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El Salto

Jump

Así, con mayúsculas. 

Para la mayoría de los seres humanos, hoy fue un domingo ordinario más. Un normal aniversario de la hazaña del legendario Chuck Yeager (¡A la BatiWikipedia, Robin!). Pero para un austriaco llamado Felix Baumgartner, quién es paracaidista y piloto de helicópteros de profesión, hoy fue el día en el que se elevó más que ningún otro ser humano en la historia (bueh, sin contar a los astronautas, los cosmonautas y los yonquies). 

Baumgartner subió en un modulo impulsado por un globo hasta la estratosfera (¡A la BatiEnciclopedia, Robin!) y desde ahí, donde podía ver la curvatura de la Tierra y el espacio que la rodea, simplemente se aventó al vació. De vuelta al planeta. Su salto rompió varias marcas y servirá, supongo, para muchas cosas, pero al final del día creo que se trata más de una cuestión de adrenalina. De yarbles y de hacer las cosas nada más porque se pueden. De la mejor manera. 

Hoy un ser humano rompió la velocidad del sonido sin una ayuda mecánica. Y eso que tu ni te has levantado del sillón desde mediodía, salvo las ocasionales veces usadas para mear e ir por más botana.   

Aquí los datos (todavía no oficiales): 

- Height of jump: 128,100ft (39,045m)

- Free fall time: 4mins 20 secs 

- Free fall distance: 119, 846ft (36,529m)

- Top velocity achieved: 373m/s (1342.8km/h, 833.9mph)  

- Mach 1.24 achieved (Sound barrier broken).

Incredible. 


Luna...

Hasselblad

“Sister moon, will be my guide / On your blue, blue shadows / I will hide”, dice una canción de esas que la gente le canta a la Luna. A la Luna también se le ladra, se le culpa de las mareas, los crímenes y los súbitos cambios de humor de los amantes. Todos hemos volteado a verla por las simples razones de que está arriba de nosotros, y porque suele brillar de noche. En un mundo que solo tiene un satélite, nuestra relación con él se vuelve especial, estrecha, inolvidable (quizá así sucede con los hijos únicos). Solo hay una Luna y quizá por eso escribimos su nombre en mayúsculas. Y le hacemos canciones. Y discos sobre su rostro oculto. Y nos imaginamos historias. Y mucha gente soñó y sueña con estar ahí, con caminar en la Luna. Yo nací cuando alguien ya había caminando en la Luna, así es que cuando era niño justificadamente (y alimentado por atlas y libros de National Geographic) me imaginaba que yo también podría llegar ahí. Primer niño en la Luna. Primer perro en la Luna. Primer hotel en la Luna. Primer político corrupto en la Luna. La Luna era la nueva frontera, pero el fin de siglo, los intereses verdaderos de los adultos y las crudas realidades de la economía nos alejaron de la Luna. A mis 24, no he ido a la Luna y no creo ir nunca. Tenemos megaembotellamientos, notificaciones push, búsquedas instantáneas y los aerosoles ya no dañan la capa de ozono, pero no podemos ir a la Luna como quien toma a su familia y da el acapulcazo. No me quejo tampoco. La vida es dulce a pesar de todo.

Hoy habrá luna llena y me acordé de aquellos sueños espaciales, de cómo alucinaba con probarme un traje de astronauta, con salir a caminar afuera del shuttle Columbia, dar brincos locos de baja gravedad en la Luna…

El mejor regalo de Collins, Aldrin y Armstrong fue ayudarnos a imaginar, sí.

También hoy es el Grito de Independencia, por cierto. La noche promete…