The Fighter

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La película de David O. Russell nos cuenta las aventuras tormentosas de una familia de Lowell, Massachussets, y su lucha diaria contra el ambiente y el fracaso siempre omnipresente. Esta familia puramente disfuncional no destacaría más de lo necesario sino fuera porque en su seno se cobijan 2 boxeadores "famosos", en los que todos los demás integrantes han puesto sus esperanzas, siendo defraudados por el primero y dispuestos a hacer lo que sea para no fallar con el otro.

 
Dicky Eklund (Christian Bale)  es el hermano mayor, un boxeador retirado, que siempre fue de poca monta, pero que era conocido como "The Pride of Lowell" y cuyo máximo logro profesional fue el haber derribado a Sugar Ray Leonard (o eso dicen). Ahora es un fracasado esquelético, adicto al crack y con problemas recurrentes con la ley, seguido a todos lados por un equipo de filmación de HBO que esta haciendo un documental sobre él (Dicky piensa que es sobre sus logros y su inminente retorno, pero en realidad es sobre su adicción y decadencia). Su medio hermano menor es Micky Ward (Mark Wahlberg) , un boxeador con cualidades y corazón, a quién Dicky "le enseñó todo lo que sabe" y que debería estar en la cima de su carrera, pero que sigue estancado en su trabajo pavimentando calles y se considera universalmente como un "peleador escalón" (alguien a quién enfrentan con rivales indudablemente superiores y más pesados, solo para que estos aumente su valía; como todos contra los que ha peleado el Canelo). La madre de éste es Alice Ward (Melissa Leo), mujer que no se anda con pendejadas a la hora de defender sus intereses y los de su familia (en ese orden). El cuadro familiar lo complementan un padre mandilón y siete hermanas gûeras con pinta de matronas de la Merced.
 
The Fighter (2010) se centra en la figura de Micky y su lucha por encontrar independencia e identidad dentro de esta familia llena de gritos y ruido y peleas y sueños rotos. Y aunque él es el protagonista, la verdad es que es el boxeador con menos personalidad que recuerdo haber visto en una película. Y no es culpa de Walberg (quién lo hace razonablemente bien, aunque no le alcanzó para una nominación al Oscar), sino de la naturaleza misma del tipo, ya que recordemos que esta cinta esta "basada en una historia real". Si lo pensamos un momento resulta fácil adivinar que dentro de esta familia desprovista de autoridad paterna, con un hermano mayor que captó toda la atención desde siempre, que es considerado una leyenda en el barrio y es la adoración de su madre y con unas hermanas harpías y gritonas y tontas, el pequeño Micky siempre estaba en el rincón, sin recibir nada y nunca con el carácter para reclamarlo. O eso antes de que empezara a destacar en el boxeo. Y es que al grito de "la familia es primero", su madre tomó las riendas de su carrera mientras su hermano se encargaba de entrenarlo en los días en los que no estaba hasta el culo de droga. Micky entonces se convirtió en un producto que no importaba tanto como el dinero que la familia recibiera por su canje, aún si era a costa de una madriza fenomenal propinada por un cabrón 20 libras más pesado. Así era la vida de este vecho de Nueva Inglaterra hasta que Charlene (Amy Adams), la bar tender del pueblo, entra en su vida. Ella conoce ese barrio, el ambiente destructivo y la influencia nociva de la familia de su wey y decide (si, ella decide) sacar a Micky de ahí y llevarlo por el que ella considera es el mejor camino. Es entonces cuando sobreviene el éxito, pero también las consecuencias que este trae a la vida personal y familiar.
 
La cinta es buena hablando de manera técnica, con una atmósfera de película-hecha-para-televisión, una edición muy cuidada y con secuencias de combate muy pasteurizadas y que recuerdan en demasía las transmisiones de Sábados de Corona. Sin embargo, la historia falla en el gancho emocional, ya que la audiencia jamás se identifica con el menso protagonista. Siempre cabizbajo, sin sal, jamás nos llega a parecer apasionante nada sobre él, excepto la jeva que se esta tirando. Claro que los otros personajes son poderosos, empezando por la figura decaída de Dicky, patética en grado superlativo; Bale lo hace estupendo en su papel, logrando transmitirnos su fragilidad y tristeza. También están las figuras dominantes de la madre y de la novia, siempre en conflicto y manejando a Micky a su antojo. La historia, quizá por eso, se sale del ambiente del boxeo para mostrarnos la vida en los lugares que rodean el gimnasio, donde conviven personajes pintorescos con vida dura, que tienen que ser igualmente duros para sobrevivir ahí. Y claro, teniendo muy claro el concepto de que la familia es primero. Y es que, quién te va cuidar mejor que los tuyos? Dónde estarás mejor que en compañía de los de tu misma sangre? The Fighter intenta retratar los conflictos de alguien que siempre creció con estos conceptos muy claros y que aunque el transcurso de la vida le han mostrado lo equivocados que son, de todas formas sigue aferrándose a ellos para no cometer lo que a sus ojos sería la peor de las traiciones: dejar a su familia en pos de sus sueños.  
 
Sin embargo, aún aquí la cinta falla, ya que jamás llega a enfrentar a las dos fuerzas antagónicas de manera directa. Micky jamás tiene que decidir entre su familia y su novia/carrera. Y este es el principal tropiezo del scrip, ya que entonces el sacrificio no nos parece tan grande y la escena que debería ser de triunfo épico solo se percibe como una conclusión acertada y previsible. Creo que a eso se debe que no sea una gran película sobre boxeo. Aquí no encontrarán las escenas crudas de Raging Bull o la odisea heroica de Rocky, pero eso no le priva de ser entretenida, con un humo muy negro y llena de situaciones disfuncionales en donde afloran emociones tan negativas como los celos y la envidia dentro de un entorno en el que se supone tendría que existir seguridad y cariño incondicional. Pero creo que en la vida real ocurre lo que aquí muchas veces, quizá más de las que nos gustaría pensar. The Fighter es disfrutable, si, pero no es nada del otro mundo.