Y Dios nos regaló a The Beatles
La cosa con The Beatles es que tienen, al menos, una canción perfecta para cada momento memorable de la vida, no importa si es bueno o malo, trágico o feliz. No importa si solo pasa en nuestra cabeza o es una tormenta de mierda que nos rodea. No importa si es una boda. O un funeral. La canción es perfecta para ese momento. Y no importa si la letra es simple o si el estribillo se repite ad infinitum. No importa si la compuso John o Paul. O los dos. O alguno de los otros dos. Ni siquiera importa si es un cover (porque ellos también grabaron covers). Simplemente son perfectas. Eso es lo que se define como el soundtrack de nuestras vidas. Y eso era tan cierto para una teen sesentera como para un veinteañero del 2012.
Son atemporales, lo cabrones.
Yo crecí con ellos, claro. Madre y Padre son muuuy fans. Pero más que eso, la música de los Fab Four ha crecido en mí. Lentamente. A lo largo del camino. He aprendido a apreciarlos, a admirar las sutilezas, la maestría de su sencillez, la genialidad de su obra. Aprendí inglés gracias a sus letras. Y no aprendí a tocar ningún instrumento porque soy un tarado para eso, pero ellos me llevaron a intentarlo. Gracias a eso puedo decir que Los Beatles si son la banda. LA BANDA. No solo ahora, aunque nadie sabe lo que pasará cuando las cucarachas gobiernen la Tierra. No obstante, hay varias cosas que sí sé, como que por supuesto tengo una copia de The Beatles: Rock Band. Oh sí. Y que Revolver es una cabronada tamaño Finnegan’s Wake. O que amo ver a Ferris Bueller cantando “Twist and Shout”. Y que la frase “You’re waiting for someone to perform with” en ciertos momentos de la vida es… perfecta. Y ahora sé que ver la atenta cara de mi sobrina al escuchar las piezas del Sargento Pimienta es una felicidad inaudita. Amo escribir historias con la música de Los Beatles de fondo. Escribir sobre una chica cualquiera y preguntarme: ¿con qué canción se acordará de su papá, con “Blackbird”, con “Octopus’s Garden” o con “I am the Walrus”? Sé que escuchar demasiado a Los Beatles puede ser dañino (por ejemplo, fomenta la tartamudez), que Wes Anderson creó una escena de cine sublime con un cover semimudo de “Hey Jude” y un halcón de nombre Mordecai y que las líneas “Found my coat and grabbed my hat/Made the bus in seconds flat/Found my way upstairs and had a smoke/Somebody spoke and I went into a dream” no suenan tan especiales en papel, pero adentro de “A Day in the Life” son realmente bellas. Mi Beatle favorito es John. Pero admito que Paul tenía una voz chingona. Nunca le encontré chiste a Ringo, y siempre fui demasiado noob para entender la “genialidad” de George. “Penny Lane” es linda, pero Kate Hudson es más linda en Almost Famous. Y ya saben, “the only true currency in this bankrupt world is what you share with someone else when you’re uncool”…
Si yo fuera cristiano diría que Dios nos regaló a The Beatles. La verdad es que no lo soy, pero me gusta como suena. Pero sí estoy seguro de que el mundo es un lugar más interesante gracias a ellos.
Pongan aquí su canción favorita del Cuarteto. Seguro se la saben de memoria.
