The Good, The Bad, The Weird
Soy un gran fan del cine coreano, por lo que cuando esta rara cinta llegó a mis manos, poco me importó el título, solo quería verla y más al descubrir que su director (Ji-woon Kim, me pongo de pie) también era responsable de esa otra maravilla llamada A Bittersweet Life (un must de violencia y belleza impresionante que tiene que ver antes de morir).
Primero que nada la cinta le debe mucho a Leone (lo cual es obvio), pero aún así logra crear en muy poco tiempo su esencia persona. Como en las cintas del Maestro italiano, aquí también hay un elemento que desencadena la acción y le da vida a la trama, hay personajes misteriosos y de pocas palabras, hay humor voluntario e involuntario, hay situaciones épicas teniendo como protagonistas a personajes pícaros y hay mucha acción. La estética es impresionante, la fotografía es vertiginosa, pero plagada de detalles en cada cuadro que te hacen poner pausa cada momento para devorar con tus ojos todos y cada uno de los elemento puestos en cada shot. Las muertes son ingeniosas, violentas y algunas bastante cagadas y el ritmo en general es rápido, pero con una historia entretenida y profunda que hace que no sintamos que estamos viendo solo disparos y cabalgatas a lo pendejo. Creo que Joheunnom nabbeunnom isanghannom (título original), como mucho del cine oriental, es más inteligente y densa de lo que se piensa. Los personajes son grandiosos, ofrecen diálogos simples pero con gran significado y su misma ropa dice mucho de quién son o de donde viene. Los planos abiertos del desierto y de los pueblos son impresionantes, hermosos y sobrecogedores, la trama trae todo el aroma clásico de los grandes maestros de género, muchos elementos que los fans sabrán apreciar y agradecer. Y la dirección es simplemente perfecta. Creo que lo que más claro me quedo después de ver esta cinta es que el cine coreano realmente está a años luz del Latinoamericano, que ellos en verdad han entendido la esencia de los Maestros y saben aplicarla muy bien. Que ellos si son capaces de inventar una babosada historia entre bandidos, cazar recompensas, asesinos y el Ejercito Imperial japonés que no solo es impecable técnicamente hablando, sino que más que nada es extremadamente divertida. Deben verla. No es tan difícil de conseguir y, créanme, no se arrepentirán.