Winter's Bone
El mundo del cine esta lleno de héroes improbables y entrañables. Personas normales que se enfrentan a situaciones extremas y que salen de ellas evolucionando en cada aspecto de su vida, progresando y haciéndose mejores. Ree Dolly (Jennifer Lawrence), la cumshoterita protagonista de Winter's Bone (2010) es uno de esos héroes. La película retrata la vida Ree (quien tiene 17 años) mientras esta al cuidado de sus 2 hermanos pequeños y prácticamente lleva las riendas de su hogar que además esta compuesto por su madre enferma y por su padre ausente. La familia vive dentro del la reserva de los Ozarks, un lugar que parece abandonado por el tiempo y cuya fotografía a cada rato nos muestra parajes dignos de cualquier capítulo de The Road. Aunado a las dificultades que por si mismo se comprenden al ser ama de casa a esa edad, se suma otra: su padre, quien había estado preso por cocinar crack, acaba de salir de prisión, poniendo su casa como garantía en la fianza. El problema es que el tipo no se ha comunicado con su oficial de custodia y si no se presenta a su audiencia, la familia será desalojada. Ree asume el reto de encontrar a su padre con una seguridad a prueba de balas y el aplomo de un espartano. El ambiente en donde se desarrolla la historia, además de ser inhóspito en extremo, esta lleno de personajes crueles y fríos que parecen no tener sentimientos por nada o por nadie a la hora de proteger sus intereses. Son personas en una sociedad que al parecer se ha quedado atrás, en la que cada una es un criminal o esta en relación directa con uno. Y que, en cierta manera utilizan el concepto de familia como les conviene. Reconocen a los de su sangre y tratan de protegerlos, pero el código de ética que los rige va más allá de eso. No les gustan las preguntas y Ree, inmersa en su campaña, esta haciendo muchas. Esta película es gélida y poderosa. Su dirección sobria y cruda no cesa en mostrarnos este mundo macabro desde los ojos de Ree, alguien con aspiraciones y una fortaleza de espíritu realmente admirable. Ella vive en ese mundo de mierda y se relaciona con sus vecinos y amigas y parientes de forma retraída, viendo claramente los errores que han cometido y tratando de no caer ella misma en ellos. La búsqueda del padre por momentos tiene aires de imposible, pero ella no ceja de intentarlo. Por un momento me recordó a Héctor, el héroe trágico por excelencia, quién desde siempre supo que Troya caería, pero que dio su vida por defenderla, pues tal era su deber. Así Ree. Ella no sabe si alguna vez encontrará a su padre o si este esta vivo o muerto, pero sí sabe que debe buscarlo. En su camino también encuentra ayuda en personajes improbables y xodidos y en la figura misteriosa de su tío (John Hawkes), quién muestra toda la melancolía de uno de los 47 Ronins. El guión es directo y su resolución es extraordinaria, además de que las actuaciones son magníficas al ser naturales, resaltando, claro, la de Lawrence (nominada al Oscar, por cierto). Aquí estamos en presencia de una película independiente que no pierde el tiempo en pretensiones, sino que nos cuenta la historia de una persona llena de valor, aunque no dejamos de preguntarnos de dónde lo sacó. Obviamente no de sus padres. Quizá la idea general pueda ser que incluso en el peor lugar de la tierra pueda nacer alguien positivo, en contra de todos los pronósticos. Que incluso en el culo del mundo puede haber personas buenas. Y la idea es reconfortante.