Superstar
La Crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret es un novelón por sí solo. Un mito fundacional, el brillante preámbulo al cierre del ciclo cósmico de la jornada del héroe (digo preámbulo porque el verdadero cierre del paso de Jesús no es su muerte, sino su resurrección). Pero no solo es brillante por su manufactura narrativa, también lo es por sus alcances e influencia. Haya sido un personaje histórico, real, de carne y hueso o no, las andanzas del nazareno, y particularmente su nacimiento y muerte, han determinado el curso de la civilización occidental durante los dos últimos milenios. No soy católico (ya no; alguna vez lo fui, pero ya no), pero creo que durante la Semana Santa muchos católicos deberían soltar quince minutos las Margaritas y piñas coladas y meditar un poco en el misterioso y bello relato que sustenta su fe. Y los no católicos y los ateos deberían ampliar su mente que, a veces, es más cerrada que la de Torquemada, y reconocer la elemental importancia de estas fechas y su significado meramente simbólico. Yo digo. Pero si quieren me pueden mandar al diablo. A mí qué.
By the way, la expresión hosanna se puede traducir como "salve". Así lo escenificó Andrew Lloyd Webber en la absolutamente hermosa Jesus Christ Superstar:
Sin duda es uno de mis musicales favoritos y una película perfecta para ver este día. Hay que aplicarse.