The Men Who Stare at Goats
A veces la vida no tiene por qué ser tan complicada. Pero, cuando en verdad lo es, es cuando nos damos cuenta de que el mundo en verdad necesita la espiritualidad y los poderes (superpoderes) de aquellos seres de sabiduría ancestral y filosofía pacifista que tienen armar fuera de lo común y habilidades más allá de nuestra comprensión. Hay veces en que lo único que necesita el mundo son los Jedis.
Esta rara y simpática cinta, dirigida por un actor semidesconocido y escritor de Good Night & Good Luck (Grant Heslov), basada en el libro de un tal Jon Ronson (escritor de No-ficción y periodista reconocido, además), tiene toda la buena vibra del mundo. La historia original del libro y los documentales del mismo nombre producidos por Channel 4 que son por demás conocidos por todos los fanáticos de las teorías de conspiración intenta relatar el estudio del ejercito gringo en el campo de lo paranormal y en su entrenamiento de soldados americanos con habilidades psíquicas. Ya en la película, Bob Wilton (Ewan McGregor) un periodista de medio pelo con el corazón destrozado, destacado por propia voluntad en Medio Oriente en plena Guerra contra el Terrorismo, conoce a Lyn Cassady (George Clooney), antiguo miembro de un grupo de soldados con "superpoderes" y habilidades más allá de lo evidente, quién al parecer se encuentra en una misión o algo. Bob, en su afán de perseguir una buena historia, acompaña a Lyn al interior del convulsionado Irak y poco a poco se va enterando de como el pachequísimo Bill Django (Jeff Bridges), por ahí de los setenta, había tenido la idea de crear el Ejercito de la Nueva Tierra, siendo nombrado Comandante del mismo por algunos altos mando bastante complacientes al parecer. Este singular grupo, influenciado por todos los viajes que el buen Bill se pegó gracias a todas las drogas habidas y por haber durante la loca loca década de los sesenta, tenia una filosofía pacifista, una mentalidad abierta y unas habilidades francamente desconcertantes, que sobrevivió hasta que un chismoso y mal miembro echó todo a perder (Kevin Spacey). Ahora, el torturado Lyn intenta encontrar su lugar en el mundo y tratar de recuperar aquello que en algún momento le dio sentido a su vida... al igual que Bob. Esta es la clase de cinta que bien puede recordarte al buen Kubrick y su Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964), aunque claro con las distancias obvias. En ese sentido, el director y el escritor toman un tema serio y un tanto oscuro y lo convierte en una historia graciosísima, con gags inteligentes y un humor realmente hilarante. La dirección en sí no es nada del otro mundo, poniendo más que nada planos abiertos cuando deben ponerse planos abiertos y siguiendo la acción con bastante habilidad tratándose de un novato en esta vesches. El guión por momentos trata de ponerse más serio de lo que es en realidad, pero sale decorosamente de los baches en los que él mismo se mete y ofrece una conclusión que es genial y graciosa a la vez. Y las actuaciones son bastante competentes también. McGregor y Spacey están muy bien, Bridges esta pocamadre como siempre y George Clooney es George Clooney otra vez, aunque esto no es para nada malo. En conjunto, The Men Who Stare at Goats se trata de una película entretenida y cagada, una historia casi perfecta sobre lo que quiere expresar y un montón de referencias sobre el movimiento hippie y los años de gobierno de Ronald Reagan. La dirección es bastante competente con esto y el soundtrack es bueno también. Creo que se trata de una de aquellas cintas que nadie toma en serio durante su tiempo, pero que se convierte en culto de un pequeño nicho de geeks. Y la verdad es que lo vale. Definitivamente recomendable.