Filed under: ye-yé

Le samedi matin ...

Mis padres estaban obsesionado con la onda ye-yé francesa. Y muy en especial con la pequeña y hermosa France Gall. Los sábados en la mañana, cuando Madre se adueñaba del playlist, escuchabamos incesantemente los discos de Gall y de Hardy. Y más tarde, cuando el sol melancólico encendía los techos de las casas, era La Meme quién saltaba al escenario.

El poco francés que sé lo aprendí en esas sesiones.  

Mi infancia, entre otras cosas tuvo un montón de música malísima, pero también, como en todo, había varias joyas. Hoy escuché esta y recordé las mañanas de sábado, de limpieza, aunque no estuviéramos en primavera. Padre lavando el viejo Datsu que, aunque adquirió otros coches más decentes, conservó hasta que se lo robaron del estacionamiento de Plaza Universidad (con un Halcón Milenario de mi hermano adentro, el cual seguro costaba más que el coche), Madre limpiando, cantando en voz baja, sonriendo. Mi hermano preparándose para su juego de futbol vespertino y el perro ladrando. El mismo perro que, más tarde, sería atropellado por una combi sin pasajeros.

Dios, por extraño que me parezca, extraño eso. El perro se llamaba Argos, por cierto