Spoiler alert!

Los noventa fueron años de películas hypeadas por los secretos que revelaban a medida que avanzaba la trama. Como (¡spoiler!) la cabeza de Gwyneth en Se7en, o la doble personalidad (¡spoiler!) de Edward Norton en Fight Club, o la verdadera identidad de Kevin Spacey (¡spoiler!) en The Usual Suspects. Con el perdón de Trainspotting, me parece que la película más hypeada por el “boca a boca” en los noventa fue The Crying Game, la cual justamente caía en este patrón de giro argumental que te cambiaba por completo el sabor de la película. Cuando decías que la ibas a ir a ver, la gente que ya la había visto te decía “pero que no te cuenten nada”. Lo cual es una manera pendeja pero eficiente de spoilerear una película y hacerle promoción. Así es que gran parte del disfrute se diluía o se potenciaba de acuerdo a qué tan bien habías podido manejar el spoiler o qué tan discretos habían sido quienes habían visto la película. Además del pito (¡spoiler!) de Jaye Davidson, The Crying Game fue memorable por la fábula de la rana que ayuda al escorpión a cruzar el río, y su ulterior traición: …and as they both sink beneath the waves, the frog cries out, “Why did you sting me, Mr. Scorpion? For now we both will drown!” Scorpion replies, “I can’t help it. It’s in my nature!” La cual ayuda a explicar diferentes situaciones que se viven en los negocios, el amor, la política de oficina, las relaciones amistosas y hasta los deportes.
Sobra decir que la canción de Boy George fue y sigue siendo una cabronada.