Trolljegeren

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Antes de entrar en materia propiamente dicha, me gustaría que nos tomáramos un momento para recordar aquella película de 1999 llamada El Proyecto de la Bruja de Blair. Sé que la mayoría de ustedes pueden pensar que tal movie fue una mierda y sí, en muchos sentidos lo fue; pero ninguno puede negar que fuera xodidamente efectiva. En esos tiempos, en los que el internet apenas y estaba tratando de entrar en nuestras vidas comunes, el fanboyerismo todavía tenía cabida. Y fue el fanboyerismo en que encendió la mecha y fue el boca en boca en que lo propagó. Yo vi la película citada en el verano del año en cuestión, en una proyección para la prensa en Casa de Arte, y en ese entonces todavía se tenía la vibra de que habíamos visto un documental auténtico. Y sí, ahorita eso suena como que ridículo, pero fue una experiencia realmente fantástica. La cinta nos atrapo a todos y hubo dos que tres gritos de verdadero terror por parte de algunas jevas asistentes. Como bonus, los créditos finales no tenían el crédito para los directores, sino solamente para los editores. Un toque realmente genial que se había usado a su vez en la proyección en Sundance. Salí de esa sala sudando frio y con la sensación de haber visto algo realmente increíble, un hito en la historia del cine. Pero bueno, ustedes saben que me gusta exagerar. Y ustedes saben que, poco después, el misterio cayó y vimos a los supuestos estudiantes muertos haciéndola de invitados en los MTV Adwards. Pero eso fue hasta que la cinta se había visto más veces que el video de Pamela Anderson con Tommy Lee. La cinta resulto ser una de las más redituables en la historia, costando solamente $60,000 y recaudando en su primer fin de semana la friolera de $29,207,281 (dólares, claro). Se convirtió en una referencia obligada de la cultura pop, engendró un par de secuelas sumamente patéticas e influyo en los estudiantes de cine mucho más que Kurosawa y Kubrick juntos. Pero claro, solamente por un rato. La película es considerada mediocre por la mayoría de la gente que la ve por primera vez ahora e insoportable para los que se la chutan en DVD a las tres de la tarde en un sábado de 27° (creo que verla en canal 5, subtitulada, y sin reír, es una de las pruebas para convertirte en monje shaolin). No conozco a nadie que la tenga en su colección y nunca la verán en ningún Top de películas de los noventa. Pero bueno, como les repito, no podemos negar que fue efectiva. En un lugar y en un tiempo solamente, pero lo fue.
 
Trolljegeren (2010) es, también, una película noruega que puede funcionar en un lugar y en un tiempo. En este caso, la proyección seudoclandestina y a medianoche en Sundance en la que se presento por primera vez y en la que los asistentes no tenían ni idea de lo que iban a ver. Me hubiera gustado estar ahí. Y digo, es que no es lo mismo a verla un sábado de 14° a las tres de la tarde en una sala llena de escolapios y NiNis que no parecían tener la capacidad intelectual para callarse. Pero bueno, a lo que vamos. Las película pertenece al género mokumental (documental falso, pues) y cuenta la historia de un tipo que es empleado por el gobierno noruego para controlar a la población de trolls de aquél país y resolver cualquier problema que surja con los mismos. Si, trolls. Conocemos su historia a través de un crú de morros universitarios que están tratando de hacer un documental sobre la caza de osos clandestina. En su cruzada se encuentra con Hans, un personaje misterioso y de pocas pulgas, que inmediatamente los cautiva. Al seguirlo, se ganan su confianza de una forma bastante peculiar, por lo cual decide mostrarles su verdadero trabajo, mucho más emocionante que ser un cazador de osos.
 
La película es su retrato, más que de los trolls (de hecho, el título significa "Cazador de Trolls"). A través de él aprendemos todo lo que se necesita saber sobre ellos, aunque no todas las dudas que surgen a través del viaje son contestadas (lo cual se sobreentiende). Los trolls son como en los cuentos... y a la vez no. Viven en las montañas y los valles noruegos deshabitados, rodeados por cercas eléctricas hechas con cables de alta tensión puestos en un circuito circular. Son estúpidos, violentos, mugrosos, y nada agradables a la vista. Y no soportan el sol, dado que su cuerpo no puede procesar la vitamina D; por lo que si se someten a la luz solar o alguna rica en rayos ultravioleta (como la de las cámaras de bronceado), mueren en cuestión de segundos, ya sea convirtiéndose en piedra o estallando. Hans guía al trío de escolapios (conductor, ingeniera de sonido y director de fotografía) a las reservas de trolls, les muestra en qué consiste su trabajo, los formularios que tiene que llenar, cuanta gente del gobierno está al tanto de esto y hasta les da útiles claves sobre cómo sobrevivir dentro del territorio de trolls (la máxima es que no debes ser cristiano; los trolls los hueles y no les gustan). Lo que nunca revela es: ¿para qué caraxos los necesita el gobierno? ¿Qué provecho puede sacar de ellos, manteniéndolos en secreto y gastando en electricidad y esa clase de cosas? Seguramente no obtiene muchas remesas en materia de turismo.
 
Pero no hay que pensar mucho en ello. La película es entretenida, divertida por momentos, pero nunca despega. Contiene un momento particularmente divertido cuando Hans les dice a los escolapios que tienen que tener olor a troll, por lo que les entrega unos jabones hechos con toda la suciedad que se puede extraer de estos para que se lo unten en el cuerpo y en la ropa. Las caras del trío nos dicen todo. Y si, los trolls se ven muy bien. La fotografía, como es normal en esta clase de películas, contiene mucho Queasy-Cam, pero es parte de. Como sea, creo que mi momento favorito fue en el que el grupo queda atrapado en una cueva de trolls, ocultándose en una grieta. No es un momento de tensión particularmente (y menos con un público como el que me toco), pero es un momento que homenajea de gran manera al cine de monstruos y, cómo no, a la escena de Ulises y los ciclopes.
 
Pero creo que hasta ahí. Trolljegeren no ofrece nada más, lo cual es bastante obvio si se piensa. Termina abruptamente, como cualquier movie del género y, como les digo, deja muchos huecos en la historia. Pero no podemos negar la grandeza e Hans. Un personaje estereotipo, pero genial. Un héroe. Uno que, como muchos otros héroes, no se considera a sí mismo como uno, tiene cosas en su pasado que lo avergüenzan y está un poco cansado de no ser reconocido (y de que no le paguen horas extras). Como sea, su trabajo es genial. Y aquí tiene una cinta que lo reconoce.