The Ghost Writer
Aprovecho este espacio para decir que nunca he sido un fan rabioso de Roman Polanski. Claro, muchas de sus películas me encantan (Repulsion, Roseary´s Baby, Chinatown, como ejemplo), pero también tiene muchas que me matan de aburrimiento (Oliver Twist). Pero bueh, esta cinta (dicho ya, de una vez) me fascinó. He aquí las razones. Para empezar es una cinta dirigida por alguien que sabe mucho de cine y eso se pone de manifiesto en cada cuadro. The Gosht Writer es una cinta que se mueve a su propio ritmo, que es relajada, tensa y sumamente adictiva desde el principio, por más que caminemos por momentos en los que sentimos que "no pasa nada"; al final descubrimos que todo tiene su razón de ser. Y eso es increíble. La construcción de la trama (un ex Primer Ministro con un pasado algo más que escandaloso está empecinado en escribir sus memorias, por lo que contrata a un escritor fantasma para corregir y publicar el manuscrito que el antiguo escritor fantasma dejó al momento de morir en circunstancias por demás misteriosas), la construcción de los personajes, las locaciones y el clima... todo dotan a la cinta de aquella atmósfera clásica del trhiller inglés en la que todos son sospechosos y cada suceso, por pequeño que sea, siempre tiene 2 lados. Y es entonces cuando todo se torna oscuro. Y magistral. Para empezar sentí que aquello del Fantasma (un escritor de medio pelo del que no sabemos absolutamente nada, ni siquiera su nombre) versus su jefe (ya saben, un hombre poderoso y con mucho pasado metido en un pedote de proporciones bíblicas con la Corte Internacional de Justicia) es una trama que por si sola vale una clase de guion. Ya que aunque estos personajes interactúan poco entre sí, sus encuentros resuenan y prácticamente abarcan todo. Es como en La Ilíada: Héctor es casi omnipresente, pero la figura de Aquiles jamás abandona al lector y la confrontación entre ambos es ya el orgasmo. Y aunque esto puede sonar simple, créanme que no lo es. La casa en donde el Fantasma llega a hacer su chamba es enorme, puesta en una isla aparatada del resto del mundo y rodeada de un pueblo con una vida nocturna equivalente a la de cualquier cementerio. Todo el ambiente destila esa peculiar sensación del exilio (cof cof), de estar fuera del hogar y del país (o el Reino) al que se sirvió... exacto! como la historia del Rey Arthur y Avalon. Y el cielo eternamente nublado y la lluvia que parece estar siempre presente no hacen más que reforzar esto. Es cierto sentido es una cinta muy romántica. Hay algo en el exilio que nos hace sentir empatía por los involucrados. Y en cierta medida esa melancolía por el hogar perdido logra ser tomada por el personaje de Olivia Williams (la mejor actuación sin duda) y la canaliza en esa otra gran tragedia: la pérdida del amor. En este sentido la cinta es por demás evocativa, aunque sin caer en la nostalgia sin más. Polanski también hace guiños y homenajes a los grandes maestros del thriller, incluyendo a Hitchcock claro. La trama por momentos parece una oda de lagrimilla final a aquellos tiempos en los que para impresionar y atrapar a la audiencia solo se necesitaba un buen guión y talento para sacarlo a flote, a diferencia de los efectos apantallamasas que vemos ahora en todos lados. Por eso la cinta se mueve así, por eso se utilizan de esa manera a los autos, a los elementos de seguridad y a los empleados; por eso la historia transcurre en un entorno extrañamente hostil y misterioso, pero a la vez familiar para el inglés que ha visto muchas tardes lluviosas y muchas mañanas nubladas. Por eso es increíble. La película es suave y persuasiva, hermosa de una manera bastante melancólica pero sin dejar de ser interesante. Requiere de cierta paciencia, pero la recompensa de gran forma. Y aunque el guión deja algunos cabos sueltos, es la pura sabrosura para el público fascinado con las conspiraciones. Un guiño de que aún podemos creer que hay más de lo que vemos y que de hecho lo hay; y que estos sucesos pueden cumplir nuestros sueños más geek del tema. Y sí, en cierta medida es un recordatorio de que todavía se pueden escribir este tipo de historias: thrillers hechos y derechos con finales soberbios y héroes anónimos. Y esto siempre es bueno.
