Ya casi es Navidad
Su servidor leyó la frase en twitter hace algunos días: la navidad no apesta, la gente sí. No podría estar más de acuerdo. Esta es la época del año en la que aflora la hipocresía, en la que los jetones se vuelven cursis y los caradepiedra se ablandan y todos aquellos hijosdeputa que conocemos y odiamos de repente se covierten en aquellos tipazos que nos abrazan en la fiesta de la oficina/facultad, deseándonos lo mejooor para esta fechas. Pero como Dios es infinitamente sabio también nos dio el contraste, igual de extremo e irritable: el de los amargados que aplican el plus en estos días. Y es que hay tantas cosas que lo justifican como el trafico del demonio, las filas interminables, los centros comerciales adornados desde mediados de noviembre y si, la hipocresía de todos aquellos que durante todo el año no te tiraron un pedo en la cara, pero que ahora -oh, ironía- solo te saben regalar sonrisas y malas películas en Región 4. Ambos polos están ahí y en cierta medida sirven para arruinarte el poco buen humor que alguno podemos acumular gracias al frio y a los días nublados.
Y ellos están ahí. Siempre. Todos los que caen en el exceso, los que convierten las posadas en pretextos para hacerse cagada en un coche a las 2 de la madrugada, los que se pelean en el estacionamiento de los centros comerciales, los que se cuelgan de la regadera el mero 24 de diciembre, los que te mandan el típico mail deseándote "un año lleno de éxitos". Patético. Casi tan patético como nombrar un álbum de Facebook como "de todo un poco". (Ahora que lo pienso tengo que admitir que yo mandé un mail que precisamente contenía esa línea de "un año lleno de exitos". Fail. Pero bueno, yo no tengo un álbum de Facebook llamado "de todo un poco".) Es muy simple alinearse con el cliché justo por eso: porque es simple. Lo más fácil es caer en los excesos decembrinos, en la peda, el abrazo culpígeno, el regalo caro para rellenar vacíos emocionales. Y es que hacer otra cosa requeriría tiempo y esfuerzo y qué hueva, no?
Yo pase buenas navidades cuando era niño, cortesía de mis padres. Pero también he pasado muchas del caraxo. Y es que muchas personas creen que esta época del año es perfecta para soltar las netas, para abrirse y sacar lo que traen adentro. Y cuando dicha actitud se mezcla con alcohol... bueh, solo digamos que las consecuencias bien pueden justificar el nacimiento de un nuevo grinch o algo. Por cierto, pensándolo bien siento que lo peor de estas echas son la cantidad de personas que tratan de fingir estar en alguno de los 2 polos arriba mencionados, solo para llamar la atención. Los que organizan el intercambio o los que se ponen pedos primero en la fiesta de la oficina y vomitan en las macetas de la recepción. Gente que simplemente necesita un abrazo o algo. Y bueno, tengo que confesar que muchas cosas personales que pasaron durante la adolescencia me hicieron odiar la navidad. Entonces estos días se pusieron del caraxo y así continuaron hasta este año. Y es que verán, este año ha sido un tanto diferente. Este año tengo la loca idea de tratar de pasarla bien en navidad, para tratar de no arruinarsela a las personas que me rodean y me importan. Quizá, en una de esas, y hasta yo termino pasandola bien. Este año ha sido un buen año y me gustaría tener una navidad a la altura. Y haré todo lo que esté en mis manos para lograrlo.
Y es que, pensándolo bien, no creo que haya nadie que quiera pasarla mal en navidad. Eso tampoco implica que TODO MUNDO desee una Navidad llena de azúcar y miel, simplemente nadie quiere pasarla mal. Muchas de mis navidades malas se debieron a acciones de otras personas, cosas que no podía controlar aunque quisiera. Pero otras fueron por mi, por mi actitud o por mis acciones. Y eso es lo que espero cambiar este año.
Y ya que estamos en esto no queda más que desearles sinceramente que pasen navidad que ustedes lleguen a recordar con una sonrisa durante la cuesta de enero. Y también que no haya nadie por ahí que se las arruine. Y si por alguna razón su noche no es muy buena que digamos (toco madera), solo tómense un momento y recuerden a John McClane. Él sí qua la ha pasado del nabo en navidad.