RONIN 浪人 http://technoir.posterous.com Good for Health, Bad for Education posterous.com Mon, 28 Jan 2013 14:16:00 -0800 Lincoln http://technoir.posterous.com/lincoln http://technoir.posterous.com/lincoln

Lincoln

Steven Spielberg y su Lincoln tienen el gran mérito de mostrar al sagrado Abraham Lincoln como lo que en realidad fue: un gran hombre. Un gran hombre sin pelos en la lengua, practico, con los pies en la tierra, conocedor de su época y de su papel.

(Lo primero que pensé al abandonar la sala con la música de créditos finales de John Williams de fondo, fue: “mierda, ya no hay líderes así”.)

Quizá a Lincoln le faltaba pulirse socialmente, pero poseía una gran inteligencia y un profundo conocimiento de la naturaleza humana. La característica distintiva de este gran hombre, surgido de la poderosa interpretación de Daniel Day-Lewis, es su tranquila confianza en sí mismo, la paciencia y la voluntad de hacer política de forma realista. La película se centra en los últimos meses de vida de Lincoln, e incluye el histórico triunfo de la 13ava. Enmienda en la Cámara de Representantes (ajá, la que termina con la esclavitud), el fin de la Guerra Civil y su asesinato.

(Lo segundo que pensé al abandonar la sala con la música de créditos finales de John Williams de fondo, fue: “mierda, nunca había visto una película que cuida tantos los detalles de la vida política”.)

Lincoln creía que la esclavitud era inmoral, pero también consideraba a la 13ava. Enmienda como el headshot que acabaría con las bases económicas de la Confederación. En la película, la aprobación de la enmienda es guiada por William Seward (David Strathairn), su Secretario de estado, y por el congresista Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones), el abolicionista más poderoso de la Cámara. Ni dichas interpretaciones, ni ninguna otra de la película de hecho, dependen de un histrionismo auto-consiente, lo cual se aprecia y agradece tratándose de esta clase de películas. Jones, por ejemplo, retrata a un estarrio ladino con algunos lugares secretos ocultos en su corazón.

Lincoln es una película de técnica perfecta, en la que la ciudad de Washington, más que retratada con una precisión histórica, se nos muestra mediante los trazos de la gente que vive ahí y, más importante, trabaja ahí. Janus Kaminshki (director de fotografía de cabecera de Spielberg), usa tonos terrosos y una silenciosa iluminación de interiores. Para muestra, la Casa Blanca, que más que lucir como un templo del estado, es un punto de reunión para los negociadores y proveedores (wheelers y dealers, en inglés) Este ambiente refleja las descripciones políticas hechas por Gore Vidal en su novela histórica llamada Lincoln, aunque los detalles políticos y personales que constituyen el revelador scrip de Tony Kushner se basan en Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln, de Doris Kearns Goodwin. Un libro, por cierto, endemoniadamente bien titulado. Esta película no se trata de un ícono de la historia, intocable  e inmaculado, sino de un presidente que fue despreciado por muchos de sus adversarios políticos como un simple salvaje salido de alguna selva inexplorada.

(Creo que en ese tiempo todavía había partes en blanco en los mapas.)

Lincoln no está por encima de la compra de votos que se da en la vida política de cualquier democracia, digamos, sana. Para lograr que la enmienda pase, se necesitan votos de miembros del partido opositor y no se duda en ofrecer puestos de trabajo, ascensos, títulos y gastos pagados con tal de conseguirlos. En cierto punto se da a entender que el presidente aprueba, incluso, el uso de la mano dura, cuyos ejecutores son su trio de tres negociadores (Tim Blake Nelson, James Spader y John Hawkes). Así se juega el juego, mi lic.

Daniel Day-Lewis, el flamante nominado al Oscar por su interpretación, modula a su Lincoln. Un Lincoln de voz suave, un poco encorvado, exhausto después de los años de guerra. Le preocupa que las tropas, tanto suyas como enemigas, sigan masacrándose como hasta ahora. Se comunica a través de historias y parábolas. A su lado esta su esposa, Mary Todd Lincoln (Sally Field, extraordinaria). Ella ya ha perdido un hijo, Willie, fallecido a los 11 y considerada una baja de guerra, aunque claro, no era soldado. Y ahora esta aterrada ante la posibilidad de perder otro: un cabroncito llamado Robert Todd Lincoln (Joseph Gordon-Levitt, quién luce un bigote de homosexual), quién rechaza los privilegios de la familia, Harvard y la chingada, y solo quiere ponerse un uniforme y salir a partir madres. Hacer algo.

Por cierto, hay una gran escena de batalla en Lincoln, pero es solo la apertura sangrienta, cuando las palabras del discurso de Gettysburg resuenan con el mayor impacto posible. Y ni siquiera son dichas por Lincoln. El impecable guión de Tony Kushner teje sin pedos la redacción y el paso de la 13ava. Enmienda sin que parezca una lección de historia obligatoria, sino el clímax de una lucha de poderes increíblemente tensa. Lo repito: nunca había visto una película sobre política como esta.

La película termina poco después del asesinato de Lincoln, que mucho público esperaba ver en primer plano, supongo. Hay una toma anterior, cuando vemos al presidente marchar al encuentro de su esposa, alejándose victorioso después de que su enmienda ha triunfado, en el que bien podría haber terminado la cinta. Todo lo demás me pareció innecesario. Un final “a la Spielberg”, lo que casi nunca significa nada bueno.  

(Lo tercero que pensé al abandonar la sala con la música de créditos finales de John Williams de fondo, fue un: “mierda, ese final apesta, pero como dicen: ya pertenece a la historia”.)

Lincoln es una bio-pic impecablemente realizada, escrita con maestría y dirigida como solo un cabrón como Steven Spilberg podría haberla dirigido. Y merece todos y cada uno de los Oscar que los Honorables estarrios de la Academia quieran darle. Que, supongo, serán muy pocos. Pero no importa. A mí me encantó.

Y ya.

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Thu, 24 Jan 2013 16:25:00 -0800 Django Unchained http://technoir.posterous.com/django-unchained http://technoir.posterous.com/django-unchained

Django_unchained_japanese_poster_by_federico_mancosu_hi

Alguna vez Quentin Tarantino tenía que filmar un western. Era inevitable.  Y es que aunque nunca hubiera dirigido una película del oeste per se, sus cintas estaban recatadas del lenguaje. Y no solo por la música de Morricone, sino también por la naturaleza de sus personajes femeninos, por contener siempre algún mexican standoff, por el huso del flashback elemental y, sobretodo, porque en las películas de Tarantino, como en las de Sergio Leone, no existe el tiempo.

Django Unchained es un acoplado geek que raya en la genialidad alcanzada con Inglourious Basterds. Aunque creo que Tarantino le tiene más cariño a su western (no en balde aquí si tiene un pequeño papel). La película en sí es la odisea de un esclavo afroamericano liberado llamado Django (Jamie Foxx) para recuperar a su esposa y, de paso, convertirse en un cazarrecompensas de la mano de su mentor, el genial Dr. King Schultz (Christoph Waltz). Y… nada. Ejem, la cinta transcurre en los estados del Sur de la Unión Americana, dos años antes del inicio de la Guerra Civil. En un tiempo en el que la vida no valía nada, pero la muerte, a veces, tenía un precio. En un tiempo en el que los afroamericanos valían menos que los caballos (y se les consideraba infinitamente menos útiles); así que ya se imaginarán la clase de desmadre que se arma cuando uno de aquellos de pronto va montado encima de un dichoso jamelgo y se dedica a matar blancos por dinero.

Pero más allá de la historia, están las cosas al marguen, las cosas que hacen que cada cinta de Tarantino sea un deleite para el cinéfilo. Porque, aceptémoslo, esta clase de películas no están hechas para todo el mundo. Lo cual es genial. Hace mucho que Hollywood dejó de tomar riesgos (sí es que alguna vez lo hizo), y es bueno que aún existan cabrones como Tarantino, que crea películas para aquellos que disfrutan quedarse hasta que los créditos finales se terminan. Y sus trabajos tienen trasfondos ocultos que los geeks aman descubrir y desmenuzar hasta el hartazgo (y más si en el análisis se mezcla cerveza y el soundtrack de Death Proof). Django Unchained es un homenaje tras otro, desde el mismo titulo, hasta los acentos de los personajes secundarios. Hay cameos geniales por doquier, tenemos actores rescatados del Limbo (kudos por Don Johnson) y cientos de referencias a los spaguetti westerns. Y es que aquí el homenajeado es Leone, y no John Ford. Aunque, claro, no existiría Leone sin John Ford.

En términos generales, la película es una vaclayada histórica llena de violencia, sangre, caballos muertos, racismo y malas palabras. En términos generales la película es el retrato preciso de las obsesiones personales de un tipo que ha visto demasiadas películas. Django Unchained no va a ganar toneladas de premios o a cambiar la vida de nadie, como Reservoir Dogs o Pulp Fiction, pero esperar que eso ocurriera en este 2013 sería un tanto ingenuo. Tarantino ha estado tanto tiempo con nosotros que ya es un viejo pana que siempre nos hace pasar un rato agradable. Su película tiene el valor de hacer que casi tres horas de proyección se pasen como si fueran 30 de los más agradables minutos del día. Hay mucho humor aquí, y no solo humor negro, sino humor inteligente. Para muestra, la escena en la que los jinetes precursores del Ku Klux Klan discuten sobre el uso de las capuchas. Dios, se podrían escribir ensayos sobre eso.

La verdad es que no sé hasta qué punto les puedo recomendar verla. Si conocen el trabajo del director y les gusta, seguro ya la vieron más de una vez (como yo). Pero si están acostumbrados al nicho de cintas de Michael Bay y los Bichir, creo que pueden dejarla pasar. En mi reseña de Inglourious Basterds (léanla aquí), dije que aquella era la cinta más sergioleonesca de Tarantino. Y creo que, aunque esta sea un western, la afirmación se mantiene. A mí me gustó más Basterds (su escena climática –la de la pelea en el bar del sótano- no fue superada aquí), aunque reconozco que Django en más pareja en su narrativa y su trama esta mejor estructurada. Como en cada cinta del oriundo de Tennessee, cada cuadro de película es digno de enmarcarse y colgarse en la sala, y cada one liner memorable se sabe vender a la perfección. Aquí tenemos muertes ingeniosas, muertes sorpresivas, muertes por orgullo, muertes por amor, muertes por venganza. Aquí tenemos los elementos imprescindibles de los grandes westerns –la amistad entre un viejo y un joven, las puestas de sol, los enfrentamientos climáticos-, pero remixados y conviviendo con música de RZA y la jerga de los barrios bajos del Bronx. Leonardo Di Caprio como un gentleman sureño sádico, racista de clase olímpica y frenólogo, esta pocamadre. Samuel L. Jackson representando a lo peor de su raza esta pocamadre. Y sale Franco fucking Nero, por dios ¿Qué más quieren?

Django Unchained, sorprendentemente, llegó con un gran número de copias a México. Deben de correr a verla porque les aseguro que no van a durar mucho exhibiéndola. Esta es, ya saben, otra inmortal gran perdedora de los Oscar. Pero a mí me encantó. Más no puedo decir.     

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Sat, 29 Dec 2012 21:08:00 -0800 The Hobbit: An Unexpected Journey http://technoir.posterous.com/the-hobbit-an-unexpected-journey http://technoir.posterous.com/the-hobbit-an-unexpected-journey

The_hobbit_an_unexpected_journey

Le entré a la versión hypeada de The Hobbit: An Unexpected Journey de Peter Jackson, con la dicha de recordar muy poco del libro original, de hecho, solo las generalidades: el rechoncho Bilbo Bolsón se une a una banda de enanos en una cruzada para recuperar un reino montañés que ha sido desolado por un dragón, el hijuepú Smaug. Creo que la razón del olvido es que en mi adolescencia fui muy fan de El señor de los anillos, pero no tan fan de El hobbit.

Esto no quiere decir que cuando old Bilbo (Ian Holm) dice la línea inmortal “en un agujero en el suelo vivía un hobbit” no se me haya puesto la piel de gallina. Esa frase está incrustada en nuestra cultura de una manera excepcional: a la distancia de 75 años de la primera publicación de El hobbit, queda claro que J.R.R. Tolkien consolidó (involuntariamente) el género de la fantasía —en mi opinión, una rama del fanatismo nerdigeek más pulida y fina que la ciencia ficción— y puso los cimientos para una subcultura, un legendarium complejísimo que obsesionó a millones y produjo cientos de entramados como Harry Potter o Dungeons & Dragons.

Tolkien escribió un libro sobre duendes y dragones echando mano de elementos mitológicos que vienen por default en nuestra psique. En la contratapa de la edición de Minotauro a El señor de los anillos, el propio autor lo explica: “Historias semejantes no nacen de la observación de las hojas de los árboles ni de la botánica o la ciencia del suelo; crecen como semillas en la oscuridad, alimentándose del humus de la mente: todo lo que se ha visto o pensado o leído, y que fue olvidado hace tiempo”. O lo que es lo mismo: símbolos y personajes literarios remixados en la mente de un profesor sudafricano de filología. El setting fantástico tolkeniano tiene que ver con su amor por las palabras, con su amor por el griego, el latín y las lenguas escandinavas y anglosajonas. Nada mejor que la Tierra Media para que el buen profesor Tolkien debrayara con la casa real de los Númenor y las andanzas de los medianos de la Comarca. Tolkien primero inventó las palabras, y luego todo lo demás.

En los setenta, el Concise Oxford Dictionary agregó a su edición la palabra hobbit, que se define como “one of an imaginary race of half-sized persons in stories by J.R.R. Tolkien — invented by Tolkien in his book The Hobbit, and said by him to mean ‘hole-dweller’”. El hobbit ha vendido al menos 35 millones de copias (aunque unas recientes cartas del autor revelan que las ventas inicialmente no fueron muy buenas) y la Wikipedia enumera 87 traducciones diferentes. 

El hobbit es sagrado, amado y respetado. Y ese mismo volumen, con una extensión de unas 300 páginas que tienen menos la forma de una novela y más la de un brevísimo serial de aventuras cuyo pretexto es el reclamo del tesoro apañado por Smaug —su muerte en el libro ni siquiera es el episodio climático—, ahora recibe el tratamiento de la trilogía en tres navidades consecutivas. ¿Cuál es la ventaja? Peter Jackson es el hombre indicado para hacer el trabajo. ¿Qué esperar? Dos palabras: “Reacciones mixtas”.

Con una primera cinta (de tres) que dura 2 horas con 50 minutos, las primeras críticas han girado en torno al alargamiento del libro original. ¿En verdad es necesario lanzar tres filmes que en conjunto duran casi 9 horas? Si eres la cabeza de marketing de New Line Cinema y ves una oportunidad para hypear tres navidades al hilo… tiene sentido. Según cuentan, Peter Jackson se vio en serios problemas con la entrega del filme para salir en diciembre: la mano dura del marketing y las realidades del negocio del cine, ni hablar. También he leído a quienes se quejan de “los malos” efectos visuales, o de que “esto ya no es cine, sino puro videojuego” por el exceso de CGI. Otro cúmulo de críticas van hacia la médula de la historia: se ha dicho que El hobbit de Jackson no es la aventura de un héroe improbable (chaparro, bohemio y bonachón), sino solo otro espectáculo hollywoodense decadente.

Sobre las dos primeras quejas (el lanzamiento apresurado por decisiones de negocios y los VFX), me temo que no estoy de acuerdo; sobre la tercera, bueno, respetaré al conocedor y al fan, pero debo decir, retomando el principio del post, que yo llegué poco hypeado y poco informado a ver este Unexpected Journey, y para mí la experiencia fue muy buena. Young Bilbo (Martin Freeman) es más cálido pero a la vez menos homoerótico que aquellos filthy-little-hobbitses de LOTR, los enanos son una compañía agradable de desmadrosos, y el fan-service incluye cameos de Galadriel, Saruman y Elrond pre-LOTR (con los actores originales), los ya clásicos temas musicales de Howard Shore, la aparición y logradísima escena de Gollum y el anillo, el encantador carácter unidimensional de Azog el trasgo, el cinismo del Gran Trasgo Papadón… no pueden negar que es un espectáculo ligero pero maravilloso. Y también decadente, por qué no.

Vuelvo a los fans: respeto y entiendo esa sensación inconclusa con El hobbit. A su favor debo decir que ahora no se siente ese estremecimiento como con La comunidad del anillo, esa excitación de estar viendo algo histórico, la fókin trilogía sagrada de Tolkien cobrando vida en el cine… lo cierto es que ya no es el año 2001, y ya no somos unos turistas en la Tierra Media. Peter Jackson ha regresado a sitios familiares para adaptar un material original de Tolkien, pero ahora lo acechan los fantasmas del marketing y de sus éxitos previos. Difícilmente El hobbit será la feria de premios Oscar como sucedió con LOTR, prueba de ello es que el encuentro con reseñistas no resultó muy positivo para Jackson (alcanzó apenas 65% de frescura en Rotten Tomatoes). ¿Si los fans, además, cuestionan su adaptación, que nos queda para las siguientes dos películas?

Yo digo que echarnos un poco para atrás y disfrutar. Nuestra generación vio a Tolkien adaptado en el cine de manera por demás exitosa. Ello ya debería ser suficiente acción de gracias.

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Thu, 13 Dec 2012 16:56:44 -0800 Moonrise Kingdom http://technoir.posterous.com/moonrise-kingdom http://technoir.posterous.com/moonrise-kingdom
Cear-wes-anderson-moonrise-kin

El mundo de Wes Anderson es uno lleno de detalles: libretas artesanales, props ilustrados a mano y ex profeso para una escena, tenis Adidas manufacturados para un personaje, artículos bordados, letreros públicos escritos con tipografía Futura, portadas falsas de libros, iconografía retro, objetos y costumbres olvidadas: tocadiscos de 45 rpm, padres que fuman en la misma habitación de sus hijos… para apreciar el cine de Wes Anderson hay que apreciar también su obsesión por los detalles. Habrá quien llame a esos detalles pura melcocha hipster, pero la verdad es que lo “hipster” es tan relativo y está tan quemado, que dicho adjetivo se queda corto. Pero eso ustedes ya lo saben. Moonrise Kingdom, una historia clásica de dos “star crossed lovers” en plena euforia hormonal, sucede en un 1965 que podría ser 2012 en un lugar construido, una isla en las costas de Nueva Inglaterra. Esta isla, de nombre New Penzance, funciona como una casa de muñecas donde Wes Anderson coloca sus obsesiones estéticas al lado de sus personajes extravagantes: objetos y personas aderezados con una peculiar selección musical –que como es tradición en sus filmes, siempre extraña y sorprende, aunque no siempre para bien–: Leonard Bernstein, Hank Williams y un score original de Alexander Desplat. 

Luego de su muy personal adaptación del relato de Roald Dahl, Fantastic Mr. Fox, Anderson volvió al terreno de los guiones originales. He pensado que no sé cuánto tiempo pueda sostenerse su estilo de hacer cine sin que el público y los reseñistas le caigan encima con todo el peso de la aburrición. Habrá quienes lo odien por esquemático, repetitivo y, duh, hipster. Pero hay que reconocerle que tiene una forma de hacer las cosas como no muchos narradores pueden presumir: a su manera. Que es otra manera de decir “original”.

Su Moonrise Kingdom es más “Tenenbaum” que “Darjeeling”. La isla de New Penzance está retacada de gente con problemas para comunicarse con otras personas, gente neurótica con vidas simples, quizá mediocres; los dos enamorados, sin embargo, están lejos de perseguir una existencia mediocre. Luego de un flechazo instantáneo (¿no es maravilloso el amor a primera vista?) coronado por un glorioso “No… I said… what kind of bird ARE YOU” que le propina el chamaco a la chamaca, los dos amantes planean fugarse, y lo hacen epistolarmente. Con cada carta, el amor crece y el plan se concreta. Finalmente lo logran, y sus, no sé, 24 o 48 horas de locura, se traducen en una especie de tour de force adolescente al Reino de la Salida de la Luna del título. Lo cual es muy bello, muy personal, muy romántico. Tiene que llegar la última escena de la película para entender qué diablos es el Moonrise Kingdom, o al menos darse una idea… quizá solo para sentir algo en el estómago. Ese es el trabajo de Wes Anderson: hacerte sentir eso en el estómago en el momento en el que caen los créditos finales.

O quizá ese sea el trabajo de cualquier director de cine que cuenta historias humanas.

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Thu, 06 Dec 2012 16:26:00 -0800 Argo http://technoir.posterous.com/argo http://technoir.posterous.com/argo
Argo

Todo parece indicar que Ben Affleck, una suerte de Robert Redford de los años 2010 (“actor carita” convertido en director), tiene mucho talento como cineasta. En 2010 The Town lo puso en el ojo de buena parte de la audiencia como, ejem, un director de cine en serio (no he visto su debut, Gone Baby Gone, del cual he leído también tiene lo suyo). The Town, basada en una novela, es una épica bostoniana sobre un ladrón de bancos que además roba corazones (búrlense de mi frase, anden), y en ella Ben Affleck, que al parecer tendrá la mala costumbre de autodirigirse, es el clásico Ben Affleck de mirada a la Zoolander y abdomen de lavadero. Pero la película funciona, y de qué manera: es muy dramática y muy emocional. 

Ahora, Affleck se lanza evi-den-te-men-te a la carrera por los Oscar con otra adaptación, pero esta de corte histórico: el rescate de seis ciudadanos gringos que se quedaron varados en Irán cuando el Ayatolá Jomeini derrocó al Shá y sus huestes se lanzaron en modalidad berserker contra la embajada de Estados Unidos. Con ese colorido setentero que me recordó tanto al Munich de Spielberg (sobre el asesinato de los atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de 1972 y su ulterior venganza), pero sin la seriedad y el acento sombrío, Affleck saca a relucir su espíritu geek (recordemos que el tipo es un aficionado al cómic) y nos relata con un montón de recursos la “extracción” de los seis gringos gracias a un plan genial, tan genial que parece de ficción.

Argo, a cosmic conflagration Argo, a cosmic conflagration se lee en el póster del filme falso que monta la CIA para hacer creer al nuevo gobierno iraní que un crú hollywoodense quiere hacer un scouting de locaciones en Teherán. Affleck, en su papel de Tony Mendez, operativo de la CIA, se hace pasar por el productor de la cinta y arma en tiempo récord un montaje de pre-producción con auténticos trabajadores de la industria (Alan Arkin y John Goodman, maravillosos en sus papeles) para darle credibilidad al asunto. Claro: van a filmar Argo y necesitan actores, locaciones, prensa… todo el numerito. El único que parece creer en su estúpidamente genial idea es un godínez de la CIA encarnado por Bryan Cranston, el químico canceroso de Breaking Bad. Bueno, algunos altos oficiales del gobierno también creyeron en él pues le dieron luz verde al proyecto. Y sí: Argo está INSPIRADA EN HECHOS REALES, así es que… caraxo, más o menos así sucedieron las cosas. Los seis gringos fueron rescatados (se escondían en la casa del embajador canadiense en Irán), medallas fueron entregadas… todo es felicidad al final.

Esa es mi primera objeción: el final es azucarado. Demasiado azucarado. Ya saben: musiquita de piano, sentimientos exacerbados de paternidad, reencuentros, el texto de “qué pasó con los personajes” asomándose en lentos fade-ins. Después de ver The Town, uno pensaría que Ben Affleck no haría un final lacrimógeno a la Spielberg en sus películas, pero lo hizo. No me gustó.

Mi segunda objeción es:

Un asunto de verosimilitud que tiene que ver con unos boletos de avión. Inverosímil, tratándose de 1980. Pero eso no lo voy a explicar.

Mi tercera objeción es la más fuerte: Ben Affleck es un costal de papas en Argo. Tengo la sospecha de que el tipo está tan acostumbrado a verse así, y a sonreír así, que en este descarado intento por competir por un Oscar concluyó que tenía que verse así. Con un personaje poco o nada carismático, sin sentido del humor, sin mucho poder de convencimiento. El resultado: Argo carece de un sólido personaje principal, el cual (por cierto), es devorado escénicamente cada vez que Mr. Breakingbad aparece en escena. No solo porque Bryan Cranston es un chingón, sino porque parece una persona viva que gesticula, se alegra, se enoja, parpadea… si a alguien pueden nominar es a Cranston. Pienso.

El desenlace de Argo es muy tenso. La chica con la que la vi y yo nos devorábamos las uñas en las escenas finales, puro nerviosismo cinematográfico de aeropuerto como no se veía desde Expreso de medianoche. Lo cual es maravilloso, y confirma, al menos para mí, que Affleck es un buen director de cine. Solo esperemos que para su próxima película contrate a otro actor para el rol principal.

Y ojalá no sea Matt Damon…

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Mon, 26 Nov 2012 14:52:14 -0800 Bond 23 http://technoir.posterous.com/bond-23 http://technoir.posterous.com/bond-23
Skyfall-

Al parecer, Bond 23, comercialmente titulada Skyfall (u “Operación Skyfall”, titulada en México por alguien que quizá no vio la película) ha sido ampliamente aceptada por cinéfilos, espectadores casuales y fans from hell del 007. La sencilla pero efectiva campaña de la familia Broccoli a propósito de los 50 años de la serie debió funcionar: maratones de Bond en la tele, celebraciones y homenajes, alfombras rojas, el hermoso arte de la nueva película diseñado por Empire Design

Cuando Pierce Brosnan (el primer Bond que no fuma), parecía haber inclinado demasiado al personaje hacia un tipo de glamur ñoño que apelaba a tías y milfs, la controversial selección de Daniel Craig (el primer Bond rubio) y un guión pensado en darle reboot al 007 desde el peligroso terreno de las “precuelas”, reinstaló al agente británico en nuestras imaginaciones y lo presentó a las nuevas generaciones con un estilo más sucio y sin tantos gadgets, pero también sin perder su status de hombre internacional de misterio, elegante y jetsetero. Con Casino Royale,  el nuevo cine de Bond maduró también en su factura: más ágil, más contemporáneo, más violento. Personalmente, pienso que ese filme es el mejor en los 50 años del 007 en el cine. Quantum of Solace nos quedó a deber, pero tampoco fue un retroceso a algo horrible como Tomorrow Never Dies.

Tengo algunos años quejándome de que el problema de Daniel Craig es su pésimo sentido del humor: le escriben los one-liners pero el pobre tipo no los sabe actuar con gracia. Su fuerte, evidentemente, son las escenas de acción –y para damas y público gay, mostrar el abdomen con cara de “te voy a coger”. Habrá que recordar, sin embargo, que el carácter esencial del 007 lo estableció hace 50 años un tal Sean Connery: rudo aunque romántico, siempre al servicio de Su Majestad aunque nunca le dice que no a una escapada sexual con una jeva. Así podemos resumir a James Bond, pero para ser justos, hay dos formas de interpretar esta visión: la de Sean Connery y la de Roger Moore. Craig es como Connery —Brosnan es como Moore (de Timothy Dalton mejor no hablamos).

La sutil diferencia entre Connery y Craig es que el primero era un cabrón más elegante: miren esta escena de Dr. No donde inaugura su tradicional coqueteo con Moneypenny.

La justificación del Bond cavernícola de Craig debe venir, me parece, del ambiente precueloso de sus tres primeras películas.

Un Bond arrebatado, sin tanta experiencia, y con una especie de “Edipo reprimido” por M (Judi Dench). Skyfall me pareció innecesariamente larga, con chicas Bond mediocres y un villano memorable con un plan estúpido (¿para qué tomarse la molestia de hacer un plan elaboradísimo para matar a M cuando puedes meterle un balazo en la fila del cajero automático?). Además, la ñoñería de Bond en Skyfall es brutal: escenas inverosímiles e innecesarias, situaciones de peligro ridículas y dragones de Komodo. 

Pero extrañamente funciona. El secreto deSkyfall radica en cómo se cierra el círculo del Bond de Craig y lo conecta con el Bond de Connery. Conocemos a la nueva Moneypenny y al nuevo Q (ausentes en filmes pasados), y Ralph Fiennes es simplemente perfecto como M. Según Empire Magazine, Daniel Craig volverá en Bond 24 para 2014. Y ya se confirmó que filmará Bond 25. Así es que la mesa está puesta.

La última escena de Skyfall hace un descarado guiño al filme original de 1962 y nos lleva a preguntarnos: ¿acaso James Bond ahora se enfrentará al Satánico Dr. No del siglo XXI?

Lo cual, para el nerd que escribe, sería pura y total felicidad cinematográfica.

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Wed, 07 Nov 2012 11:43:21 -0800 La Chispa de la Vida http://technoir.posterous.com/la-chispa-de-la-vida http://technoir.posterous.com/la-chispa-de-la-vida
La-chispa-de-la-vida

La Chispa de la Vida es la película más reciente de Alex de la Iglesia, quién en su día fue llamado el nuevo niño prodigio del cine español. Pero creo que eso quedo atrás, o al menos las aguas se volvieron más calmadas. Como sea, su filmografía siempre ha estado salpicada de buen humor negro, una edición veloz y tramas que se salen un poco del sistema español Post-Franco. Aunque no mucho ni siempre, pero ya saben. La Chispa de la Vida es un buen ejemplo de su trabajo en general, bastante aceptable para el gran público mundial, acostumbrado al cine gringo, pero con la calidad suficiente y la trama no tan estúpida para encantar a la gente de los festivales.

La película nos sitúa en la España del paro (¡Al BatiNoticiero, Robin!), poniéndonos en la piel de Roberto Gómez (José Mota), un publicista desempleado, con una deuda personal que crece a niveles alarmantes y con el orgullo por los suelos. Aún así, su esposa Luisa (Salma Hayek) no lo deja perder del todo las esperanzas, aunque después de ser humillado en la enésima entrevista de trabajo fallada, decide reencontrarse con su pasado y volver a visitar el hotel donde él y Luisa pasaron su luna de miel. Pero resulta que el hotel ya no existe; en el lugar se realizaron excavaciones y ahora es un coliseo romano antiguo, en espera de ser anunciado al mundo con bombo y platillo. Y aquí que nuestro protagonista queda, sin saber muy bien cómo, en el centro del coliseo, con una varilla de acero clavada en el cráneo y con todas las televisoras de España reproduciendo su imagen. Y puede que él no sepa muy bien cómo pasó todo esto, pero si sabe lo que puede hacer en su situación.

La cinta se trata de una época en la que desgracia y golpe de suerte se confunden. Son casi sinónimos. Roberto, a pesar de su situación, se encuentra bastante bien y dado su anterior trabajo, sabe el provecho que puede sacar de todo esto. Todos lo están viendo, por el morbo, por el atractivo de la tragedia humana, por la cobertura asfixiante de los medios que prácticamente no pasan otra cosa. Por lo que sea, pero lo están viendo. El sueño de cualquier madmen. Así que Roberto no se lo piensa dos veces y trata de sacar el mayor provecho de su tragedia/suerte. Contrata un agente sin escrúpulos, quién le pone una caja de cerveza cerca y le dice que está a punto de cerrar una entrevista por varios cientos de miles de euros. El único inconveniente es Luisa, quien no está de acuerdo con ponerle precio a la dignidad de su esposo, pero él sabe la verdad: ya no le queda dignidad.

La película se mueve veloz entre escenas de teatro y conversaciones por celular, entre el coliseo romano que poco a poco se va poniendo pletórico y charlas privadas en rincones oscuros del mismo. Los personajes que rodean a la pareja son excéntricos a su manera, como la encargada del proyecto del coliseo, obsesionada con evitar que el trabajo de su vida se destruya por culpa de un idiota. O el alcalde de la ciudad, quién es un inútil que solo sirve a intereses más elevados que lo controlan como al más patético de los títeres políticos. Todos tiene su motivación. Por más xodida que etsa la situación, todos tienen algo por lo que seguir adelante, algo por lo que vivir, una esperanza de que todo mejorara. En este contexto, la integridad moral de Luisa sirve como medida para darnos cuenta de lo corrompidos que están los demás personajes, incluyendo a su propio esposo, por más que sus intenciones sean buenas. Los hijos de la pareja, son personajes arquetipos que en este mundo encajan perfecto. Esta película se trata de una época en la que al parecer ya no existe el bien o el mal.

O algo sí.

La verdad es que La Chispa de la Vida es solo un buen ejercicio de humor negro y de jugar con la tragedia y con la cobertura morbosa de los medios de comunicación. Tiene simbolismos, claro, y supongo que también tiene otras lecturas, pero eso al final no importa tanto como ciertos críticos serios pueden hacernos creer. Solo hay que ver esta cinta para pasar un buen rato, y para comentar que igual todavía hay cosas en este mundo cínico que no tienen precio. Y si quieren reflexionar, lo cual no está de más, hay varios libros que pueden ayudarlos a entender mejor el tema de las coberturas informativas actuales.

Libros, ya saben. Esas cosas raras que venden en las librerías.        

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Mon, 15 Oct 2012 15:37:00 -0700 Frankenweenie http://technoir.posterous.com/frankenweenie http://technoir.posterous.com/frankenweenie

Fran

 

Cuenta la leyenda que en 1984 corrieron a Tim Burton de Disney porque su corto en live-action llamado Frankenweenie (donde salen la mamá del The Shining y una muchachita conocida en ese entonces como Domino, quién resultaba ser Sofia Coppola) era demasiado sombrío para los parámetros de la empresa. Bueh, en realidad a Burton lo corrieron de Disney por otras razones, incluso más oscuras, pero de eso no hablaremos en este post. Este post se trata de la cinta en stop-motion de este 2012 llamada Frankenweenie.

La cual, por cierto, dirigió Burton bajo el amparo de Disney.

Y bueno, yo vi el corto original solo una vez, hace ya un buen rato (me robaron el DVD donde venia), y aunque me gustó, no se me hizo nada especial. Y creo que eso mismo me pasó con la película en cuestión, la cual trata principalmente de la relación entre un niño y su perro. Y bueno, a esta altura sabrá lo importantes que son los perros dentro de la filmografía de Burton, pero creo que Sparky, el canino de esta cinta, no es de los más memorables, ni mucho menos de los más complejos. No es tan inteligente ni se da a querer tanto como, no sé, el perro de The Artist o la perra de I am Legend, sino que es un canino que se esfuerza demasiado por ser adorable. Aún así lo es y es la única compañía para su amo, un morrillo de elementary school llamado Victor. Los primeros minutos de la cinta son una perfecta introducción a la relación entre ambos, hasta que llega el momento trágico en que Sparky encuentra la muerte por atropellamiento. Victor, devastado, descubre gracias a un profesor de ciencias que se parece a Vincent Price, que puede que haya una forma de hacer que su amigo regrese. Y a eso se pone.

Frankenweenie dura hora y media, y en este tiempo no tiene ningún punto muerto, pero creo que se siente apresurada por momentos. El mundo de la cinta es extrañamente familiar, lleno de personajes de ojos saltones, caras alargadas y facciones exageradas; el mundo visto por los ojos de una persona que se fija demasiado en los detalles. Victor es retraído, pero no es ni por mucho el personaje más excéntrico de su salón de clases. Aquí creo que la cinta hubiera podido explotar esto mucho más, así como darnos más material con la gente del pueblo y así. Como sea, la historia es lineal: Victor utiliza la ciencia para devolver la vida a su amigo, quién aunque luce cicatrices que envidiaría cualquier personaje de Broadwalk Empire y a veces pierde su cola o una oreja por la efusividad, es el mismo que era en vida. Sin embargo y como es de esperarse, el acto del niño trae consecuencias. Su secreto no se mantiene a salvo por mucho tiempo y pronto varios de sus compañeros de escuela se encuentran dando vida a unas criaturas que rinden homenaje a muchos movimientos del cine de terror a través de la historia.

La película es divertida, aunque creo que le faltaría otra media hora para llegar a ser genial. Los personajes son simpáticos, pero les falta profundidad; creo que tanto el maestro de ciencia, como los padres tenían mucho más que dar, pero ninguno termina siendo memorable (salvo los protagonistas y un poco la chica emo obligada a hacer el ridículo enfrente del pueblo). Siento que el blanco y negro le da el mud perfecto, pero también es la causa de que mucho morrillos de 9 o 10 años la descarten desde el primer shot. Y es que en muchos sentidos, la cinta tiene problemas para definir a qué público quiere dirigirse: ¿niños o adultos? Al final creo que se queda en un medio que no complace por completo a ninguno de los dos: demasiado densa para los escuincles y un poco ñoña para los padres.

Pero bueno, más allá de eso, Frankenweenie es una cinta que bien vale el boleto. Esta llena de referencias al cine que ama Burton y que nosotros conocemos de toda la vida. Y en una de esas y se convierte en una película de culto, de esas que son estudiadas con obsesión, cuadro por cuadro. Dios sabe que tiene el material que lo justifica. No sé que tanto les guste a los niños. No creo que los perturbe (cual era el temor de Disney por el corto de 1984), pero si creo que simplemente los aburrirá y los obligará a hacer un escándalo que terminará por sacarlos de la sala, junto con sus padres. Pero así son las cosas en esto días.

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Sat, 22 Sep 2012 12:57:25 -0700 Intouchables http://technoir.posterous.com/intouchables http://technoir.posterous.com/intouchables
Intouchables

Intouchables es la película francesa que, actualmente, la está rompiendo en eso de meter muchos dólares en taquilla y hacer llorar a las viejitas que van a las funciones matutinas de entre semana. También, seguro, será de esos DVD que la gente ama regalar en la época navideña, la clase de película que la gente se siente bien de ver, no solo por la trama, sino porque es “de arte”.

En otras palabras, una hueva total sumamente sobrevaluada.

“Amigos” (el predecible título en español…) cuenta la historia de Philippe, un acaudalado francés que está paralizado del cuello hacia abajo debido a un accidente de paragliding. Entonces, amargado, inaguantable y completamente dependiente, inmerso en la tarea de encontrar un cuidador, conoce a Driss, un inmigrante africano, recién desempacado de prisión, que solo busca llenar su cuota de entrevistas de empleo fracasadas para que pueda calificar para la ayuda del estado. Philippe le da el empleo, junto con la confianza que nadie le da en el mundo (por aquello de los estereotipos, verán). Driss lo llena de nueva vitalidad, alegría venia de música funky y de nuestra vieja amiga: la cannabis.

Creo que ustedes pueden imaginar el resto.

La cinta está llena de situaciones comunes y errores predecibles en esta clase de cine. Su éxito (porque vaya que lo ha tenido) radica en la vieja fórmula de hacernos sentir afecto por los personajes: entonces, cuando ellos son felices, nosotros lo somos. Esto se logra gracias a las magníficas actuaciones de los dos protagonistas. Francois Cluzet, que comunica sus sentimientos usando solamente su rostro y su voz; y Omar Sy, quien es desparpajado a su manera, sumamente alegre para un personaje con un duro pasado.    

Y es que, a pesar de sus errores, la cinta cumple con lo que se espera. Cuenta la historia de dos hombres y la creciente confianza que surge entre ellos de una manera relajada, nada pretenciosa y natural. Además, maneja de buena manera la esencia del trabajo del cuidador, quién no solo es la persona que ayuda y da medicamentos, sino que llega a una relación a la que llegan pocos médicos.: la cercanía con una persona que lo ha perdido todo (incluyendo su capacidad de pararse e ir a mera cuando tiene ganas). Philippe, a pesar de su estatus de millonario poeta y conocedor del arte, está completamente solo: su esposa ha muerto, su hija es una mocosa inverbe y su personal tiene una vida propia. Driss viene de otra realidad y aún conserva algo de alegría y alma y lo trata diferente.

El truco está hecho cuando caemos en la cuenta de que nos sentimos bien. Atrapados en la empatía por los personajes, pasamos por alto muchos supuestos sin respuesta. Los directores y escritores Oliver Nakache y Eric Toledano se muestran alegremente dispuestos a ir por los grandes gags y su estilo es insinuante. Pero, al final, si miramos de cerca, no tenemos nada más que una reducción simplista de los estereotipos raciales. Una fantasía simplista.

Pero bueno, a tu madre seguro le encantara recibirla en Navidad.   

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Fri, 21 Sep 2012 09:55:10 -0700 Seeking a Friend for the End of the World http://technoir.posterous.com/seeking-a-friend-for-the-end-of-the-world http://technoir.posterous.com/seeking-a-friend-for-the-end-of-the-world
Seeking_a_friend-for-the-end-o

Alguien famoso dijo que, de saber que el mundo se acabaría al día siguiente, plantaría un árbol. No recuerdo quién fue (búsquenlo en google), pero es un pensamiento fantástico. La verdad yo no tengo ni puta idea de qué haría si en un proverbial breaking news dijeran que el mundo se va a acabar mañana. Lo único que tengo claro es que no me gustaría estar solo.

Seeking a Friend for the End of the World se trata de un hombre que nunca fue bueno para hacer amigos y que cometio muchos errores porque temía estar solo y que de golpe y porrazo se queda abandonado en el peor momento de la humanidad. Dodge (Steve Carrell) es un proveedor de seguros de vida cuya vida es la comodidad de la rutina: su trabajo no es muy demandante ni divertido, pero le provee de un escritorio con su nombre, su relación con su esposa no es apasionada pero al menos es sólida, sus amigos son idiotas pero al menos son idiotas que pueden hacer interesantes las tardes de domingo. Quizá su vida pudo haber sido diferente, en una de esas y hasta mejor, pero tampoco está del todo mal. Al menos no hasta que se entera que un asteroide se dirige hacia la Tierra y acabará con todo rastro de vida en unas pocas semanas. No hay esperanza, el Apocalipsis está aquí.

Y entonces todo pasa: su esposa lo abandona inmediatamente (literal). Que mierda pasar sus últimas semanas de vida deprimido. Y, para agregar más leña al fuego, su rutina desaparece. Dodge está perdido entre los suicidios masivos, los bautizos masivos, las orgias masivas. Entre la licenciosa libertad en la que viven sus idiotas amigos y la música del fin del mundo que programan en el radio (que no está nada mal, vaya).

¿Qué hacer cuando se acerca el fin del mundo?   

Dodge no tiene ganas de nada, ni de probar drogas nuevas, coger con sus amigas o con desconocidas, robarse un plasma del tamaño de un closet, matar a alguien en los disturbios de las calles, anotar un touchdown en el Candlestic Park… Dodge quiere se rutina de regreso. Pero la ausencia de tal le hace ver lo falsa que era, lo poco feliz que ha vivido en su etapa adulta. El fin del mundo le trae una revelación: en una realidad alterna, pudo ser más feliz. La chica con la que debió casarse le escribió una carta diciendo que nunca lo había olvidado. Lo malo es que la carta llegó hace meses, una vecina la recibió por error y no se la dio hasta ahora, a unos cuantos días del final. Pero igual se da cuenta de que puede que no pase el fin del mundo solo. En una serie de eventos que serían raros en un contexto que no incluyera el próximo Día del Juicio, Dodge se ve de pronto en la carretera, con un perro llamado Sorry y con la vecina (quién es inglesa y se llama Penny), camino a su felicidad. Al menos, la vida ya es un poco más interesante.

Esta es la primera película de Lorene Scafaria (de quién postee una canción, hace tiempo), por lo cual la técnica usada es bastante básica, valiéndose de nuestra imaginación para poner las imágenes de desastre (tal cual un programa de radio) y concentrándose en mostrar la nostalgia de las cosas cuando están muriendo. Penny (Keira Knightley) , quién perdió el vuelo que la llevaría de regreso con su familia, acompaña a Dodge porque “la culpa es un sentimiento que no le gusta” y porque él le ha dicho que conoce a alguien con un avión. Ambos, comienzan a conocerse mientras conocen gente en el camino, como un camionero desahuciado que contrato a un hitman para poner fin a su vida, el último policía de tráfico que se toma en serio su trabajo y los empleados de un restaurante que le dan un nuevo significado a aquello del trato amistoso a los clientes. Penny y Dodge, poco a poco, se hace amigos, se ríen juntos, se divierten, se cuentan cosas personales, se pelean y todo. Se enamoran.

Seeking a Friend for the End of the World es una road-movie de hermosos y solitarios parajes, de una tristeza omnipresente y de una belleza hipnótica. Es un poco cursi, claro, pero no es nada empalagosa. Le encantará a tu chica tanto como seguro te gustará a ti. Y es que es la historia de todos, aunque pasa cierto tiempo para que nos demos cuenta de eso. Nunca hay suficiente tiempo para estar con quienes amamos, así como tampoco hay un límite de cosas con las que arruinamos nuestras vidas. Y sí, estar solo es una mierda. No solamente en el fin del mundo, sino en una tarde en la que quisiéramos estar con alguien, pero resulta que no hay nadie a la mano. En esos momentos nos damos cuenta de lo miserables o afortunados que somos.

Es un must. Deben verla.

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Wed, 29 Aug 2012 09:51:41 -0700 The Expendables 2 http://technoir.posterous.com/the-expendables-2 http://technoir.posterous.com/the-expendables-2
Expendables-2-japanese-poster

The Expendables 2 es, digamos, menos mala que The Expendables. Mucho menos mala. De hecho, es hasta buena, me atrevería a decir. Hay más disparos, más sangre, más muertes y la historia es un poquito más sólida. Además, técnicamente, la película es infinitamente superior a la primera parte: manejo de cámara simple, pero bien realizado, gran mezcla de sonido y buenas locaciones. Claro que era imposible hacer algo peor a lo anterior, pero ya saben que siempre se puede caer más bajo. Casos hemos visto. Pero aquí, la verdad, la segunda parte se salió con la suya.

La historia es algo así: nuestro grupo de mercenarios conocido y guiado por un Rambo en plena decadencia sigue haciendo trabajos al mejor postor. Después de uno de ellos (rescatar a un millonario chino de alguna parte del mundo que mezcla el Medio Oriente con las selvas sudamericanas, aparentemente en guerra civil o algo), Mr. Church (Bruce Willis) regresa a cobrar los agravios pasados y le ofrece al grupo realizar un trabajo simple para saldar cuentas: recuperar cierto artilugio de un avión estrellado en una zona montañosa de… ya no me acuerdo. Como sea, el trabajo resulta no ser tan simple después de todo, pero sin eso no tendríamos película. Y es que en plena misión, los expendables conocen a su némesis en turno: un mercenario francés que se parece a Jean-Claude Van Damme (un momento… ¡es Jean-Claude Van Damme!) con un gusto particular por las gafas oscuras y por matar personas con patadas de un modo, ejem, ingenioso. El francés convierte el pedo en personal (y eso solo complica las cosas, como lo vimos en Los Vengadores) y los expendables se embarcan en una misión que ya poco tiene que ver con Church, sino más bien es venganza y liberación de una zona azotada por mercenarios sin escrúpulos.

Cierto, la cinta no va a ganar premios de guión ni nada por el estilo, pero eso importa poco. The Expendables 2 es una película de acción que no intenta quedarse con nadie, que tiene lugares comunes, frases desgastadas, malas actuaciones y muchos balazos, pero que es justo lo que esperábamos que sería: divertida. Es solo buen entretenimiento para matar un poquito más de hora y media de una tarde de domingo, frente a la tele o la pantalla de un cine. No es una película que se toma en serio, ni que pretende ser tomada en serio. Además está llena de referencias a las películas de estos tipos.  Con un dejo de nostalgia me di cuenta de que entendía la mayoría. Vi muchas películas de acción de niño y tengo que decir que en ese tiempo amaba esa clase de cine mal hecho. Ahora solo me hace sonreír (like her…)

Los Indestructibles 2 no es una película perfecta (sus errores saltan a la vista) pero vale el boleto. La construcción del personaje de Billy me encantó: alguien que les recuerda a todos que la vida tiene cosas buenas o que, al menos, alguna vez las tuvo. La madriza final cumple cabalmente (in your face, Chris Nolan!). Y los cameos rifan, por cierto; el de Chuck Norris en especial.

The Expendables 2 es el equivalente cinematográfico a una hamburguesa de franquicia: no es lo mejor que podemos comer (ni lo más sano), pero a veces es justo lo que necesitamos. 

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Mon, 27 Aug 2012 09:34:11 -0700 The Dictator http://technoir.posterous.com/the-dictator http://technoir.posterous.com/the-dictator
Dictator

The Dictator es una de las películas más divertidas que he visto este año. Y, claro, también es obscena, repugnante, vulgar, escatológica, lépera, de mal gusto, etcétera, etcétera, etcétera. Etcétera. Es todo lo que podíamos imaginar que sería después de ver la publicidad de Sacha Baron Cohen en incontables entrevistas, menos un deja vu. Porque no lo es. Cohen se adaptó bien y no solo no se volvió predecible, sino que se establece con absoluto derecho como el mejor cómico cinematográfico trabajando actualmente, gracias a este discurso sobre las dictaduras en donde practica una sátira política tan inteligente como despiadada.

En comparación con sus alegres trasgresiones llamadas Borat y Bruno, esta es la película más convencional de Cohen. Tiene una trama, un romance, se apega a la historia. No es una cinta de mainstream, aunque a juzgar por las risas de la audiencia, ¿eso qué caraxo importa, la verdad? El espectador, sabiamente, entra en la sala, se ríe bastante, y después se va. La película se queda corta en 90 minutos, sobre todo si consideramos que comedias de mucho menos calidad parecen durar eternamente.

Sacha Baron Cohen interpreta al General Admiral Aladeen, dictador de la república norafricana de Wadiya, que parece estar entre Egipto y Sudan y más o menos a un escupitajo de distancia de Arabia Saudita. Allí hace lo que se le hinchan los yarbles, ejecuta civiles, científicos y militares por menos que una mirada de odio, vive en un palacio enorme y lujoso, desde donde da discursos a una multitud de admiradores y acarreados (¿les suena familiar?) y en cuyo interior tiene relaciones con Megan Fox… a cambio de joyas y eso, claro (aunque no es suficiente para convencerla de pasar la noche abrazados de cucharita).  Claro que no solo con ella: cómo podemos averiguar por su Celebrity Wall de Polaroids, el Almirante General tiene gustos variables, que van desde Arnold Schwarzengger hasta Oprah.

El premier de Aladeen es Tahir (Ben Kingsley, grandioso), quién no solo es el tío del Almirante General, sino que resulta ser el legítimo heredero al trono. Ah, y además está conspirando para derrocarlo. Como sea, después de un fallido asesinato, Tahir anima a Aladeen a viajar a la cede de las Naciones Unidas en Nueva York, supuestamente para justificar sus acciones ante la escoria occidental, pero en realidad esperando matarlo ahí. El plan tiene más o menos éxito: Aladeen es secuestrado por un elemento de seguridad gringo (John C. Reilly), quién le corta la barba, dejándolo irreconocible ante el mundo y condenándolo a vagar sin esperanza por las calles de Manhattan, en tanto que Tahir lo suplanta en público con un doble amante de las cabras y sumamente pendejo.

El peregrinaje del verdadero Almirante General lo lleva a una tienda de extrema izquierda (donde se venden identidades ideológicas y alimentos orgánicos), a cargo de Zoey (Anna Faris), chica de fuertes convicciones (aunque algo raras) y poseedora de un no-se-qué-que-qué-se-yo de la que Aladeen termina enamorándose, muy a su pesar. Eso establece la sátira acerca de las feministas, vegetarianos y amantes de los inmigrantes. Mientras, el Dictador Sin Barba vaga por Little Waadeya, un barrio de Manhattan cuyo restaurante emblemático parece estar lleno de las personas que él había mandado ejecutar en el pasado.

La película se mueve con libertad entre la trama, el romance y las interacciones con personas reales que ya son un clásico. Posee la atmosfera de los Hermanos Marx (vean Duck Soup) y un guiño a la comedia física de Buster Keaton, ambos elementos manejados con mesura y maestría, demostrando que requieren de mucha inteligencia para sacarles el máximo provecho. Para muestra: la escena en la que Aladeen quiere ingresar al Hotel donde se encuentra el impostor deslizándose por un cable.

El material de ataque de Cohen es de libre circulación, su actitud es anarquista y, sin embargo, luce ligeramente más jovial que en Borat y Bruno. Espero que esto no se deba a una secreta ambición por volverse querido y popular. Yo esperaba que esta película fuera la más ofensiva de las tres y aunque no podemos negar que es ofensiva (especialmente en las escenas en las que se usa la cabeza decapitada de un luchado por los derechos civiles), es… de cierta manera, más nicer, si saben a lo que me refiero.

Pero esta es solo la queja melindrosa de un fan de corazón. The Dictator vale cada centavo del boleto y, con suerte, los pondrá a reflexionar sobre esa extraña cosa llamada democracia mejor que todos esos programas de la CNN que nadie ve pero que todos nos sentimos bien al citar. Ah, y además se reían mucho. Garantizado.  

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Wed, 22 Aug 2012 16:37:21 -0700 Rock of Ages http://technoir.posterous.com/rock-of-ages http://technoir.posterous.com/rock-of-ages
Rockofages

Rock of Ages es un musical que, cual Mamma Mia! o Across the Universe, cuenta una historia siguiendo el hilo conductor de las letras de un montón de canciones. En este caso serán hits de rock de los años ochenta del siglo pasado. La historia es predecible del todo: un camarero aspirante a rockstar conoce a una güerita cumshotera recién llegada de Oklahoma a Los Angeles. Ah, y que además también es cantante. Y bueno, se conocen, tienen conversaciones profundas en el letrero de Hollywood con la ciudad iluminada de fondo, se enamoran, terminan debido a un terrible malentendido, ambos la pasan mal separados y al final se dan cuenta de que están destinados a estar juntos y son felices.

Sorry por los spoilers, by the way.

Como sea, la historia suplementaria es mejor: el aspirante a rockstar es camarero del Bourbon Room, el lugar más hot de LA y donde se han grabado los mejores discos en vivo en la joven historia del hard rock. O algo así. Dennis Dupree (Alec Baldwin) es su propietario, quién esta abrumado por los impuestos y que solo cuenta con un veterano rockero llamado Lonny (Russell Brand) como apoyo, aunque lo único que Lonny haga sea escuchar mientras Dennis habla por teléfono, casi siempre con el manager sin corazón Paul Gill (Paul Giamatti), quién es el único que puede salvar al club, ya que tiene el poder de organizar un concierto con la leyenda Stacee Jaxx (Tom Cruise), cuyas ganancias salvaran al Bourbon. Porque la amenaza sobre el legendario club se cierne en forma de un alcalde recién electo (Bryan Cranston) y su esposa perra-del-Señor (Catherine Zeta-Jones), quién guía amas de casa contra la amenaza del rock que viola inmisericorde los oídos de los jóvenes gringos.

Como pueden ver, la película cuenta con un reparto estelar, pero lo divertido del asunto es que cada uno de los actores se toma su personaje lo más en broma posible, sobreactúan en extremo y dicen las frases que todos pensábamos que dirían. Sí, todo está lleno se sátiras y de chistes fáciles. Muy fáciles de hecho. Y las sátiras no destacan demasiado, sobre todo si tenemos en cuenta que The Simpsons llevan haciendo chistes sobre lo mismo desde finales de los ochenta. Y muchos son mejores. Y no son los únicos. Las situaciones están llenas de lugares comunes, de estereotipos y de música y canto y baile. Las coreografías no están mal, pero eso de escuchar en un cine las mismas canciones que pasan todo el día en Universal Stereo y que escuchamos hasta el hartazgo en los taxis… bueno, es lo que hay, de lo que se trata, pero ni siquiera suenan bien.

Creo que lo malo de la cinta en general tiene mucho que ver con que los actores principales, Diego Boneta y Julianne Hough, se toman sus papeles demasiado en serio, lo que rompe la atmósfera general de desmadre. Rock of Ages es una broma basada en un hit Off-Broadway. Y ya. Los protagonistas nunca están en sintonía y ni siquiera parecen tan simpáticos. En un mundo de clichés, ellos no destacan en ningún sentido.

Pero bueno, la película no está del todo mal. Si, la música no es de mi particular agrado, pero es memoria colectiva (con horror me di cuenta de que me sabia todas las letras) y en cierto sentido la idea general no es de nostalgia gratuita y barata como la de los adultos contemporáneos, sino una pequeña gran carcajada por lo ridícula que era la ropa, los peinados y la música en esos años. La cinta toma lugar en 1987, el año del lanzamiento del Appetite for Destruction de los Guns N´ Roses, disco que rompió la hegemonía que el pop venia teniendo hasta el momento y volvió a colocar al rock en el primer lugar del mainstream. Por poco tiempo, claro, porque el pop volvió y jamás se fue. Y también el rap. Y cosas mucho peores. El rock nunca regreso a la cima, pero era natural. El sueño había terminado hacia ya mucho tiempo, como dijo Lennon.

Rock of Ages no es lo peor que puedan ver en el cine este verano. La escena de Baldwin y Brand es genial, sobre todo si pensamos que ninguno de ellos jamás llegó a pensar que haría algo así en algún punto de sus carreras. Pero así son las cosas. Y Tom Cruise no está nada mal como el ultímate-lover-god-of-rock Jaxx, capaz de desnudar en un santiamén a una estirada reportera de Rolling Stone que se parece a Malin Akerman. Y creo que hay varios cameos de estrellas de rock de esos años, pero me los perdí. Ya saben, no soy fan.

Rock of Ages es entretenida si le dan una oportunidad, pero a mí me recordó también porque los musicales son mi género cinematográfico menos preferido.       

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Tue, 21 Aug 2012 11:20:27 -0700 The Dark Knight Rises http://technoir.posterous.com/the-dark-knight-rises-15230 http://technoir.posterous.com/the-dark-knight-rises-15230
The-dark-knight-rises-bane-har

The Dark Knight Rises toma lugar 8 años después de su predecesora, aunque en el mundo real solo hayan pasado 4 años desde The Dark Knight, pero bueno. La Gotham City de TDKR es una Gotham en la que Batman ha estado desaparecido por los últimos 8 años, donde nadie ha visto en persona al excéntrico y freaky millonario Bruce Wayne en público por… un tiempo similar, donde se celebra el Día de Harvey Dent y donde, al parecer, no hay crimen organizado. Y es ahí donde un tipo como Bane, calibre luchador de la WWE, máscara de asmático y voz ronquita y algo, ejem, graciosa, puede llegar simplemente a estrangular infelices y volar todo con una bomba atómica de última generación. ¿Por qué? Bueh, quizá se levantó de malas o algo.

Como sea, la premisa de TDKR nos lanza de lleno al pedo, sin preparativos (excepto por el prólogo que vimos antes de Ghost Protocol. En Gotham ya no hay Batman y ya no hay mafia y los políticos están desesperados por darle cuello al comisionado Gordon, quién por cierto, divorciado y sin ilusiones, probablemente se siente todo el tiempo como se ve en la mayor parte de la película. Y ya es mucho decir. Como sea, Bruce Wayne ha estado recluido en su mansión por tanto tiempo que ya hasta se han inventado leyendas urbanas sobre él, resistiendo los intentos de seducción de las caritas cumshoteras de su consejo empresarial y todo. Ah, y contratando chachas que se parecen a Anne Hathaway. Como sea, es la tal chacha la que lo saca un poco de su reclusión y la que le dice que una tormenta se aproxima. Y la tormenta tiene la forma de un mercenario bien mamado, con chamarra de borrega, quién al parecer la tomó con Gotham nomas porque sí.

Las películas de Nolan tienen ya cierto toque característico. Y creo que son tan traicioneras como muchos de sus personajes femeninos. Tienen un ritmo parco, lento, casi exasperante, pero a la vez pasan muchas cosas sin que se les den su tiempo necesario. Son violentas, pero solo en apariencia: nunca hay asesinatos en primer plano, hay muy poca sangre y tal. Además, creo que ya es una mala costumbre esperar un giro de turca en el momento climático, lo cual no está mal cuando se usa con sabiduría, pero que, al menos en esta película, demuestra ser una poderosa arma de doble filo. Sí, odié que al final Bane resultara ser solo el chalan mamado de la loca hija de Liam Neeson. Y es que aquello del tipo nacido y criado en el peor hoyo del infierno es algo que me había encantado del cómic. Pero bueno, dejando eso del lado, Bane, por sí solo, tampoco tiene mucho sentido. Dando discursos liberales o algo con su voz ronquita y más graciosa de lo que debería, haciendo de Gotham una utopía en la que los pobres se mean sobre los ricos, volando puentes y estadios de futbol. ¿Qué pedo con Bane?

No sé, quizá soy yo. Quizá el recuerdo del Joker de la pasada cinta todavía es fuerte. Y es que aquél si era un hijo de puta que solo quería ver el mundo arder. Bane se la pasa de orador, mercenario, matón, asaltante-de-la-bolsa-de-valores y terrorista. Nunca hay un motivo real o una total falta de uno. Y sí, al final resulta que todo lo hizo por amor. O algo así.

No mamen.

Pero bueno, Bane no es, en realidad, un gran pecado en la cinta. La verdad es que TDKR no tiene caídas estrepitosas. Y es que aunque  no emociona en extremo en ningún momento, más que en el ocasional:”órale” sin signos de exclamación, mantiene una calidad aceptable y tiene alguno que otro momento conmovedor que valen el boleto. Además de las grandiosas explosiones. Como sea, esta película, a diferencia de la anterior, busca concentrarse completamente en el héroe: su caída y su resurrección. Así es: rises. Por tanto, el peso de todo cae sobre los hombros de Christian Bale, quién dicho sea de paso, da su mejor actuación de toda la serie. Bruce Wayne pierde su fortuna, la CFE gringa no se anda con mamadas y le corta la luz esa misma tarde, pierde a Alfred (en una escena bastante buena, hay que decirlo), una clase de veterano de Raw idealista le parte su madre, termina en la peor cárcel del mundo y solo falta que lo mee un perro (escena que seguro veremos en los extras del rayo azul). El tipo se ve vulnerable, humano. Al fin.

El cast, como en toda la saga, cumple cabalmente: Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman; todos dando trabajo de calidad. Y aquí vienen las nuevas adquisiciones. Creo que mucho se ha escrito ya sobre la Catwoman de Hathaway. En muchas cosas me gustó su personaje: el arquetipo del villano desesperado por limpiar su pasado y comenzar de nuevo, cual personaje de John Ford. Lo malo es que esta Gatúbela no le agrega nada a ese imaginario, no tiene ningún gran momento, solo líneas predecible y actos predecibles. Esta nueva Selina luce forzada cuando se ve sexy, nunca nos da una idea de lo badass que puede llegar a ser, su exageración en ciertas escenas no cuadra con la atmósfera general de la cinta y no cuenta con el background con el que han construido los demás personajes (incluido el propio Bane o el Joker). Pero supongo que no todo es culpa de la querida Anne: uno se las arregla con lo que le toca y a leguas se nota que el guión no tenía mucho para su personaje. Lo cual es extraño.

Pero bueno, Marion Cotillard luce hermosa como siempre. Y bien loca, como en Inception. Su personaje me pareció decepcionante, quizá porque es el que origina aquél momento pendejamente sobreactuado en el que revela su verdadera identidad y su malvado plan, cual villana de caricatura de un sábado por la mañana. ¿Hay mucho problema en salvar a Bane, inmovilizar a Batman y solo salir a partir madres? Supongo que sí. Hay que agregar el speach, mi lic. Su personaje (ya ni me acuerdo del nombre) tiene momentos, pero para nada es una gran villana. Ni siquiera una villana regular. Bane es mejor y eso ya es mucho decir.

Y es que Bane no está del todo mal, pero creo que le hace falta un momento memorable, un miserable one-liner del que nos acordemos al salir de la sala. Creo que los hermanos Nolan la volvieron a hacer: al fortalecer a un personaje, dejaron a la deriva al antagonista. En The Dark Knight hicieron del Joker un villano grandioso, que soltaba frases memorables a diestra y siniestra y con tal impacto como disparos de una Colt Desert Eagle calibre .50, pero dejando a la buena de dios a su héroe. Aquí fue todo lo contrario, aunque en una menor escala (ni Batman tiene momentos sumamente grandiosos ni Bane tiene mucho chiste, aunque es visiblemente menos que el héroe). Y ya que hablamos de los Nolan, ¿qué pedo con sus escenas de acción? Ninguna golpiza buena, ninguna secuencia paralizante. Cierto, las explosiones son geniales, ¿pero los madrazos qué? Y eso que hay material: Bane es un hijo de puta entrenado y expulsado por la Liga de las Sombras. Un oponente digno para Batman. Pero no. En la primera golpiza, predecible, en la que Bane gana, no hay ningún golpe doloroso, como los de Spidy de Raimi. Incluso cuando le zafa una vértebra (que no lo deja paralítico) no sentimos nada. No hay emoción.

Y en la madriza final, bueno… de haber sabido que esas máscaras para asmáticos se pueden descomponer tan fácil. Háganme el xodido favor.

Bane es un villano que parece lleno de posibilidades, pero que al final termina siendo tan simplón como nos imaginamos que sería un wey mamado y psicópata. Otra vez, no creo que toda la culpa sea de Tom Hardy, quién de hecho creo que lo hace relativamente bien considerando que unas una máscara durante casi toda la película. Creo, otra vez, que el guión lo dejo abandonado. Y es una lástima, la verdad. Aunque al menos tuvo algo bueno: en la mente de los panistas y priístas, Bane es el equivalente cinematográfico del Peje. Ya está, pues, en nuestra cultura.

Como sea, TDKR es una película buena, a secas. Visualmente es fantástica y tiene un score memorable, además de servir para lo que sirve la última parte de una trilogía: terminar. TDKR termina la saga como lo merecía: a los tumbos, pero cumpliendo. Y es que así ha sido la reinvención del personaje en las manos del venerado cineasta británico. La primera parte fue aburridísima, la segunda fue la mejor de todas y la tercera pues es solo la tercera. No sé ustedes, pero yo esperaba algo más. Esperaba emocionarme más o algo. Esperaba que Bane, si no condenaba a Batman a una silla de ruedas, por lo menos le pusiera una partida de madre de la que todos nos acordáramos, que hasta a nosotros nos doliera. Esperaba una escena que me hiciera un nudo en el estómago como aquella en la que Rachel muere. Esperaba más.

Pero bueno, ese soy yo. Alguien que solo quiere ver madrazos y que no entiende al Sergio Leone o a Kurosawa.

Y es que al final de día se trata de una película de superhéroes estrenada en el verano. Digo, ¿no debería ser un poco divertida? ¿No debería tener un poquito de corazón, al menos? Si lo tuviera, el humor y el corazón, sería mejor y nadie se quejaría. Pero bueno, Nolan se ha colocado ahora como un director clase A, un tipo que ha demostrado saber manejar grandes presupuestos, grandes expectativas y grandes cast. Pero que no sabe dirigir acción. Cosa bastante rara, pero cosas más raras hay en la industria, créanme. La saga de este Hombre Murciélago que ha creado no es, para nada, mi saga favorita de superhéroes, pero hay que concederle que es la más regular de todas. Nunca hay una estrepitosa caída, como en Spidy 3 o X-Men 3. Sin embargo, creo que les faltan muchas cosas para llegar a la excelencia que los fans proclaman. Están llenas de errores y estos son errores casi infantiles, que quizá se incrementa al calor de lo despectivo, pero que existen. Ahí están, para los que los quieran ver.

Como sea, creo que es igual de justos decir que Christopher Nolan cumplió. Su Saga de Batman quizá ya borró a aquella que inició Burton al final de los ochenta y que se fue desarmando en manos de otros directores, cual motoneta china. Pero creo que las cintas están un mucho sobrevaluadas. Pero, como les digo, ese soy yo. Alguien a quién le emociono el momento en el que Batman se aleja en el horizonte con la bomba y que ésta explota. Alguien a quién le encantó el final de Joseph Gordon-Levitt entrando a la bati-cueva, pero que la escena de Florencia solo le pareció un epílogo gratuito, sin mucho sentido. Alguien que agradeció ver ahí a Cilliam Murphy. Alguien que fue fan de ese momento en el que Gordon se da cuenta de la verdadera identidad de Batman. Esos son de los momentos en los que debería basarse la saga entera, creo yo, pero lamentablemente no es así.

Igual ya se acabó Batman. Y The Avergers sigue siendo mi película favorita de este verano. Así las cosas.

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Thu, 16 Aug 2012 11:11:26 -0700 ParaNorman http://technoir.posterous.com/paranorman http://technoir.posterous.com/paranorman
Paranorman-zombie-movie

ParaNorman es la nueva película del estudio Laika, responsable de esa joya llamada Coraline y que, como en aquella, esta vez presentan una historia infantil con un trasfondo oscuro y lecturas que podrían llegar a ser demasiado densas para los chiquillos a los que son destinadas. Pero, digo, podrían. La verdad sea dicha, ParaNorman es divertidísima.

Claro que tiene una historia sólida, quizá compleja si le ponemos atención, pero es fácil de seguir y no se desvía a lo largo de los 90 disfrutables minutos de la función. Norman es un niño retraído, geek de las cintas de zombies y que, además, puede ver y hablar con los muertos. Y si algo nos ha enseñado Medium es que una persona con dicho don suele sufrir de incomprensión y escarnio público y tal. Norman es visto por todos como un freak y es victima del bully local. Pero, de repente, uno de los muertos le advierte sobre un desastre que se cierne sobre su pueblo. Una catástrofe producida por una maldición antigua lanzada por una bruja. Y sí, solo él puede evitarla.

ParaNorman tiene la esencia de Studio Ghibli, pero más que nada me recordó a X-Men: la lucha de alguien diferente por encajar en un mundo donde no se acepta lo que es diferente. Donde siempre se busca la comodidad de lo conocido. La película es una odisea de autodescubrimiento, de aceptación, la jornada del héroe y tal, pero también es un viaje por referencias y gags endemoniadamente geniales sobre la cultura de los zombies cinematográficos. En cierto momento, producto de la antigua maldición, los muertos se levantan de sus tumbas. Ajá, el xodido Apocalipsis Zombie. Pero no es nada sangriento, violento o gore. Más adelante nos enteramos de la verdadera naturaleza de los zombies y es entonces cuando apreciamos el delicioso contraste de éstos con la gente del pueblo, quienes se comportan como una muchedumbre violenta que solo piensa en destruir y matar. Dejándose llevar por el momento, cual tuiteros con un trending toppic de odio pegajoso inmersos en el reutiteo indiscriminado. No piensan, están en la manada, sedientos de sangre. Ajá, como zombies. La muchedumbre se revela como el mayor impedimento para que Norman y su raro séquito puedan cumplir con su misión de parar la maldición: porque esta es real y la bruja responsables es un personaje increíble que me recordó a Akira, cuyas 3000 páginas de manga se pueden resumir perfectamente en el concepto de un muchacho resentido que de pronto se da cuenta de que tiene el poder de convertir tanques en chatarra.

Ya para entonces ya era fan. Y el final no decepciona en absoluto. ParaNorman se erige entonces como la mejor y más divertida película de animación del verano, que merece visitas posteriores para admirar con más detenimiento los bellos escenarios construidos a mano y animados cuadro por cuadro (lo que le llaman el stop-motion, mi lic) y apreciar mejor las referencias y volver a reír con los gags. Y es que la escena del Ayuntamiento es sencillamente magistral. Y es que así somos y así siempre hemos sido. Y es que ser un freak esta cabrón, pero también te hace fuerte. A fuerza de madrazos, per lo hace.

ParaNorman es una película grandiosa que en cada escena revela un amor y una pasión por el trabajo que casi desborda la pantalla. Definitivamente recomendable.

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Tue, 14 Aug 2012 09:10:03 -0700 Brave http://technoir.posterous.com/brave http://technoir.posterous.com/brave
Brave

Pixar, como es usual, nos ofrece historias antiguas en un nuevo empaque. Retazos de los mitos inmortales y las leyenda que… bueh, más que nada preceptos universales y elementos omnipresentes en los grandes relatos del mundo. Esta vez la historia tiene lugar en Bretaña y los elementos presentes tienen mucho de las historias y la nostalgia de los viejos Reyes de los Mares del Norte. Quizá los directores y demás pensaron que estarían muy de moda en el verano; claro que no contaban con que el buen Danny Boyle ignorara dichos elementos durante la ceremonia de apertura de Londres 2012. Pero de eso ya hemos hablado.

Como sea, Brave y su heroína Mérida tiene mucho del sabor de Bretaña en sí: el amor por el bosque, la caza, los ríos. Y, claro, el mar. Hay muchos detalles geniales con respecto a la construcción de la historia, que es un drama que al final no resulta ser tan dramático. Mérida quiere ser libre y en una metida de pata, con tal de evitar un futuro ya planeado, se relaciona con una bruja y termina convirtiendo a su madre en oso (un animal por demás simbólico para su familia). Así inicia su propia cruzada, su propio viaje de autodescubrimiento. O algo.

Brave es la película de Pixar que más intenta parecerse a Studio Ghibli, lo cual no es malo por sí, pero que es una falla cuando el resultado final resulta ser demasiado light para tal pretensión. Sí, lo de la madre convertida en oso es grave. Sí, detrás del matrimonio arreglado hay elementos de casi peligro para el reino. Sí, la bruja es graciosa y los chamacos pelirrojos son cagados. Pero nunca hay un peligro real. Nunca hay una verdadera amenaza o un antagonista. Nunca hay un momento que nos haga un nudo en la garganta o un verdadero descubrimiento, como en Spirited Away, La Princesa Mononoke o Up. Uno de los elementos omnipresentes en las películas del legendario estudio de animación japonés es poner a niños y adolescentes en situaciones complejas, peligrosas, que casi los rebasan, y de donde solo pueden salir creciendo. Aquí no hay un crecimiento perceptible. El problemón entre la madre y la hija es casi de una comedia de pubertos. Como aquella película de Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis. Sí, esa.

Quizá esa era la idea, pero el resultado es por demás banal. Le queda grande la estupenda animación y el gran soundtrack. Brave no es la peor película de Pixar, pero está muy lejos de las mejores, como The Incredibles, Monsters Inc. Y Ratatouille. Quizá el estudio está en una especie de crisis creativa o quizá ya decidieron tomar esta clase de curso. Como sea, yo esperaba mucho más.

Si no la han visto en el cine, les conviene mejor esperarse al rayo azul. Ahí, al menos, escucharán las voces originales.

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Wed, 25 Jul 2012 13:11:37 -0700 To Rome with Love http://technoir.posterous.com/to-rome-with-love http://technoir.posterous.com/to-rome-with-love
To-rome-with-love

Supongo que podemos hacer caso a las declaraciones de The New Yorker con respecto a To Rome with Love, la más reciente película de nuestro apreciado Woody Allen: “who claims to be uneasy after a night away from home here sets his fourth recent film in a European capital, treating Rome like a besotted tourist.” Bueh, con todo hay que ser justos y decir que esta película no genera sorpresa o entusiasmo en el gran público; vamos, ya no decir el morbo por un beso entre Penelope Cruz y Scarlett Johansson. Sin embargo, creo que es una gran verdad aquello de que hasta lo más mediano de Allen es mejor que el 90% de las cintas con las que comparten la marquesina.

En esta ocasión, nos presenta cuatro historias que se intercalan, pero no se entrelazan. En hilo conductor de todas es, claro, Roma, La Ciudad Eterna, cerca del lugar donde los romanos crucificaron a San pedro de cabeza (o eso dicen). Tres de las historias son sumamente graciosas, particularmente en la que el buen Woody interpreta a Jerry, un dubitativo y retirado director de ópera que siempre fue más adelantado a su tiempo (o eso dice), que viaja a Roma con su esposa para conocer al prometido de su hija (ella, la típica gringa que conoce y se enamora del guapo italiano). El italiano es un abogado de los pobres, izquierdista hasta la médula, con el que el padre de la chica no se lleva nada bien. La relación empeora (o mejora), cuando Jerry conoce al padre de su futuro yerno, quién dirige una casa funeraria, pero que canta como los ángeles  cuando esta en la ducha. Jerry se queda prendado e incluso le consigue una audición con empresarios de la industria musical, pero todo sale mal. Parece que el buen empresario de pompas fúnebres solo canta bien estando en la ducha. Y he aquí donde surge la idea para una obra progresista, surreal y muy adelantada a su tiempo, como las que distinguen a Jerry.

En otra historia conocemos a Jack (Jesse Eisenberg), un aspirante a arquitecto que vive en Roma con su novia Sally (Greta Gerwin). Un buen día, Jack conoce a un arquitecto famoso, a quién admira y con el que sorpresivamente tiene varias cosas en común (Alec Baldwin). También nos enteramos que una amiga de Sally llamada Monica (Ellen Page) viene a Roma a pasar el trago amargo de una separación. Sally le ofrece quedarse con ellos, lo que Baldwin (en un papel de mentor omnipresente, muy presente en el cine de Allen, quizá definido como su “realismo mágico”) interpreta como peligroso. Y es que, aunque a primera vista la tal Monica no sea nada del otro mundo, se nos revela paulatinamente como una seductora.

Quizá mi historia favorita sea la de Antonio y Milly, una pareja de recién casados, originarios de un pueblito anónimo de Italia, que van a Roma de luna de miel. Además, Antonio va a entrevistarse con sus tíos residentes de la capital y, si todo sale bien, puede conseguir un trabajo con ellos y quedarse a vivir en la Ciudad Eterna y, con el tiempo, tener una villa en el campo, como los ricos. Ergo, la pareja esta nerviosa (él más que ella), por lo que Milly sugiere ir al salón de belleza a perder el look a maestra de pueblo que tiene, pero resulta que ella es la que termina del todo perdida, tragada por la inmensa ciudad y su esposo, sin saber muy bien por qué, termina presentando como su esposa a una exuberante prostituta que llega por error a su cuarto de hotel. Milly, sin celular y sin una puta idea de dónde está ni de cómo regresar al hotel (que ya ni se acuerda cómo se llamaba), termina en una locación, conociendo a su actor favorito, quién la invita a almorzar y le coquetea todo el tiempo. ¡A ella! ¡A una humilde maestra de astronomía!       

La última historia trata de la fama y de cómo ciertas personas son famosas solo porque sí. Roberto Benigni interpreta a un italiano cualquiera, con esposa, dos hijos y un trabajo aburrido en el que lo pueden remplazar en una hora. Sin embargo, cierta mañana, se topa con la novedad de que es famoso, una celebridad tan grande que incluso lo más simple de su día (como su desayuno o el hecho de si usa boxers o calzoncillos) causan expectación y son motivo de análisis exhaustivos e idiotas. Su caminar es interrumpido por una nube de reporteros, fotógrafos y fans que lo siguen a todos lados. Cualquier mujer esta dispuesta a abrirle las piernas y no tiene que hacer fila ni reservación en ningún lado: siempre hay lugar para él. El lugar de honor, de hecho.  

Como les digo, To Rome with Love es divertida, pero nada del otro mundo. Lo cual esta bien. Woody Allen esta más allá del bien y del mal desde hace mucho. A él no le importan lo que digan de sus películas o de él mismo. Simplemente cuenta historias de la mejor manera que sabe hacerlo: con una cámara. Su trabajo ya es garantía desde antes de que nosotros siquiera fuéramos engendrados. Será por algo.

Deben verla.

  

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Thu, 12 Jul 2012 12:26:33 -0700 The Amazing Spider-Man http://technoir.posterous.com/the-amazing-spider-man http://technoir.posterous.com/the-amazing-spider-man
Amazing-spider-man

Viene un desplaye largo. Y hay spoilers. Advertidos están.

Ayer por la tarde vi The Amazing Spider-Man, en un miércoles de cine como Dios manda: en IMAX 3D, con palomitas y nachos y refresco y sin compañía. No puedo decir que la odie, porque no lo hice. No puedo decir que no es una buena película, porque lo es; al menos cumple con su objetivo y tiene bien claro lo que quiere lograr y lo hace. Y se ve increíble, pero eso ya lo diremos más adelante.

The Amazing Spider-Man es la película menos publicitada de araña, ever. Creo que debemos comenzar por eso. Y es que aunque hay comerciales en tele abierta y cable, aunque muchas marcas se casaron con la imagen (como Burger King) y aunque llevan buen box-office mundial, la verdad es que el fenómeno alrededor de esta película no es nada comparado al de la cinta del 2002. Y ya no digamos las subsecuentes secuelas. Esta película, de hecho, contaba con un arma de doble filo antes de arribar a taquilla: nadie esperaba nada de ella. Por muchas razones, quizá siendo la más poderosa que el recuerdo de las dos primeras y grandiosas cintas de Raimi todavía se sienten frescas en el imaginario o porque nadie creía en el nuevo director ni en los nuevos protagonistas. Como sea, nadie esperaba nada de la cinta. Yo no esperaba nada. De hecho, esperaba odiarlas. Y no lo hice, porque hace lo suficiente para no ser odiada, así como hace los méritos suficientes para que salgas del cine diciendo: “bueh… he visto cosas peores”. Lo cual es cierto. Creo que es muy fácil complacer a un público que, de hecho, no esperaba nada en un principio. Pero no me malentiendan. The Amazing Spider-Man puede ser muchas cosas, pero no es una película mediocre en su conjunto, aunque si tiene muchos errores. Aunque también muchas fortalezas.

Como sea, creo que por las cuestiones de hype y publicidad, es bastante injusto comparan a esta cinta con la del 2002. Solo recordemos que en aquél verano mundialista, la película de Sam Raimi era la joya del verano, la cinta más esperada del año, quizá. En aquél entonces los tipos de Columbia decidieron no estrenar la película en diciembre del 2001 (tal cual era el plan) para no competir contra dos mastodontes: Harry Potter y The Lord of the Rings. Entonces, dedicaron los siguientes meses a crear una anticipación y expectativa tales que les trajeron filas en los cines semanas antes de que la película llegara. Y no decepcionó. Y es que quizá si la vemos ahora, el Spidy del 2002 luce muy plasticoso y lo que quieran, pero de todas formas la historia sigue estando chingona y resulta ser una película sumamente entretenida. Además de que ahí ya tenemos metida la idealización. Y contra eso es difícil competir. Ahora bien, esta vez no había tanta expectativa, como repetimos, además de que la cinta está metida entre el shock post The Avengers y el hype por The Dark Knight Rises. Es difícil abrirse paso entre esos dos, pero la cinta lo está logrando: en 6 días recaudó la friolera de 340 millones de dólares. Kudos.

Y es que es ya el año 2012 y es que The Amazing Spider-Man tiene muy en claro el público al que quiere llegar. Las cintas de Raimi eran accesibles y amadas por todos los públicos: desde niños hasta fans hardcore. La nueva película cuenta con Marc Webb en la dirección, el tipo detrás de (500) Days of Summer, un tipo que sabe contar buenas historias románticas juveniles, que tiene un muy buen manejo de la estética y el lenguaje de esta clase de contenidos. En el 2012 ya no tenemos a una pelirroja tetona y aspirante a actriz y adorable como Mary Jane Watson en el papel de la heroína, sino que tenemos a una güerita cumshotera que es asistente de laboratorio y que prepara antídotos con la misma facilidad con la que ustedes y yo nos preparamos un Nescafé llamada Gwen Stacy. Las cosas han cambiado, claro. Aunque, claro, Peter sigue siendo un nerd, aunque ahora se le añade una nueva característica: el tipo es un llorón. ¿Es qué eso les gusta a las chicas ahora, los tipos que lloran? ¿En serio? Como sea, la génesis del héroe ya todos nos la sabemos de memoria, así que Webb no se detiene nada en eso. De hecho, parece que tiene prisa por llegar a los madrazos. Claro, la tía May es la tía May, el tío Ben sigue dando buenos consejos, una araña pica a nuestro amigo y lo hace ágil y fuerte y alguien por ahí mata al tío Ben. La película presenta todo esto tan rápido como lo estoy contado, pero no creo que eso sea nada malo. Webb sabe lo presente que sigue en el público la cinta pasada y presenta el proceso de adaptación y control de los poderes arácnidos de manera sumamente acelerada, pero agradable y divertida. Y aquí sí hay disparadores de telaraña, lo cual está bien, creo. Además, el plus en esta primera parte de la historia es la génesis y el desarrollo de la relación entre Parker y la güerita. Creo que esta es la mejor parte del guión. La química entre Andrew Garfield y Emma Stone funciona tan bien que a ratos la película se siente como una chick-flick en toda regla, con música indie de fondo y sonrisas y coqueteo y besos súper románticos. Recuerda más a un episodio de Gossip Girl que a uno de, ejem, la serie de Spider animada noventera. Pero no está mal. Este es el demográfico al que está destinada la cinta. Los protagonistas son la pareja juvenil del momento, tanto dentro como fuera del set (y esto es nuevo en la franquicia, al menos que yo sepa). Creo que habría que aprovechar el escenario y las portadas en teen Vogue y todo. Aunado a esto, las actuaciones de reparto son bastante buenas en general. Martin Sheen demuestra que nació para ser el tío Ben y Denis Leary lo hace estupendo como el capitán Stacy, padre de Gwen.

Otra cosa en la que la cinta destaca es, claro, en el departamento visual. Y es que ya es el 2012 y ahora sí, el araña se ve como siempre lo hemos imaginado. Las secuencias de acción está muy bien logradas, el movimiento de la cámara, el CGI es usado con sentido común y la fotografía es muy buena. Grandes texturas, hermosos colores. La cinta es un banquete para los ojos. Ese es otro win.  

Pero bueno, el gran pecado de la cinta es sin duda su villano. El Lagarto, a.k.a., la parte mutante del doctor Curt Connors, nunca llega a funcionar a la altura de su símil en el cómic y mucho menos a los grandes villanos de las películas de superhéroes (y es que hasta en los perros hay razas, mi lic). Un científico con acento europeo, que trabaja para el Carlos Slim de Nueva York, sin carisma, de pronto se transforma en un wey supermamado y escamoso y con cola. Un freak. Creo que hizo mucha falta el hocico para evocar al Lagarto. Y creo que hizo falta que los guionistas le pusieran  más ganitas a la maquinación del doc. Y es que ya estamos en el 2012 y la amenaza de convertir a todo NY en lagartija suena bien pendeja. Igual y funcionaria en una caricatura de domingo por la mañana que vemos mientras sufrimos lo peor de la cruda, pero está claro que no funciona aquí. Y eso hace que el araña que más o menos va despegando, se quede corto si lo medimos a un pésimo antagonista. Fail.

El araña, por otro lado, comienza su camino de superhéroe tratando de cazar al asesino de su tío, pero de pronto para. ¿Por qué? El araña es llamado un forajido, un vigilante y de pronto todos los policías de NY andan tras él y todos los individuos con un celular lo filman columpiándose. Pero nadie se da cuenta de que va, sin máscara, directamente al balcón de la hija del capitán de policía. Y sí, ya sé que es una película de superhéroes, pero no mamen. Y luego, la historia de los padres de Parker. Creo que no fue buena idea meterla, aunque por lo que vemos es la piedra angular de la nueva franquicia, pero que desde siempre ha sido un dolor de yarbles para la continuidad de cómic. Y que aquí nos deja en la misma, con más dudas que respuestas, pero no in the good way. Además, el score es horrible de verdad.

Pero más allá de eso, The Amazing Spider-Man logra ser una cinta entretenida, muy divertida y muy bien filmada, lo cual es meritorio y lo cual cumple con el objetivo. La taquilla es buena y las expectativas por la inevitable secuela (programada para 2014) son altas. Pero aún así, personalmente me quedo con el Spider-Man del 2002. No sé, quizá sea la idealización. Y es que aunque hayan pasado 10 años, el recuerdo es fresco y aquella película me emocionó de una manera totalmente diferente a esta, que simplemente no odié. Y ya no digamos lo que es esta cinta comparada con Spider-Man 2 del 2004, la mejor película de cómics jamás filmada, según mi humilde opinión. La cinta de Webb es mejor que la tercera parte, pero eso no es meritorio. Spider-Man 3 es una mierda, como todos ya sabemos.

Como sea, he visto cosas peores. Y creo que a sus novias les gustará. Y eso siempre es bueno.

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Sun, 08 Jul 2012 15:17:09 -0700 30 años de Blade Runner http://technoir.posterous.com/30-anos-de-blade-runner http://technoir.posterous.com/30-anos-de-blade-runner
Bladerunner

En el año 2019, una corporación de nombre Tyrell, comercializa robots idénticos a los seres humanos. Su eslogan es "more human than human". Estos seres artificiales reciben el nombre de replicantes, y han sido perfeccionados al grado que es necesario aplicarles un test, llamado "Voight-Kampff", para identificarlos. En la Tierra, los replicantes son prohibidos y perseguidos por la ley. Los sicarios especializados en eliminarlos son conocidos como "blade runners". 

El fundador, dueño y CEO de la corporación Tyrell, cuestiona así a un blade runner, uno que ha ido a su oficina a aplicar el test Voight-Kampff a una de sus empleadas:

"Is this to be an empathy test? Capillary dilation of the so-called blush response? Fluctuation of the pupil. Involuntary dilation of the iris…"

Deckard, el blade runner, responde:

"We call it Voight-Kampff for sure".

Los replicantes carecen de empatía, y eso los delata (una máquina detecta su rubor). Y al parecer, el pensamiento abstracto y la imaginación también les han sido vetados. No tienen recuerdos propios, aunque les implantan los de seres humanos para "añadir realismo" a su conducta. Lo cual es patético. Imagina que los recuerdos que han marcado tu infancia (un pastel de cumpleaños, la memoria de la primera inyección, las primeras vacaciones en la playa, el rostro de tus padres cuando eran muy jóvenes), ciertos momentos sin los que, parafraseando a Paul Bowles, tu propia vida sería inconcebible, no fueran tuyos sino de alguien más, meros préstamos. Rachael, la empleada de Tyrell, Corp., posee los recuerdos de la nieta del dueño. Implantes. Cuando Rachael descubre la verdad, casi se desmorona. La vida de un replicante no es fácil.

Ridley Scott filmó Blade Runner como una versión propia de la novela de Philip K. Dick cuyo nombre es más bello que el propio libro: Do androids dream with electric sheeps? En el libro, Deckard es un hombre casado asoleado por los compromisos sociales y una esposa mandona; en la película de Ridley, Deckard es el galanazo Harrison Ford (de 39 años al momento del rodaje), un policía solterón con un oscuro pasado, una suerte de Humphrey Bogart futurista. 

Ridley llegó su cinta por otros lugares que no explora el libro. El tono es sombrío, noir. Los Angeles en 2019 es un cochinero multicultural, un futuro muy alejado de aquellas visiones relucientes del diseño Ray-Gun Gothic de la época Mad Men. Para Ridley Scott y su diseñador de producción, el legendario Syd Mead, el futuro era una cosa incierta, oscura, llena de humedad, ruido y locura. Una especie de torre de Babel mezclado con un putero y retacado de tecnología alucinante, como aquella máquina que "se mete" en una fotografía para revelar a las personas que estuvieron adentro de una habitación el día que se tomó. Autos voladores conducidos por policías latinos + húngaros con cascos de cuero y una debilidad por el origami. Robots strippers que corren en pelotas por la calle –bueno, cubiertas apenas por un impermeable de plástico transparente. Blade Runner definió un estilo visual. Formó las aficiones nerds de un par de generaciones. Y con el perdón de 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick, estableció el estándar de oro para una película de ciencia ficción.

La semana antepasada festejamos que Blade Runner cumplió 30 años obsesionándonos (se estrenó un 26 de junio de 1982). Véanla hoy (y toda el mes, si pueden) con un vodka en la mano –porque parece "tsing tao"– tarareen One More Kiss, Dear o lloren con el tristísimo piano de Memories of Green.

"It's too bad she won't live! But then again, who does?"

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Thu, 05 Jul 2012 15:05:18 -0700 Dark Shadows, o: "Tim Burton… otra vez" http://technoir.posterous.com/dark-shadows-o-tim-burton-otra-vez http://technoir.posterous.com/dark-shadows-o-tim-burton-otra-vez
Dark_shadows

Es comprensible que Tim Burton se haya vuelto el director trolleable de hoy. Su estilo consistente es percibido como repetitivo y predecible, ni qué decir de sus temáticas (seres de ultratumba, humor gótico parco pero ingenuo) y de sus colaboradores, como Danny Elfman (score), Helena Bonham Carter (pseudoesposa y “compañera de vida”) y, por supuesto, Johnny Depp (actor trademark del cineasta). Lejos han quedado los días de frescura de Burton, cuando reimaginó a Batman y lo convirtió en parte de la iconografía pop de los ochenta, o una sentida fábula clasemediera mezclada con el mito de Frankenstein (Edward Scissorhands) nos volara la tapa de los sesos. Johnny Depp, sobreexpuesto ad nauseam luego de cuatro (¿o van cinco?) episodios de Piratas del Caribe, cada una más vomitiva que la anterior, físicamente parece el mismo chamaco de 21 Jump Street y repite su papel de víctima de la situación, un pobre sujeto que simplemente estuvo en el peor lugar y en el peor momento. Como aquel Sombrerero Loco que aplaude como idiota y quedó medio traumado en Alicia en el país de las maravillas. O un profesor que es elegido por una maleante en un viaje casual por Europa en The Tourist. En Dark Shadows es un buen hombre que es condenado a una eternidad vampírica por una bruja superpoderosa que decide convertirlo en “undead” luego de que él le declara que, bueh, no la ama. El mito del vampiro + Johnny Depp. Lo que faltaba en su carrera.

Tim Burton es un director muy claro. Muy transparente. Sus últimos guiones trastabillan, los motivos de sus personajes son tan obvios que lucen infantiles… los desenlaces son predecibles. Parece haber un esquema de: a) el personaje padece una injusticia – b) el personaje cruza por una serie de infortunios – c) el personaje da con la clave para resolver la injusticia – d) el personaje es redimido.

Es bastante obvio. Pero así es Tim Burton. A mi gusto, es entretenido y, francamente, es también lo que busco al ver su cine. De alguna forma, es admirable que un creador mantenga la coherencia en su estilo visual, en sus temas y en sus formas narrativas. Tim Burton no está haciendo biopics. No está haciendo filmes melodramáticos de la Segunda Guerra Mundial. El tipo no quiere un Oscar. Creo que hace lo que quiere, y aunque quizá una parte de la audiencia ya está cansada, otros (me incluyo) pueden seguir viendo su cine. Las grandes aportaciones de Burton, que son más visuales y estilísticas, quedaron en Beetlejuice, The Nightmare Before Christmas, Batman, Batman Returns, Edward Scissorhands… lo que sigue son variaciones de lo mismo.

Pero insisto: a mí no me molesta. Dark Shadows tiene buenos momentos humorísticos. Chloë Moretz es una barbaridad ya. Eva Green es hermosa, y se deja caricaturizar burtonianamente. Johnny Depp no tiene falla: él vino a dar el fan service, y ya.

No la volvería a ver en el cine. Y en una de esas ni la tendría en rayo azul.

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