Tron: Legacy

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Tron siempre fue una película rara para mi. Por un lado es una de esas cintas que vi muchas muchas (muchas) veces cuando era niño, muchas de ellas casi a fuerzas porque no habia otra cosa que ver. Quizá por esto o por otras cosas, la odiaba. Se me hacia aburridísima, aunque siempre me gustó la secuencia de las motos de luz. O quizá no tanto. Como sea, pasado un tiempo, cuando tenía 16 años vi que la pasarían en la cineteca. Solo entré por el desmadre y los recuerdos y quizá por esto, quizá por la nostalgia en su estado puro o quizá por las cervezas que había ingerido antes de la función, la verdad es que entonces me gusto mucho. Y entonces pregonaba que era una gran película, quizá incomprendida, pero genial. Entonces supe de los planes de la secuela y el hype me pego. Pero aquí estoy, unas semanas después de ver la secuela en IMAX 3D y aún sin saber bien qué decir sobre ella.
 
Es divertida, si. Y esta muy bien hecha. Tron Legacy se ve increíble y por algunos momentos se siente increíble tambien. La atmosfera es, quizá, más cyberpunk que lo que la original hubiera podido dar a entender en algún momento, pero eso solo ayuda a resaltar los colores y las secuencias de acción. La secuencia de las motos de luz esta cabrona y también la de los juegos. Y en este punto todo va bien: la cinta no se mete en problemas y solo le muestra a los fans lo que fueron a buscar, mientras conquista a las audiencias jóvenes. la historia es algo como esto: nuestro buen amigo Flynn (Jeff Bridges) lleva desaparecido un buen rato, por lo que su compañía se encuentra en manos de un consejo corporativo en el que el apellido Dillinger sigue sonando, tan malévolo como siempre. Al principio nos centramos en la figura del hijo del buen dude, Sam Flynn (Garrett Hedlund),quien llega por "accidente" al viejo y estarrio Grid, ahora ya recargado, claro, y ahí se encuentra con el clon virtual y tiránico de su padre, quien lo había creado para que lo ayudara a volver aquél mundo perfecto, CLU. Y sí, CLU es un culero y una especie de dictador mesías a la Adolf Hittler. Sam, después de pasar por deportes realmente extremos, encuentra a su padre, quién había estado atrapado ahí todo el tiempo en el que se le dio por desaparecido (aunque eso no es muy difícil de adivinar). Flynn es un dios paria en este mundo, ya que aunque todos lo reconocen como el creador y lo respetan, la mayoría lo odia y CLU y sus panas más cercanos siempre están intentando cazarlo para quitarle su disco de datos. Y el buen Flynn, con su aspecto de Ben Kenoby en el Episodio IV y su filosofía de "es mejor no hacer nada" (¿?), tiene a su cuidado a una devochka cumshotera (Olivia Wilde) quién al parecer es más importante de lo que se piensa.
 
Bueh, aunque no tanto. La trama es tontamente confusa (no hay propósitos claros de ningún personaje) y los diálogos están hechos de tal manera que podemos adivinar las revelaciones trascendentales desde el principio, por lo que cuando estas llegan ya no son tan... bueh, trascendentales. Con esto la cinta pierde mucho de su impacto, al menos si el espectador no tiene menos de 12 años. Y eso es algo malo. Otra cosa es la construcción del villano en sí, quién al parecer es menos poderoso de lo que se piensa (sus motos de luz están destinadas a circular en ciertos espacios, lo cual resulta tonto si pensamos en que ese wey es el manda más de ese mundo. Qué no podría haber arreglado ese pequeño detalle?) y esta en pos de una empresa que a todas luces suena ridícula (quiere salir al mundo real con un gran "ejercito" para Instauran su “utopía” por estos lares tambien...). Digo, mínimo el villano de la original (Master Control Program), tenía voz a la Enrique Rocha y tendencias a jugarle al Skynet (su plan era acceder a las computadoras del Pentágono y del Kremlin para romperle la madre a la Humanidad. Ojete, si). CLU solo quiere entrar al mundo de los usuarios, pero lo hace a ciegas, sin un plan realmente consistente. No sabe lo que encontrará y sus propias dudas hacen que luzca vulnerable. Fail, creo yo.
 
Pero la cinta también tiene cosas buenas, más allá de la gran estética y de la acción (bastante buena en la escena del bar, por ejemplo). Una es el soundtrack, a cargo de Daft Punk, que tiene más que ver con la trama y el desarrollo de la misma de lo que se piensa y eso se aprecia cuando lo escuchamos independiente. Pero igual es muy bueno. La otra es, claro, Olivia Wilde, quién se madrea y feo al arquetipo de la jeva dentro del Grid, que en 1982 corrió a cargo de Cindy Morgan y su Yori. Quorra es sexy por naive. Hermosa, sí. En general las actuaciones cumplen y la dirección no deja que desear, sin embargo la cinta no deja de sentirse hueca y absurdamente banal, no porque se esperara mucho de ella en el departamento historia, sino porque hay momentos en los que se torna demasiado pretenciosa. Algoritmos Isomórficos?… pfff. Pero qué necesidad, diría Juanga.
 
Aún así es una película disfrutable, sobretodo si se ve en IMAX 3D. Pero no caigan en la trampa de razonarla. Trátenla solo como una novia bonita, con la que no tienen nada de que hablar.