y de Zombieland (2009). Es divertida, ojete, con un humor negro genial y con mucha sangre. Hay que aclarar aquí que el único canal en México donde he visto que la pasan es el siempre rescatable iSat, pero conseguirla en DVD no es tan difícil y realmente vale la pena. Y a pesar de solo se compone de 2 horas y media de placer enfermo (hay rumores de que se transmite o se transmitió una nueva temporada en Reino Unido, pero no hay información concisa al respecto), pronto se ha convertido en un producto de culto, en especial gracias a sus grandes extras de DVD y a su muy recomendable sitio oficial.
* * *
Estas dos series han demostrado de madera inteligente que si se pueden hacer series buenas teniendo como premisa a los sobrevivientes de un holocausto zombie y su cruzada por seguir viviendo, lo cual nos hace ver que la mitología del muerto viviente no esta agotada, sino que por el contrario aún se puede extraer de ella productos de calidad. Y que son exitosos, además. Basados en esto, quizá en un futuro veamos más series de zombies o quizá programas ya consolidados hagan versiones especiales del holocausto relacionándose con su trama (me encantaría ver un brote de virus zombie en el hospital de House M.D., por ejemplo), pero eso ya se verá. Por lo pronto parece que los zombies han encontrado un campo fértil lleno de cerebros pegados a la pantalla chica y que se tomarán su tiempo para disfrutar a sus anchas del banquete. Y yo digo: Stay udead!