The Avengers
Y sí, escribo esto después de ver The Avengers por tercera vez en el cine. La vi el día del estreno… con un lleno completo (y eso que era versión subtitulada… de las cuales hay pocas, por cierto, lo cual me parece un error; creo que cualquier complejo de cines debería tener al menos una sala donde se diera la cinta en su idioma original, pero bueno). Después la vi el miércoles pasado… igual hasta la madre (esta vez el público se componía más que nada por teens en uniforme entallado y minifalditas; fue a la hora de la comida, ya ven). Y ayer lleve por fin a Lady Fer para su primera experiencia con la épica de superhéroes orquestada por un tal Joss Whedon. Ella quería ir al cine cuando hubiera poca gente, por lo que el ver el complejo abarrotado de ayer por la tarde casi la hace querer regresar. No pudimos ni comprar palomitas. Y la sala, ajá, estaba completamente llena… otra vez.
Lo cual no es sorprendente. No tengo las cifras oficiales (y me da hueva buscarlas… es domingo), pero The Avengers ha roto varios records de recaudación, tanto en los Unites como en el resto del mundo, donde hay que recordar que se estrenó una semana antes. Bueh, solo les menciono que es la primera película que ha recaudado 200 millones de dólares en sus primeros 3 días de exhibición en Estados Unidos. Ignoro si superará a Avatar como la peli más taquillera de la historia, pero seguro se quedará cerca. Todo esto viene, claro, de una cosa llamada hype, el cual se ha venido cultivando con cada película de Marvel que hemos visto desde Iron Man. Ya había mencionado antes que esta era la cinta de superhéroes más esperada desde Spider-Man 3, donde el hype se cultivó gracias a dos grandes películas previas. Y terminó fallando estrepitosamente. Aquí el hype fue cultivando por cada retazo de historia que veíamos cuando terminaban los créditos finales de las películas de Marvel. Ajá, esta película es la razón por la que nos quedábamos en el cine cuando la mayoría del público ya estaba pelándose con el tráfico y las señoras de la limpieza ya nos estaban corriendo con miradas asesinas. Solo que aquí, e resultado final estuve a la altura del hype, si no es que más. The Avengers es una película formidable.
Claro que, con esto se abre un viejo debate: ¿es The Avengers la mejor película de superhéroes todos los tiempos? ¡A quien chingados le importa! Como si el decir que lo es le fuera a abrir el gusto al gran público por los comics, que supongo es lo que quieren los geeks que están detrás de estas comparaciones absurdas. O al menos eso combinado con un poco de respeto. Sin embargo, creo que no se dan cuenta de que ellos ya ganaron. Ahora es cool ser un treintañero y leer comics en el metro (ah, perdón, ellos no leen comics, sino novelas graficas; les ofrezco mil disculpas). Ahora es cool portar una playera adornada con el escudo del Capitán America. Ahora es cool hacer chistes con referencias nerdaceas del universo Marvel, DC, Star Wars, Star Trek, you name it… Lo geek ya es cool y el gran público acude a ver las pelis de superhéroes en masa. Y el demográfico es gigantesco. The Avengers es una película capaz de complacer a todas las audiencias con sus salvajes secuencias de acción y su humor simple y supremo a la vez. Esta cinta es la auténtica venganza de los nerds.
Aunque más allá de eso, más allá del box-office y las interminables discusiones en línea, The Avengers es grandiosa porque nos recuerda a cada minuto la razón por la que compramos nuestros boletos para el estreno una semana antes de la función, porque jugábamos los videojuegos de pelas de Capcom con los superhéroes de Marvel, porque leímos cientos y cientos de comics cuando éramos niños. Diablos, nos recuerda porque seguimos leyendo comics ahora. The Avengers pone en los labios de Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Mark Ruffalo y demás compadres, las mismas frases que nosotros empleábamos en nuestros juegos infantiles con las figuras de acción que no coleccionamos ni guardamos, porque las destruimos mientras salvábamos al mundo. Las batallas de esta cinta son realmente sorprendentes, pero se sienten familiares, porque nosotros las habíamos imaginado cientos de veces mientras pasábamos página tras página. Los personajes son entrañables porque son arquetipos auténticos de todo lo que soñábamos ser cuando fuéramos grandes. The Avengers es la película que todos desearíamos hacer.
Y es una película de superhéroes perfecta. Perfecta porque todos sus personajes funcionan a la perfección, por lo cual no ha necesidad de agregar un Jar Jar Binks a lo pendejo; todos los leads ya tienen un legado rico en humor y mitología y el director respeta eso. Es perfecta porque no nos enjaretan la pinche de historia de amor metida a huevo; aunque intuimos algo entre Black Widow y Hawkeye, nos hacen el favor de ahorrarnos la obligatoria cursilería o el drama innecesario. Es perfecta porque su acción es coherente, sus coreografías de batalla son precisas, son fáciles de seguir y tienen propósitos claros; no se trata de hacer una orgia de CGI a lo Michael Bay, sino que aquí cada cosa sirve y se ve increíble. Es perfecta por su humor a prueba de balas y sus one-liners sardónicos y memorables, dándole hasta al serio Capitán America y al endiosado Thor un par de diálogos que hacen estallar de risa a la audiencia; y todo sin forzar las cosas, sino siendo todo lo natural que se espera en una cinta de weyes disfrazados. Es perfecta porque su villano es grandioso, en serio, Loki rifa por sus maquinaciones, sus estallidos de ira, su fragilidad y ese momento en el que Hulk interrumpe salvajemente su discurso climático; hay momentos en los que genuinamente queremos que el cabrón gane.
The Avengers merece una mención aparte por el hecho modo en que es conformado el equipo. El guión es redondito en este sentido. Además, no hay moralidad innecesaria o un mensaje que a huevo quieren que veamos, solo hay pequeños guiños y pequeños homenajes a los héroes americanos de los últimos años (bomberos, policías, ejercito, etc.), pero nada impuesto; el mensaje está ahí, pero se nos respeta lo suficiente para darnos la opción de tomarlo o no. The Avengers es rica en momentos de asombro genuino, como cuando descubrimos la verdadera forma de la fortaleza de S.H.I.E.L.D., o aquella madriza nocturna en el bosque, o la ambición de la batalla final. Todos esos momentos en los que nos separamos de la pantalla para mira con una sonrisa a nuestro acompañante son en los que se mide la genialidad de este tipo de cine. The Avengers nos hace saltar del asiento, nos hace reírnos y asombrarnos al unísono de una sala repleta, nos hace desear más película (que seguramente habrá, lo que es natural y no siempre malo; by the way, quédense después de los créditos… otra vez). Nos hace olvidar nuestros problemas por dos horas y media (que se sienten como 40 minutos) y emocionarnos genuinamente por la victoria de nuestros héroes (esto no es un spoiler). Nos hace recordar lo que es una buena película de verano: excesiva, escandalosa, autocomplaciente y divertida. Así deberían ser todas.
The Avengers, pues, es una peli altamente recomendable, que seguro la gran mayoría de ustedes ya vieron o que verán en algún momento, ya que está destinada a convertirse en una referencia, un estreno en horario estelar por canal 5 y toda la cosa. Pero no hay que engallarnos: no es una película que será tomada en serio en el apartado de premios o reconocimiento. No será la película que pondrá a los comics en el gran apartado del octavo arte (que pomposo se oye eso) y no es mejor película que El Padrino. Es solo diversión. Lo cual tiene mucho mérito por sí solo. Y lo cual, por sí solo, vende DVD´s, Blue-Ray´s y boletos de cine. Muchos boletos de cine.
The Avengers triunfó como los grandes. Enjoy!