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Este no es otro post de ardido

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"Y ni llorando vas a ganar otro Super Bowl, puto"

 

¿Qué puedo decir de los Juegos de Campeonato que no hayan leído ya? Supongo que siempre se pueden agregar un par de insultos más. Como sea, no estoy enojado. Sí, me enojé un poco durante la Final de la AFC, pero ya no lo estoy. Poco se puede alegar cuando el rival gana jugando con tanta intensidad, con tantos yarbles y con tanta violencia. Sí, los Ravens demostraron cómo se juegan las Finales de Conferencia. Y no es que Belichick no sepa cómo se juegan las Finales de Conferencia, es solo que no se qué chingados le pasó ayer. Por alguna extraña y estúpida razón, los Pats salieron a no perder, en lugar de salir a ganar. Craso error si te enfrentas con una bola de cabrones que juegan como cavernícolas. Seguro John Harbaugh durante la semana los tiene encerrados en chiqueros, matándolos de hambre y de sed, poniendo niños de doce años a picarles en cuerpo con varillas todo el maldito día. Solo así se entiende que jueguen así.

Fue uno de los partidos más violentos que he visto en mi vida. Le pegaron a Brady, si, pero lo del QB no fue nada comparado al castigo sufrido por Hernandez, Welker, Lloyd y, claro, el buen Stevan Ridley, quién seguro sufrió tanto daño cerebral por este brutal golpe que seguro aceptaría ser Líder Nacional del PAN. Otra vez, un Patriota lesionado por culpa de Pollard, quién ya despacho a Brady durante un año (cuando jugaba con Kansas), lesiono “sin querer” a Welker y el año pasado ocasionó que el buen Gronk llegara con una llanta ponchada al Super Bowl. (Neta, señor Kraft, ya páguele a este cabrón lo que le debe.) Y aparte de todo, el buen Tom vino a jugar del asco, otra vez en una Final de Conferencia. Es más, esta vez jugó pero que el año pasado, lo cual es mucho decir. Y si a esto le agregamos que Flacco dio un juegazo y que Santo Bill Belichick se transformó en una versión gringa de Raúl Arias, pues he ahí la receta del fracaso.

Pero en fin, así es el futbol americano. En el futbol, como en la vida, a veces se gana, a veces se pierde y a veces se hace el ridículo. Esta vez nos tocó la tercera y si duele, pero ya ni modo. Igual no tengo ningún derecho de reclamarle nada a Brady, Belichick y compañía; si algún equipo tiene derecho a cagarla, son ellos. Igual me consuela saber que el equipo tiene potencial, que este año se fue de menos a más, aunque en sí fue una temporada bizarra. Por primera vez se pierde una Final de Conferencia en casa y por primera vez Brady pierde un partido en casa en el que va ganado en la primera mitad, pero siempre hay una primera vez. Como sea, Brady ya tiene sus tres añillos de Super Bowl, millones de dólares, es el QB con más yardas en playoffs, con más triunfos en playoffs y verá el Super Bowl abrazado de su esposa, la modelo brasileña. ¿Y ustedes, chusma antiBrady?

Ah, y en la Final de la NFC, en un juegazo ofensivo como se esperaba, los Niners se levantaron de una desventaja de 14 puntos y despacharon a los Falcons. Matty Ice se quedó en la orilla y uno de los equipos con más afición en México, sobretodo gente de la edad de tus hermanos mayores -los cuales vieron al viejito de los comerciales de ópera de Modelo  jugar como ningún otro QB ha jugado (por cierto, ese Montana debe tener un chingo de deudas), regresa al juego grande. Y de la mano del suplente.

Y entonces, tenemos Super Bowl de hermanos. Harbaugh Bowl. John contra Jim. Pero de eso hablaremos en otro post. En este momento no creo ser capaz de decir nada bueno de ninguno de los dos. OK, es broma. Felicidades a los fans de los Niners. Y… nada. Brady y compañía regresan a la acción en septiembre. Y no puedo esperar.        

AFC, NFC Championship Picks

Tom

Más allá de lo que dice mi corazón, creo que los Patriots le van a pegar a los Ravens. Sí, estoy de acuerdo que sin Gronk será muy difícil, pero el ataque aéreo ha lucido bastante bien sin él. Y vaya que han estado bastante tiempo sin Gronk. El TE es solo un arma más, no es la esencia del arsenal. Ademas, hay que tomar en cuenta lo que le dejó a Baltimore ganra “The Epic in Coloradou”: mucha motivación, claro, pero además un agotamiento físico que, a estas alturas de la temporada, les puede pasar una factura muy cara. Casos hemos visto.

No dudo que sea un juego duro, y que la victoria le cueste a los Pats un huevo y la mitad del otro, pero creo que deben ganar este partido. En la Final del año pasado, Brady jugó uno de sus peores partidos ever, y aun así ganaron. Es muy difícil que esta vez el número 12 juegue tan mal. Además, el ataque terrestre ha demostrado ser una alternativa poderosa, la línea ofensiva se ha portado a la altura y la defensiva (sobretodo los frontales y linebackers) es superior al promedio. Enfrente, claro, tendrán a unos Cuervos que van a salir a partirse el alma, pero creo que al terminar el juego, asistirá a la fiesta de retiro del gran Ray Lewis. Lo siento, Baltimore, pero el vuelo se acaba aquí.

Gore

Y en el otro frente… bueno, la verdad es que Atlatna ya demostró que tiene yarbles, que su ofensiva puede ponerse al tú por tú con cualquiera y el Domo Georgia será una locura, seguro, pero aun y con eso yo veo superiores a los 49ers. La duda reside en qué Niners veremos el domingo: ¿los que le ganaron a Green Bay o los que fueron humillados por los Seahawks? ¿Los de la primera mitad del juego contra los Pats o los de la segunda mitad de dicho partido? Es muy difícil adivinar.

En un día normal, San Francisco debe ganar. Pero no creo que el próximo domingo tengamos un día normal. Es un partido en el que puede pasar cualquier cosa, en el que se maximizarán los errores y en el que, creo, las defensivas será hechas pomada. Se avecina un circo aéreo y muchos puntos… y creo que después de no-sé-cuantos-años los Gambusinos llegará otra vez a un Super Bowl. Y de la mano de un novato.

Así que:

Atlanta – San Francisco: 28 -31, favor San Francisco.

Baltimore – Nueva Inglaterra: 17 – 24, favor Nueva Inglaterra.

Y sí, todavía no es muy tarde para aportar.

Enjoy!

 

An Epic Of Epic Epicness

Epic

Agregarle adjetivos al pasado fin de semana de Juegos Divisionales sería completamente innecesario. Creo que un par de juegos se quedará en nuestra memoria por un largo, largo (largo) tiempo. Y los otros dos sirvieron para que viéramos el poderío de los protagonistas del próximo Super Bowl. Pero vamos por partes.

El sábado por la tarde admiramos “The Epic in Coloradou”, en la Broncos y Ravens se partieron la madre durante más de 76 minutos de juego activo (poco más de 4 horas de transmisión y doble tiempo extra, ¡ea!). Fue uno de esos juegos soberbios que tienen todos los ingredientes para ser uno de los grandes clásicos de todos los tiempos: jugado a temperaturas congelantes (-10° C), con muchos puntos anotados, jugadas inverosímiles, errores, volteretas, Ray Lewis llorando como nena y Peyton otra vez derrotado en playoffs. Fue un juego muy físico, muy cabrón, pero creo que los Broncos debieron ganar. Y no es que le reste merito a lo hecho por Baltimore, pero es que fueron los errores de la Yeguada los que al final terminaron pesando más: aquél balón revotado en las manos de Decker que fue recuperado por la defensiva y regresado para anotación, las pendejadas de Champ Bailey particular y de toda la secundaria  en general, la postura conservadora de John Fox y aquella intercepción a Peyton Manning que preparó el escenario para el gol de campo de la victoria, conectado por un novato.

Sí, otra vez… pinche Peyton.

Ya hemos hablado del mayor de los Manning en este blog; un mariscal de campo de cualidades extraordinarias, pero con poco carisma y que sufre la Maldición de los Playoffs. Peyton no sabe ganar los partidos grandes, y eso que ya ha llegado a dos Super Bowls, pero no tienen esa mística, ese temple y esa habilidad que te hace ser grande justo cuando se necesita que lo seas. Peyton fue golpeado, se congeló, le falló el toque y al final lanzó un pase que no debía lanzar y fue interceptado. Peyton ahora es criticado, crucificado, sus logros en temporada regular han sido olvidados. Y es que perdió el juego que no debía perder.

Como antes. Como (casi) siempre.

Yo admiro al tipo, como lo he dicho antes. Y me parece que la derrota no es, ni mucho menos, enteramente su culpa. Pero a él le interceptaron. Peyton, Peyto, Peyton… ¿es que nunca llegará el día? Y digo, aunque tenga contrato por otros 4 años, dudo que la siguiente temporada sea tan buena como esta. Igual puede ser, pero yo lo dudo. El sábado recordé a Montana con Kansas City, a Favre con Minnesota; ambos había sido poco menos que leyendas vivientes con sus primeros equipos y se quedaron a las puertas de un nuevo Super Bowl con su nuevo equipo. Parece que el sábado Peyton luchaba contra otra maldición, aparte de la propia. Y fue vencido.

Pero bueno, ya por la noche llegó el Green Bay en San Francisco. Fue un juego fantástico, muy peleado durante tres cuartos del juego y en donde nació la figura de Colin Kaepernick (de Wisconsin para el mundo) como un QB elite. El número, 7, el suplente, del que todo el mundo dudaba, se encargó de volver loca a una de las mejores defensivas de la Liga, se recuperó de una intercepción tempranera, corrió para más yardas que cualquier otro mariscal de campo en cualquier juego en la historia y se aventó 4 anotaciones (dos por tierra y dos por aire). Los Cabezas de Queso aguantaron hasta donde pudieron, pero simplemente terminaron doblándose: fue un marcador abultado porque así lo trabajaron los Gambusinos. Fue un juego grandioso y el nivel mostrado por los Niners es de campeones, al igual que el de la primera mitad de su juego contra los Pats en la campaña. Veremos si lo mantienen.

Ya en domingo, a mediodía, los Seahawks se enfrentaban a unos Falcons que más que buscar ganar un juego, deseaban ganar respeto. Y al principio parecían tenerlo todo controlado. Jugando por nota, llegaron a estar ganado 20 a 0 al terminar la primera mitad. Y después, ya avanzado el tercer cuarto, ganaban 27 a 7. Todo parecía decidido. Pero Seattle demostró yarbles, unos pinches yarbles que no cabían en el Georgia Dome. Russell Wilson guió a sus muchachos a una remontada histórica, el partido cómodo de Atlanta de pronto se convirtió en una tragedia griega y a 30 segundos de terminar el partido, Seattle ya ganaba 28 a 27. Un silencio sepulcral se había instalado en el nido de los Falcons, los fantasmas de no haber ganado un juego de playoffs en mucho, mucho tiempo. Pero Matt Ryan aún tenía 30 segundos. Y con sendos pases perfectos puso el escenario para que su tocayo, el veterano Matt Bryant colocara por el centro el gol de campo del triunfo cuando ya solo quedaban 12 segundos en el reloj. Y otra vez, la locura. Pero también regresó el drama, porque los Falcons, en una jugada sumamente pendeja, patearon corto y le dejaron el balón a Wilson atrasito de medio campo, con 9 segundos. Y el juego terminó como terminan los grandes juegos: con un Hail Mary! Con los ganadores sudando sangre hasta el último segundo y los derrotados cayendo con la cara al sol. Seattle perdió como pierden los grandes, me pongo de pie ante ellos. Y Atlanta ganó, por primera vez en mucho, mucho tiempo, un juego de playoffs. Pero más que nada ganó respeto. No será fácil para San Francisco ganar en el nido.

Y para cerrar vimos a los gloriosos y poderosos Patriotas en contra de los Texanos. Yo esperaba que por primera vez en la jornada le atinara a algún pronóstico, pero no esperaba que el resultado fuera cercano a la paliza que Nueva Inglaterra le metió a Houston en temporada regular. Pero casi lo fue. Los Texanos compitieron bien durante los primeros minutos, pero esto se debió más a la falta de ritmo de la ofensiva de Brady que a meritos propios. Cuando Brady prendió los motores, fueron imparables. Houston es un buen equipo, pero esta un nivel más abajo. Al final sí le atiné a un resultado, el juego más predecible de los 4 resultó como se esperaba, Brady superó a Montana como el QB con más triunfos en postemporada y el Gillette Stadium recibirá una nueva Final de la AFC. No será fácil doblegar a los motivados Cuervos, pero si algún equipo puede pararlos a estas alturas, son los Patriotas. A huevo que sí.

Como verán, fue un fin de semana lleno de imágenes y momentos para recordar en mucho tiempo. De juegos de hombres y no pedazos. De ver a los grandes ser grandes y a los vencidos caer con la cara al sol. Creo que desde que soy aficionado a este deporte nunca había visto Juegos Divisionales de este calibre. Y me siento privilegiado de haberlos visto. Porque yo sé que en unos años diré con orgullo que vi en vivo “The Epic in Coloradou”, a Colin Kaepernick desmadrando física y mentalmente a los Packers, a Matt Ryan ganado por fin en playoffs, a Russell Wilson surgiendo como una estrella, y a Tom Brady ser el mejor Tom Brady. En mejor QB que estos ojos (que algún día se comerán los gusanos) han visto jugar.

Hoy me siento feliz. Y privilegiado. Enero rockea. El futbol es grandioso.

 

Lunes de: back to office!

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Lunes de: back to office!

Lunes de volver a ver The Office en la mañana, mientras se prepara el café y se calienta el agua del boiler. Lunes de neblina, de no querer salir de la calientita cama (de hecho, yo solo me levanté porque tenía que mear; de otra forma no hubiera venido a trabajar). Sin embargo, creo que la vista valía la pena.

Hoy fue lunes de estrenar mi flamante nueva chamarra de los Pats. Y de recordar, por un momento, aquella chamarra de los Yankees que me encantaba. Recuerdo sobretodo aquel diciembre en que salía con cierta chica cuyo padre era distribuidor de cd´s (ya saben, esas cosas llamadas discos que sus hermanos mayores coleccionaban compulsivamente. Los bolsillos de aquella chamarra se llenaban de compactos mientras mi chica se alegraba para ir a una posada o el cine, a ver por enésima vez Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Muchos de aquellos discos ni siquiera los escuche. Aquello era simplemente una manifestación de mí ya legendaria cleptomanía musical, que en su día sufrieron mis primos y una estación de radio donde trabajé un verano. O quizá, simplemente, buscaba pretextos para que ella me cortara. Creo que no fue una buena relación.

Como sea, hoy también es lunes de análisis de playoffs. Creo que ninguno de los juegos cumplió mis expectativas. Esperaba más de los Texanos. Esperaba más de los Vikingos (aunque jugar sin el QB titular sí pesa, quieran o no, sobre todo cuando el suplente es un pendejo). Esperaba mucho más de los Potros (Andresito Suerte le partió toditita la madre a mi quiniela). Y aunque admiré los yarbles de RGIII, esperaba más de ese juego en el que fueron masacrados por los Seahawks. Como sea, ya solo quedan 16 equipos y el próxima fin de semana se presume grandioso. Pero ya hablaremos de eso más adelante.

Y es que, para muchos, hoy fue lunes de: back to school! Recuerdo muchas mañanas de lunes de: back to school! Recuerdo que la ventana de mi salón de secundaria tenia vista a la calle. Recuerdo ponerme a divagar sobre la gente que se apoderaba de las mañanas, para ir por café, cancros, huevo, you name it… Recuerdo verlos correr, verlos hacer un poco de calistenia en un parquecito cercano. Recuerdo verlos esperando la combi, onda 9 de la mañana (a esa hora yo ya estaba hasta la madre de las clases). Creo que en esos momentos lo que más quería era ser uno de aquellos tipos que tenían libre la mañana, cuando yo tenía que sufrir la putiza de la clase de 7. Una putiza que sufrí durante toda la prepa y la uni. Pero ahora ya son otros tiempos. Ahora ya entro más tarde al trabajo. Ya soy uno de aquellos que se levantan a las 7:15 a.m. y van todos lagañosos por jugo o leche al Oxxo. Ya soy uno de aquellos que a las 9 apenas inicia el largo camino a la chamba, mi lic.      

Y ahora envidio con toda el alma a los mocosos que están en la escuela. Pero así son las cosas, supongo. 

De Hombres, payasos y Juegos de Comodines...

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Se acabó la temporada regular. Y el sabadito futbolero inician los playoffs. Y ahora que cada uno de los 32 equipos jugó sus 16 partidos de rigor, solamente nos quedamos con 12, los cuales van a despedazarse en busca de la gloria que solo da levantar el Lombardi, el próximo 3 de febrero.

Ahora que han pasado 17 semanas, bien podemos hablar de héroes y villanos, sorpresas agradable y decepciones. En este departamento, creo que los Giants de New York son la gran decepción del año. Los flamantes Campeones del Super Bowl pasado, dieron una temporada para el olvido, en la que no pueden culpar a lesiones de jugadores clave u otros factores, más que una evidente apatía que resultaba casi vergonzosa. Eli Manning contó con equipo completo, un equipazo, de hecho, pero nada más no pudo meterse a la fiesta, dejando ir juegos de manera casi ridícula y perdiendo varios que, hasta ellos mismos, daban por ganados antes de comenzar. Otra decepción vino de parte de los Lions de Detroit. El equipo de la Ciudad Motor fue el gran animador de la temporada pasada, cuenta con estrellas en casi todas las posiciones, tiene un QB que se avienta unas 350 yardas en un mal día y un WR que nada más se quedó a 36 de llegar a las 2000 yardas en una temporada. Y sin embargo no ganan juegos, por mala suerte, por errores o porque los contrarios se encontraron con la victoria de manera casi casual, pero ellos siempre se quedan con la miel en los labios. Los Leones son un caso muy raro, me cae. Nueva Orleans, por otro lado, sufrió de la Maldición del Local (aquella que dicta que los equipos que reciben el Super Bowl en su casa generalmente tienen un año del caraxo) y terminó una temporada terrible, por derrotas, por escándalos y porque nada más no tenían el corazón que habían mostrado antes; sin embargo, la temporada que viene estarán de vuelta. Los Bears se fueron desinflando como globos dejados al sol y al final los Vikingos les aplicaron la juvenil y los dejaron en el camino; y eso que dieron una gran primera parte de temporada. Qué decir de Filadelfia y su temporada para el olvido; pero al menos ya corrieron a Andy Red. O los Chargers, que nada más dieron pena ajena; ahí creo que el coach todavía permanece, lo cual ya es hasta humillante para él.

Supongo que para la gran afición en México, el que Pittsburg y Dallas no estén en el playoff es decepcionante, pero yo no lo creo. Los Steelers son, desde hace un par de temporadas, un auténtico hospital disfrazado de equipo de americano. Las lesiones de sus jugadores clave ya son el pan de cada día para su afición y además están en la División más perra de la Conferencia Americana; la verdad era poco menos que un milagro que en la penúltima semana todavía tuvieran esperanza. Digo, hasta eso que los de negro y amarillo siempre dan lo mejor de sí mismos y juegan con todos los yarbles del mundo, pero hay veces en las que nada más no se puede. ¿Y los Cowboys, apá? Pues creo que el que no se hayan metido estando en una de las Divisiones más flojas de la Conferencia Nacional, habla de lo mal que está en equipo. Y no en calidad, oh no. Dallas cuenta con una defensiva más que decente, con el mejor defensivo de la Liga, con un par de WR que ya los quisiera Tom Brady, con un corredor que, aunque se lesiona demasiado, tiene cualidades de estrella, y un QB que tiene un gran brazo y un gran problema de actitud. Romo es un atleta increíble, pero como líder es un gran astronauta. Y los Vaqueros necesitan un líder. Son un equipo que está a un paso de ser un gran contendiente al título, pero que nada más se aferra a un mariscal que ya demostró que el jersey, el estadio y la historia de su equipo le quedan ridículamente grandes. Los Vaqueros no son una decepción, son una telenovela tremendamente interesante.  

Pero este fuel el año de los regresos heroicos y vaya que los tuvimos. Peyton Manning demostró que la calidad no tiene edad, que no importan las 4 operaciones de cuello ni un año de inactividad cuando eres alguien excepcional; el cabrón nada más metió a los Broncos como sembrados 1 y los tiene bien aceitaditos y con un hambre terrible. Adrian Peterson, en Minnesota, regreso de una lesión que a cualquier hombre mortal le hubiera costado la movilidad para el resto de su vida y nada más corrió para más de 2000 yardas y se quedó a 9 (¡9 yardas!) de superar la marca histórica en una sola temporada. Y sí, Vikingos y Broncos no estarían ni en sueños en donde están de no ser por este par de cabrones que regresaron del inframundo para demostrar de lo que se trata el amor por este juego.

Este también fue el año de los QB novatos. Russell Wilson y sus Seahawks hicieron del terruño de Frasier Crane un territorio inexpugnable; no perdieron ni un juego como local y siempre dieron pelea de visitantes. Wilson tiene un gran brazo, buena movilidad y el apoyo de Lynch, uno de los mejores Rb de la Liga; aguas con Seattle. Por otro lado, RGIII y sus Pieles Rojas agarraron barco y se hicieron con el título de la División más mediocre de la NFL; me parece que tanto el equipo como el mariscal de las rastas están un tanto sobrevaluados, aunque hay que concederle al tipo que es muy seguro (solo 5 intercepciones en la temporada) y que corre como Vick en sus mejores años. Y qué decir de los Colts y Andresito Suerte. El tipo no luce como novato, oh no. El tipo es un líder, tienen un brazo privilegiado, una lectura de juego digna de un QB elite y un cuerpo de receptores veterano, pero envidiable, y novato, pero con huevos. Indianápolis demostró que puede ganar los juegos importantes, que pueden meterse al tiroteo con cualquiera y que, con un marcador favorable, su defensiva maneja marcadores como pocas. Aguas con los Potros.

Y pues sí, se acabó una temporada regular más de la mejor Liga de esta galaxia y sus alrededores. Grandes golpes, grandes momentos, grandes juegos, cáncer vencido, Sanches en la banca, sin #tebowtime, pero con mucha, mucha cerveza. Todo pasó, como la lluvia en las montañas, dirían algunos, pero aún queda lo mejor. Los Juegos de Comodines inician el sábado. Y aquí están mis pics:

Ø  Cincinnati en Houston: por muy mal que estén los Texanos, le van a partir su madre a los Bengalíes. En una de esas y hasta por paliza.

 

Ø  Minnesota en Green Bay: pinta para muchas cosas. En una de esas y hasta es una paliza de los Cabezas de Queso, o una victoria apretada de cualquiera, todo depende de cómo se comporte la defensiva de los Packers contra Peterson. Creo que los Empacadores van a ganar; el factor local puede pesar.

 

Ø  Indianápolis en Baltimore: creo que este puede ser el mejor juego de los 4. Y creo que los Colts tienen grandes posibilidades de partirle se madre a los Cuervos, y de visita. Esta podría ser la entrada de Andresito Suerte en la Grandes Ligas, papá. Voy Colts. Y espero un juegazo.

 

Ø  Seattle en Washington: más allá del duelo Russell Wilson-RGIII, me parece que Seattle va a ganar en la capital gringa. No porque Wilson sea un mejor QB que Griffin, sino porque los Seahawks son un mejor equipo que los Redskins. Así de simple.

Pero bueno, ese soy yo. Cada uno tiene sus favoritos y cualquier cosa puede pasar. Eso es algo de lo hermosos de este deporte. Y algo por lo que enero, a pesar de la cuesta y la resaca de 31 días, es uno de los mejores meses del año.       

Foto de la Semana en nfl.com

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Fin de la semana 16 y en la Americana ya conocemos a todos los invitados al playoff: Texanos, Broncos, Patriotas, Cuervos, Potros y Bengalíes se disputaran a partir de enero el boleto al Super Bowl. Solamente queda conocer el orden de la siembra y en el caso de la División Norte, al campeón. En una de esas y los Pats pueden hasta ser sembrados número uno… o van a tener que jugar la primera semana. Todo depende de ellos… y de los demás. Chale.

En la Nacional ya están dentro Atlanta, San Francisco, Seattle, Green Bay. Falta decidir al campeón del Este en un Cowboys – Redskins que es un adelanto de postemporada. En una de esas y hasta los dos entran. O Chicago y Minnesota. O hasta los Giants.

Como sea, ya solo falta una semana de temporada regular, una semana del 2012 (o menos, creo). Megatron, por otro lado, rompió la Maldición Madden y se aventó una temporada historia en yardas por recepción, rompiendo la marca de todos los tiempos. Y va por las 2000 yardas. Peterson, por tierra, también va por la marca histórica. Algo verdaderamente sorprendente si tomamos en cuenta que el tipo, hace un año, tenía la rodilla prácticamente destrozada.

Pero así es la vida. A veces…    

 

 

¡Feliz mini-Super Bowl!

Elconde

La rivalidad tradicional en la NFL podrá ser Cowboys vs Redskins (por cuestiones históricas, aquello de indios vs vaqueros y bla bla bla), pero en México el duelo de duelos es el Cowboys vs Steelers. La razón es simple: cuando se empezó a transmitir el futbol americano profesional en México, durante los setenta, estos dos equipos se odiaban con odio jarocho y jugaron en dos Super Bowls, que perdieron los Vaqueros. Los primeros aficionados mexicas a la NFL se cargaron a estas dos escuadras (y en menor medida a Delfines, Raiders y Vikingos). Los que eran muy jóvenes en esa época, heredaron esta tradición. Se trataba del enfrentamiento de un equipo de imagen “limpia” vs uno de imagen “ruda”. Los héroes vs los villanos. Los bonitos vs los feos. Y no es una exageración: Roger Staubach era el prototipo del All-American, mientras que Jack Lambert (en foto) estaba chimuelo y era más malo que el puto cáncer. Tratando de mantener la objetividad, creo que ambos equipos jugaban con todo el corazón y los yarbles del mundo. De 10 Super Bowls de la década, Pittsburgh ganó cuatro y Dallas, dos. “Mean” Joe Greene, Jack Ham, Terry Bradshaw, Lynn Swann, Ed “Too Tall” Jones, Tony Dorsett, Franco Harris, Drew Pearson, Randy White, John Stallworth, Cliff Harris…

Hoy, ni en sueños existe una alineación con estos dioses del Olimpo en el campo de juego. Pero la pasión persiste. En promedio (me parece), Vaqueros y Acereros juegan cada cuatro años. Por eso el partido de este domingo, además de ser un pretexto para cruzar apuestas y beber cerveza, es un evento deportivo importante para los fans. Un mini Super Bowl que sucede pocas veces y que nunca, nunca decepciona.

Suerte, pues a los fans de ambas escuadras… pero creo que Dallas va a ganar. Padre está de acuerdo.

Foto de la Semana en nfl.com

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Pues Jason Avant no solo salió en la Foto de la Semana, sino que se aventó la recepción del año en el dramático juego que Filadelfia le sacó a los Bucaneros, con lo que rompieron su racha de 8 descalabros en fila. Bueh, al menos buscan terminar con algo de dignidad.

Sin embargo, el juego de la semana fue sin duda el Ravens-Redskins, en el que los de Washington vinieron desde atrás para empatar en el último segundo con una conversión de dos puntos (y con el QB suplente, ademas), para ganar en Over Time. Los cuervos se nos caen, señores. Mientras que los Patriotas pusieron en su lugar a los Texanos, quienes con todo y todo todavía pueden perder la cima de la Conferencia Americana.

La próxima semana hay mini-super-bowl: Acereros contra Vaqueros. Los de Pittsburgh vienen de ser humillados a domicilio por los Cargadores, mientras de Dallas se juega la vida en cada partido. Seguro será un juego interesante, pero la joya de la corona será el Patriotas-49ers. Después de todo, ese sí puede ser el Super Bowl en febrero.

Foto de la Semana en nfl.com

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La cabalística semana 13 se termino. Patriotas ya es Campeón Divisional. Texanos esta adentro, lo mismo que Denver. Y el chamaco Luck va que vuela para MVP de la Liga. Quién lo hubiera pensado...

No sean chismosos, ustedes no (igual que muchos como yo) no daba un peso por el buen Andres Suerte. Lo bueno es que nos calló la boca. veremos de qué esta hecho en playoffs.