#tebowtime: Part Deux

Tebowtime

Y sí: is baaaaaaaaack! El Tebow Time, apagado por las tres derrotas en fila sufridas por Denver al cierre de la campaña, ha vuelto. Y ahora con más bríos, si cabe. Porque lo que hicieron los Broncos ayer convenció hasta a los no creyentes. Para un equivalente bíblico, digamos que ganarle a los Steelers fue para Tebow lo que la resurrección de Lázaro fue para Jesús.

Ya lo habíamos dicho antes: para pasar del juego de Comodines, Denver tenía que dar un juego perfecto. Y en muchos sentidos lo dio. La defensiva jugó con todos los huevos del mundo, haciendo lo que debía hacer. Y la ofensiva... bueh, Tebow destrozo a la supuesta mejor defensiva de la temporada. Y sí, él ahora lo hizo; lazando solo 10 pases, nada más y nada menos (no hay duda de que el pedo con este cabroncito es sobrenatural). Después de un primer cuarto desastroso, el QB de la Yeguada de Colorado colocó 20 puntos sin respuesta. Después, aguantando la acometida de Pittsburgh, anotó tres puntos valiosísimos. Y ya en tiempo extra, con un solo pase de 80 yardas, logró el touchdown que terminó con el drama. Y que inició el góspel.

Los puritanos (y/o los ardidos) dicen que no gano Denver, sino que perdieron los Steelers. Y no están tan mal encaminados. Los Acereros llegaron hechos un hospital al partido, con un Roethlisberger jugando con una llanta ponchada, con un Centro que mandaba la pelota elevada en 2 de cada 3 jugadas, con el tercer RB como titular, con muchas lesiones de titulares en la defensiva e incluso con un entrenador de corredores en el hospital con quemaduras graves en el 15% de su cuerpo. Y eso si peso: digo, si el tercer RB de los Steelers les corrió para más de 100 yardas... Pero igual esos son imponderables del juego. Denver hizo lo que debía hacer y Tebow sorprendió a todo mundo.

Tim Tebow lanzó ayer su mejor juego como profesional: Nada más y nada menos que 316 yardas (su pasaje favorito de la Biblia es, por cierto, Juan 3:16. ¿Coincidencia?), con dos pases de anotación y, lo más importante, sin intercepción. Además les corrió para 50 yardas, con una anotación. Nada mal para un tipo que ha sido atacado por todos los frentes, después de que lo habían alabado propios y extraños. Tebow jugó ayer como un verdadero QB de la NFL, un jugador de nivel profesional. Y sí, cometió errores estúpidos (como aquél último pase en la ofensiva de los dos minutos finales o sus optativas), pero le puso huevitos al asunto y al final se salió con la suya. Aquí quiero mencionar que, en mi opinión, la defensiva de Pittsburgh subestimó demasiado a Tebow; sospecho que durante la semana previa al partido sus profundos ni siquiera entrenaron. Y al final terminaron pagando. Y muy caro.

Y sí: alabad al Creador. Celebrad y regocijaos, ahora que podéis. Porque la bendición de Tebow (o su pacto con Mefistófeles, la verdad es que ya ni estoy seguro de lo que sea) llega a su fin el próximo fin de semana en Foxboro. Sin embargo nadie niega lo positivo: ahora si hay argumentos para decir que los Broncos tienen un QB franquicia, que además es una máquina de publicidad. Le falta pulirse bastante, pero con esta exhibición demostró que hay materia. Y hay futuro. Que buen pinche juego.

Y ya rápido, en los otros frentes no hubo sorpresas, aunque los juegos fueron más disparejos de lo que había imaginado. Bengalíes y Leones dieron pelea durante medio juego, pero después fueron masacrados por Texanos y Santos respectivamente. Y los Giants dieron un juegazo defensivo. Los Packers no la van a tener nada fácil en próximo fin. Pero de eso ya hablaremos en otro post. Fue un gran fin de semana. Aleluya!