Super Bowl memoirs...

Victory

No me pierdo el Super Bowl desde 1995, cuando los Niners se madrearon a los Chargers. En aquellos tiempos (¡Y vaya que eran buenos!), los Niners eran una potencia en pleno ocaso, pero aún así les alcanzó para partirle la madre a unos Chargers de los que nadie se acuerda (todo mundo se acuerda de los Chargers del 81, los de “The Epic in Miami” y la cala). Y aún conservo la revista que ilustra el post, por cierto.

El tipo de la portada se llama Steve Young, por cierto. Y era el QB. Y no estaba tatuado. Y, de hecho, creo que es gay, pero ese es tema de otro post.

 Sin embargo, debo decir que tengo más fresco aquel round entre los Pats y los Packers, en 1997. Vi mi primer Super Bowl a los 7 años. Dos años después, viendo caer a Nueva Inglaterra, mi destino estaba claro. Aquella temporada me hice fan de por vida de los Patriots.

Mi historia con el Super Bowl es rara. Quizá yo no vi la carrera de Marcus Allen en el XVIII, ni tampoco el anuncio de Apple (aunque igual ese no lo pasaron en México). Yo no vi a los verdaderos Monstruos del Midway hacer moronga con los Pats del 85, ni la espectacular serie ofensiva de Montana que culminó con un pase de TD a John Taylor, o los primeros fracasos de Elway. Pero sí vi los éxitos de Elway (incluyendo mi Super Bowl favorito, en el que le ganaron a los Packers), Vi la parte final de la dinastía de los Vaqueros en los noventa (un saludo a Neil O’Donnell), las tristes historias de Jim Kelly y los Bills, el ascenso de los Pats al poder, las intervenciones de los Sehawks, los Falcons, los Osos y las Panteras de Carolina en partidos recientes, la chichi descubierta de la Jackson, las chaparreras sensacionales de la Britney y el forro de la chamarra de Bono (no, no es albur).…

Y con todo y todo, amo el Super Bowl. Super Bowls con galones y galones de cerveza, algunos con momentos personales más difíciles (o más fáciles) que otros, Super Bowls en los que se va la luz, Super Bowls más aburridos que la mierda, Super Bowls que me hicieron quedarme afónico y otros que me hicieron detestar la idea de ir a la escuela o a trabajar al otro día. Y en unas horas empezará uno más, y mis favoritos son los Niners. Sería cíclico o algo, verlos ganar y que, por una u otra razón, este fuera mi último Super Bowl. Igual, en la vida, como en el futbol, todo puede pasar. 20-14, creo, será el marcador.