RONIN 浪人 http://technoir.posterous.com Good for Health, Bad for Education posterous.com Mon, 13 Aug 2012 13:39:23 -0700 The last train to London http://technoir.posterous.com/the-last-train-to-london http://technoir.posterous.com/the-last-train-to-london
Freddie

Pues sí, se acabó Londres 2012. Más rápido de lo que hubiera deseado, pero así son las cosas. Así ha sido siempre, excepto en algunas históricas excepciones. Cuando era niño, creía que los Juegos Olímpicos duraban todo el verano. Crecer es darte cuenta de qué tan rápido se mueve el tiempo, en realidad.

La ceremonia de clausura fue, hasta cierto punto, un exceso. Creo que en cierto momento se perdió todo hilo conductor (si es que alguna vez hubo uno) y solo se decidió presentar bandas y artistas porque sí. Lo cual, creo, esta bien. Las ceremonias de clausura son así, festivas y joviales. Me gustó ver a Madness. Me encantó el momento Waterloo Sunset. Lloré con el momento Freddie Mercury. Fui fan de lo de Monty Python. Y cómo no amar a The Who. Además, toda la referencia Beatle fue increíble, desde Because a capela hasta la cara de John con Imagine. Y, claro, volví a llorar cuando se apagó el pebetero. Porque eso encendió la nostalgia, al menos en mi caso. Fue el principio para pensar que se había terminado otro ciclo olímpico, otros Juegos. Para pensar, por un momento, que hace apenas unas horas, unos días éramos más felices. Y que eso no volverá.

O bueno, así fue en mi caso.

Aunque claro, la ceremonia de clausura tuvo pecados bastante graves que me gustaría mencionar. Creo que el peor es la total ausencia de The Rolling Stones. Ellos son la segunda mejor banda en la historia de Reino Unido y a diferencia de la mejor, ellos siguen juntos y activos. Y vivos. ¿Por qué no estar ahí? Es una estupidez del tamaño del Parque Olímpico, pero así fueron las cosas. Y bueno, también me quedé esperando a The Smiths, pero viendo su total ausencia, me doy cuenta de que jamás se van a reunir, para nada y para nadie. Otra esperanza que muere. Y supongo que la ausencia de Blur se debió a motivos ajenos a una invitación, pero también me dolió no verlos ahí. Como sea, la ceremonia de clausura fue casi como la de apertura, al menso en el sentido de la prepotencia inglesa. Al meter bandas actuales cantando clásicos (“vino viejo en alforjas nuevas, mi lic”), tratan de dejar clara su influencia en el mundo actual, lo mismo que al presentar sus automóviles, sus letras inmortales, sus monumentos, reconocibles hasta en Zimbabue. Su moda. Así son ellos y son influyentes. Sea como sea, siguen siendo el Imperio. Recibido.

Cambio y fuera.

Y sí, se acabaron. Y quizá estos no hayan sido los mejores Juegos Olímpicos a nivel deportivo (en Beijing se rompieron más récords y se gestaron más historias), ni los de más calidez humana (Barcelona, ciudad chiquita y completamente volcada a los Juegos del 92, sigue ganado en esto), pero será inolvidables para mi. Los mejores, para mí. Porque nunca me había emocionado tanto con ningunos Olímpicos en mi vida. Porque no los había disfrutado tanto como ahora. Y porque sé que todos los que vengan y me toque ver solo serán una pálida sombra de estos, al igual que cada Mundial ha sido una pálida sombra de Corea-Japón 2002, la Copa del Mundo que más he disfrutado en mi vida. Así son las cosas y no puedo dar razones más precisas para lo que siento. Solo así es. La vida es extraña, la nostalgia es solo una palabra para el dolor de una vieja herida o algo. Londres 2012 se ha quedado en mi corazón para siempre.

Y ahora, vuelve la rutina otra vez. Las madrugadas con Veredicto Final en lugar de competencias deportivas. Pero así son las cosas. Así son los ciclos. Así es el mundo. De todas formas no puedo evitar cierta tristeza, cierta evocación, aunque aún sea muy pronto y el recuerdo aún sea muy fresco. Muchas cosas me quedaran de estos Juegos, muchos momentos y muchas figuras. Muchos rostros. Pero también olvidaré la mayor parte. Lo cual es triste por si solo. Porque muchos atletas jamás volverán y se perderán en la marabunta de memorias personales.

Así son las cosas. Lo cual esta bien.

Ahora inicia la Olimpiada de Rio. El largo camino al verano del 2016. Los brasileños nos dieron una probadita de lo que nos espera. Supongo que esos también pueden ser unos Juegos grandiosos, pero me permito dudar que me impacten, me emocionen y me gusten tanto como los que acaban de terminar. Los cuales pueden no ser los mejores de la historia (es casi seguro que no lo son), pero será mis favoritos. Lo son ahora y estoy seguro que lo seguirá siendo después del 2016. Y en una de esas hasta después del 2020. Ya después, quién sabe que pueda pasar.

Londres, la ciudad violeta construida en las márgenes de un rio, aquella que dicen fue fundada por un nieto de Eneas, se queda. Ahí esta. Tan cara y tan caótica y tan nublada y tan genial como siempre. El fénix anidará ahí. Y nos espera. No es un adiós, es solo el principio del cortejo.

Ahora, vuelvan al trabajo.   

 

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Sat, 11 Aug 2012 21:42:54 -0700 México, campeón http://technoir.posterous.com/mexico-campeon http://technoir.posterous.com/mexico-campeon
Mexico

En Wembley. Final de futbol. Brasil contra México.

Y al final, México gana.

Supongo que muchos de ustedes lo soñaron. Dios sabe que yo lo soñé. Claro que en mi sueño (y en el de muchos de ustedes, creo), éramos nosotros quienes anotábamos los goles. Y en el sueño, supongo, éramos un poquito menos feos que Oribe Peralta. Pero eso no importa. Lo importante es que era un sueño. Y, como tal, sabíamos que nunca iba a suceder.

Pero, ya saben, eso es algo raro de lo mucho que tienen los sueños. A veces, se cumplen.

Hoy la Selección Olímpica Mexicana de Futbol Varonil saltó a la cancha para enfrentar a su similar de Brasil por la medalla de oro, dentro de los Juegos de la XXX Olimpiada que, como saben, se realizan en Londres. En Wembley. Una final. Frente a Brasil. Como en el sueño. Solo que, a diferencia del sueño, esta vez el uniforme de México era francamente espantoso, pero eso al final tendió a no importar. Si los uniformes hubieran valido goles, el Tri (que pendejada) habría saltado a la cancha con dos goles en contra.

Por suerte no fue así.

Pero este no es el post del optimismo, del festejo fácil. Tengo que reconocer que nunca creí mucho en esta selección, más allá de lo realizado desde hace poco más de un año. Sí, se habían obtenido títulos y se había jugado bien, pero de ahí a pensar que si quiera pudieran toserle a esta Selección Brasileña (que es la materia prima de lo que veremos en su Mundial del 2014), para nada. Y menos en una final. Y menos en Wembley. Pero bueno, como todo buen villamelón, ahí estaba, desde las nueve de la mañana, pegado al televisor. Y sí, emocionado. Pensando que, en una de esas, y se podía ganar. Porque Brasil no solo jugaba contra México. Jugaba contra sus fantasmas, contra su propia y particular maldición.

Y al final los demonios cariocas volvieron a hacer de las suyas.

Y es que ni en el más loco sueño del más optimista fanático del Tri hubiéramos tenido un gol a favor a los 30 segundos de juego. Pero aquí ocurrió. Y eso condicionó todo. Y es que Brasil de pronto se topó de frente contra su peor pesadilla y solo pudo crear, pensar y hacer a una velocidad. Una que a ellos no les conviene. Los cariocas querían anotar el tercer gol antes de marcar el del empate. Los grandes, los virtuosos, nunca se encontraron. Este ha sido sin duda uno de los peores partidos de Neymar ever. Y vaya que Neymar ha tenido malos partidos. Pero no solo él. Todos los brasileños de mitad del campo para adelante tuvieron, al menos, una oportunidad de gol. Y solo Hulk pudo meter la suya, hasta el minuto 91. México jugó bien, claro, pero también contó con una suerte cabrona.

En este blog he hablado de España y sus 4 años maravillosos en lo que a futbol se refiere. Y si bien admiro su forma de juego, pero me cagan porque son españoles (algo malo tendrían que tener), lo que más me gusta de esa selección es que le han demostrado al mundo y (aún más importante) a ellos mismos que se puede llegar a ser grande. Que se puede conquistar a la Fortuna, esa caprichosa seductora que se ha decidido acostar con ellos desde hace un buen rato. Ellos han ganado con gran futbol, sí, pero también con mucha suerte. Así como los grandes. Y aquí quiero recordar esa maravillosa frase que habla acerca del maravilloso deporte que es el futbol, en donde juegan 11 contra 11 y al final siempre termina ganando Alemania. Desde hace un buen rato ya no es así, pero la esencia se mantiene. Siempre hay un equipo bendecido. Esta vez, en este torneo y más que nada en esta final, ese equipo fue México.

Y es que Brasil no pudo jugar peor. Y es que Brasil se murió de nada. Y es que ahora, en las mentes cariocas, más que el hexacampeonato en su Mundial, lo que más se vislumbra es otra tragedia inevitable. Piensan que se dirigen en un tren sin frenos a otro Maracanazo. Algunos piensan que el único ser humano que podría evitar eso, cual Peter Parker en Spidy Deux, es Pep Guardiola. Pero ese es otro tema.

Háiga sido como háiga sido, México terminó ganado. Con el rosario en la mano y el Jesús en la boca, pero ganado. Y entonces la alegría, pero también los comentarios en contra. Pero esas son cosas inevitables. Son cosas que se valen y que pasan, como el que repitan tres veces el puto partido en la tele, Como ir al Ángel, como reírnos de los que fueron al Ángel, como que le salga lo naquito al Presidente mientras habla con Luis Fernando Tena (a quién ya van a canonizar, o algo). Y es que aunque esto sea el opio del pueblo (más presente que la religión y con mejor sabor), la alegría efímera, la adoración al Becerro de Oro, la verdad es que al final tiende a no importar. Es alegría y ya. Es unidad. De esa que nos hace mucha falta. Es trabajo en equipo de un grupo de cabroncitos que sí se la creyeron. Que tuvieron el mismo sueño que muchos de nosotros, pero que ellos sí cumplieron.

¿Qué hay de negativo en eso?

Como sea, hoy se vale que el futbol se repita ad nauseam. Que se haya quedado en el casi olvido el tercer oro de Usain Bolt, quién junto con Blake y otros dos jamaicanos (o jamaiquinos), ganó el relevo 4X100 m. implantando récord mundial de 36.84 segundos. Corriendo, en promedio, 100 m. en 9.2 segundos. Una bestialidad. O qué decir de la actuación de María del Rosario Espinoza, quién hoy se fue a dormir como la mejor atleta mexicana olímpica de la historia. Casi nada.

Pero hoy se vale, porque esto nunca había sucedido. Quizá los que tenemos menos de 30 hemos visto a la Selección Mexicana ganar cosas que antes eran impensables, pero también sabemos de dolor en Mundiales. También crecimos con aquello de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Es por eso que esto sabe tan bien. Tanto que ni siquiera podemos dimensionarlo aún. Porque por ahora solo es alegría. Felicidad. Y sí, esto no va cambiar a México, no va a quitar la pobreza, no va a ayudar en la cuestión de la violencia ni va a solucionar los problemas de la educación. Pero esas no son tareas del futbol.

Hoy se vale celebrar. Y mañana también, ¿por qué no? Y quizá el lunes vayamos más contentos a la chamba. Y un poquito más optimistas. Lo cual sería grandioso. Y válido. Porque así es el deporte. Y por primera vez nos muestra su cara bonita en una instancia importante. Los que no creíamos nos hemos quedado mudos y sonrientes. Porque ganamos en un juego raro, pero ganamos. Porque hoy puedo titular este post con un México, campeón. Porque hoy fue un día de clima perfecto y pude ver The Dark Knight Rises en una sala IMAX semidesierta. Solo por cosas como esas vale la pena celebrar.   

Ganamos la final. En Wembley. Contra Brasil.

El futbol es maravilloso.

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Fri, 10 Aug 2012 11:30:28 -0700 Marley & Bolt http://technoir.posterous.com/marley-bolt http://technoir.posterous.com/marley-bolt
Marley

Usain Bolt nunca tendrá las 25 medallas olímpicas de Phelps, pero ayer inscribió su nombre con letras doradas en la Historia del Olimpismo: es el primer ser humano en el atletismo moderno en ganar el oro en los 100 y 200 metros planos en dos Juegos Olímpicos consecutivos. Nada más.

 

Arriba de las leyendas y de los nombres que evocan con respeto los pueblos, viene este enorme atleta jamaiquino (o jamaicano) de grandes zancadas, de electrizantes piernas y de personalidad arrebatadora, que congela al mundo cuando corre. Que nos hace sentir más cerca del sueño, más cerca de ganar la batalla contra Cronos. Porque de eso se trata todo esto.

 

Bob Marley (que fue de mi gusto durante aproximadamente 17 minutos, durante el primer año de secundaria) estaría orgullos de su paisano y del hecho de ver un podio completo de jamaicanos (o jamaiquinos) en una prueba élite de velocidad en donde demostraron, simplemente, de qué lado masca la iguana en la actualidad.

Un futbolero como Marley lo entendería.  

 

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Sun, 05 Aug 2012 16:53:51 -0700 Post de domingo por la tarde http://technoir.posterous.com/post-de-domingo-por-la-tarde http://technoir.posterous.com/post-de-domingo-por-la-tarde
Bolt

Domingo por la tarde. Dizque lluviosa, aunque pronto se calmó. Todavía con la resaca del futbol olímpico y una noche (tarde en México) de sábado dorada para el atletismo británico. Primero ganado en el heptatlón femenil con Jessica Ennis, uno de los estandartes publicitarios de los Juegos cuya imagen se podía encontrar en todos lados. Una medalla esperada y que no decepcionó. Después vino otro atleta británico a ganarse el metal áureo en salto, una presea sí del todo inesperada, pero alegre. Pero nada comparado con el casi épico triunfo en los 10,000 m. del británico Mohamed Farah, nació en la Somalia Británica y que hizo estallar a un repleto Estadio Olímpico que estaba viviendo una jornada mágica. Una como aquellas que soñaban tener cuando se les designaron como anfitriones de estos Juegos pero que, por lo mismo, creían que nunca pasarían. Pero estaban pasando.

Por cierto, un jamaiquina (o jamaicana) chaparrita y guapilla ganó los 100 m. planos. Primer round para Jamaica en pruebas de velocidad.

En el Centro Acuático, momentos antes, Michael Phelps se subía por última vez a un podio olímpico, esta vez en el relevo 4X100 m. Estilos. Phelps se encargó de tomar la delantera con el estilo mariposa, que hizo suyo a lo largo de su carrera. Al final el saldo fue de 22 medallas olímpicas, 18 de oro. Creo que queda claro qué clase de atleta fue y lo afortunados que fuimos por verlo en acción, en vivo. Los argumentos que muchos periodistas latinoamericanos dicen en su contra, más que irritantes, son patéticamente jocosos. El tipo es gringo, sí, pero es el mejor.

México, por cierto, sufrió en un partido de futbol matutino (vespertino en Londres), pero al final pudo despachar a una enjundiosa Senegal, que representó como nadie las cualidades y defectos del futbol africano. Como sea, el Tri (que pendejada) pasó a semifinales del torneo olímpico (aquél que los ardidos españoles se encargaron de vilipendiar, después de su ridículo), donde se verá las caras con Japón. En la otra llave, la eterna Brasil esperaba a la Gran Bretaña. Pero como una jornada no podía ser completamente dorada para ellos, después de lo del Estadio Olímpico, jugando en la capital de Gales, Gran Bretaña fue despachada por Corea del Sur. Otra vez en cuartos de final. Otra vez en los putos penales. Lo cual ya no sorprende a nadie. Los británicos (y sobre todo los ingleses) tienen el drama en las venas. Para ellos su selección de futbol y sus equipos siempre son favoritos. En todo (Mundiales, Eurocopas, Juegos Olímpicos, Champions League). Pero cuando pierden (y ellos saben que siempre van a perder… muy en el fondo, pero lo saben), son los primeros en criticarlos y en decir: “claro que tenían que perder, somos un fracaso”. Y bla, bla, bla. Esta propensión casi genética para el drama es la que los ha hecho grandiosos en muchas cosas y la que hace que vivan con las emociones a flor de piel. Pero las controlan. La fachada inglesa que históricamente les hemos dado, gracias a Dickens y eso, no es por una ausencia de emociones, sino por un esfuerzo sobrehumano por controlarlas en cada momento.

Así son ellos. Lo cual me parece grandioso.

Domingo. Maratón femenil (pueden ver quién ganó en la red) y Federer por una cita con la historia. La última oportunidad para ganar el único torneo que no ha ganado, la presea que le falta. Enfrentaba a un casi famélico Murray, quién se ve como uno de esos ingleses que siempre imaginamos, aunque el tipo es escocés. La victoria de Federer no era cantada, pero se esperaba. Y nada. Murray lo barrió en tres sets, en los que lució más que dominante, para terminar el match en menos de 2 horas. Federer, humillado, se despidió del último tren que le quedaba para ganar una medalla de oro en Juegos Olímpicos. Sigue siendo, en mi particular punto de vista, el mejor tenista que alguna vez se haya parado en cancha alguna, pero su falta de carisma y su ausencia de la presea dorada lo ponen detrás de otras leyendas que quizá, siempre estén encima de él.

Lo cual es muy triste, la verdad.

Como sea, México ganó una medalla más en clavados (esta vez de bronce), una china ganó el oro en levantamiento de pesas (categoría de peso completo) y un irlandés le partió su madre a un enjundioso mexicano en boxeo. La pista aguardaba, mientras se llevaba a cabo la final del Lanzamiento de Martillo, de los 3000 m. Steeplechase y de los 400 m. planos para mujeres. Pero todo era un preámbulo. Durante la tarde moribunda londinense (mediodía en México) habíamos visto las semifinales de los 100 m. planos para hombres. Nada de sorpresas. En la final estaban los que debían estar. Siete de los ocho competidores habían pasado a la final bajándole a los 10 segundos. Histórico. Pero el repleto Estadio Olímpico solo tenía ojos para el jamaicano (o jamaiquino) que correría en el carril 7.

Su nombre es Usain Bolt.

Este no es el espacio para poner su biografía, que seguramente ya deben haber leído en wikipedia con tal de impactar a esa compañera de trabajo que no sabe nada de deportes, pero que está bien chula, la condenada. El punto es simplemente reconocer la grandeza del morenazo que en Beijing hizo historia y que hoy volvió a repetir. Nueva medalla de oro y nuevo récord olímpico. Algo que hasta ahora solo había hecho Carl Lewis. Y Bolt es incluso más simpático que el hijo del viento. Recordamos su sonrisa casi tanto como sus zancadas, sus bailes previos como los del festejo posterior. Bolt es humano, lo hemos visto frustrarse, enojarse, fracasar estrepitosamente. Pero siempre regresa. Hoy tenía una cita para pasar una prueba que lo elevaría de inmediato al recinto de los Inmortales. Y cumplió como los grandes. Jamaica ganó el segundo round en pruebas de velocidad.

Bolt podrá ser todo lo humano que quieran, pero es el cabrón más rápido de la historia.

Usain todavía tiene cuerda en estos Juegos. Hemos dejado la alberca, pero continúa la acción en la pista. Pronto vendrán  más pruebas en gimnasia, en taekwondo, en atletismo, claro. Inicia la segunda semana de los Juegos de la XXX Olimpiada. Más rápido de lo que cualquiera desearía, y es que es muy fácil acostumbrarse al deporte de este nivel, a tantas pruebas, a tantas disciplinas misteriosas y apasionantes. Pero tiene que terminar, aunque no es momento para pensar en eso. Todavía queda tiempo, todavía vendrán más historias, más momentos, más medallas. Hay que disfrutar mientras se pueda.

Los dejo con esto:


Yo voy a ver Brave. Ya les cuento.

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Tue, 31 Jul 2012 16:10:12 -0700 Prepotencia justificada http://technoir.posterous.com/prepotencia-justificada http://technoir.posterous.com/prepotencia-justificada
Phepls

Los gringos, con la prepotencia que los caracteriza, pueden decir que tienen entre sus filas al mejor deportista olímpico de la historia. Y nadie se los puede cuestionar.

Cierto que Michael Phelps no ha estado tan fino últimamente. El día de hoy iba por dos medallas de oro, una de ellas en su competencia por excelencia, los 200 m. Estilo Mariposa, en la que había ganado cada competencia oficial realizada desde el 2001 (lo cual se dice muy fácil, pero nadie más ha logrado; ni en la natación, ni en ningún otro deporte). Phelps dominaba la prueba desde el principio, lo cual no es común en él. Se le notaba ansioso. Y pagó por ello. En el último instante, la desesperación le ganó: quiso tocar bajo el agua y un sudafricano avivado de 20 años le robó el toque y la medalla. Por primera vez en más de 10 años no se subía a lo más alto del podio en su prueba.

Las pruebas de nado en estos Juegos no nos han dado a una gran figura en lo poco que llevamos de competencia, pero eso es lo normal. Lo normal es que la gloria se reparta entre varios. Lo raro, lo extraordinario, es que algún atleta arrase. Phelps ganó ocho medallas de oro en la alberca olímpica de Beijing hace cuatro años. Y quién sabe cuánto pasará para que podamos ver algo siquiera semejante. Pero supongo que la gente esperaba ver algo parecido esta vez, sino con Michael, sí con la supuesta nueva promesa gringa llamada Ryan Lochte. Pero han pasado sorpresas en la alberca: los franceses, los australianos, los chinos y hasta los sudafricanos se han encargado de que el himno gabacho no suene como se esperaba en el Centro Acuático de Londres. Pero hoy todo cambió. Bueh, desde ayer, pero esa noticia quedó eclipsada por un escándalo de supuesto dopaje que más sonó a reclamo de ardidos, pero así son esas cosas.

Michael Phelps recogió su medalla de plata con un gesto desencajado que se esforzaba por hacer pasar por una sonrisa. Era evidente que estaba sufriendo y que quizá, ni siquiera, se había dado cuenta de que había empatado la marca de más medallas ganadas por un solo deportista en la historia (una tal Larisa Latynina había ganado 18 medallas en su carrera, cuando todavía existía la Unión Soviética y eso). Él solo se preguntaba por qué había cometido un error en el último momento. El único que había cometido en más de 10 años de dominio absoluto en su prueba, lo que se dice fácil pero que, insisto, es totalmente inaudito en cualquier disciplina deportiva. Sin embargo, posaba para las cámaras, mostraba su metal plateado, le lazó su ramo a su familia y seguía tratando de sonreír, a la vez que abrazaba al lepe sudafricano mundialmente desconocido hace apenas una hora, pero que le había robado la Gloria, cual San Dimas. ¡Con cuantas ganas le hubiera partido su madre a ese pinche chamaco! Pero, ya saben, el espíritu olímpico, los ideales y eso. Hay que ser un buen perdedor y Phepls aparentó como los grandes.

Escasos 15 minutos después, llegó la siguiente cita con la Historia (así, con mayúsculas). Esta vez por equipos, en un revelo 4X200 m. Estilo Libre. Lochte, aquél que había perdido el oro en el último segundo contra los franceses (en el relevo 4X100 m. Estilo Libre) y que se había convertido de esperanza a fracaso en solo unas décimas de segundo, abría la competencia. Lo hizo bien, entregando una ventaja que los otros dos competidores gabachos (de cuyos nombres no puedo acordarme) agrandaron. En el último revelo, el de Phelps, la ventaja era evidente: casi un cuerpo y medio, más de dos segundos de tiempo. Una barbaridad. Michael Phelps se sacudió todo: las estadísticas, la Historia (así, con mayúsculas), los TT en twitter, los reportajes, la reciente derrota. Absolutamente todo. Él solo nadó su relevo y entregó, por fin, su primer oro en estos Juegos Olímpicos. Y, pequeño detalle, su medalla Olímpica número 19, lo cual se dice muy fácil, pero es algo que ningún otro ser humano en la historia del deporte moderno puede decir.

Los gringos, con es prepotencia que los caracteriza, pueden decir con una mano en la cintura que cuentan con el mejor atleta olímpico de todos los tiempos. Y nadie se los puede cuestionar.

Y es que aunque en los Olímpicos no hay claros favoritos, sino que los héroes y los villanos van saliendo en el camino, es un lugar común ir contra los estadounidenses. Sin embargo, quizá eso se deba al ardor que nos provoca ver lo buenos que son, los hijos de la chingada. Tanta grandeza en tantas disciplinas distintas… la verdad no parece justo, pero así es. Y tampoco es gratuito o simple cosa del azar. Y aunque han estado perdiendo oros que antes se consideraban seguros y aunque es casi un hecho que China se llevará estos Juegos como líder del medallero, los gringos nos pueden presumir, con una sonrisa presuntuosa en los labios, a un cabroncito de 27 años, oriundo de Baltimore, que nada más ha ganado 19 medallas olímpicas, 15 de ellas de oro. Y las que le faltan, dirán

Es suficiente para casi no aguantarlos, pero así las cosas. Grande, Phelps.    

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Mon, 30 Jul 2012 16:03:56 -0700 Pink Floyd, Danny Boyle. Overtura http://technoir.posterous.com/pink-floyd-danny-boyle-overtura http://technoir.posterous.com/pink-floyd-danny-boyle-overtura
Floyd

Perdónenme, pero discúlpenme: una ceremonia en cuyo clímax escuchamos Eclipse, by Pink Floyd, está más allá del bien y del mal.

Danny Boyle no nos contó la historia de los romanos invadiendo Britania, no mencionó a Sir Percival, a Camelot o al ilustre ladrón de los bosques de Sherwood. Incluso el hermoso Bardo se quedó casi afuera. Pero es que el punto era, precisamente, no mostrarlos. Pusieron en el escenario a The Artic Monkeys en lugar de The Smiths o Led Zeppeling. El punto de la ceremonia está bastante claro: tenemos un pasado, sí, pero es compartido. Y es que, al final, ¿en qué parte del mundo no vimos surgir las chimeneas industriales? ¿En qué parte del mundo no se conoce a James Bond, a Peter Pan, a J.K. Rowling? ¿En qué parte del mundo no se creció con The Beatles, no se bailó con New Order, no se vio Cuatro Bodas y un Funeral? ¿En qué parte del mundo no se twittea?

Tenemos un pasado común, una memoria colectiva en la que resuenan creaciones británicas. Esta prepotencia británica de buen gusto que nos recordó que ellos forjaron a Europa, que son el país natal de Chaplin, de Queen, del internet. Y que incluso, aunque no hayan creado las redes sociales, son ellos quienes las aprovechan mejor (Artic Monkeys es la primera gran banda surgida de MySpace). Quizá faltó rock, pero es que era imposible meterlo todo. Quizá faltó brith-pop, pero me gustaría pensar que están guardando algo para la clausura en este aspecto. Aun así, la obertura de London 2012 es mi favorita ever. Y ya no vale la pena seguir discutiendo.

El mensaje es muy claro. El que tenga oídos, que oiga.  

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Fri, 27 Jul 2012 12:17:57 -0700 London Calling, by The Clash http://technoir.posterous.com/london-calling-by-the-clash http://technoir.posterous.com/london-calling-by-the-clash
London Calling by The Clash Listen on Posterous

Teníamos que postear esto, ya saben. Y sí, ya sé que pueden escuchar esta canción en todos lados ahora, pero aquí la pueden descargar, jojojo.

Feliz fin de semana. Disfruten de los Juegos!

London calling to the faraway towns
Now war is declared, and battle come down
London calling to the underworld
Come out of the cupboard, you boys and girls
London calling, now don't look to us
Phoney Beatlemania has bitten the dust
London calling, see we ain't got no swing
'Cept for the ring of that truncheon thing

[Chorus 1:]
The ice age is coming, the sun's zooming in
Meltdown expected, the wheat is growing thin
Engines stop running, but I have no fear
'Cause London is drowning, and I live by the river

London calling to the imitation zone
Forget it, brother, you can go it alone
London calling to the zombies of death
Quit holding out, and draw another breath
London calling, and I don't wanna shout
But while we were talking, I saw you nodding out
London calling, see we ain't got no high
Except for that one with the yellowy eyes

[Chorus 2: x2]
The ice age is coming, the sun's zooming in
Engines stop running, the wheat is growing thin
A nuclear error, but I have no fear
'Cause London is drowning, and I live by the river

Now get this

London calling, yes, I was there, too
An' you know what they said? Well, some of it was true!
London calling at the top of the dial
After all this, won't you give me a smile?
London calling

I never felt so much alike [fading] alike alike alike

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http://files.posterous.com/user_profile_pics/1675867/avatar21833_1.jpg http://posterous.com/users/36ju06Pc1cFH Jerry García C. technoir Jerry García C. The Clash - London Calling
Thu, 26 Jul 2012 13:18:31 -0700 Un pequeño post sobre Los Juegos Olímpicos http://technoir.posterous.com/un-pequeno-post-sobre-los-juegos-olimpicos http://technoir.posterous.com/un-pequeno-post-sobre-los-juegos-olimpicos
Olympics-london-2012

Al buen Barón de Coubertin le debemos aquello de que lo importante no es ganar, sino competir. Y también le debemos el concepto de los Juegos Olímpicos actuales, competiciones atléticas inspiradas en aquellas que se realizaban en la ciudad griega de Olimpia durante la antigüedad y que eran dedicados a Zeus y que, dice la leyenda, fueron creados por el buen Heracles. Dichas competencias, igual que las actuales, tenían como objetivo principal averiguar quién era el más rápido, el más hábil y el más fuerte atleta, todo en un espíritu de camaradería y compañerismo. O algo así.

Heracles fue a su vez el que dictamino el espíritu amateur de los juegos, ya que de él fue la idea de no dar a los atletas ganadores premios monetarios o joyas o siquiera alguna exuberante griega para pasar un buen rato, sino simplemente premiar con una humilde corona de olivo a los ganadores. Esto gracias a que él no tuvo ninguna recompensa por los doce trabajos que tuvo que realizar para un mortal cuyo nombre se me ha olvidado y los cuales probaron su valía (más tarde, Heracles se convirtió en el portero del Olimpo, un honor nunca antes concedido a un semi-dios). Coubertin, por tanto, concibió sus juegos como una hermandad de atletas que se reunían cada cuatro años para probar quién era el mejor entre ellos, solamente por amor a la libre competencia y eso. Nada de incentivos económicos que pudieran contaminar el concepto y, por supuesto, nada de atletas profesionales que contradijeran la esencia amateur. No fuera a pasar lo de las Series Mundiales en los años 20 del siglo pasado. O algo.

Claro, Heracles vivió en un tiempo que no se puede medir en siglos, sino en historias contadas al calor de una fogata. Y aunque los ideales son hermosos, vivimos en un mundo cínico, parafraseando a Jerry Maguire. El Barón de Coubertain quizá nunca imaginó una apertura de los Juegos tan fastuosa como la de Beijing 2008, pero estoy seguro de que hasta a él le habría gustado, así como hubiera disfrutado como cualquier otro mortal viendo jugar al Dream Team en Barcelona 92, quizá los profesionales más ilustres que se hayan parado en un podio olímpico. Pero ahora me pregunto qué habría pensando viendo a su querida creación usada como un vil instrumento político más durante la Guerra Fría, viendo los asesinatos de Múnich 72, viendo a los ilustres tramposos del esgrima, viendo los casos de dopaje cada vez más comunes. Y es que aquello de que lo importante no es ganar, sino competir, parece no aplicar a nuestro mundo cínico. Ya hay mucho dinero de por medio en las competencias olímpicas. Ya no se trata solo de competir, muchas veces ni siquiera se trata de ganar. El sueño se terminó hace mucho tiempo, tanto que no se puedo medir en décadas, sino en tratos cerrados en oscuras oficinas con fuerte olor a puros cubanos y sillones de cuero.

Pero supongo que aún hay algo ahí. Un atleta cuyo nombre no recuerdo en este momento dijo que los Juegos Olímpicos son un mundo feliz, donde todos se conocen, donde no hay hipocresía y donde son todos iguales. Me gustaría pensar en las historias de amor que han florecido en las villas olímpicas. Me gustaría pensar en un humilde morro de algún remoto país africano ganado, años después, una prueba de fondo enfundado en un jersey de Puma y con la bandera de su país portada como la capa de un superhéroe. Yo no estoy en contra de que se les pague a los atletas olímpicos; me parece lo más justo del mundo. Ser un atleta de alto rendimiento es un trabajo y requiere tanto o más dedicación y preparación que ser abogado o doctor. ¿Por qué no pagarles por su esfuerzo? Sin embargo, el que sean amateurs en teoría los hace, quizá, más empáticos, más humanos, que las superestrellas. Solo recordemos que tipos como Roger Federer o la selección de futbol olímpica de Brasil no se quedarán en la villa olímpica. Es solo un pequeño detalle que crece si le prestamos atención.

Los Juegos Olímpicos, quizá por su historia mitológica, quizá por los elevados ideales con los que fueron refundados, quizá por aquello de que lo importante no es ganar, sino competir, juegan en una liga propia. No compiten con el Mundial, con el Super Bowl, con la Serie Mundial de Beisbol o con la Champions League. Los juegos Olímpicos están más allá de eso. Sus ceremonias de apertura desde siempre han sido más fastuosas que las de cualquier otro evento. Históricamente, han servido a otros propósitos más allá del simple deporte, algunos de estos nobles y otros no tanto. Son instrumento político, son armas de propaganda, son hervidero de rumores, sor armas de doble filo para la economía de los países que los organizan y también son un mundo feliz. Los Juegos Olímpicos han tenido momentos de gloria, de vergüenza. Han visto pelear al mejor peso completo de la historia, aquél humilde muchacho de Alabama quién, a su regreso después de ganar el oro, no fue admitido en un restaurante debido a su color de piel, por lo cual tiró la medalla conseguida a un rio. Son las canchas de futbol olímpicas las que nunca han visto ganar a los brasileños, los amos y señores del futbol profesional. Fue aquél podio en México 68 el que vio una manifestación del Black Power mientras se entonaba el himno de los Unites. Los Juegos acogieron la rutina de 10 de Nadia Comaneci y el surgimiento del “Tema de Nadia”, canción favorita de las quinceañeras en los ochenta y que ni siquiera se llamaba así. Fue al final de unos Juegos Olímpicos  cuando se vio llorar a Misha.

Tantas historias, tantas leyendas urbanas, tantos momentos memorables.

Los Juegos Olímpicos han cambiado, claro. Los récords actuales no son obra de la casualidad. La tecnología ha entrado de lleno, como en cualquier otra competencia profesional. Pero la inmensa mayoría de los atletas olímpicos, incluso los medallistas, siguen con un perfil bajo durante los cuatro años que pasan entre competencia y competencia. Y es que, seamos sinceros, ¿quién ve un Mundial de Atletismo, o de Natación, o de Gimnasia? ¿O es que alguno de ustedes me puede decir, sin consultar internet, quién es el gran favorito para ganar el próximo maratón? Y eso está bien, en mi opinión. Un atleta olímpico sabe que solo tiene 2 o máximo tres Juegos Olímpicos para inscribir su nombre en la historia, para dejar huella. Muchas veces solo tienen una oportunidad, muchas veces tienen más, pero eso nadie lo sabe. Por eso se brindan al máximo, por eso lo dejan todo. Porque no son Messi, que igual puede hacer el ridículo en la Copa América, pero que meses después ganará la Champions y todos felices. Los Juegos Olímpicos suelen ser injustos, el camino que conduce a ellos es traicionero, porque aunque no sigamos sus competencias, estas existen y son exigentes y en cualquiera se puede presentar una lesión que acabe con el sueño de manera cruel. Los atletas de alto rendimiento comienzan desde niños, uno que otro más tarde, pero todos saben de levantarse en la madrugada, de entrenamientos extenuantes, de recuperaciones, de fracasos, de victorias. Es por eso que no hay hipocresía en una villa olímpica, porque ¿qué puedes contar que sea nuevo para tus compañeros? Es por eso que los Juegos Olímpicos siguen siendo un mundo feliz, porque no importa cómo te llames tienes que hacer grandes sacrificios para ganar. Y siendo como son, todos miembros de una ilustre estirpe, saben reconocer mejor la grandeza de sus compañeros. Porque en los últimos tiempos se ha demostrado que lo importante no es ganar, sino ser patrocinado.

Claro que, en la inmensa mayoría de los casos, solo a los ganadores se les patrocina, pero se han dado casos, ya saben.

Mañana inician oficialmente otros Juegos Olímpicos. Por tercera vez en Londres. Se ha especulado tanto sobre la ceremonia de apertura, pero lo único claro es que no será como la de Beijing (aunque también es seguro que no decepcionará). Y es que aquella sirvió para algo más que dar la bienvenida a los atletas, pero ustedes ya saben eso. Estos serán los Juegos de  la austeridad, del sentido común. Pero no por ello serán humildes, claro que no. Hasta donde sé, Danny Boyle, el otrora enfant terrible del cine británico y ganador del Oscar, es la mente detrás de la ceremonia de apertura, en la que se presume estará Sir Paul McCartney. Hay grandes atletas que vienen con todo. Se esperan grandes duelos en atletismo, en natación, en gimnasia, en vóley bol, en tenis. Y también se esperan sorpresas, aquellas que siempre se roban la cámara y acaparan nuestra memoria. México, no nos engañemos, tendrá suerte si repite la actuación de hace cuatro años, pero esa es otra historia. En los Juegos Olímpicos no importa tanto el orgullo nacionalista, sino simplemente celebrar la grandeza, no importa de donde venga.

Se nos vienen dos semanas más un fin de semana en la que ellos, los atletas de alto rendimiento, casi anónimos durante los últimos cuatro años, volverán a las portadas de los diarios, volverán a estar en todas las conversaciones. Serán nuevamente las estrellas. Solo por eso vale la pena celebrar. Porque se lo merecen.

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