RONIN 浪人 http://technoir.posterous.com Good for Health, Bad for Education posterous.com Mon, 28 Jan 2013 14:16:00 -0800 Lincoln http://technoir.posterous.com/lincoln http://technoir.posterous.com/lincoln

Lincoln

Steven Spielberg y su Lincoln tienen el gran mérito de mostrar al sagrado Abraham Lincoln como lo que en realidad fue: un gran hombre. Un gran hombre sin pelos en la lengua, practico, con los pies en la tierra, conocedor de su época y de su papel.

(Lo primero que pensé al abandonar la sala con la música de créditos finales de John Williams de fondo, fue: “mierda, ya no hay líderes así”.)

Quizá a Lincoln le faltaba pulirse socialmente, pero poseía una gran inteligencia y un profundo conocimiento de la naturaleza humana. La característica distintiva de este gran hombre, surgido de la poderosa interpretación de Daniel Day-Lewis, es su tranquila confianza en sí mismo, la paciencia y la voluntad de hacer política de forma realista. La película se centra en los últimos meses de vida de Lincoln, e incluye el histórico triunfo de la 13ava. Enmienda en la Cámara de Representantes (ajá, la que termina con la esclavitud), el fin de la Guerra Civil y su asesinato.

(Lo segundo que pensé al abandonar la sala con la música de créditos finales de John Williams de fondo, fue: “mierda, nunca había visto una película que cuida tantos los detalles de la vida política”.)

Lincoln creía que la esclavitud era inmoral, pero también consideraba a la 13ava. Enmienda como el headshot que acabaría con las bases económicas de la Confederación. En la película, la aprobación de la enmienda es guiada por William Seward (David Strathairn), su Secretario de estado, y por el congresista Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones), el abolicionista más poderoso de la Cámara. Ni dichas interpretaciones, ni ninguna otra de la película de hecho, dependen de un histrionismo auto-consiente, lo cual se aprecia y agradece tratándose de esta clase de películas. Jones, por ejemplo, retrata a un estarrio ladino con algunos lugares secretos ocultos en su corazón.

Lincoln es una película de técnica perfecta, en la que la ciudad de Washington, más que retratada con una precisión histórica, se nos muestra mediante los trazos de la gente que vive ahí y, más importante, trabaja ahí. Janus Kaminshki (director de fotografía de cabecera de Spielberg), usa tonos terrosos y una silenciosa iluminación de interiores. Para muestra, la Casa Blanca, que más que lucir como un templo del estado, es un punto de reunión para los negociadores y proveedores (wheelers y dealers, en inglés) Este ambiente refleja las descripciones políticas hechas por Gore Vidal en su novela histórica llamada Lincoln, aunque los detalles políticos y personales que constituyen el revelador scrip de Tony Kushner se basan en Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln, de Doris Kearns Goodwin. Un libro, por cierto, endemoniadamente bien titulado. Esta película no se trata de un ícono de la historia, intocable  e inmaculado, sino de un presidente que fue despreciado por muchos de sus adversarios políticos como un simple salvaje salido de alguna selva inexplorada.

(Creo que en ese tiempo todavía había partes en blanco en los mapas.)

Lincoln no está por encima de la compra de votos que se da en la vida política de cualquier democracia, digamos, sana. Para lograr que la enmienda pase, se necesitan votos de miembros del partido opositor y no se duda en ofrecer puestos de trabajo, ascensos, títulos y gastos pagados con tal de conseguirlos. En cierto punto se da a entender que el presidente aprueba, incluso, el uso de la mano dura, cuyos ejecutores son su trio de tres negociadores (Tim Blake Nelson, James Spader y John Hawkes). Así se juega el juego, mi lic.

Daniel Day-Lewis, el flamante nominado al Oscar por su interpretación, modula a su Lincoln. Un Lincoln de voz suave, un poco encorvado, exhausto después de los años de guerra. Le preocupa que las tropas, tanto suyas como enemigas, sigan masacrándose como hasta ahora. Se comunica a través de historias y parábolas. A su lado esta su esposa, Mary Todd Lincoln (Sally Field, extraordinaria). Ella ya ha perdido un hijo, Willie, fallecido a los 11 y considerada una baja de guerra, aunque claro, no era soldado. Y ahora esta aterrada ante la posibilidad de perder otro: un cabroncito llamado Robert Todd Lincoln (Joseph Gordon-Levitt, quién luce un bigote de homosexual), quién rechaza los privilegios de la familia, Harvard y la chingada, y solo quiere ponerse un uniforme y salir a partir madres. Hacer algo.

Por cierto, hay una gran escena de batalla en Lincoln, pero es solo la apertura sangrienta, cuando las palabras del discurso de Gettysburg resuenan con el mayor impacto posible. Y ni siquiera son dichas por Lincoln. El impecable guión de Tony Kushner teje sin pedos la redacción y el paso de la 13ava. Enmienda sin que parezca una lección de historia obligatoria, sino el clímax de una lucha de poderes increíblemente tensa. Lo repito: nunca había visto una película sobre política como esta.

La película termina poco después del asesinato de Lincoln, que mucho público esperaba ver en primer plano, supongo. Hay una toma anterior, cuando vemos al presidente marchar al encuentro de su esposa, alejándose victorioso después de que su enmienda ha triunfado, en el que bien podría haber terminado la cinta. Todo lo demás me pareció innecesario. Un final “a la Spielberg”, lo que casi nunca significa nada bueno.  

(Lo tercero que pensé al abandonar la sala con la música de créditos finales de John Williams de fondo, fue un: “mierda, ese final apesta, pero como dicen: ya pertenece a la historia”.)

Lincoln es una bio-pic impecablemente realizada, escrita con maestría y dirigida como solo un cabrón como Steven Spilberg podría haberla dirigido. Y merece todos y cada uno de los Oscar que los Honorables estarrios de la Academia quieran darle. Que, supongo, serán muy pocos. Pero no importa. A mí me encantó.

Y ya.

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Fri, 18 Jan 2013 11:12:00 -0800 El frío http://technoir.posterous.com/el-frio http://technoir.posterous.com/el-frio

Frio

En mi conjunto particular de creencias, el frío no es “mal tiempo”, y los días grises no son “días feos”. Cuando hace frío se me enfrían (en este orden) los brazos, las orejas, las rodillas y los tobillos. Quienes me conocen saben que soy más una persona que prefiere el frío, pero no por eso odio el calor (bueno, solo un poco). Cuando el frío arremete, en mi conjunto particular de creencias simplemente pienso “hace frío” y caigo en cuenta del frío y reconozco el frío. No le miento la madre, o procuro no mentarle la madre. Me cubro, me tapo, me tomo mi bebida caliente. Durante un tiempo me ponía un estúpido gorro peruano. No sirve de nada andar por la vida juzgando la cualidad natural del clima frío que es, ajá, ser frío. La mente nos juega esos trucos: qué frío hace, cómo quisiera estar CALIENTITO en un lugar playero. Qué calor hace, no soporto este clima bananero que me hace SANGRAR la nariz. Estoy aburrido, vale madres, no me gusta estar aburrido, quisiera estar en otro lado DIVIRTIÉNDOME. Estoy excitadísimo con este concierto, vale madres, no quiero que se acabe NUNCA. Y así, uno lee en esos message boards masivos que son Twitter y Facebook e Instagram, cómo la gente pasa los días del año quejándose del estúpido clima y de su estúpida suerte de estar en medio de tal o cual clima, en vez de pasar unos segundos solo reconociendo lo que está pasando y permitiendo, como dice el maestro Trungpa, que las capas más bondadosas de nuestra mente y nuestro corazón “trabajen con la situación”. Es difícil, lo sé: porque aunque en Montreal y UK y en el primoroso Albany, NY, los fríos sean una cosa horrenda que te hacen sentir como si te arrancaran la nariz, nuestro país no está preparado para heladas, nevadas –como las registradas en los estados del norte desde diciembre– e inesperadas lluvias pedorras en este frío del periodo enero/febrero. Son rarísimas las casas con calefacción, muchas oficinas son una tortura de microclimas extremos, y ciudades como el honorable DF no fueron pensadas para el bienestar del peatón, que debe cruzar sitios azarosos como el desierto de Ocarina of Time para tomar el transporte público. Además, dicen los apocalípticos que el calentamiento global nos tiene tan jodidos que cada vez hace más frío en nuestras antes benévolas latitudes tropicales.

Pronto terminará el invierno. Vendrán las quejas contra el calor, la temporada de lluvias, la tragicómica política nacional y la mala red celular (esa queja es todo el año). Luego será otoño y luego invierno otra vez. Mis mejores deseos para que sus mentes estén más tranquilas y menos neuróticas. Más productivas y menos quejicas.

Igual ni hace tanto frio. La foto de arriba fue tomada en Foxborough, Massachusetts. LOL.

 

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Mon, 14 Jan 2013 12:07:00 -0800 An Epic Of Epic Epicness http://technoir.posterous.com/an-epic-of-epic-epicness http://technoir.posterous.com/an-epic-of-epic-epicness

Epic

Agregarle adjetivos al pasado fin de semana de Juegos Divisionales sería completamente innecesario. Creo que un par de juegos se quedará en nuestra memoria por un largo, largo (largo) tiempo. Y los otros dos sirvieron para que viéramos el poderío de los protagonistas del próximo Super Bowl. Pero vamos por partes.

El sábado por la tarde admiramos “The Epic in Coloradou”, en la Broncos y Ravens se partieron la madre durante más de 76 minutos de juego activo (poco más de 4 horas de transmisión y doble tiempo extra, ¡ea!). Fue uno de esos juegos soberbios que tienen todos los ingredientes para ser uno de los grandes clásicos de todos los tiempos: jugado a temperaturas congelantes (-10° C), con muchos puntos anotados, jugadas inverosímiles, errores, volteretas, Ray Lewis llorando como nena y Peyton otra vez derrotado en playoffs. Fue un juego muy físico, muy cabrón, pero creo que los Broncos debieron ganar. Y no es que le reste merito a lo hecho por Baltimore, pero es que fueron los errores de la Yeguada los que al final terminaron pesando más: aquél balón revotado en las manos de Decker que fue recuperado por la defensiva y regresado para anotación, las pendejadas de Champ Bailey particular y de toda la secundaria  en general, la postura conservadora de John Fox y aquella intercepción a Peyton Manning que preparó el escenario para el gol de campo de la victoria, conectado por un novato.

Sí, otra vez… pinche Peyton.

Ya hemos hablado del mayor de los Manning en este blog; un mariscal de campo de cualidades extraordinarias, pero con poco carisma y que sufre la Maldición de los Playoffs. Peyton no sabe ganar los partidos grandes, y eso que ya ha llegado a dos Super Bowls, pero no tienen esa mística, ese temple y esa habilidad que te hace ser grande justo cuando se necesita que lo seas. Peyton fue golpeado, se congeló, le falló el toque y al final lanzó un pase que no debía lanzar y fue interceptado. Peyton ahora es criticado, crucificado, sus logros en temporada regular han sido olvidados. Y es que perdió el juego que no debía perder.

Como antes. Como (casi) siempre.

Yo admiro al tipo, como lo he dicho antes. Y me parece que la derrota no es, ni mucho menos, enteramente su culpa. Pero a él le interceptaron. Peyton, Peyto, Peyton… ¿es que nunca llegará el día? Y digo, aunque tenga contrato por otros 4 años, dudo que la siguiente temporada sea tan buena como esta. Igual puede ser, pero yo lo dudo. El sábado recordé a Montana con Kansas City, a Favre con Minnesota; ambos había sido poco menos que leyendas vivientes con sus primeros equipos y se quedaron a las puertas de un nuevo Super Bowl con su nuevo equipo. Parece que el sábado Peyton luchaba contra otra maldición, aparte de la propia. Y fue vencido.

Pero bueno, ya por la noche llegó el Green Bay en San Francisco. Fue un juego fantástico, muy peleado durante tres cuartos del juego y en donde nació la figura de Colin Kaepernick (de Wisconsin para el mundo) como un QB elite. El número, 7, el suplente, del que todo el mundo dudaba, se encargó de volver loca a una de las mejores defensivas de la Liga, se recuperó de una intercepción tempranera, corrió para más yardas que cualquier otro mariscal de campo en cualquier juego en la historia y se aventó 4 anotaciones (dos por tierra y dos por aire). Los Cabezas de Queso aguantaron hasta donde pudieron, pero simplemente terminaron doblándose: fue un marcador abultado porque así lo trabajaron los Gambusinos. Fue un juego grandioso y el nivel mostrado por los Niners es de campeones, al igual que el de la primera mitad de su juego contra los Pats en la campaña. Veremos si lo mantienen.

Ya en domingo, a mediodía, los Seahawks se enfrentaban a unos Falcons que más que buscar ganar un juego, deseaban ganar respeto. Y al principio parecían tenerlo todo controlado. Jugando por nota, llegaron a estar ganado 20 a 0 al terminar la primera mitad. Y después, ya avanzado el tercer cuarto, ganaban 27 a 7. Todo parecía decidido. Pero Seattle demostró yarbles, unos pinches yarbles que no cabían en el Georgia Dome. Russell Wilson guió a sus muchachos a una remontada histórica, el partido cómodo de Atlanta de pronto se convirtió en una tragedia griega y a 30 segundos de terminar el partido, Seattle ya ganaba 28 a 27. Un silencio sepulcral se había instalado en el nido de los Falcons, los fantasmas de no haber ganado un juego de playoffs en mucho, mucho tiempo. Pero Matt Ryan aún tenía 30 segundos. Y con sendos pases perfectos puso el escenario para que su tocayo, el veterano Matt Bryant colocara por el centro el gol de campo del triunfo cuando ya solo quedaban 12 segundos en el reloj. Y otra vez, la locura. Pero también regresó el drama, porque los Falcons, en una jugada sumamente pendeja, patearon corto y le dejaron el balón a Wilson atrasito de medio campo, con 9 segundos. Y el juego terminó como terminan los grandes juegos: con un Hail Mary! Con los ganadores sudando sangre hasta el último segundo y los derrotados cayendo con la cara al sol. Seattle perdió como pierden los grandes, me pongo de pie ante ellos. Y Atlanta ganó, por primera vez en mucho, mucho tiempo, un juego de playoffs. Pero más que nada ganó respeto. No será fácil para San Francisco ganar en el nido.

Y para cerrar vimos a los gloriosos y poderosos Patriotas en contra de los Texanos. Yo esperaba que por primera vez en la jornada le atinara a algún pronóstico, pero no esperaba que el resultado fuera cercano a la paliza que Nueva Inglaterra le metió a Houston en temporada regular. Pero casi lo fue. Los Texanos compitieron bien durante los primeros minutos, pero esto se debió más a la falta de ritmo de la ofensiva de Brady que a meritos propios. Cuando Brady prendió los motores, fueron imparables. Houston es un buen equipo, pero esta un nivel más abajo. Al final sí le atiné a un resultado, el juego más predecible de los 4 resultó como se esperaba, Brady superó a Montana como el QB con más triunfos en postemporada y el Gillette Stadium recibirá una nueva Final de la AFC. No será fácil doblegar a los motivados Cuervos, pero si algún equipo puede pararlos a estas alturas, son los Patriotas. A huevo que sí.

Como verán, fue un fin de semana lleno de imágenes y momentos para recordar en mucho tiempo. De juegos de hombres y no pedazos. De ver a los grandes ser grandes y a los vencidos caer con la cara al sol. Creo que desde que soy aficionado a este deporte nunca había visto Juegos Divisionales de este calibre. Y me siento privilegiado de haberlos visto. Porque yo sé que en unos años diré con orgullo que vi en vivo “The Epic in Coloradou”, a Colin Kaepernick desmadrando física y mentalmente a los Packers, a Matt Ryan ganado por fin en playoffs, a Russell Wilson surgiendo como una estrella, y a Tom Brady ser el mejor Tom Brady. En mejor QB que estos ojos (que algún día se comerán los gusanos) han visto jugar.

Hoy me siento feliz. Y privilegiado. Enero rockea. El futbol es grandioso.

 

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Mon, 07 Jan 2013 16:20:00 -0800 Lunes de: back to office! http://technoir.posterous.com/lunes-de-back-to-office http://technoir.posterous.com/lunes-de-back-to-office

Nomoreluck

Lunes de: back to office!

Lunes de volver a ver The Office en la mañana, mientras se prepara el café y se calienta el agua del boiler. Lunes de neblina, de no querer salir de la calientita cama (de hecho, yo solo me levanté porque tenía que mear; de otra forma no hubiera venido a trabajar). Sin embargo, creo que la vista valía la pena.

Hoy fue lunes de estrenar mi flamante nueva chamarra de los Pats. Y de recordar, por un momento, aquella chamarra de los Yankees que me encantaba. Recuerdo sobretodo aquel diciembre en que salía con cierta chica cuyo padre era distribuidor de cd´s (ya saben, esas cosas llamadas discos que sus hermanos mayores coleccionaban compulsivamente. Los bolsillos de aquella chamarra se llenaban de compactos mientras mi chica se alegraba para ir a una posada o el cine, a ver por enésima vez Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Muchos de aquellos discos ni siquiera los escuche. Aquello era simplemente una manifestación de mí ya legendaria cleptomanía musical, que en su día sufrieron mis primos y una estación de radio donde trabajé un verano. O quizá, simplemente, buscaba pretextos para que ella me cortara. Creo que no fue una buena relación.

Como sea, hoy también es lunes de análisis de playoffs. Creo que ninguno de los juegos cumplió mis expectativas. Esperaba más de los Texanos. Esperaba más de los Vikingos (aunque jugar sin el QB titular sí pesa, quieran o no, sobre todo cuando el suplente es un pendejo). Esperaba mucho más de los Potros (Andresito Suerte le partió toditita la madre a mi quiniela). Y aunque admiré los yarbles de RGIII, esperaba más de ese juego en el que fueron masacrados por los Seahawks. Como sea, ya solo quedan 16 equipos y el próxima fin de semana se presume grandioso. Pero ya hablaremos de eso más adelante.

Y es que, para muchos, hoy fue lunes de: back to school! Recuerdo muchas mañanas de lunes de: back to school! Recuerdo que la ventana de mi salón de secundaria tenia vista a la calle. Recuerdo ponerme a divagar sobre la gente que se apoderaba de las mañanas, para ir por café, cancros, huevo, you name it… Recuerdo verlos correr, verlos hacer un poco de calistenia en un parquecito cercano. Recuerdo verlos esperando la combi, onda 9 de la mañana (a esa hora yo ya estaba hasta la madre de las clases). Creo que en esos momentos lo que más quería era ser uno de aquellos tipos que tenían libre la mañana, cuando yo tenía que sufrir la putiza de la clase de 7. Una putiza que sufrí durante toda la prepa y la uni. Pero ahora ya son otros tiempos. Ahora ya entro más tarde al trabajo. Ya soy uno de aquellos que se levantan a las 7:15 a.m. y van todos lagañosos por jugo o leche al Oxxo. Ya soy uno de aquellos que a las 9 apenas inicia el largo camino a la chamba, mi lic.      

Y ahora envidio con toda el alma a los mocosos que están en la escuela. Pero así son las cosas, supongo. 

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Wed, 02 Jan 2013 15:45:00 -0800 De Hombres, payasos y Juegos de Comodines... http://technoir.posterous.com/de-hombres-payasos-y-juegos-de-comodines http://technoir.posterous.com/de-hombres-payasos-y-juegos-de-comodines

Nflw17

Se acabó la temporada regular. Y el sabadito futbolero inician los playoffs. Y ahora que cada uno de los 32 equipos jugó sus 16 partidos de rigor, solamente nos quedamos con 12, los cuales van a despedazarse en busca de la gloria que solo da levantar el Lombardi, el próximo 3 de febrero.

Ahora que han pasado 17 semanas, bien podemos hablar de héroes y villanos, sorpresas agradable y decepciones. En este departamento, creo que los Giants de New York son la gran decepción del año. Los flamantes Campeones del Super Bowl pasado, dieron una temporada para el olvido, en la que no pueden culpar a lesiones de jugadores clave u otros factores, más que una evidente apatía que resultaba casi vergonzosa. Eli Manning contó con equipo completo, un equipazo, de hecho, pero nada más no pudo meterse a la fiesta, dejando ir juegos de manera casi ridícula y perdiendo varios que, hasta ellos mismos, daban por ganados antes de comenzar. Otra decepción vino de parte de los Lions de Detroit. El equipo de la Ciudad Motor fue el gran animador de la temporada pasada, cuenta con estrellas en casi todas las posiciones, tiene un QB que se avienta unas 350 yardas en un mal día y un WR que nada más se quedó a 36 de llegar a las 2000 yardas en una temporada. Y sin embargo no ganan juegos, por mala suerte, por errores o porque los contrarios se encontraron con la victoria de manera casi casual, pero ellos siempre se quedan con la miel en los labios. Los Leones son un caso muy raro, me cae. Nueva Orleans, por otro lado, sufrió de la Maldición del Local (aquella que dicta que los equipos que reciben el Super Bowl en su casa generalmente tienen un año del caraxo) y terminó una temporada terrible, por derrotas, por escándalos y porque nada más no tenían el corazón que habían mostrado antes; sin embargo, la temporada que viene estarán de vuelta. Los Bears se fueron desinflando como globos dejados al sol y al final los Vikingos les aplicaron la juvenil y los dejaron en el camino; y eso que dieron una gran primera parte de temporada. Qué decir de Filadelfia y su temporada para el olvido; pero al menos ya corrieron a Andy Red. O los Chargers, que nada más dieron pena ajena; ahí creo que el coach todavía permanece, lo cual ya es hasta humillante para él.

Supongo que para la gran afición en México, el que Pittsburg y Dallas no estén en el playoff es decepcionante, pero yo no lo creo. Los Steelers son, desde hace un par de temporadas, un auténtico hospital disfrazado de equipo de americano. Las lesiones de sus jugadores clave ya son el pan de cada día para su afición y además están en la División más perra de la Conferencia Americana; la verdad era poco menos que un milagro que en la penúltima semana todavía tuvieran esperanza. Digo, hasta eso que los de negro y amarillo siempre dan lo mejor de sí mismos y juegan con todos los yarbles del mundo, pero hay veces en las que nada más no se puede. ¿Y los Cowboys, apá? Pues creo que el que no se hayan metido estando en una de las Divisiones más flojas de la Conferencia Nacional, habla de lo mal que está en equipo. Y no en calidad, oh no. Dallas cuenta con una defensiva más que decente, con el mejor defensivo de la Liga, con un par de WR que ya los quisiera Tom Brady, con un corredor que, aunque se lesiona demasiado, tiene cualidades de estrella, y un QB que tiene un gran brazo y un gran problema de actitud. Romo es un atleta increíble, pero como líder es un gran astronauta. Y los Vaqueros necesitan un líder. Son un equipo que está a un paso de ser un gran contendiente al título, pero que nada más se aferra a un mariscal que ya demostró que el jersey, el estadio y la historia de su equipo le quedan ridículamente grandes. Los Vaqueros no son una decepción, son una telenovela tremendamente interesante.  

Pero este fuel el año de los regresos heroicos y vaya que los tuvimos. Peyton Manning demostró que la calidad no tiene edad, que no importan las 4 operaciones de cuello ni un año de inactividad cuando eres alguien excepcional; el cabrón nada más metió a los Broncos como sembrados 1 y los tiene bien aceitaditos y con un hambre terrible. Adrian Peterson, en Minnesota, regreso de una lesión que a cualquier hombre mortal le hubiera costado la movilidad para el resto de su vida y nada más corrió para más de 2000 yardas y se quedó a 9 (¡9 yardas!) de superar la marca histórica en una sola temporada. Y sí, Vikingos y Broncos no estarían ni en sueños en donde están de no ser por este par de cabrones que regresaron del inframundo para demostrar de lo que se trata el amor por este juego.

Este también fue el año de los QB novatos. Russell Wilson y sus Seahawks hicieron del terruño de Frasier Crane un territorio inexpugnable; no perdieron ni un juego como local y siempre dieron pelea de visitantes. Wilson tiene un gran brazo, buena movilidad y el apoyo de Lynch, uno de los mejores Rb de la Liga; aguas con Seattle. Por otro lado, RGIII y sus Pieles Rojas agarraron barco y se hicieron con el título de la División más mediocre de la NFL; me parece que tanto el equipo como el mariscal de las rastas están un tanto sobrevaluados, aunque hay que concederle al tipo que es muy seguro (solo 5 intercepciones en la temporada) y que corre como Vick en sus mejores años. Y qué decir de los Colts y Andresito Suerte. El tipo no luce como novato, oh no. El tipo es un líder, tienen un brazo privilegiado, una lectura de juego digna de un QB elite y un cuerpo de receptores veterano, pero envidiable, y novato, pero con huevos. Indianápolis demostró que puede ganar los juegos importantes, que pueden meterse al tiroteo con cualquiera y que, con un marcador favorable, su defensiva maneja marcadores como pocas. Aguas con los Potros.

Y pues sí, se acabó una temporada regular más de la mejor Liga de esta galaxia y sus alrededores. Grandes golpes, grandes momentos, grandes juegos, cáncer vencido, Sanches en la banca, sin #tebowtime, pero con mucha, mucha cerveza. Todo pasó, como la lluvia en las montañas, dirían algunos, pero aún queda lo mejor. Los Juegos de Comodines inician el sábado. Y aquí están mis pics:

Ø  Cincinnati en Houston: por muy mal que estén los Texanos, le van a partir su madre a los Bengalíes. En una de esas y hasta por paliza.

 

Ø  Minnesota en Green Bay: pinta para muchas cosas. En una de esas y hasta es una paliza de los Cabezas de Queso, o una victoria apretada de cualquiera, todo depende de cómo se comporte la defensiva de los Packers contra Peterson. Creo que los Empacadores van a ganar; el factor local puede pesar.

 

Ø  Indianápolis en Baltimore: creo que este puede ser el mejor juego de los 4. Y creo que los Colts tienen grandes posibilidades de partirle se madre a los Cuervos, y de visita. Esta podría ser la entrada de Andresito Suerte en la Grandes Ligas, papá. Voy Colts. Y espero un juegazo.

 

Ø  Seattle en Washington: más allá del duelo Russell Wilson-RGIII, me parece que Seattle va a ganar en la capital gringa. No porque Wilson sea un mejor QB que Griffin, sino porque los Seahawks son un mejor equipo que los Redskins. Así de simple.

Pero bueno, ese soy yo. Cada uno tiene sus favoritos y cualquier cosa puede pasar. Eso es algo de lo hermosos de este deporte. Y algo por lo que enero, a pesar de la cuesta y la resaca de 31 días, es uno de los mejores meses del año.       

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Mon, 31 Dec 2012 19:48:00 -0800 Ahi viene 2013... http://technoir.posterous.com/ahi-viene-2013 http://technoir.posterous.com/ahi-viene-2013

Moonrise_kingdom

Le quedan unos minutos al año y todo mundo se pone meditabundo. Supongo que tiene que ver con el Año Nuevo ha desplazado, lentamente pero con seguridad, a la Navidad como nuestro momento de reflexión. Las nuevas generaciones somos más proclives, claro, a dejar atrás los paradigmas del pasado como la Navidad (un momento religioso-familiar) y adoptar los del presente, como el Año Nuevo (un momento social, práctico e inmediato). Sin quererlo o buscarlo, adoptamos posiciones que antes –en el contexto de las fiestas decembrinas– eran exclusivas de la religiosidad, como desearle lo mejor a nuestro prójimo y dar gracias por el periodo que recién terminó. Supongo que en el fondo tenemos miedo del porvenir: no sabemos lo que viene, el futuro es confuso y, si lo ponemos en términos de nuestras expectativas de las cosas, suele ser traicionero y poco cumplidor. Pero no importa. Hoy brindaremos y nos abrazaremos y nos desearemos, de corazón, que 2013 sea mejor que 2012. Algunos habrán tenido un año espectacular y desean que el próximo sea igual o mejor. Otros querrán olvidarlo y están, al menos, conformes de que ya acabó. Para algunos quizá fue un año más, ni fu, ni fa. El ritual, sin embargo, es provechoso para adentrarse aunque sean dos minutos en lo que nos hizo mejores, lo que nos hizo sentirnos xodidos y lo que esperamos para los próximos meses. En 2013, mucha gente permanecerá en sus lugares, otros tantos (¡muchos!) nacerán y algunos personajes también se irán al inevitable Valle de los Muertos. Hoy recuerdo particularmente las partidas de este año (especialmente una), pero también me quedo con lo bueno que llegó, con lo bueno que pasó (porque sí pasaron cosas buenas en 2012).

Sin embargo, este post tiene por finalidad darles las gracias por sus clics en el año que ya se termina. Por leer, por comentar, por enriquecer, mediante tuits o likes, este espacio que hago para ustedes.  Mi evidente deseo es que permanezcan con nosotros, el espíritu de esta comunidad crezca y, claro, todos como individuos logren lo que se propongan. Son puros buenos deseos, ya sabemos que la realidad muerde. Pero no duele nada hacerles saber que Ronin los quiere en el tuétano y les desea un enoooooooooorme año 2013. ¡Felicidades a todos!

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Sun, 23 Dec 2012 15:57:00 -0800 De mantras... y Santa Closita Von Teese http://technoir.posterous.com/de-mantras-y-santa-closita-von-teese http://technoir.posterous.com/de-mantras-y-santa-closita-von-teese

Dita

La expresión “olvidé mi mantra” tiene su historia (chiquita, pero la tiene): su origen es la película Annie Hall del grandioso Woody Allen. Cuando nuestros héroes pasan una californiana Navidad en la mansión de Tony Lacey, hace un pequeño cameo el mismísimo Jeff Goldblum (el tipo se haría famoso años más tarde por su papel de insecto mutante en La mosca y de científico contreras en Jurassic Park) quien, con cara de haberse metido una caja de antidepresivos en tiempo récord, habla con alguien por teléfono, presumiblemente su guru, y le dice: “Olvidé mi mantra”. Un mantra, de acuerdo con la confiable Enciclopedia Británica, es “un rezo sagrado (silábico, en prosa o verso) que se considera posee una eficacia mística o espiritual. Varios mantras son dichos en voz alta o recitados internamente en el pensamiento”. Mi madre, en su etapa hindú me hizo cargar en la billetera el gayatri mantra, una especie de rezo con esteroides (o sea, superpoderoso) que se repite hasta ponerte en un estado bien groovy (el mantra, verán ustedes, tiene una extraña aunque efectiva correlación con el rosario cristiano. La repetición, y aquí sí hablo en serio, pone al creyente en un estado místico y de deslave interno. De nada). El gayatri mantra se caracteriza por proteger a quien lo dice. Bueno, he olvidado mi mantra. Ya hasta cambié de cartera. Quizá sea porque tiendo a desconfiar de los métodos de iluminación automática que promete la new age. Los tiendo a comparar con los productos que dicen que vas a adelgazar en días y te vas a poner tan bueno como Yoni Weismuller. También desconfío de ese mantra publicitario llamado ‘eslogan’ (y de los charlatanes egresados del Centro de Capacitación Cinematográfica que pasan años discutiendo en borracheras La Gran Propuesta Que Cambiará Para Siempre El Cine Nacional, y que para lo único que les sirvió su educación es para producir comerciales). Le huyo al mantra de los escritores rompebolas cuya única aspiración en la vida es ser mantenidos por el Conaculta (“dadme una beca/ dadme una beca/ dadme una beca”). En términos generales, practico a tal grado la desconfianza que he hecho de la frase “timeo danaos et dona ferentes” (“temo a los griegos aunque nos traigan regalos”) un mantra personal. La verdad es que ese latinajo se lo robé a una amiga que está bien sana y que la dice y escribe todo el tiempo. Otro mantra que practico es “quid pro quo” (quiere decir “una cosa por la otra”). En verdad creo en el karma. El silogismo es: 1) si jodo al prójimo acabaré jodido, 2) he jodido al prójimo, 3) por lo tanto, estoy bien jodido. Quid pro quo. Quid pro quo. Hace muchos años me tocó ver a un repartidor de Domino’s o Pizza Hut (no me acuerdo) con una fractura expuesta de fémur en la sala de urgencias de Traumatología en Lomas Verdes, Naucalpan. Con ojos llorosos y voz quebradiza, el tipín me dijo: “Todo por no estudiar”. Yo añadí mentalmente “y por conducir como idiota”, pero no se lo dije. ¿Moraleja? Quid pro quo. El karma es impecable. Si la haces la pagas. A tu favor o en contra, pero la pagas.

Pero igual mañana es Nochebuena. Y el martes, Navidad. Así que no me hagan mucho caso y mejor quédense con la imagen de Santa Closita Von Teese. Enjoy!

 

 

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Thu, 13 Dec 2012 16:56:44 -0800 Moonrise Kingdom http://technoir.posterous.com/moonrise-kingdom http://technoir.posterous.com/moonrise-kingdom
Cear-wes-anderson-moonrise-kin

El mundo de Wes Anderson es uno lleno de detalles: libretas artesanales, props ilustrados a mano y ex profeso para una escena, tenis Adidas manufacturados para un personaje, artículos bordados, letreros públicos escritos con tipografía Futura, portadas falsas de libros, iconografía retro, objetos y costumbres olvidadas: tocadiscos de 45 rpm, padres que fuman en la misma habitación de sus hijos… para apreciar el cine de Wes Anderson hay que apreciar también su obsesión por los detalles. Habrá quien llame a esos detalles pura melcocha hipster, pero la verdad es que lo “hipster” es tan relativo y está tan quemado, que dicho adjetivo se queda corto. Pero eso ustedes ya lo saben. Moonrise Kingdom, una historia clásica de dos “star crossed lovers” en plena euforia hormonal, sucede en un 1965 que podría ser 2012 en un lugar construido, una isla en las costas de Nueva Inglaterra. Esta isla, de nombre New Penzance, funciona como una casa de muñecas donde Wes Anderson coloca sus obsesiones estéticas al lado de sus personajes extravagantes: objetos y personas aderezados con una peculiar selección musical –que como es tradición en sus filmes, siempre extraña y sorprende, aunque no siempre para bien–: Leonard Bernstein, Hank Williams y un score original de Alexander Desplat. 

Luego de su muy personal adaptación del relato de Roald Dahl, Fantastic Mr. Fox, Anderson volvió al terreno de los guiones originales. He pensado que no sé cuánto tiempo pueda sostenerse su estilo de hacer cine sin que el público y los reseñistas le caigan encima con todo el peso de la aburrición. Habrá quienes lo odien por esquemático, repetitivo y, duh, hipster. Pero hay que reconocerle que tiene una forma de hacer las cosas como no muchos narradores pueden presumir: a su manera. Que es otra manera de decir “original”.

Su Moonrise Kingdom es más “Tenenbaum” que “Darjeeling”. La isla de New Penzance está retacada de gente con problemas para comunicarse con otras personas, gente neurótica con vidas simples, quizá mediocres; los dos enamorados, sin embargo, están lejos de perseguir una existencia mediocre. Luego de un flechazo instantáneo (¿no es maravilloso el amor a primera vista?) coronado por un glorioso “No… I said… what kind of bird ARE YOU” que le propina el chamaco a la chamaca, los dos amantes planean fugarse, y lo hacen epistolarmente. Con cada carta, el amor crece y el plan se concreta. Finalmente lo logran, y sus, no sé, 24 o 48 horas de locura, se traducen en una especie de tour de force adolescente al Reino de la Salida de la Luna del título. Lo cual es muy bello, muy personal, muy romántico. Tiene que llegar la última escena de la película para entender qué diablos es el Moonrise Kingdom, o al menos darse una idea… quizá solo para sentir algo en el estómago. Ese es el trabajo de Wes Anderson: hacerte sentir eso en el estómago en el momento en el que caen los créditos finales.

O quizá ese sea el trabajo de cualquier director de cine que cuenta historias humanas.

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Sun, 09 Dec 2012 15:52:05 -0800 Sobre escribir (2) http://technoir.posterous.com/sobre-escribir-2 http://technoir.posterous.com/sobre-escribir-2

Este post versará sobre los hechos circundantes al hecho de escribir. Sitios. Contextos. Situaciones. Herramientas. Disciplina. Verdades.

Tan importante como tener algo de qué escribir es escribir en las condiciones que hagan sentir mejor al autor. Por supuesto, no hay reglas escritas en mármol, pero sí una serie de ideas básicas que tienen que ver con el ejercicio básico de imaginar una historia y desarrollar las habilidades esenciales para ejercer esa habilidad de manera artificiosa y eficiente en una hoja de papel (o en una hoja electrónica, para el caso).

El cuerpo humano es una masa ordenada de músculos, grasa, líquidos (unos más viscosos que otros), huesos, pelos y otros tejidos. A pesar de que los documentales de la televisión y la “sabiduría popular” (whatever that means) nos recuerda que se trata de una “máquina perfecta”, debemos alimentarla, cuidarla y aceitarla. El hecho de escribir implica ser mindful del cuerpo y estar conscientes del momento presente en el que estamos tecleando o dibujando garabatos en una libreta. No es igual sentar las nalgas en un piso frío y húmedo que en una silla cómoda y seca. No es lo mismo escribir en un cuartucho supuestamente “bohemio” que en una habitación propiamente iluminada y ventilada. El cuerpo del escritor resiente o asiente el sitio en el que se coloca a imaginar sus historias. Leer es un ejercicio mental, como decía Nabokov, y escribir también; sin embargo, no hay mente lúcida detrás de un cuerpo idiota.

No estoy diciendo que el escritor deba ejercitarse o mantenerse en excelente forma física. Ejemplos sobran de escritores ebrios, panzones y farmacodependientes, alejados por completo de cualquier indicador de salud de la OMS. Existen algunos ejemplos de escritores deportistas, por supuesto, el más notable el del egregio Haruki Murakami, quien además de novelista es corredor de ultramaratones. Pero son los menos. Son eso: caso notables.

Yo me refiero a mantener el cuerpo en una situación idónea para escribir. Habrá quien me diga que el piso frío y húmedo es ideal para él; quizá se trate de un faquir. Los demás escritores necesitamos una serie de condiciones importantes, a saber:

1) Una silla cómoda, 2) Una habitación bien iluminada y ventilada, 3) Una hidratación constante, 4) Un procesador de texto poco intrusivo, 5) Un método de “capitulación” interna, 6) Tiempo para concentrarse.

Las dos primeras, creo, no necesitan mayor explicación. De la tercera condición se puede apropiar el agua, el licor, la cerveza o el café, pero debo decir que, aunque soy bebedor de cerveza al momento de escribir, que una buena sesión no se puede completar sin al menos dos litros de agua. Combinen su whiskey o su absinthe con agua, si quieren, pero agreguen agua a la mezcla. Su cuerpo lo agradecerá.

El procesador de texto es importante. Hace las veces de máquina de escribir de nuestros tiempos, es la página en blanco electrónica y donde todo sucede. Software horrible como Word, lleno de barras de herramientas, distrae y complica. El escritor no necesita acomodar márgenes, elegir tipografías o interlineados de párrafos a la hora de crear un mundo imaginario. Las únicas herramientas esenciales son las que se tienen en el teclado. El uso de bold, itálicas, versales o subrayados son lujos, son add-ons. Cuando los escritores escribían en máquinas de escribir golpeaban una página con las teclas y cada tecla representaba un valor, una letra, un signo, una máyúscula. La edición se hacía más tarde. Es igual con el procesador de textos actual. No necesitas más que poner atención en lo que estás escribiendo. Esto incluye el uso del navegador web a la hora de escribir. Celebro que se use con fines enciclopédicos, como un diccionario de mano, no como una distracción pedorra. ¿Por qué querrías leer tuits idiotas de alguien que no conoces cuando en tu página está naciendo la alquimia peculiar de un mundo creado, imaginario, rico y vivo y tan real como tú desees que sea? Deja los tuits idiotas para otro momento del día. No para el momento de escribir.

En mi experiencia, hay que desconfiar de las aplicaciones que prometen “notas”, capitulación sofisticada o que supuestamente estén hechos a la medida para novelistas. No sirven para nada. A mí me sirve Pages de Mac OS X porque es muy simple. Google Docs es ideal para cuentos cortos; para relatos de más de 100 cuartillas, dificulta la navegación entre páginas porque hay que ir página por página para hallar algo que se escribió uno o dos meses antes.

Ahora, el método de capitulación interna. Es mucho más simple de lo que suena: se trata de cualquier artilugio que permita hacer pausas en el flujo de escritura. Funciona porque proporciona ritmo, un vaivén, da la sensación de movimiento, de picos y valles, de subidas y bajadas. Ejemplos: un cigarro, una chaqueta, una canción, algo en la tele, un libro. Se trata de una pausa ex profeso, un alto voluntario e intencional.

Un cigarro adentro de la página perpetua el momento de escritura. No lo condeno, simplemente no sirve para este propósito porque le da continuum al vuelo. Un cigarro afuera de la página, salir, voltearse, mirar hacia adentro, mirar lo que hay en la calle, y fumar, fumar, fumar, ayuda a romper el ritmo pero de una manera educada. Volver a la página es simple siempre y cuando esa fumareda no se convierta en una peda y la pausa no dure demasiado. La masturbación sirve el mismo propósito; parar y jugar videojuegos treinta minutos, práctica que he hecho en sesiones de más de doce horas de escrituras, revitalizan el ritmo del escritor. Leer tiene el mismo efecto. Poner una película. Cambiar la canción. Muchos escritores escriben con música, y la razón es simple: provee ritmo. Nada más que eso. Olviden el “sabor emocional” de una canción en un capítulo, es más un asunto de ritmo. Yo suelo escuchar 20 o 25 o 30 veces la misma canción. Y luego la cambio. He ahí mi corte. Mi cue. Tiempo de cambiar el ritmo. Escribir es como bailar. Aunque yo quisiera bailar tan bien como escribo. :P

Finalmente, tiempo para concentrarse. El ejercicio de escribir puede ser agotador. Para mí, una sesión de escritura solo puede valer la pena si dura al menos 8 horas. Para concentrarse necesitas el tiempo. La soledad. Difícilmente podrás escribir algo si tienes la casa llena de gente interrumpiendo e irrumpiendo con ruido, ruido que no es el tuyo. Socialmente, esta es la parte más complicada de ser escritor. Nadie en su sano juicio va a entender por qué quieres estar solo frente a una página de papel en blanco que vas llenando poco a poco con letras. Con mundos imaginarios. Con gente que no existe. Y si no lo haces constantemente, diligentemente, se te va a escapar. Tienes que estar ahí, de preferencia a diario, en ese mundo. Ahí, ahí. Tienes que estar ahí. Existe el anhelo oculto de que existiera una fórmula menos dolorosa, que una novela surgiera rápidamente, como meter palomitas de maíz industriales en el horno de microondas. Pero no es así. Escribir es naturalmente lento porque hay que describir personajes, lugares y situaciones. Todo es mental. Y porque hacerlo con las manos cuesta trabajo. Y es pachorrudo. Esa es la verdad. Esa es la naturaleza del oficio. Si has decidido escribir es porque la energía de crear esos mundos imaginarios es más fuerte que tú. Esa es la verdad. Esa es la belleza de todo esto. Pero es un mundo solitario. No me puedo imaginar escribir acompañado. Escribir es un acto de soledad. De ver el mundo interior y ver el mundo exterior, es “juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata”, parafraseando a Paz. “Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo.”

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Sun, 02 Dec 2012 14:34:01 -0800 Sobre el lungta y escribir http://technoir.posterous.com/sobre-el-lungta-y-escribir http://technoir.posterous.com/sobre-el-lungta-y-escribir

Tantas cosas que disfruto en la vida: los dos minutos finales de un partido apretado de la NFL, las nalgas femeninas, la cerveza fría en la tarde, el olor de las revistas recién llegadas de la imprenta, el olor a perro de los perros, el dorado momento en que encuentras un billete arrugado en una chamarra. Así podría pasar horas, enumerando pequeños goces que me harán extrañar este mundo cuando me toque largarme, pero prefiero concentrarme en algo que disfruto y que hago todo el tiempo: escribir. Por mi trabajo y por la época en la que vivo, escribo todo el tiempo. En el móvil. En el Gtalk. En el mail de la oficina. En libretas. En el Twitter y el Facebook –aunque esos pequeños impulsos de escritura duran poco y no producen tanto placer. También de repente escribo posts como este para mi blog u otros blogs por ahí. Y también escribo ficción. Me gusta producir comedia y un tipo de “ficción especulativa” que no he acabado de definir muy bien. Antes me gustaba mucho el cuento, y luego moví mi energía a la novela. Mis esfuerzos se trasladaron del énfasis en el estilo (un estilo adolescente y arrebatado e irresponsable con el que escribía desde fines de los noventa) al disfrute lento y sabroso de la estructura. El gozo irremediable de montar el andamiaje y sobre eso ver crecer la historia, los personajes, a dónde se dirige la acción, observar escenas que la musa te susurró meses o años atrás.

En la construcción de una novela, la proximidad emocional es clave. Sentirte cercano y familiar con una historia y un setting en el que pasarás mucho tiempo es tan importante como sentirte cercano y familiar con una persona con la que compartes una casa. Proximidad emocional, que no devoción (no creo que el apego escriba buenas historias), pero tampoco neutralidad (si desaparecen las ganas de cogerte tu propio libro deberías ponerte a buscar otra historia).

En el proceso de escritura, sin embargo, se entremezclan decisiones frías. Algunos días lejos del manuscrito o una opinión de un tercero ayudan a ver las cosas desde otro ángulo. Con la cabeza fría se juzgan mejor escenas demasiado largas, chistes no tan graciosos, personajes irrelevantes, situaciones que taponean el avance de la historia. Todo esto tiene que ver con la parte de “montar el andamiaje”: estructurar una historia y súbitamente mirar cómo se desenvuelve con fluidez. Esa parte es bella. Casi un xodido milagro, como mirar asombrado que el Frankenstein en el que trabajaste tanto tiempo sí logró levantarse y caminar. It’s alive, dude.

Pero todo esto implica adelantarme a los trucos del tejido de una historia, del oficio artesanal que consiste en lograr que un relato funcione. Estoy dando por hecho que dicho relato tiene un pelo de originalidad, de espontaneidad, de inspiración.

Hace unos días leí por qué el exceso emocional es esencial para escribir. La premisa básica es: el gran arte se nutre de las emociones más intensas, del terror, del amor desencajado, de la soledad, de las pérdidas. Tiene sentido: la fuerza emocional de escribir bajo la influencia de una mujer que nos rompió el corazón es más poderosa que, no sé, salir a comprar cigarros (o el pan, para el caso). Sin embargo, algo intenso, un exceso puede venir de la anécdota simple de salir a comprar cigarros. Es la energía con la que fabulamos una experiencia. Anaïs Nin, la divina autora francesa, dice que no hay que tener miedo de sentir fullness, pues se trata de una fuerza natural que nos arrastra a las experiencias y después a escribir. Sí: uno puede escribir sobre una o muchas experiencias fantásticas o cotidianas, o solo fabular sobre ellas. Pero lo importante es hacerlo lleno. Pleno. Sin miedo de liberar el fullness.

En el contexto del budismo Shambhala, el fullness de Anaïs bien podría cruzarse con el llamado lungta, una palabra tibetana que quiere decir “caballo de viento”, windhorse, una energía vital que nos conecta con nuestra bondad básica, y que puede cabalgarse y dominarse. El maestro Trungpa escribió: “La experiencia personal de este viento es un sentimiento de sentirse completa y poderosamente en el momento presente”. No he hallado mejor definición de arribar a ese lugar a donde el escritor puede llegar, y llegar solo, completamente lleno de windhorse, ese lugar al que se accede normalmente después de un buen tiempo de experimentar soledad. Y cuando se está ahí, hay que escribir sin ser “miserable con tus pensamientos y sentimientos”, como dice Anaïs.

Lo que un escritor necesita es escribir. Escribir, escribir y escribir. A pesar de que todos te digan que no pierdas el tiempo. O a pesar de que no tengas tiempo. A pesar de que las palabras salgan rancias al principio, o en muchos principios. Escribir da oficio, disciplina y crea hábitos y habilidades esenciales para domar el windhorse. Escribir libera, aniquila el miedo, cura la gripe, el acné, la alopecia, enaltece, es un fin en sí mismo, da “conocimiento, salvación, poder, abandono”, parafraseando a Paz, y “revela este mundo; crea otro”.

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Sat, 03 Nov 2012 16:22:22 -0700 Los muertos http://technoir.posterous.com/los-muertos http://technoir.posterous.com/los-muertos
El_viaje_de_chihiro_20

Ver a mi sobrina ayudar a poner la ofrenda es cada vez más interesante. La chamaca ha aumentado la cantidad de preguntas formuladas sobre los muertos, esos fulanos que, ya saben, se retiran, se hacen a un lado, se ocultan un momento, se están quietos y están “en todas partes en secreto”. Al mismo tiempo, parece existir en ella una certeza de que al morir te vas a otro lado, que es un hecho indiscutible que ya no estarás aquí, donde están –en su caso– tus lápices de colores, tu almohada, tu uniforme, tu muñeca de My Melody. Por supuesto, la domina la idea general de que ese “otro lado” es un misterio. Su papá no puede decirle con exactitud qué hay allá. Su mamá tampoco. Yo menos. Pero Miyazaki san con sus hermosas películas sí le dice varias cosas al respecto. Así es que ella se imagina cosas. A veces luminosas y a veces oscuras, supongo. Parece intuir que morir es doloroso, pero más bien sabe que la idea de la muerte es dolorosa. Un día se nos estaba atragantando con espagueti, y fue algo casi de shock: pensó que se moría. Fue como haber probado un pedacito de la muerte. Desde entonces es un poco más temerosa. Se la piensa más antes de hacer una locura. No mucho, claro. Apenas acaba de cumplir cinco años. La idea de la muerte es muy lejana. Es muy ligera. Así lo dice Paul Bowles, que como no sabemos cuándo llegará la muerte, “llegamos a pensar que la vida es un pozo inagotable”. Por mí es genial que mi sobrina se conciba así. No debe ser muy divertido ser una niñita de seis años con problemas existenciales a la Sartre. En su mundo hay colores y juego y muchas risas y Yakults que se beben por la parte inferior del envase. Su vida se irá complicando como deba de complicarse, pero por ahora es suficiente.

Igual es imposible substraerse de estas fiestas como el día de muertos. La muerte está en todos lados. Y mezclado con el Halloween, que ocho capas en el subsuelo –debajo de los bacanales de treintañeros poniéndose pedos disfrazados y el consumismo de los centros comerciales– también nos recuerda que aquí estamos los vivos y los muertos, quizá, están allá en un mundo invisible. Lo tétrico, lo espantoso, lo grotesco y lo monstruoso equilibra nuestras vidas de un modo maravilloso. Nada mejor que la muerte para recordarnos que no todo en la vida es entregar ese bello reporte burocrático, no todo es verificar el auto, no todo es llegar a tiempo a esa cita, no todo es complacer al cliente, no todo es sacar la máxima calificación en ese examen, no todo es dejar pulcro y perfecto ese Excel. La muerte misma es el mejor recordatorio, como decía Rulfo, de que “la vida no es tan seria en sus cosas”. Todos nos vamos a ir a chingar a nuestras madres en algún momento. Qué bonito pensamiento. O como leí recientemente: “Death is always on the way“. Guau. Lo cual puede ser reconfortante. Hay que aprovechar esta vida y darle su justa dimensión. Porque quizá solo sea un paso a lo que sigue. Quizá, digo. No me interesa convencer a mis lectores ateos.

Dos grandes cuentos infantiles nos dan pistas sobre el paso por el umbral. Uno es Alice in Wonderland  y el otro es Sen to Chihiro no kamikakushi, traducido al inglés con el afortunado título “Spirited Away” y en español como “El viaje de Chihiro”. El nerd respetable sabrá que Miyazaki es un gran admirador de Lewis Carroll. Bueh, Lewis Carroll es como el nerd original, el Adán de todos los nerds. Así es que no sorprenden las analogías entre dos opus magna de Mizayaki-san, como Tonari no Totoro –donde destacan las semejanzas entre el gato de Chesire y Totoro y el Nekobasu– y Chihiro –donde el personaje principal hace eco a la Alicia carrolliana.

En todas las historias donde alguno de los personajes cruza un umbral para pasar de un mundo a otro hay algo de tétrico. Chihiro se queda atrapada en un mundo “de fluidos fantasmagóricos”, diría Joseph Campbell. Lo mismo le sucede a Alicia: al perseguir al conejo acaba cayendo en un agujero que la lleva a otro plano, a otra realidad. ¿Y no es esa la muerte misma? Como espectadores, quizá lo que estemos viendo en Chihiro y Alicia sea su paso al otro lado, su camino lento y tortuoso al inframundo. Quizá están muertas y no lo saben aún, pero deben terminar con una serie de tareas pendientes antes de poder avanzar a lo siguiente. Ayer por la noche vi por enésima vez Sen to Chihiro y me preguntaba justo eso: ¿no estará Chihiro muerta?

Lo cual es una pregunta bastante ociosa, porque las historias fantásticas no necesitan mostrarnos los hechos, los frutos de la imaginación no necesitan explicaciones necias, parafraseando a Bioy Casares. Lo que es un hecho es que a lo largo de nuestra propia y privada jornada del héroe debemos cruzar por varios umbrales. La muerte es uno más. No me da miedo tener que pasar por ella, pero sí hacerlo sin la gente a la que amo. Seguramente ustedes sienten lo mismo. Las ausencias pueden ser más culeras que la muerte.

“Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas”, dice SabinesEs la verdad. La vida florece, lo veo en esa chamaca que está aprendiendo a andar en bicicleta. Y en otro lado, los muertos siguen muertos.

Y aquí, hoy y ahora, lo que ustedes deben de hacer es comer pan de muerto. Esas 400 calorías que se van a meter no van a importar una chingada cuando estén en el panteón. Se los juro.

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Wed, 31 Oct 2012 16:06:00 -0700 Las brujas http://technoir.posterous.com/las-brujas http://technoir.posterous.com/las-brujas

Macbeth

 

Encantadoras las claves para distinguir a una bruja según el estoico Roald Dahl en su libro The Witches: de entrada, estas mujeres infernales viven ocultas en nuestra sociedad. Son calvas pero usan pelucas, lo que les causa horribles comezones. Sus manos son coronadas por garras puntiagudas, por lo que usan guantes para esconderlas. Sus pies son cuadrados y no poseen dedos –por eso una bruja no usa “zapatos bonitos”. Su saliva es azul, y las pupilas en sus ojos cambian de color caprichosamente. Por supuesto, emplean la magia, pero con un fin perverso: para deshacerse de los niños. La razón de su odio contra los infantes, quizá, es que no toleran el olor que éstos despiden. Las brujas del libro de Dahl no son amables: quieren matar a todos los niños del mundo. El método podrá parecer estúpido (convertirlos en ratones para que así alguien más se los despache), pero no hay que olvidar que la intención de Dahl era hacer un libro para niños. Un libro para niños en donde el tema es brujas que matan niños. Dahl era un cabrón redondito.

(La versión cinematográfica de The Witches fue powereada por el taller de Jim Henson y Anjelica Huston como la bruja mayor de Inglaterra. Es una buena versión, en verdad. Véanla.)

Muy chamaco, en los noventa, me obsesionaba la lectura de un artículo de la revista Geografía Universal dedicado a las brujas. Recuerdo que iniciaba con un diálogo ficticio entre una supuesta bruja y su duro juez en la onda Salem, Estados Unidos, siglo XVII. Básicamente, el texto hablaba de cómo algunas mujeres de avanzada de la época, mujeres poco comprendidas por los hombres, acababan como chivos expiatorios en la hoguera por desafiar el statu quo. El detalle grotesco era el siguiente: si alguna tenía un lunar, éste era determinado por los jueces como un diaboli stigmata o marca del diablo. ¡La bruja había copulado con el demonio en un aquelarre! Después de muchas horas o días de tortura, por supuesto, cualquier mujer terminaba confesando su afiliación con el diablo. Los juicios de Salem en realidad duraron sólo un año y no sólo brujas fueron condenadas a muerte; también había hombres entre los consignados. La paranoia de una sociedad puritana que entró en pánico: así podemos resumir las estupideces acontecidas hace más de 300 años en Salem. National Geographic tiene un viejo interactivo dedicado al respecto, y cientos de libros se han escrito tratando de explicar lo que sucedió ahí. Ahora, nuestra mentalidad contemporánea intenta trazar un dibujo más políticamente correcto de la brujería como un “modo alternativo de vida”. De hecho, una exposición en el Salem Witch Museum se dedica sólo a darle una dosis de “realidad” a nuestra burda idea de la bruja como esa cosa narigona, perversa, con sombrero picudo y escoba para volar.

Un momento. Yo no quiero esa versión ultrapasteurizada de las brujas. Yo no quiero que me digan que las brujas son mujeres que aman a la naturaleza y procuran el bienestar holístico, como si se tratara de una mamona disciplina new age o una variación de la acupuntura. Seguro: existe la noción de la bruja bondadosa (Wanda Maximoff en sus humildes orígenes con los Avengers) y la bruja perversa (Emma Frost en sus humildes orígenes con el Hellfire Club), del mismo modo que existe la bruja como la madre universal o como la madre mala. Aquellos lectorcitos que hayan pasado por el camino del héroe trazado en la inolvidable obra de Joseph Campbell,(The Hero with a Thousand Faces) adivinarán que el poder de las brujas radica en la paradoja de la creación: la mujer, dadora de vida, poseedora del vientre bendito, la world creatix, es dueña también la fuerza destructora y “maligna” que da y quita. La bruja es una fuerza que contiene por igual eros thanatos. Cualquiera que haya estado enamorado de una mujer lo sabe; la belleza puede ser algo terrible. La belleza de una mujer eleva pero también enloquece. La canción “Exit” de U2 lo resume así: “The hands that build/Can also pull down/Even the hands of love”.

Sin ánimo misógino, la verdad es que las brujas rockean mucho más que los brujos (un brujo connota a un médico tribal; una bruja, a una fuerza cósmica que evoca a la magia). Y ya establecido que “bruja” no es sinónimo exclusivo de “hijadeputa”, hay que decir (o contradecir) que no es ninguna sorpresa que los retratos malignos de las brujas sean mucho más poderosos que los bondadosos. Todos recordamos a las brujas feas, culeras, viles y sanguinarias. Están aquellas grayas que viven en una cueva terrible y se turnan un ojo para ver, y que le revelan a Perseo la única forma en la que puede deshacerse del Kraken en la Furia de titanes de 1981. Y están las tres brujas shakespereanas que le dicen a Macbeth que él será el rey de Escocia en un pasaje favorito del Bardo Inmortal:

Double, double toil and trouble;

Fire burn and cauldron bubble.

By the pricking of my thumbs,

Something wicked this way comes.

Las maquinaciones de una bruja. De una mujer que sabe más que un hombre. A eso sabe la vida. A hombres inexpertos enfrentándose a mujeres más aptas e inteligentes que ellos. Macbeth es una cosa hermosa por eso.

Más recientemente, mi bruja favorita ha sido la mamá falsa de Coraline. He visto una docena de veces el filme con mi sobrina y he armado muchas interpretaciones sobre lo que sucede en pantalla (una de las más nuevas es de origen “inceptionesco”). Ninguna otra película obsesiona tanto a mi sobrina como Coraline, y creo que es por sus efectos freudianos sobre ella. 

En Coraline, la madre falsa tiene ojos de botón, y en su forma horrible de bruja-araña representa a la propia madre enojada y regañona. Piensen esto: nuestro camino en este mundo implica separarnos de nuestras madres y añorar el seno materno que alguna vez nos dio protección y alimento (me vale pito que hayan tomado leche de fórmula, la metáfora funciona). Para la psique de un niño –que es una personilla aún cerca de su progenitora–, el enojo de la madre equivale a perder esa proximidad, y quizá más que eso: es una pequeña tragedia griega que se repite a diario en las casas de niños preescolares haciendo berrinche. Así pues, la madre falsa de Coraline Jones es una bruja potente que representa el peligro de perder para siempre a nuestra propia madre.

La madre buena, sin embargo, es rutinaria y aburrida y, a su modo, gruñona y malencarada. Una de las cosas que amo de Coraline es que nos dice que “los sueños pueden ser peligrosos”, pero también nos susurra al oído que vale la pena correr ese peligro con tal de saborear la aventura. Amén.

Un beso cariñoso para todas las hermosas brujas que esta noche bailarán ebrias a la luz de la Luna y fornicarán con Satanás. Se lo merecen, chicas. Han trabajado muy duro todo el año.

“Something wicked this way comes“.

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Sun, 28 Oct 2012 16:05:00 -0700 Gente que no sabe que está muerta http://technoir.posterous.com/gente-que-no-sabe-que-esta-muerta http://technoir.posterous.com/gente-que-no-sabe-que-esta-muerta

Shininggradyjack

Supongo que ya no califican como “gente”, pero igual es una de las ideas más notables de la ficción fantasmagórica. En muchas obras, el fantasma es un tipo que sabe perfectamente el estado de las cosas y se dedica a joder a los vivos o, simplemente, tiene una perspectiva mayor porque ya pasó hacia el otro lado. Algunos tienen una predicción que darle a los vivos, otros regresan para dar un mandato. Muchos sólo quieren que lo dejen en paz, aunque es común que no sepan cómo estarlo o qué demonios está pasando. La mente no le ha dicho al cuerpo que ha muerto. Una especie de estado de confusión permanente. Más interesante es cuando el fantasma está completamente seguro de que está vivo. Este es el caso de El Sexto Sentido, cuyo final, sino a todos, sí a muchos (me incluyo) los agarró desprevenidos. Igual le auguro más longevidad a Los Otros, de Alejandro Amenábar, una encantadora historia de fantasmas donde éstos ignoran su naturaleza y son literalmente espantados por los vivos. Si el alma no muere y la mente tampoco, y seguimos siendo nosotros mismos del otro lado, pero nunca nos enteramos de qué pasó, debe ser relativamente simple (quiero pensar) permanecer con la idea de que seguimos vivos. Estamos tan apegados a nuestros objetos, nuestros lugares familiares y nuestras rutinas que lo más cómodo debe ser seguir adelante. Por eso el fantasma es tan aterrador. Imaginen a un ser querido, a alguien que aman, pero muerto, intentando seguir su rutina diaria. Agreguen esos objetos que lo acompañaban a diario: quizá un par de tenis, o un DVD en especial, un sitio donde pedía estrictamente cierto tipo de comida o bebida… nos cuesta trabajo desprendernos de la idea de que ya no esa persona ya no está con nosotros, pero es terrorífico pensar que esa persona querida insiste en continuar con su vida, cuando, como diría Kundera, su vida ya está en otro lado. Del otro lado, creemos los que creemos en la vida sobrenatural, debe haber algo más. Algo diferente, y no tendría caso seguir aferrados a lo que tuvimos aquí, supongo. Y así, especulando, nos han llegado historias notables como Los Otros. La vi ayer y confirmo que, independientemente del “giro de tuerca” que capturó o no a la gente en el año 2001, cuando estuvo en cines, es una buena película, realizada con cariño y oficio.

Igual la mejor película de fantasmas que he visto es, por mucho, The Shining. El diálogo entre Jack y Delbert Grady en el baño es una belleza atroz. Tori Amos tiene una canción titulada Happy Phantom. Llegado el momento, eso me gustaría ser: un fantasma feliz.

 

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Sun, 21 Oct 2012 16:13:00 -0700 Un pequeño post sobre El Diablo http://technoir.posterous.com/un-pequeno-post-sobre-el-diablo http://technoir.posterous.com/un-pequeno-post-sobre-el-diablo

Daemonio

 

Me obsesioné por el Príncipe de las Tinieblas por culpa de unas revistas Geografía Universal, el copycat de National Geographic que llegaba mensualmente a mi casa (para no perder el pedigrí editorial: también llegaba National Geographic  a casa, no se preocupen). Recuerdo este artículo sobre las brujas, ilustrado con pinturas de Francisco de Goya. El texto (alucinante, al menos en mi infancia) comenzaba con la supuesta transcripción del juicio a una bruja en el Salem oscurantista de la Nueva Inglaterra. El meollo era hallarle a la bruja un nexo con el diablo, una marca, una evidencia de que había participado en un aquelarre. Y ahí comenzó mi larga y aún inconclusa búsqueda por entender la figura del diablo. Me obsesioné con la religión católica, luego la abandoné y estudié (siempre de forma autodidacta) y las religiones del mundo y lo que llaman la “religión comparada”. Entendí que “el mal” no es el mismo en todas las latitudes, pero es más divertido en el ámbito judeocristiano. Cuando en el budismo los demonios distraen al hombre del fin ulterior que es el nirvana, en el cristianismo lo pervierten a su perdición total. Llegué a Baudelaire y a su frase legendaria (que jamás dijo en serio), a los rituales católicos del exorcismo, a la ética liviana de Shiva y su danza de la destrucción y a La divina comedia. La obra maestra de Dante es uno de los amores de mi vida. Estos son los versos de la puerta del infierno:

Per me si va ne la città dolente,
per me si va ne l’etterno dolore,
per me si va tra la perduta gente.
Giustizia mosse il mio alto fattore:
fecemi la divina podestate,
la somma sapienza e ‘l primo amore.
Dinanzi a me non fuor cose create
se non etterne, e io etterno duro.
Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate
 

Una novia que hablaba italiano me traducía pasajes. Leí que Borges leyó la Commedia en inglés, italiano y español, así es que la tomé y la leí entera en italiano y español, aunque del italiano sólo entendí lo que fonéticamente me sonaba similar. “E caddi come corpo morto cade“, decía Borges del pasaje de Paolo y Francesca en lengua italiana, “escuchas el cuerpo caer”. Y cae como cae un cuerpo muerto. La belleza del inframundo. Satanás me estaba dando belleza. Mi obsesión con el diablo había cobrado otra dimensión.

El diablo es terrorífico. Por si se lo preguntan (y por si no): durante muchos años creí firmemente en la existencia de Satanás, Lucifer, el mal llamado “Príncipe de este mundo”. El mal encarnado, como una entidad externa e independiente a nosotros. Sí creía en eso. Luego ya no creí en él.

Pero un segundo. Sí creo en el mal. El mal como en El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad escribió ese libro pensando en el río Támesis, y luego lo trasladó al corazón de al menos un hombre en el río Congo. Coppola lo tradujo como Apocalypse Now en la guerra de Vietnam:

“Because there’s a conflict in every human heart, between the rational and the irrational, between  good and  evil. And good does not always triumph.  Sometimes the dark side overcomes what Lincoln called ‘the better angels of our nature’. Every man has got a breaking point. You and I have one. Walter Kurtz has reached his.  And very obviously, he has gone insane.”

Y en eso se convirtió para mí el diablo. Esa cosa que surge cuando los mejores ángeles de nuestra naturaleza son rebasados por el lado oscuro.

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Mon, 15 Oct 2012 15:37:00 -0700 Frankenweenie http://technoir.posterous.com/frankenweenie http://technoir.posterous.com/frankenweenie

Fran

 

Cuenta la leyenda que en 1984 corrieron a Tim Burton de Disney porque su corto en live-action llamado Frankenweenie (donde salen la mamá del The Shining y una muchachita conocida en ese entonces como Domino, quién resultaba ser Sofia Coppola) era demasiado sombrío para los parámetros de la empresa. Bueh, en realidad a Burton lo corrieron de Disney por otras razones, incluso más oscuras, pero de eso no hablaremos en este post. Este post se trata de la cinta en stop-motion de este 2012 llamada Frankenweenie.

La cual, por cierto, dirigió Burton bajo el amparo de Disney.

Y bueno, yo vi el corto original solo una vez, hace ya un buen rato (me robaron el DVD donde venia), y aunque me gustó, no se me hizo nada especial. Y creo que eso mismo me pasó con la película en cuestión, la cual trata principalmente de la relación entre un niño y su perro. Y bueno, a esta altura sabrá lo importantes que son los perros dentro de la filmografía de Burton, pero creo que Sparky, el canino de esta cinta, no es de los más memorables, ni mucho menos de los más complejos. No es tan inteligente ni se da a querer tanto como, no sé, el perro de The Artist o la perra de I am Legend, sino que es un canino que se esfuerza demasiado por ser adorable. Aún así lo es y es la única compañía para su amo, un morrillo de elementary school llamado Victor. Los primeros minutos de la cinta son una perfecta introducción a la relación entre ambos, hasta que llega el momento trágico en que Sparky encuentra la muerte por atropellamiento. Victor, devastado, descubre gracias a un profesor de ciencias que se parece a Vincent Price, que puede que haya una forma de hacer que su amigo regrese. Y a eso se pone.

Frankenweenie dura hora y media, y en este tiempo no tiene ningún punto muerto, pero creo que se siente apresurada por momentos. El mundo de la cinta es extrañamente familiar, lleno de personajes de ojos saltones, caras alargadas y facciones exageradas; el mundo visto por los ojos de una persona que se fija demasiado en los detalles. Victor es retraído, pero no es ni por mucho el personaje más excéntrico de su salón de clases. Aquí creo que la cinta hubiera podido explotar esto mucho más, así como darnos más material con la gente del pueblo y así. Como sea, la historia es lineal: Victor utiliza la ciencia para devolver la vida a su amigo, quién aunque luce cicatrices que envidiaría cualquier personaje de Broadwalk Empire y a veces pierde su cola o una oreja por la efusividad, es el mismo que era en vida. Sin embargo y como es de esperarse, el acto del niño trae consecuencias. Su secreto no se mantiene a salvo por mucho tiempo y pronto varios de sus compañeros de escuela se encuentran dando vida a unas criaturas que rinden homenaje a muchos movimientos del cine de terror a través de la historia.

La película es divertida, aunque creo que le faltaría otra media hora para llegar a ser genial. Los personajes son simpáticos, pero les falta profundidad; creo que tanto el maestro de ciencia, como los padres tenían mucho más que dar, pero ninguno termina siendo memorable (salvo los protagonistas y un poco la chica emo obligada a hacer el ridículo enfrente del pueblo). Siento que el blanco y negro le da el mud perfecto, pero también es la causa de que mucho morrillos de 9 o 10 años la descarten desde el primer shot. Y es que en muchos sentidos, la cinta tiene problemas para definir a qué público quiere dirigirse: ¿niños o adultos? Al final creo que se queda en un medio que no complace por completo a ninguno de los dos: demasiado densa para los escuincles y un poco ñoña para los padres.

Pero bueno, más allá de eso, Frankenweenie es una cinta que bien vale el boleto. Esta llena de referencias al cine que ama Burton y que nosotros conocemos de toda la vida. Y en una de esas y se convierte en una película de culto, de esas que son estudiadas con obsesión, cuadro por cuadro. Dios sabe que tiene el material que lo justifica. No sé que tanto les guste a los niños. No creo que los perturbe (cual era el temor de Disney por el corto de 1984), pero si creo que simplemente los aburrirá y los obligará a hacer un escándalo que terminará por sacarlos de la sala, junto con sus padres. Pero así son las cosas en esto días.

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Thu, 11 Oct 2012 15:14:14 -0700 El Paraíso es una juguetería http://technoir.posterous.com/el-paraiso-es-una-jugueteria http://technoir.posterous.com/el-paraiso-es-una-jugueteria
Hulk

Este es el lugar, 250 metros cuadrados de estantes con todos los juguetes que has tenido a lo largo de tu vida. Todos en su empaque original listos para ser abiertos como la primera vez. Ahí está la caja del Halcón Milenario: La Guerra de las Galaxias: El Retorno del Jedi, con tus personajes favoritos en la tapa. Revives la tragedia: ‘Las figuras de acción se venden por separado”. Recorres los pasillos, hay juguetes que ya no recordabas. Aspiras… mmm… plástico, el encantador olor a plástico nuevo. Exhalas… Ahí está, inmaculado, ese Trans Am negro de Matchbox® que quedó descarapelado luego de innumerables ‘carreteritas’. Sigues caminando. Miras de un lado a otro, no dejas de aspirar y exhalar. Ahí están la estación espacial de Playmobil®, un castillo para armar de Tente®, el safari de Fisher Price® con tigre y gorila incluidos. Crees que ya no puedes sorprenderte más, hasta que reconoces esa lonchera metálica irrompible de The Incredible Hulk® con termo para el agua de limón… Sí, estás en el paraíso. Ya sabes a qué huele.

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Sun, 30 Sep 2012 16:46:57 -0700 La visita al médico http://technoir.posterous.com/la-visita-al-medico http://technoir.posterous.com/la-visita-al-medico
Luke

Este fin de semana acompañe a mi sobrina a su chequeo médico y a que le aplicaran vacunas. Corte a: los consultorios de los pediatras son cosas surreales, como sacadas de esos cuartos de niños creepy de películas manga, como el chamaco cabezón de El viaje de Chihiro o la reserva de pálidos niños telépatas en Akira, retacados de muñecos de peluche, libros infantiles, cuadros “divertidos” en la pared. Recordé que un pediatra que atendió a mi sobrina de muy pequeña daba consulta con un Pluto de peluche (percudido) amarrado al cuello. Muy extraño. El consultorio de un médico, quiero suponer, debe ser una cosa abierta, espaciosa, luminosa y cálida. Que dé confianza. Porque quizá muchos de nosotros no tengamos miedo de morir, pero sí miedo del dolor previo a la muerte. O el dolor de vivir, pues –aunque suene corintelladesco. Entonces, el tiempo que vayas a pasar en un consultorio de esos, bueh, pues que al menos sea en un sitio semiagradable. Yo hace relativamente poco tiempo crucé exitosamente por una serie de exámenes médicos, y ahora que lo pienso, la visita al médico fue completamente olvidable. No porque mi afección estaba gacha, sino porque el doctor no se empeñó en hacer de mi visita a su consultorio algo amable. No estoy pidiendo ser recibido con “mimosas” por una enfermera de estas, la beta del nuevo Gears of War  en la sala de espera o que el Dr. Muerte fuera un comediante hilarante (como el cajero de un Superama que me atendió el otro día). Pero no es eso: simplemente su atención fue parca, fría y exquisitamente profesional. Tan profesional que me sentí como debe sentirse un auto cuando lo llevan a servicio a la agencia. Después de la madriza al cuerpo y el desembolso monetario y el “quédese tranquilo, todo bien”, mi decisión fue la siguiente: “Si vuelvo a pasar por una de estas y necesito a un especialista de este tipo, buscaré a alguien más. No me gustó su atención. No me gustó cómo hace las cosas”.

Vuelvo a la visita con la pediatra: es una mujer cálida, amable, de las que te explican absolutamente todo y dentro de su ñoñería es un encanto. Una profesional de la salud con la que sí repites consulta. Sin embargo, debo decir que algo sucede con las inyecciones: mi sobrina estaba muy nerviosa antes de las vacunas, y al momento de sufrirlas, bueh, vaya que las sufrió. Y no creo que haya sido un aspecto técnico, al parecer la doctora inyectaba “con buena mano” que le llaman, rápida y certera. Entonces, si a) consultorio creepy pero cute, b) doctora amable, cálida y profesional y c) buena técnica, ¿por qué estoy casi seguro de que mi sobrina crecerá odiando las inyecciones? Caraxo, no conozco un solo adulto que no ODIE la idea que le picoteen el culo con una aguja. Incluso sé de casos cuasifóbicos de tipos rudos y profesionalmente exitosos que prefieren pasar dos semanas del carajo que recibir un par de inyecciones y salir rápido del lío viral que se cargan. ¿Qué han hecho mal los médicos? ¿Qué tienen esos consultorios que el macabro momento del doctor golpeteando con su dedo medio la jeringa es para muchos de nosotros como la antesala al infierno? Quizá tenga que ver la sensación de no ver dónde estarán poniendo la aguja, el punto ciego del culo, de no ver cómo perfora la piel. Mucha gente se siente más tranquila al ver cómo le sacan sangre del brazo que imaginando cómo le meten una sustancia por las nalgas. Y antes de que me albureen, debo decir que en contra de este argumento juega el hecho de que a cada segundo en el mundo millones de mujeres y hombres reciben un miembro viril por las nalgas sin ver con exactitud cómo se los insertan, y esto no disminuye el placer o se convierte en un tema de fobia. No no no no no. Debe ser otra cosa. Quizá tenga que ver que la ciencia no ha avanzado gran cosa en el campo de las jeringas. Evidentemente, si uno ve una jeringa victoriana y ve una jeringa de las que venden en cualquier Farmacia del Ahorro, sí dirá: “No mames, sí hemos avanzado”. Lo sé. Pero por otro lado, la promesa del futuro de Los Supersónicos nunca llegó. Díganme optimista, pero después de pasar por uno de esos tratamientos de veinte inyecciones –a razón de una diaria– a mis ocho o nueve años de edad (por ahi de 1998), yo sí me consolé pensando “pero en el año 2010 las inyecciones te las darán con unos aparatos bien acá con los que no se sentirá nada”. Por supuesto, en el mercado hay tecnología elevada como esta, pero la verdad es que la realidad del 99% de los pacientes es esta. Qué mala suerte. En el año 2012 podemos fabricar hielo en nuestras casas, ver lo que sucede del otro lado del mundo en vivo por la tele o el internet, manipular nuestras tabletas futuristas con los dedos y reparar articulaciones del cuerpo con prótesis de titanio. Pero para meter veloz y eficientemente un antibiótico al cuerpo, necesitamos agujas. Agujas que hacen sufrir a la gente con el simple hecho de ser mencionadas. El némesis de cientos de miles de adultos que crecieron odiando la visita al pediatra.

Como yo. Y muchos de ustedes. Seguro.

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Wed, 26 Sep 2012 15:45:00 -0700 Le samedi matin ... http://technoir.posterous.com/le-samedi-matin http://technoir.posterous.com/le-samedi-matin

Mis padres estaban obsesionado con la onda ye-yé francesa. Y muy en especial con la pequeña y hermosa France Gall. Los sábados en la mañana, cuando Madre se adueñaba del playlist, escuchabamos incesantemente los discos de Gall y de Hardy. Y más tarde, cuando el sol melancólico encendía los techos de las casas, era La Meme quién saltaba al escenario.

El poco francés que sé lo aprendí en esas sesiones.  

Mi infancia, entre otras cosas tuvo un montón de música malísima, pero también, como en todo, había varias joyas. Hoy escuché esta y recordé las mañanas de sábado, de limpieza, aunque no estuviéramos en primavera. Padre lavando el viejo Datsu que, aunque adquirió otros coches más decentes, conservó hasta que se lo robaron del estacionamiento de Plaza Universidad (con un Halcón Milenario de mi hermano adentro, el cual seguro costaba más que el coche), Madre limpiando, cantando en voz baja, sonriendo. Mi hermano preparándose para su juego de futbol vespertino y el perro ladrando. El mismo perro que, más tarde, sería atropellado por una combi sin pasajeros.

Dios, por extraño que me parezca, extraño eso. El perro se llamaba Argos, por cierto  

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Wed, 26 Sep 2012 14:14:34 -0700 Foto de la Polémica en la Semana 3 de la NFL http://technoir.posterous.com/foto-de-la-polemica-en-la-semana-3-de-la-nfl http://technoir.posterous.com/foto-de-la-polemica-en-la-semana-3-de-la-nfl
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Es raro hablar de los oficiales en la NFL. Pero bueh, los oficiales que han aparecido en todos los juegos que llevamos de temporada no son LOS oficiales, sino más bien esquiroles venidos de las Ligas de Junior High (el equivalente gringo a la secundaria, para que entiendan), así que se vale hablar de ellos. Y eso que no lo habían hecho tan mal hasta ahora, pero en los dos juegos nocturnos de esta semana, la vinieron a calabacear y bien feo.

Mientras los verdaderos oficiales se encuentran metidos en una negociación por más dinero contra la Liga, los esquiroles les están echando la mano con actuaciones de regulares a pésimas. Casi nunca marcan los holdings, son localistas en las marcaciones apretadas, cuando se acaba el reloj de la jugada no dicen nada, marcan castigos de 10 yardas cuando en realidad son de 5 y sacan pañuelos inventados… errores que, dicho sea de paso, no son muy graves, porque raramente van al marcador. Hasta los juegos mencionados. En el gran juego de domingo por la noche se fueron por el lado localista de manera casi descarada (sobre todo en el último cuarto), a tal grado de que marcaron por bueno el gol de campo con que los Ravens le ganaron a los Pats. Y discúlpenme, pero ese NO era gol de campo.

Y no, no soy el único que lo piensa.

Pero la polémica se desató en la parte final del gran juego de lunes por la noche de, ejem, anoche. Packers y Seahawks se partieron la madre como los hombrecitos, pero al final fueron las cebras las que quedaron como los grandes protagonistas de la noche (para mal, dicho sea de paso). En el último cuarto se dedicaron a sacar pañuelos en cada jugada, la mayoría de ellos absurdos, veían infracciones en jugadas limpias pero no marcaron un par de interferencias del tamaño del estadio. Y al final, en la última jugada del partido, con Seattle perdiendo por 5, cuando su QB novato lanzó un Ave María desesperado hacia la zona de anotación, un par de cebras marcaron touchdown y pase incompleto al mismo tiempo. Pero el daño estaba hecho. El estado de los Halcones Marinos era la locura: haberle ganado a un grande con una jugada milagrosa los había embriagado más que las cervezas que habían consumido durante el juego (que también hicieron su parte en el ambiente, por cierto). Y aunque se dizque revisó la jugada, nadie, ni siquiera el mejor oficial de la Liga, iba a cambiar el resultado.

The call on the field stands! Touchdown!  

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Y no, no era touchdown. Verán, era más claro que el agua que Jennings (actuando de defensivo en la jugada) toma el balón mucho antes que Golden Tate. Y el mérito de este último fue solo colocar las manos sobre el balón y no soltarlas de ahí. Cuando llegaron los oficiales, vieron lo que parecía ser una recepción simultánea, en cuyo caso hicieron lo que debían y se la dieron al ofensivo. Pero nunca hubo una recepción simultánea, sino solamente una intercepción con interferencia ofensiva más que evidente. Y ni siquiera era una jugada apretada. El oficial que marco anotación se dejó llevar, si vio sumamente mal y sumió a la Liga en una polémica en la que hasta Barack Obama (Chicago Bears fan from hell, por cierto) se ha sumado. Una lástima.

Y es una lástima porque fue un fin de semana de juegos grandiosos. Cómo no mencionar a Detroit, perdiendo por 14 faltando menos de dos minutos para el final del juego, pero aún así empatando con un agónico Hail Mary!... solo para perder en Over Time. O los Jefes viniendo de atrás para ganarles a los Santos en tiempo extra y otra vez en casa. O lo de los Titanes pegándole a los Broncos (sí, también en tiempo extra) y los Raiders pegándole a los Steelers (ese sí termino en tiempo regular, pero igual fue un juegazo). Como no mencionar que los Cardenales estan invictos, que los 49ers. Vinieron a dar pena ajena cuando ya todo el mundo pedía que, de una vez, fueran grabando su nombre en el Lombardi. Como no mencionar el hecho de que los Pats tienen marca por debajo de 500 desde el 2003 (año en el que ganaron el Super Bowl, por cierto) y que los santos nada más no han ganado. Y eso sin olvidar los juegos nocturnos de la semana que, dejando de lado a los oficiales, fueron grandiosos.   

Pero el problema es que no se puede dejar de lado a los oficiales, porque esta vez sí influyeron en el marcador. Y por eso hablamos de ellos, lo que es raro en la NFL que, desde hace un buen rato, ha impugnado por tener el jueceo más perfecto en todos los deportes profesionales. Y hasta hace poco no les podíamos cuestionar el éxito de dicha empresa. Pero esta semana… bueh, con decir que a las cebras ya les dicen árbitros y no oficiales, lo cual indica la gravedad de la cuestión.

Mr. Robert Goodell, si ya de plano no le cuadran los números, organice un Teletón para completar el sueldo de los verdaderos oficiales. Le aseguro que recaudará (y hasta de más) solo en el H. estado de Wisconsin. Y ya mejor no hablemos de Massachusetts.       

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Sat, 22 Sep 2012 12:57:25 -0700 Intouchables http://technoir.posterous.com/intouchables http://technoir.posterous.com/intouchables
Intouchables

Intouchables es la película francesa que, actualmente, la está rompiendo en eso de meter muchos dólares en taquilla y hacer llorar a las viejitas que van a las funciones matutinas de entre semana. También, seguro, será de esos DVD que la gente ama regalar en la época navideña, la clase de película que la gente se siente bien de ver, no solo por la trama, sino porque es “de arte”.

En otras palabras, una hueva total sumamente sobrevaluada.

“Amigos” (el predecible título en español…) cuenta la historia de Philippe, un acaudalado francés que está paralizado del cuello hacia abajo debido a un accidente de paragliding. Entonces, amargado, inaguantable y completamente dependiente, inmerso en la tarea de encontrar un cuidador, conoce a Driss, un inmigrante africano, recién desempacado de prisión, que solo busca llenar su cuota de entrevistas de empleo fracasadas para que pueda calificar para la ayuda del estado. Philippe le da el empleo, junto con la confianza que nadie le da en el mundo (por aquello de los estereotipos, verán). Driss lo llena de nueva vitalidad, alegría venia de música funky y de nuestra vieja amiga: la cannabis.

Creo que ustedes pueden imaginar el resto.

La cinta está llena de situaciones comunes y errores predecibles en esta clase de cine. Su éxito (porque vaya que lo ha tenido) radica en la vieja fórmula de hacernos sentir afecto por los personajes: entonces, cuando ellos son felices, nosotros lo somos. Esto se logra gracias a las magníficas actuaciones de los dos protagonistas. Francois Cluzet, que comunica sus sentimientos usando solamente su rostro y su voz; y Omar Sy, quien es desparpajado a su manera, sumamente alegre para un personaje con un duro pasado.    

Y es que, a pesar de sus errores, la cinta cumple con lo que se espera. Cuenta la historia de dos hombres y la creciente confianza que surge entre ellos de una manera relajada, nada pretenciosa y natural. Además, maneja de buena manera la esencia del trabajo del cuidador, quién no solo es la persona que ayuda y da medicamentos, sino que llega a una relación a la que llegan pocos médicos.: la cercanía con una persona que lo ha perdido todo (incluyendo su capacidad de pararse e ir a mera cuando tiene ganas). Philippe, a pesar de su estatus de millonario poeta y conocedor del arte, está completamente solo: su esposa ha muerto, su hija es una mocosa inverbe y su personal tiene una vida propia. Driss viene de otra realidad y aún conserva algo de alegría y alma y lo trata diferente.

El truco está hecho cuando caemos en la cuenta de que nos sentimos bien. Atrapados en la empatía por los personajes, pasamos por alto muchos supuestos sin respuesta. Los directores y escritores Oliver Nakache y Eric Toledano se muestran alegremente dispuestos a ir por los grandes gags y su estilo es insinuante. Pero, al final, si miramos de cerca, no tenemos nada más que una reducción simplista de los estereotipos raciales. Una fantasía simplista.

Pero bueno, a tu madre seguro le encantara recibirla en Navidad.   

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