Un post previo a ver Titanic en 3-D

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Titanic tiene años pasando en la tele, ¿cierto? Seguro la ponen en el canal 7 en año nuevo y esas grandes zurradas de ideas de los programadores. Leo DiCopro y Katecita doblados al español… algo horrible. Hoy amanecí pensando en esa idea. También pensé que ver la película en DVD o en Blu-ray (ya existe en ese formato, ¿verdad?) es una cosa diametralmente opuesta a verla interrumpida por anuncios de Elektra. Seguro algún día volveré a ver Titanic en la comodidad del video en casa. Cuando tenga paciencia suficiente, o algo. Pero, ¡oh dioses de las coincidencias! Lady Fer me pidió llevarla a ver Titanic en 3-D. Hoy. Y sin excusas, cabroncito. Bueh, digamos que su petición hizo u poco más amarga una tarde en la que los Yankees fueron apaleados en casa (primer juego del año que me chuto completito… y probablemente será el único).  

Hoy también me acordé de cuando estrenaron Titanic, por allá de 1997. La vi en Cinemex, y aunque no fui fan de la cinta, sí fui fan del fenómeno. La gente la iba a ver una y otra vez… Star Wars (la original), E.T., Jurassic Park y Titanic: los últimos eventos masivos cinematográficos que se recuerden. Hagan la conversión de boletos y taquilla con la inflación actual y verán que Potter y LOTR y Spidey y TDK no se acercan ni a madrazos al alucinante poder de convocatoria de estas películas. ¡600 millones de dólares de 1997 sólo en Estados Unidos! Titanic fue gigantesca. Yo la vi tres veces, incluyendo el día del estreno en México (1 de enero de 1997, je). Es una película muy criticable, pero también tiene cosas pocamadre. Y todos la recuerdan por algo, una ex vieja, una escena chingona, una escena vomitiva o la (puta) canción de Celine Dion. Hace unos días confesé en Twitter que “My Heart Will Go On” covereada por Los Straitjackets me hace muy feliz. También pensé que la TV para mi sobrina es como una caja de luz que estrimea contenido audiovisual: cuando ella prende la tele, la tele le da algo. Pero mi sobrina ya sabe muy bien que poner un disco para ver una película es otra cosa. Es sentarse y aplacarse, y por lo menos hacer el mínimo ritual de entender el contenido que se ha puesto sobre la tele ex profeso. Y cuando le muestro algo en Blu-ray, en “mi tele” (donde juego Xbox, y soy un culero porque sólo la puede ver conmigo ahí presente), sabe que es algo requeteespecial-X2. Y cuando yo o sus papás o sus abuelos (o todos juntos, también se da) la llevamos al cine, xoder, la emoción es al triple.

Y es que el cine es lo máximo, el rito de la fila, la palomita, la pantallota, los comerciales mediocres, las patadas en el asiento. Como Tintin, que la tuvo en shock toda la función. El cine es pura magia, y es algo que McLuhan sabía. Una de tantas razones por las que respeto menos a la tele y ME VALE VERGA Lost (aunque si soy fan de muchas series, pero ese es tema de otro post). Pero entiendo su función: es la caja de luz que hace streaming 24×7. Muy útil cuando estás aburrido (o quieres ver deportes en vivo). Para buscar emociones, me voy al cine. Como con Titanic, me guste o no, hace 12 años. Y, ¿por qué no?, quizá la magia de Titanic me atrape hoy en la noche, cuando la vea en 3-D. Digo, ha pasado mucho tiempo, pero la veré con alguien especial. A veces, eso ayuda mucho.

Ya les contaré. Buen fin de semana. :)