Super Bowl XLVI
Muchas cosas han pasado desde el 3 de febrero del 2008, pero yo personalmente aún recuerdo el partido de aquella tarde. Era, claro, un tiempo diferente. De hecho, era una década diferente. En ese entonces todavía teníamos la ilusión de una economía capitalista fuerte, fíjense nada más. Pero aún así todavía recuerdo aquella fatídica recepción de Plaxico Burrest en las diagonales de Nueva Inglaterra con la que se le daba cerrojazo final a los marcadores del Super Bowl XLII, que los Giants terminaron ganado 17-14 sobre los Patriots. Mis Patriots. Porque muchas cosas han cambiado desde aquél 3 de febrero del 2008, pero mi equipo sigue siendo Nueva Inglaterra.
Vaya, es raro que una fecha relativamente cercana este a la vez taaan lejos. Piensen por un momento en todas las personas que han conocido en los últimos 4 años. O piensen, si es que les ha pasado, en las personas que conocían hace 4 años, pero que hoy lamentablemente ya no están con ustedes. Yo vi aquél Super Bowl con un grupo de 5 amigos, tres chicas y dos vaclayos. Uno de los vaclayos ya es papá, háganme el xodido favor. Y es que si recuerdo, en aquél domingo 3 de febrero del 2008, el ahora flamante cabeza de familia estaba completamente alcoholizado antes del espectáculo de medio tiempo que dieron Tom Petty and The Heartbreakers. El otro vaclayo está tratando de hacerle al estudiante eterno cursando su maestría. Una de las chicas vive ahora en el H. Estado de Jalisco, muy específicamente en Zapopan. La otra vive en las Arboledas, como antes. Como siempre. Y la última de ellas lamentablemente falleció, quizá no hace tan poco tiempo, pero cuya ausencia aún se siente fresca. Como hemos cambiado, diría aquella canción.
Hace 4 años yo veía sumamente lejana el término de la carrera. Y ahora ya estoy a tres segundos de mi examen profesional. Por aquél entonces vivía en otra casa, tenía una rutina diferente, una vida diferente. No mucho, pero si distinta. Tenía amigos que ahora ya casi no veo, hacía cosas que ahora extraño hacer y hasta tenía un blog distinto a este. No tenía Facebook, en ese tiempo, sino que tenía Hi5 (diablos, ¿se acuerdan de eso?). Aunque mi mail primario sigue siendo el mismo, y sigo estresándome tanto como ahora y encabronándome por pendejadas tanto como ahora. La esencia, pues, es la misma, pero si ha habido cambios. Mi sobrina hace cuatro años no sabía siquiera caminar y ahora ya va a la escuela y todo. Gran cambio. Lo cual es bueno. Siempre es bueno moverse hacia delante. Hace 4 años vestía otra ropa, escuchaba otra música, veía otras películas y escribía, creo, un poco peor de lo que lo hago ahora, los cual creo que ya es ganancia, mi lic.
El partido del próximo domingo tiene un ambiente previo sumamente distinto del de hace 4 años. En aquellos tiempos solo se hablaba de la temporada perfecta de los Patriotas, quienes llegaban al juego con un record de 18-0 en la temporada, después de partir madres a diestra y siniestra, incluso a los propios Giants en la última semana regular. Aquél equipo contaba con una gran defensa y con un ataque despiadado, aunque hay que decir que la forma para anotar la mayoría de los touchdowns era el bombazo de Tom Brady a Randy Moss, una fórmula que podría sonar monótona, pero que nadie pudo detener. Los Giants, por otro lado, llegaban de manera muy parecida a la de ahora. Entrando como comodines y dando la sorpresa en playoffs. En ese entonces escribí que había sido una lástima que los Packers hubiesen perdido la oportunidad de jugar el Super Bowl contra los Patriotas, ya que esa fue la última temporada de Brett Favre como QB de Green Bay. No todas las cosas son distintas: los Gigantes ganaron la final de la Conferencia Nacional jugando de visita, con un gol de campo conectado en tiempo extra. ¿Les suena familiar?
Como sea, tanto expertos como villamelones se preguntaban solamente por cuantos puntos iban a ganar los Patriotas. Yo mismo, lo acepto, estaba muy seguro del triunfo de mi equipo. O bueno, la verdad es que estaba casi seguro. Ya saben lo que pienso de las sorpresas deportivas, y siempre me ha dado mala espina que algún equipo o deportista sea marcado como absoluto favorito antes de un encuentro. La historia enseña que casi siempre aplica la contraria. Así que tenía un dejo de duda que, por otro lado, no empañaba mi buen humor. El día del juego, mientras nos armábamos delo que le llaman la botana y la bebida, me di cuenta de que un conocido todavía estaba aceptando apuestas. Creo que había sido un Super Bowl muy bajo en esas, por lo mismo del absoluto favoritismo de los Pats. Y entonces, sin saber muy bien por qué, aposte unos 2 mil pesitos de aquellos años a favor de Nueva York. MI pick era una victoria por 3 puntos, 20-17. No me sentí mal ni nada por el estilo; la verdad es que había apostado por los Pats en otros lados y aquél dinero a favor de Nueva York lo consideré una pérdida más que nada romántica, hecha en un momento de debilidad. Aunque más bien fue en un momento de premonición. El dinero que gané con aquella apuesta ayudó a mitigar mi dolor.
Hay que decir que con todo y todo fue un juego bastante raro. La línea ofensiva de Nueva Inglaterra, prácticamente invulnerable a lo largo de aquél año, vino a hacer agua y de fea forma en el peor momento posible. Aquél fue el juego en el que más le han pegado a Brady en toda su carrera. Por otro lado, Eli Manning sacó el corazón más grande que se había visto en un Super Bowl en mucho tiempo y fue el alma de su equipo en todos los sentidos. Tacticamente, Belichick perdió en duelo contra el viejito Coughlin. La defensiva de Nueva York dio un partido perfecto, contra todos los pronósticos. Y aunque el ataque de los Pats no fue del todo neutralizado, si fue un bajón claro. En la última serie del juego, con Manning y sus muchachos perdiendo por 4 y con 2.39 en el reloj, Asante Samuel tuvo la oportunidad de hacer la intercepción más fácil y gloriosa de su vida, pero falló. Manning siguió avanzando yardas y poco después llegó aquella jugada ya clásica en la que parecía que lo tenía, pero eludió la presión y lanzón un pase en apariencia descompuesto que fue bajado de manera espectacular por David Tyree (un tipo mundialmente deconocido antes y despues de esa atrapada), con una mano y usando el casco. No de una manera estética, pero si sumamente efectiva. Esa era la señal. Los Giants iban a ganar el juego y así fue. Jugadas más tarde, Burrest (que después de ese Super Bowl pasó un tiempo en el tanque) entraba las diagonales y se había cocinado la sorpresa deportiva más grande que se recordaba.
Ahora es diferente, no solo en los jugadores, sino también en las circunstancias. Patriotas llega con un ataque quizá menos explosivo, pero con más variantes, y con una defensiva menos buena, pero quizá más motivada. Hay que recordar que la defensiva de Nueva Inglaterra pudo detener a Tebow (algo que ninguna otra había podido hacer) y que fueron ellos los que le dieron el pase al Super Bowl. Los Gigantes, por otro lado, llegan con un ataque terrestre menos fuerte que el de antaño, pero con un Eli Manning más maduro y efectivo. Y su defensiva sigue luciendo tan fuerte como la de hace cuatro años, aunque hayan cambiado los nombre. Quizá eso sea una señal de lo que va a ocurrir el domingo: un juego tan cerrado como el anterior que protagonizaron ambas escuadras. Aunque hay que decir ahora el ataque aéreo de Nueva York es más fuerte que antes y buscarán aprovecharse de los débiles profundos de Patriotas. Y también es cierto que la defensiva de Nueva York no es tan buena cubriendo a los alas cerradas, la principal arma de Brady. Por lo tanto, yo me inclino por un juego más ofensivo, con más puntos, aunque estoy seguro de que se definirá por menos de una anotación.
Creo que van a ganar los Patriotas, aunque será un juego duro. Estoy seguro de que Brady lucirá espectacular, porque acaba de dar su peor partido del año y viene en busca de revancha. Creo que Belichick aprendió la lección y ya sabe como contrarrestar a los neoyorquinos. Creo que la defensiva de Nueva Inglaterra va a seguir con la intensidad con la que ganaron el campeonato de la Conferencia Americana. Y aunque no tengo nada en contra de los Gigantes, creo que ahora si les va a tocar la de perder. Porque la herida aún se siente y esto la mitigara un poco. Porque la venganza es un platillo que sabe mejor frio. Porque nos la deben. Y porque Tom Brady debe tener un lugar en aquél recinto en el que ahora solo viven Montada y Bradshaw. Mi pick es 28-24, favor Patriotas.
Los Patriotas van a ganar. Y va a ser un juego increíble. Es playback time. No deben perdérselo.