Filed under: tim burton

Frankenweenie

Fran

 

Cuenta la leyenda que en 1984 corrieron a Tim Burton de Disney porque su corto en live-action llamado Frankenweenie (donde salen la mamá del The Shining y una muchachita conocida en ese entonces como Domino, quién resultaba ser Sofia Coppola) era demasiado sombrío para los parámetros de la empresa. Bueh, en realidad a Burton lo corrieron de Disney por otras razones, incluso más oscuras, pero de eso no hablaremos en este post. Este post se trata de la cinta en stop-motion de este 2012 llamada Frankenweenie.

La cual, por cierto, dirigió Burton bajo el amparo de Disney.

Y bueno, yo vi el corto original solo una vez, hace ya un buen rato (me robaron el DVD donde venia), y aunque me gustó, no se me hizo nada especial. Y creo que eso mismo me pasó con la película en cuestión, la cual trata principalmente de la relación entre un niño y su perro. Y bueno, a esta altura sabrá lo importantes que son los perros dentro de la filmografía de Burton, pero creo que Sparky, el canino de esta cinta, no es de los más memorables, ni mucho menos de los más complejos. No es tan inteligente ni se da a querer tanto como, no sé, el perro de The Artist o la perra de I am Legend, sino que es un canino que se esfuerza demasiado por ser adorable. Aún así lo es y es la única compañía para su amo, un morrillo de elementary school llamado Victor. Los primeros minutos de la cinta son una perfecta introducción a la relación entre ambos, hasta que llega el momento trágico en que Sparky encuentra la muerte por atropellamiento. Victor, devastado, descubre gracias a un profesor de ciencias que se parece a Vincent Price, que puede que haya una forma de hacer que su amigo regrese. Y a eso se pone.

Frankenweenie dura hora y media, y en este tiempo no tiene ningún punto muerto, pero creo que se siente apresurada por momentos. El mundo de la cinta es extrañamente familiar, lleno de personajes de ojos saltones, caras alargadas y facciones exageradas; el mundo visto por los ojos de una persona que se fija demasiado en los detalles. Victor es retraído, pero no es ni por mucho el personaje más excéntrico de su salón de clases. Aquí creo que la cinta hubiera podido explotar esto mucho más, así como darnos más material con la gente del pueblo y así. Como sea, la historia es lineal: Victor utiliza la ciencia para devolver la vida a su amigo, quién aunque luce cicatrices que envidiaría cualquier personaje de Broadwalk Empire y a veces pierde su cola o una oreja por la efusividad, es el mismo que era en vida. Sin embargo y como es de esperarse, el acto del niño trae consecuencias. Su secreto no se mantiene a salvo por mucho tiempo y pronto varios de sus compañeros de escuela se encuentran dando vida a unas criaturas que rinden homenaje a muchos movimientos del cine de terror a través de la historia.

La película es divertida, aunque creo que le faltaría otra media hora para llegar a ser genial. Los personajes son simpáticos, pero les falta profundidad; creo que tanto el maestro de ciencia, como los padres tenían mucho más que dar, pero ninguno termina siendo memorable (salvo los protagonistas y un poco la chica emo obligada a hacer el ridículo enfrente del pueblo). Siento que el blanco y negro le da el mud perfecto, pero también es la causa de que mucho morrillos de 9 o 10 años la descarten desde el primer shot. Y es que en muchos sentidos, la cinta tiene problemas para definir a qué público quiere dirigirse: ¿niños o adultos? Al final creo que se queda en un medio que no complace por completo a ninguno de los dos: demasiado densa para los escuincles y un poco ñoña para los padres.

Pero bueno, más allá de eso, Frankenweenie es una cinta que bien vale el boleto. Esta llena de referencias al cine que ama Burton y que nosotros conocemos de toda la vida. Y en una de esas y se convierte en una película de culto, de esas que son estudiadas con obsesión, cuadro por cuadro. Dios sabe que tiene el material que lo justifica. No sé que tanto les guste a los niños. No creo que los perturbe (cual era el temor de Disney por el corto de 1984), pero si creo que simplemente los aburrirá y los obligará a hacer un escándalo que terminará por sacarlos de la sala, junto con sus padres. Pero así son las cosas en esto días.

Dark Shadows, o: "Tim Burton… otra vez"

Dark_shadows

Es comprensible que Tim Burton se haya vuelto el director trolleable de hoy. Su estilo consistente es percibido como repetitivo y predecible, ni qué decir de sus temáticas (seres de ultratumba, humor gótico parco pero ingenuo) y de sus colaboradores, como Danny Elfman (score), Helena Bonham Carter (pseudoesposa y “compañera de vida”) y, por supuesto, Johnny Depp (actor trademark del cineasta). Lejos han quedado los días de frescura de Burton, cuando reimaginó a Batman y lo convirtió en parte de la iconografía pop de los ochenta, o una sentida fábula clasemediera mezclada con el mito de Frankenstein (Edward Scissorhands) nos volara la tapa de los sesos. Johnny Depp, sobreexpuesto ad nauseam luego de cuatro (¿o van cinco?) episodios de Piratas del Caribe, cada una más vomitiva que la anterior, físicamente parece el mismo chamaco de 21 Jump Street y repite su papel de víctima de la situación, un pobre sujeto que simplemente estuvo en el peor lugar y en el peor momento. Como aquel Sombrerero Loco que aplaude como idiota y quedó medio traumado en Alicia en el país de las maravillas. O un profesor que es elegido por una maleante en un viaje casual por Europa en The Tourist. En Dark Shadows es un buen hombre que es condenado a una eternidad vampírica por una bruja superpoderosa que decide convertirlo en “undead” luego de que él le declara que, bueh, no la ama. El mito del vampiro + Johnny Depp. Lo que faltaba en su carrera.

Tim Burton es un director muy claro. Muy transparente. Sus últimos guiones trastabillan, los motivos de sus personajes son tan obvios que lucen infantiles… los desenlaces son predecibles. Parece haber un esquema de: a) el personaje padece una injusticia – b) el personaje cruza por una serie de infortunios – c) el personaje da con la clave para resolver la injusticia – d) el personaje es redimido.

Es bastante obvio. Pero así es Tim Burton. A mi gusto, es entretenido y, francamente, es también lo que busco al ver su cine. De alguna forma, es admirable que un creador mantenga la coherencia en su estilo visual, en sus temas y en sus formas narrativas. Tim Burton no está haciendo biopics. No está haciendo filmes melodramáticos de la Segunda Guerra Mundial. El tipo no quiere un Oscar. Creo que hace lo que quiere, y aunque quizá una parte de la audiencia ya está cansada, otros (me incluyo) pueden seguir viendo su cine. Las grandes aportaciones de Burton, que son más visuales y estilísticas, quedaron en Beetlejuice, The Nightmare Before Christmas, Batman, Batman Returns, Edward Scissorhands… lo que sigue son variaciones de lo mismo.

Pero insisto: a mí no me molesta. Dark Shadows tiene buenos momentos humorísticos. Chloë Moretz es una barbaridad ya. Eva Green es hermosa, y se deja caricaturizar burtonianamente. Johnny Depp no tiene falla: él vino a dar el fan service, y ya.

No la volvería a ver en el cine. Y en una de esas ni la tendría en rayo azul.