Telequinesis

Tetsuo

La primera vez que vi un trabajo de ficción sobre telequinesis y dije “guau” no fue en Carrie –aunque me la pasé muy bien cuando la vi por primera vez–, sino con Domu de Otomo: la niña recién llegada y el viejito loco partiéndose el queso en una unidad habitacional de Tokyo me rompió la madre. Después de ver al maricón de Sylar en Heroes haciendo ademanes Jedi para aventar al aún más maricón doctorcito hindú por la habitación, recordé los verdaderos placeres de dos seres telequinésicos arrancando cimientos de edificios o aventando “esferas psíquicas invisibles” a sus enemigos, y dejando detrás de sí la hondonada en la pared… seguro, la telequinesis debe servir para hacer trabajos que implican coordinación motriz fina (y no me refiero a ese otro joto, Hayden Christensen, pasándole a su novia un durazno nabooeño del otro lado de la mesa), pero lo que pone duros los pezones de los fans es ver las madrizas a gran escala. Con sus limitantes, claro. Neo despegando y dejando el pavimento hecho chicharrón: cool. Neo y el Agente Smith hechos de hule y peleando entre las nubes: no cool. No puedo estructurar las muchas variantes de la telequinesis: ¿gracias a ella se puede volar? ¿Explotarle el cerebro por dentro a un enemigo? ¿Apuntar con precisión objetos punzocortantes? ¿Quitarle la ropa a una chica? ¿Incluso leer mentes y comunicarse mentalmente, como lo haría un, ejem, “telépata”? ¿No es una mamada que la telequinesis de repente tenga tantas variables, cuando esencialmente es el poder para apachurrar y mover objetos con la mente, con suerte con fuerza bruta?
 
Como sea, la telequinesis es mi poder favorito de la ficción nerd. Amo que Katsuhiro Otomo haya puesto a los niños como el objeto del poder desatado de la mente; en Carrie, Stephen King intuyó que una adolescente –llena de hormonas y energía– sería el caldo de cultivo ideal para el poder telequinésico. Y Tetsuo de Akira es justamente eso, un postpuberto que acaba de descubrir que puede hacer pinole un tanque. No obstante, la onda de Otomo está en los niños. ¿Por qué los niños?
Un héroe o villano con poder telequinésico es adorable porque, por lo general, carece de fuerza física o de dominio de algún tipo de armas. Su poder radica en su habilidad para aventar las cosas que le rodean del mundo –o simplemente en alejarlas de él.