The Expendables 2
The Expendables 2 es, digamos, menos mala que The Expendables. Mucho menos mala. De hecho, es hasta buena, me atrevería a decir. Hay más disparos, más sangre, más muertes y la historia es un poquito más sólida. Además, técnicamente, la película es infinitamente superior a la primera parte: manejo de cámara simple, pero bien realizado, gran mezcla de sonido y buenas locaciones. Claro que era imposible hacer algo peor a lo anterior, pero ya saben que siempre se puede caer más bajo. Casos hemos visto. Pero aquí, la verdad, la segunda parte se salió con la suya.
La historia es algo así: nuestro grupo de mercenarios conocido y guiado por un Rambo en plena decadencia sigue haciendo trabajos al mejor postor. Después de uno de ellos (rescatar a un millonario chino de alguna parte del mundo que mezcla el Medio Oriente con las selvas sudamericanas, aparentemente en guerra civil o algo), Mr. Church (Bruce Willis) regresa a cobrar los agravios pasados y le ofrece al grupo realizar un trabajo simple para saldar cuentas: recuperar cierto artilugio de un avión estrellado en una zona montañosa de… ya no me acuerdo. Como sea, el trabajo resulta no ser tan simple después de todo, pero sin eso no tendríamos película. Y es que en plena misión, los expendables conocen a su némesis en turno: un mercenario francés que se parece a Jean-Claude Van Damme (un momento… ¡es Jean-Claude Van Damme!) con un gusto particular por las gafas oscuras y por matar personas con patadas de un modo, ejem, ingenioso. El francés convierte el pedo en personal (y eso solo complica las cosas, como lo vimos en Los Vengadores) y los expendables se embarcan en una misión que ya poco tiene que ver con Church, sino más bien es venganza y liberación de una zona azotada por mercenarios sin escrúpulos.
Cierto, la cinta no va a ganar premios de guión ni nada por el estilo, pero eso importa poco. The Expendables 2 es una película de acción que no intenta quedarse con nadie, que tiene lugares comunes, frases desgastadas, malas actuaciones y muchos balazos, pero que es justo lo que esperábamos que sería: divertida. Es solo buen entretenimiento para matar un poquito más de hora y media de una tarde de domingo, frente a la tele o la pantalla de un cine. No es una película que se toma en serio, ni que pretende ser tomada en serio. Además está llena de referencias a las películas de estos tipos. Con un dejo de nostalgia me di cuenta de que entendía la mayoría. Vi muchas películas de acción de niño y tengo que decir que en ese tiempo amaba esa clase de cine mal hecho. Ahora solo me hace sonreír (like her…)
Los Indestructibles 2 no es una película perfecta (sus errores saltan a la vista) pero vale el boleto. La construcción del personaje de Billy me encantó: alguien que les recuerda a todos que la vida tiene cosas buenas o que, al menos, alguna vez las tuvo. La madriza final cumple cabalmente (in your face, Chris Nolan!). Y los cameos rifan, por cierto; el de Chuck Norris en especial.
The Expendables 2 es el equivalente cinematográfico a una hamburguesa de franquicia: no es lo mejor que podemos comer (ni lo más sano), pero a veces es justo lo que necesitamos.