RONIN 浪人 http://technoir.posterous.com Good for Health, Bad for Education posterous.com Sat, 19 Jan 2013 17:06:00 -0800 AFC, NFC Championship Picks http://technoir.posterous.com/afc-nfc-championship-picks http://technoir.posterous.com/afc-nfc-championship-picks

Tom

Más allá de lo que dice mi corazón, creo que los Patriots le van a pegar a los Ravens. Sí, estoy de acuerdo que sin Gronk será muy difícil, pero el ataque aéreo ha lucido bastante bien sin él. Y vaya que han estado bastante tiempo sin Gronk. El TE es solo un arma más, no es la esencia del arsenal. Ademas, hay que tomar en cuenta lo que le dejó a Baltimore ganra “The Epic in Coloradou”: mucha motivación, claro, pero además un agotamiento físico que, a estas alturas de la temporada, les puede pasar una factura muy cara. Casos hemos visto.

No dudo que sea un juego duro, y que la victoria le cueste a los Pats un huevo y la mitad del otro, pero creo que deben ganar este partido. En la Final del año pasado, Brady jugó uno de sus peores partidos ever, y aun así ganaron. Es muy difícil que esta vez el número 12 juegue tan mal. Además, el ataque terrestre ha demostrado ser una alternativa poderosa, la línea ofensiva se ha portado a la altura y la defensiva (sobretodo los frontales y linebackers) es superior al promedio. Enfrente, claro, tendrán a unos Cuervos que van a salir a partirse el alma, pero creo que al terminar el juego, asistirá a la fiesta de retiro del gran Ray Lewis. Lo siento, Baltimore, pero el vuelo se acaba aquí.

Gore

Y en el otro frente… bueno, la verdad es que Atlatna ya demostró que tiene yarbles, que su ofensiva puede ponerse al tú por tú con cualquiera y el Domo Georgia será una locura, seguro, pero aun y con eso yo veo superiores a los 49ers. La duda reside en qué Niners veremos el domingo: ¿los que le ganaron a Green Bay o los que fueron humillados por los Seahawks? ¿Los de la primera mitad del juego contra los Pats o los de la segunda mitad de dicho partido? Es muy difícil adivinar.

En un día normal, San Francisco debe ganar. Pero no creo que el próximo domingo tengamos un día normal. Es un partido en el que puede pasar cualquier cosa, en el que se maximizarán los errores y en el que, creo, las defensivas será hechas pomada. Se avecina un circo aéreo y muchos puntos… y creo que después de no-sé-cuantos-años los Gambusinos llegará otra vez a un Super Bowl. Y de la mano de un novato.

Así que:

Atlanta – San Francisco: 28 -31, favor San Francisco.

Baltimore – Nueva Inglaterra: 17 – 24, favor Nueva Inglaterra.

Y sí, todavía no es muy tarde para aportar.

Enjoy!

 

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Mon, 14 Jan 2013 12:07:00 -0800 An Epic Of Epic Epicness http://technoir.posterous.com/an-epic-of-epic-epicness http://technoir.posterous.com/an-epic-of-epic-epicness

Epic

Agregarle adjetivos al pasado fin de semana de Juegos Divisionales sería completamente innecesario. Creo que un par de juegos se quedará en nuestra memoria por un largo, largo (largo) tiempo. Y los otros dos sirvieron para que viéramos el poderío de los protagonistas del próximo Super Bowl. Pero vamos por partes.

El sábado por la tarde admiramos “The Epic in Coloradou”, en la Broncos y Ravens se partieron la madre durante más de 76 minutos de juego activo (poco más de 4 horas de transmisión y doble tiempo extra, ¡ea!). Fue uno de esos juegos soberbios que tienen todos los ingredientes para ser uno de los grandes clásicos de todos los tiempos: jugado a temperaturas congelantes (-10° C), con muchos puntos anotados, jugadas inverosímiles, errores, volteretas, Ray Lewis llorando como nena y Peyton otra vez derrotado en playoffs. Fue un juego muy físico, muy cabrón, pero creo que los Broncos debieron ganar. Y no es que le reste merito a lo hecho por Baltimore, pero es que fueron los errores de la Yeguada los que al final terminaron pesando más: aquél balón revotado en las manos de Decker que fue recuperado por la defensiva y regresado para anotación, las pendejadas de Champ Bailey particular y de toda la secundaria  en general, la postura conservadora de John Fox y aquella intercepción a Peyton Manning que preparó el escenario para el gol de campo de la victoria, conectado por un novato.

Sí, otra vez… pinche Peyton.

Ya hemos hablado del mayor de los Manning en este blog; un mariscal de campo de cualidades extraordinarias, pero con poco carisma y que sufre la Maldición de los Playoffs. Peyton no sabe ganar los partidos grandes, y eso que ya ha llegado a dos Super Bowls, pero no tienen esa mística, ese temple y esa habilidad que te hace ser grande justo cuando se necesita que lo seas. Peyton fue golpeado, se congeló, le falló el toque y al final lanzó un pase que no debía lanzar y fue interceptado. Peyton ahora es criticado, crucificado, sus logros en temporada regular han sido olvidados. Y es que perdió el juego que no debía perder.

Como antes. Como (casi) siempre.

Yo admiro al tipo, como lo he dicho antes. Y me parece que la derrota no es, ni mucho menos, enteramente su culpa. Pero a él le interceptaron. Peyton, Peyto, Peyton… ¿es que nunca llegará el día? Y digo, aunque tenga contrato por otros 4 años, dudo que la siguiente temporada sea tan buena como esta. Igual puede ser, pero yo lo dudo. El sábado recordé a Montana con Kansas City, a Favre con Minnesota; ambos había sido poco menos que leyendas vivientes con sus primeros equipos y se quedaron a las puertas de un nuevo Super Bowl con su nuevo equipo. Parece que el sábado Peyton luchaba contra otra maldición, aparte de la propia. Y fue vencido.

Pero bueno, ya por la noche llegó el Green Bay en San Francisco. Fue un juego fantástico, muy peleado durante tres cuartos del juego y en donde nació la figura de Colin Kaepernick (de Wisconsin para el mundo) como un QB elite. El número, 7, el suplente, del que todo el mundo dudaba, se encargó de volver loca a una de las mejores defensivas de la Liga, se recuperó de una intercepción tempranera, corrió para más yardas que cualquier otro mariscal de campo en cualquier juego en la historia y se aventó 4 anotaciones (dos por tierra y dos por aire). Los Cabezas de Queso aguantaron hasta donde pudieron, pero simplemente terminaron doblándose: fue un marcador abultado porque así lo trabajaron los Gambusinos. Fue un juego grandioso y el nivel mostrado por los Niners es de campeones, al igual que el de la primera mitad de su juego contra los Pats en la campaña. Veremos si lo mantienen.

Ya en domingo, a mediodía, los Seahawks se enfrentaban a unos Falcons que más que buscar ganar un juego, deseaban ganar respeto. Y al principio parecían tenerlo todo controlado. Jugando por nota, llegaron a estar ganado 20 a 0 al terminar la primera mitad. Y después, ya avanzado el tercer cuarto, ganaban 27 a 7. Todo parecía decidido. Pero Seattle demostró yarbles, unos pinches yarbles que no cabían en el Georgia Dome. Russell Wilson guió a sus muchachos a una remontada histórica, el partido cómodo de Atlanta de pronto se convirtió en una tragedia griega y a 30 segundos de terminar el partido, Seattle ya ganaba 28 a 27. Un silencio sepulcral se había instalado en el nido de los Falcons, los fantasmas de no haber ganado un juego de playoffs en mucho, mucho tiempo. Pero Matt Ryan aún tenía 30 segundos. Y con sendos pases perfectos puso el escenario para que su tocayo, el veterano Matt Bryant colocara por el centro el gol de campo del triunfo cuando ya solo quedaban 12 segundos en el reloj. Y otra vez, la locura. Pero también regresó el drama, porque los Falcons, en una jugada sumamente pendeja, patearon corto y le dejaron el balón a Wilson atrasito de medio campo, con 9 segundos. Y el juego terminó como terminan los grandes juegos: con un Hail Mary! Con los ganadores sudando sangre hasta el último segundo y los derrotados cayendo con la cara al sol. Seattle perdió como pierden los grandes, me pongo de pie ante ellos. Y Atlanta ganó, por primera vez en mucho, mucho tiempo, un juego de playoffs. Pero más que nada ganó respeto. No será fácil para San Francisco ganar en el nido.

Y para cerrar vimos a los gloriosos y poderosos Patriotas en contra de los Texanos. Yo esperaba que por primera vez en la jornada le atinara a algún pronóstico, pero no esperaba que el resultado fuera cercano a la paliza que Nueva Inglaterra le metió a Houston en temporada regular. Pero casi lo fue. Los Texanos compitieron bien durante los primeros minutos, pero esto se debió más a la falta de ritmo de la ofensiva de Brady que a meritos propios. Cuando Brady prendió los motores, fueron imparables. Houston es un buen equipo, pero esta un nivel más abajo. Al final sí le atiné a un resultado, el juego más predecible de los 4 resultó como se esperaba, Brady superó a Montana como el QB con más triunfos en postemporada y el Gillette Stadium recibirá una nueva Final de la AFC. No será fácil doblegar a los motivados Cuervos, pero si algún equipo puede pararlos a estas alturas, son los Patriotas. A huevo que sí.

Como verán, fue un fin de semana lleno de imágenes y momentos para recordar en mucho tiempo. De juegos de hombres y no pedazos. De ver a los grandes ser grandes y a los vencidos caer con la cara al sol. Creo que desde que soy aficionado a este deporte nunca había visto Juegos Divisionales de este calibre. Y me siento privilegiado de haberlos visto. Porque yo sé que en unos años diré con orgullo que vi en vivo “The Epic in Coloradou”, a Colin Kaepernick desmadrando física y mentalmente a los Packers, a Matt Ryan ganado por fin en playoffs, a Russell Wilson surgiendo como una estrella, y a Tom Brady ser el mejor Tom Brady. En mejor QB que estos ojos (que algún día se comerán los gusanos) han visto jugar.

Hoy me siento feliz. Y privilegiado. Enero rockea. El futbol es grandioso.

 

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Mon, 17 Dec 2012 11:59:00 -0800 Foto de la Semana en nfl.com http://technoir.posterous.com/compensatory-selection http://technoir.posterous.com/compensatory-selection

Nflw15

Broncos sobre Ravens. Vaqueros, en Over Time, sobre Acereros. Y Niners sobre Pats.

Ya solo quedan dos semanas de temporada regular. Y dentro de poco es Navidad. Chale... 

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Sun, 16 Dec 2012 09:27:34 -0800 ¡Feliz mini-Super Bowl! http://technoir.posterous.com/feliz-mini-super-bowl http://technoir.posterous.com/feliz-mini-super-bowl
Elconde

La rivalidad tradicional en la NFL podrá ser Cowboys vs Redskins (por cuestiones históricas, aquello de indios vs vaqueros y bla bla bla), pero en México el duelo de duelos es el Cowboys vs Steelers. La razón es simple: cuando se empezó a transmitir el futbol americano profesional en México, durante los setenta, estos dos equipos se odiaban con odio jarocho y jugaron en dos Super Bowls, que perdieron los Vaqueros. Los primeros aficionados mexicas a la NFL se cargaron a estas dos escuadras (y en menor medida a Delfines, Raiders y Vikingos). Los que eran muy jóvenes en esa época, heredaron esta tradición. Se trataba del enfrentamiento de un equipo de imagen “limpia” vs uno de imagen “ruda”. Los héroes vs los villanos. Los bonitos vs los feos. Y no es una exageración: Roger Staubach era el prototipo del All-American, mientras que Jack Lambert (en foto) estaba chimuelo y era más malo que el puto cáncer. Tratando de mantener la objetividad, creo que ambos equipos jugaban con todo el corazón y los yarbles del mundo. De 10 Super Bowls de la década, Pittsburgh ganó cuatro y Dallas, dos. “Mean” Joe Greene, Jack Ham, Terry Bradshaw, Lynn Swann, Ed “Too Tall” Jones, Tony Dorsett, Franco Harris, Drew Pearson, Randy White, John Stallworth, Cliff Harris…

Hoy, ni en sueños existe una alineación con estos dioses del Olimpo en el campo de juego. Pero la pasión persiste. En promedio (me parece), Vaqueros y Acereros juegan cada cuatro años. Por eso el partido de este domingo, además de ser un pretexto para cruzar apuestas y beber cerveza, es un evento deportivo importante para los fans. Un mini Super Bowl que sucede pocas veces y que nunca, nunca decepciona.

Suerte, pues a los fans de ambas escuadras… pero creo que Dallas va a ganar. Padre está de acuerdo.

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Mon, 29 Oct 2012 17:50:21 -0700 El Escobazo y El Final http://technoir.posterous.com/el-escobazo-y-el-final http://technoir.posterous.com/el-escobazo-y-el-final
San-francisco-giants-sweep-wor

Gracias a Dios la gran mayoría de las Series Mundiales no terminan en barrida. Y es que cuando un Clásico de Otoño se termina en 4 juegos, no podemos evitar sentirnos un poquito estafados y un mucho insatisfechos. Ayer los Gigantes de San Francisco le aplicaron el proverbial escobazo a los Tigres de Detroit. En Detroit. En extra-innings y en un gran juego y todo, pero aún así sentenciaron una Serie Mundial de solo 4 juegos en los cuales lucieron muy, muy superiores.

Las hostilidades comenzaron el pasado miércoles, como dijimos aquí. El primer juego en la bahía fue una auténtica paliza por parte de los Gigantes. 8 a 3 lucio el score final, destacándose claramente la figura del venezolano Pablo Sandoval, a.k.a. el Kung-Fu Panda (soy fan del mote), quién nada más conectó 3 cuadrangulares, uno de ellos de dos carreras y dos de ellos frente a Justin Verlander, considerado por muchos como el mejor pitcher en la actualidad. Como sea, los Gigantes se presentaron al Juego 2 con la moral alta y terminaron blanqueando a los Tigres en un juego de 2-0, cerrado, emocionante, pero donde quedó de manifiesto que los de Detroit tenían la pólvora completamente mojada.

Y eso quedó más que establecido en el Juego 3, en la Ciudad Motor. Los Tigres nada más no podían dar el batazo a la hora buena. Con hombres en primera y en segunda y un out rolaban para doble play. Y eso lo hicieron dos veces, así como dejar la casa llena y fallar de manera casi ridícula cosas tan elementales como el fildeo o el toque de pelota. Los de la bahía, por otro lado, jugaban con la suerte de su lado, sin errores, contundentes y con un pitcheo más que dominador. Al final el marcador fue el mismo que en el juego anterior (2-0) y San Francisco se colocó a 27 outs de proclamarse Campeón Mundial por segunda vez en 3 años.

El Juego 4 fue, por mucho, el mejor de la serie. Un excelente duelo de pitcheo, pero también de volteretas. Los Gigantes comenzaron ganando 0-1, carrera producida por un doble seguido de un triple. Pero el Tigre ganador de la Triple Corona de bateo este año (esto es: mejor porcentaje de bateo, más cuadrangulares y más carreras producidas en la temporada), Miguel Cabrera, apagado la mayor parte de la Serie, dio una película de largo metraje que trajo la voltereta, 2-1. Fue hasta la sexta entrada, con un homerun de dos carreras conectado por Buster Posey (quién me cae muy bien, por cierto), que San Francisco recuperó la ventaja. Pero en la parte baja del mismo inning, un cuadrangular solitario conectado por un tipo de cuyo nombre no me acuerdo, le dio a Detroit la igualada. Y así nos mantuvimos y pitchers iban y venían y solamente se colgaban argollas. Hasta que en la décima entrada una carrera de San Francisco trabajada con el librito y como dictan los cánones (hombre en primera, sin out, avanza a segunda con un sacrificio y anota con un sencillo), coronada por una actuación grandiosa del cerrador suplente de los Gigantes, Sergio Romo (reemplazo de Brian Wilson, quién también me cae muy bien), les trajo el séptimo título en su historia.

Y así se dio cerrojazo final a una temporada más dentro del mejor beisbol del mundo. Una que fue bastante buena, hay que decir. Y es que aunque normalmente no sigo mucho beisbol durante la temporada regular, esta vez fue la excepción, ya que sí vi muchos juegos, entre otros el Juego Perfecto de Matt Cain. De hecho, hubo 3 Juegos Perfectos este año y los dos que no vi completos, sí vi los últimos 3 outs en vivo gracias al interné, mi lic. También alguien por ahí completo El Ciclo y días más tarde lo hizo otro compadre (El Ciclo es batear, en un mismo juego, sencillo, doble, triple y cuadrangular). Este año me toco emocionarme con los juegos de los Athletics, de los Padres y de Seattle, cuyo pitcher estelar tiró un Juego Perfecto un sábado memorable, para mí. Me toco  ver la lucha de los Medias Blancas, los Dodgers y del Boston por el ansiado boleto que al final no consiguieron. Me toco ver cómo se desinflaron los Piratas de Pittsburg, el fracaso de los Rangers y la sorpresa de los Nacionales, quienes ganaron más partidos que nadie en el año. Y, claro, me toco ser testigo de las penurias de mi equipo del alma, los Yankees de Nueva York, quienes sufrieron más lesiones que la Resistencia Polaca, pero aún así seguían dando batallas que rayaban en lo épico y por ahí de agosto dieron un juegazo de casi 6 horas de duración, que se vieron en una carrera parejera con Baltimore y ganaron su División y llegaron hasta la Serie de Campeonato, en donde fueron barridos por Detroit, pero al menos en cada juego dieron batalla.

Y sí, así se acabo el mejor beisbol del mundo por este año. El equipo del destino, que se levantó de un 3-1 en contra en la Serie de Campeonato de la Nacional, se corona merecidamente y no nos queda más que reconocerlo. Y aunque sí desearíamos más juegos, al final las quejas suenan débiles y patéticas. Igual todavía nos queda, claro, la mejor parte de la Temporada de la NFL y la Liguilla del futbol mexicano (inserte aquí risas grabadas). El aire ya huele a copal, hay muchas flores amarillas por doquier (y bien caras, mi lic) y los lepes ya tienen o buscan su disfraz. Octubre esta punto de terminar. Y yo no tengo quejas contra él.

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Tue, 09 Oct 2012 16:39:07 -0700 Foto de la Semana en nfl.com http://technoir.posterous.com/foto-de-la-semana-en-nflcom-33570 http://technoir.posterous.com/foto-de-la-semana-en-nflcom-33570
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Wed, 26 Sep 2012 14:14:34 -0700 Foto de la Polémica en la Semana 3 de la NFL http://technoir.posterous.com/foto-de-la-polemica-en-la-semana-3-de-la-nfl http://technoir.posterous.com/foto-de-la-polemica-en-la-semana-3-de-la-nfl
Nfl_2

Es raro hablar de los oficiales en la NFL. Pero bueh, los oficiales que han aparecido en todos los juegos que llevamos de temporada no son LOS oficiales, sino más bien esquiroles venidos de las Ligas de Junior High (el equivalente gringo a la secundaria, para que entiendan), así que se vale hablar de ellos. Y eso que no lo habían hecho tan mal hasta ahora, pero en los dos juegos nocturnos de esta semana, la vinieron a calabacear y bien feo.

Mientras los verdaderos oficiales se encuentran metidos en una negociación por más dinero contra la Liga, los esquiroles les están echando la mano con actuaciones de regulares a pésimas. Casi nunca marcan los holdings, son localistas en las marcaciones apretadas, cuando se acaba el reloj de la jugada no dicen nada, marcan castigos de 10 yardas cuando en realidad son de 5 y sacan pañuelos inventados… errores que, dicho sea de paso, no son muy graves, porque raramente van al marcador. Hasta los juegos mencionados. En el gran juego de domingo por la noche se fueron por el lado localista de manera casi descarada (sobre todo en el último cuarto), a tal grado de que marcaron por bueno el gol de campo con que los Ravens le ganaron a los Pats. Y discúlpenme, pero ese NO era gol de campo.

Y no, no soy el único que lo piensa.

Pero la polémica se desató en la parte final del gran juego de lunes por la noche de, ejem, anoche. Packers y Seahawks se partieron la madre como los hombrecitos, pero al final fueron las cebras las que quedaron como los grandes protagonistas de la noche (para mal, dicho sea de paso). En el último cuarto se dedicaron a sacar pañuelos en cada jugada, la mayoría de ellos absurdos, veían infracciones en jugadas limpias pero no marcaron un par de interferencias del tamaño del estadio. Y al final, en la última jugada del partido, con Seattle perdiendo por 5, cuando su QB novato lanzó un Ave María desesperado hacia la zona de anotación, un par de cebras marcaron touchdown y pase incompleto al mismo tiempo. Pero el daño estaba hecho. El estado de los Halcones Marinos era la locura: haberle ganado a un grande con una jugada milagrosa los había embriagado más que las cervezas que habían consumido durante el juego (que también hicieron su parte en el ambiente, por cierto). Y aunque se dizque revisó la jugada, nadie, ni siquiera el mejor oficial de la Liga, iba a cambiar el resultado.

The call on the field stands! Touchdown!  

Nflw3

Y no, no era touchdown. Verán, era más claro que el agua que Jennings (actuando de defensivo en la jugada) toma el balón mucho antes que Golden Tate. Y el mérito de este último fue solo colocar las manos sobre el balón y no soltarlas de ahí. Cuando llegaron los oficiales, vieron lo que parecía ser una recepción simultánea, en cuyo caso hicieron lo que debían y se la dieron al ofensivo. Pero nunca hubo una recepción simultánea, sino solamente una intercepción con interferencia ofensiva más que evidente. Y ni siquiera era una jugada apretada. El oficial que marco anotación se dejó llevar, si vio sumamente mal y sumió a la Liga en una polémica en la que hasta Barack Obama (Chicago Bears fan from hell, por cierto) se ha sumado. Una lástima.

Y es una lástima porque fue un fin de semana de juegos grandiosos. Cómo no mencionar a Detroit, perdiendo por 14 faltando menos de dos minutos para el final del juego, pero aún así empatando con un agónico Hail Mary!... solo para perder en Over Time. O los Jefes viniendo de atrás para ganarles a los Santos en tiempo extra y otra vez en casa. O lo de los Titanes pegándole a los Broncos (sí, también en tiempo extra) y los Raiders pegándole a los Steelers (ese sí termino en tiempo regular, pero igual fue un juegazo). Como no mencionar que los Cardenales estan invictos, que los 49ers. Vinieron a dar pena ajena cuando ya todo el mundo pedía que, de una vez, fueran grabando su nombre en el Lombardi. Como no mencionar el hecho de que los Pats tienen marca por debajo de 500 desde el 2003 (año en el que ganaron el Super Bowl, por cierto) y que los santos nada más no han ganado. Y eso sin olvidar los juegos nocturnos de la semana que, dejando de lado a los oficiales, fueron grandiosos.   

Pero el problema es que no se puede dejar de lado a los oficiales, porque esta vez sí influyeron en el marcador. Y por eso hablamos de ellos, lo que es raro en la NFL que, desde hace un buen rato, ha impugnado por tener el jueceo más perfecto en todos los deportes profesionales. Y hasta hace poco no les podíamos cuestionar el éxito de dicha empresa. Pero esta semana… bueh, con decir que a las cebras ya les dicen árbitros y no oficiales, lo cual indica la gravedad de la cuestión.

Mr. Robert Goodell, si ya de plano no le cuadran los números, organice un Teletón para completar el sueldo de los verdaderos oficiales. Le aseguro que recaudará (y hasta de más) solo en el H. estado de Wisconsin. Y ya mejor no hablemos de Massachusetts.       

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Sun, 09 Sep 2012 16:11:41 -0700 Por qué amo el futbol http://technoir.posterous.com/por-que-amo-el-futbol http://technoir.posterous.com/por-que-amo-el-futbol
Adam

Amo el futbol porque puede jugarse en cualquier tipo de clima: en la nieve, bajo la lluvia, en un lodazal, con el sol de las doce del día cayendo a plomo, con neblina, de noche, de día, a pesar de lo que digan los políticos y los terroristas, a pesar de la Bolsa y la película Black Sunday, a pesar de que la televisión privilegie el América vs Guadalajara, a pesar de los desastres naturales. Katrina inundó el Superdome de Louisiana pero los Santos no dejaron de jugar un solo partido en 2005. Los ataques del 9/11 recorrieron una semana el calendario, pero todos los equipos llevaron a cabo sus 16 partidos.

Amo el futbol por su simpleza castrense: por lo general gana el equipo que tiene mayor tiempo de posesión del ovoide. Poseer el ovoide es sinónimo de posesión del territorio. Por eso, suele suceder que gana aquel que domina el terreno, como en una guerra. Y digo suele suceder porque hay excepciones. A veces no gana “el equipo que comete menos errores”, ni las defensivas ganan todos los campeonatos. El pigskin, el balón (que no “la pelota”), es la posesión más preciada adentro del campo (que no “la cancha”), pero también hay que saber llevarla a las diagonales. Dicho en otros términos: no solo hay que gustarle a la morra, hay que ligársela y cogérsela bien, amigos. Y cuidarla y quererla, nadie quiere un fumble en su propia yarda 5. Amo el futbol por el touchdown.  Amo al futbol por la vergüenza de propinar un safety: el safety vale poco (2 puntos), pero su costo se mide en moral. Y, oh sí, amo al futbol por el sack: madrear al quarterback atrás de la línea de golpeo es casi el único momento glamoroso de los defensivos, de esos tipejos feos y peleoneros que no suelen salir en los encabezados de los noticiosos deportivos pero que, mierda, cómo se divierten. Los quarterbacks podrán ser el alma de un partido, y de su escuadra, pero hay que aclarar algo: un quarterback sin un equipo detrás es un pelele talentoso con una diana dibujada en el pecho, y un quarterback que solo está ahí para sonreír en la foto es… un pelele talentoso con una diana dibujada en el pecho.

Amo el futbol. Y amo que haya regresado la NFL. Los domingos otra vez se llenan con partidos en estadios llenos. Los lunes, por la mañana, en revisar las secciones deportivas, y por las noches, en ver el MNF encervezado. Me encanta ser un bruto predecible. Amo a las porristas, los encabronamientos de los head coaches, los primero y gol en la yarda 1, las tackleadas con lesión, las recepciones a una sola mano, encabronarme por un castigo injusto, brincar cuando mi equipo hace algo bueno o la caga monumentalmente. Amo los partidos de mi equipo del alma desde 1996 –año en el que oficialmente empecé a ver transmisiones por la televisión, a la tierna edad de 8 años–, los Patriotas de Nueva Inglaterra. El futbol viene pegado con el otoño, con las últimas lluvias y el frío, con las fiestas de esta época del año, con el día de acción de gracias en el que tantas veces me fui de pinta de la escuela (y el año pasado, de la redacción), con los recuerdos de mi infancia. Luego de ver con tristeza la cobertura desmedida que le da la prensa nacional al panbol –como si fuera el único deporte que la gente le interese ver… y no me vengan con el argumento de “es lo que la mayoría prefiere”, no porque no sea cierto, sino porque prácticamente invalida a las demás opciones–, al fin ha vuelto la NFL, mi amor otoñal, la que nunca me ha dejado plantado, la que nunca me ha quedado mal…

Amo el futbol por el gol de campo de Adam Vinatieri con el que los Patriotas ganaron su primer Super Bowl contra los favoritos y virtualmente invencibles Rams, en aquel ya lejano 2002 de Winter Olympics. Amo que Vinatieri y los Pats hayan aplicado la misma dos temporadas después, ahora contra las panteras de Jack Delhomme. Amo el futbol por Tom Brady, Randy Moss, Lawrence Taylor, Walter Payton cruzando el campo como un ninja, Jack Lambert, Randy White, Matt Millen, John Riggins, Mike Singletary, Ray Lewis, ¡La bomba!, el Hail Mary y la Inmaculada Recepción,  Daryl Johnston, Ed “Too Tall” Jones, Drew Bress tirándose 300 yardas por aire en un mal día, Marcus Allen haciendo una escapada mágica en el Super Bowl XVIII, Tebow pegándole a los Steelers, el Music City Miracle, Dwight Clark atrapando ese pase imposible encima de Everson Wall en 1981, Alvin Harper atrapando ese pase encima de Eric Davis en 1992, Eli Manning y sus Gigantes arruinando la temporada perfecta de los Pats en un juegazo, los Gigantes derrotando a los Bills, los Gigantes volviéndole a ganar a los Pats, Tom Brady levantando el Lombardi por tercera vez, John Elway levantando el Lombardi, Brett Favre levantando el Lombardi.

Amo el futbol porque el Super Bowl es un partido entre campeones, no una “final”.

El gran George Carlin alguna vez comparó el beisbol con el futbol. Esto es algo de lo que dijo:

Baseball is a nineteenth-century pastoral game. 

Football is a twentieth-century technological struggle. 

Baseball is played on a diamond, in a park. The baseball park!

Football is played on a gridiron, in a stadium, sometimes called Soldier Field or War Memorial Stadium.

Baseball begins in the spring, the season of new life.

Football begins in the fall, when everything’s dying.

Baseball is concerned with ups – who’s up?

Football is concerned with downs – what down is it?

Baseball has the sacrifice.

Football has hitting, clipping, spearing, piling on, personal fouls, late hitting and unnecessary roughness.

Y lo último resume la mística del futbol. Héroes y villanos. Dioses y payasos. El tercer down, caraxo. ¿Cuántos de nosotros no nos hemos sentido en medio de un tercer down crucial en nuestras vidas laborales, o en la escuela, o en una relación amorosa? O en una “cuarta y una”. Sabes que si avanzas esa yarda vas a meter el touchdown. Y si no la avanzas, vas a regresar a casa sin NADA. Esa es la mística por la cual Jack Youngblood de los Rams jugó con una pierna rota. Por qué Rocky Bleier de los Steelers regresó de Vietnam sin poder caminar y acabó ganando cuatro Super Bowls. Por qué Joe Namath un día le ganó el campeonato a un equipo de 13-1, y en cadena nacional. Todas esas historias son reales y se han pasteurizado en tarjetas de Hallmark y en los gritos ridículos de los comentaristas de la televisión. Pero son reales. Uno metaboliza como quiere esas historias. Amo el futbol porque me remite a tantos recuerdos personales. El costal donde guardaba mi utilería. El olor de los guantes Mizuno sudados. Y las muñequeras Saranac. Las tardes obsesionadas de Madden NFL en una casa de Ciudad Nezahualcóyotl. La emoción de mi primer PlayStation y el dineral que me costó este juego en la fayuca. El coraje que hizo mi padre cuando Leon Lett hizo su gran tontería en el juego de Acción de Gracias de 1993. La rolita ridícula de los Houston Oilers. Un calendario de los San Diego Chargers  que tenía pegado en mi habitación hace muchos años –el equipo de mi hermano y la habitación que compartimos. Las fiestas descomunales que hacíamos en casa de algún dude para ver el Super Bowl con un par de docenas de borrachos. Los rants en Twitter, navegando entre comentarios villamelones y expertos.

Tengo algún tiempo en desacuerdo con cómo se han dado las cosas en la NFL. La agencia libre. Los excesos del sponsorship. El bajo nivel competitivo. Pero amo al futbol. Así es que esta bella época del año, el otoño, “cuando todo se está muriendo”, en realidad pienso que trae nueva vida. Es una renovación, la verdadera primavera. Y tiene un nombre.

Kickoff, le llaman.

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Wed, 05 Sep 2012 18:45:37 -0700 La tristeza de Cristiano Ronaldo y las cosas realmente importantes http://technoir.posterous.com/la-tristeza-de-cristiano-ronaldo-y-las-cosas http://technoir.posterous.com/la-tristeza-de-cristiano-ronaldo-y-las-cosas
Cristiano-ronaldo-triste_450_3

¿Por qué esta triste Cristiano Ronaldo?

Desde el pasado fin de semana, la prensa deportiva ibérica y mundial ha tenido esta interrogante en sus primeras planas (o, al menos, en sus artículos principales). Y sí, es exagerado. Mucho. Dedicarle tanta tinta y tanto espacio a la tristeza de un solo ser humano, cuando hay tantos otros que sufren más que él y cuyas quejas son mucho más genuinas y de las que no nos enteramos. Pero bueno, dirán algunos, ellos no son famosos. Enciendan un fuego en el patio de sus casas y nadie les hará caso, salvo alguno que otro vecino metiche. Ahora que si encienden el mismo fuego dentro de la Capilla Sixtina… bueh, eso ya es otra cosa.

Aun así, la tristeza del 7 del Real Madrid da para mucho material. No dudo que haya personas genuinamente preocupadas por la infelicidad del jugador, que para ellos es casi un familiar. O al menos el responsable directo de muchas de sus alegrías dentro de un estadio o frente a un televisor. Y claro que hay más, mucha más gente que se burla indiscriminadamente de la depresión de la Barbie, como le llaman. Muchas veces aquella canción de La Banda Machos (ajá, la de La Niña Fresa) ha adornado las notas televisivas que hablan sobre el tema. Aquellas en las que vemos las imágenes de un Cristianos que no festeja sus goles, que camina hacia el centro del campo con una expresión de molestia, de desagrado, como si alguien cercano a él se acabara de tirara un gas particularmente apestoso. Y es que la noticia corrió como pólvora: Cristiano no es feliz. Cristiano se puede marchar. No dudo que más de un aficionado madridista haya perdido el sueño pensando en que CR7 los puede dejar. Otra vez, piensan, regresará la hegemonía del Barcelona. Otra vez la puta Era Blaugrana.

A mi, tengo que ser sincero, la idea me preocupa un poco.

Pero quizá la nota ha generado tanto escándalo y ha tenido tanta difusión por otra razón, quizá más más compleja y rocambolesca que nada, pero no por ello puede estar totalmente equivocada. ¿Por qué Cristiano Ronaldo es infeliz cuando lo tiene todo? O al menos, pensamos, tiene todo lo que la sociedad nos dice que nos hará felices. Nuestra cultura nos manda en post de ciertas cosas que, nos promete, nos darán felicidad. Y de esas Cristiano tiene en demasía: un cuerpo perfecto, popularidad, un trabajo fantástico, una novia joven y hermosa y rubia, fama y dinero suficiente para vivir con lujo unas 5 vidas. Y aun así no es feliz. ¿Es qué la sociedad nos ha mentido? Y sí es así, entonces, ¿cuál es el verdadero camino de la felicidad? No dudo que esta idea sea, hasta cierto punto, aterradora para mucha gente que pone su fe en el sistema. Y es que hay que ponerla en algo. La religión católica nos decía que el mundo es un valle de lágrimas, pero que si salimos de él con algo de dignidad, podemos llegar a un estado de felicidad perfecta… cuando estemos muertos. Es por eso que mucha gente dejó de lado a Jesucristo y adapto las reglas de la sociedad, las cuales nos hablan de una vida feliz mientras respiramos. Pero, no siempre. La cara de Cristiano es la de un hombre que lo tiene todo… y nada, como dicen en Iron Man.

Si Cristiano Ronaldo no es feliz, ¿quién puede serlo?

O igual, no sé, ¿por qué Cristiano no aparenta que es feliz, como, ejem, Tony Stark en Iron Man? Digo, el tipo no es el primer deportista profesional que no esta contento. Vaya, no es el único en circulación ahora, seguro. Después de que se destapó la bomba, los dirigentes del Barcelona se apresuraron a decirle a todo el mundo que los jugadores blaugranas sí son felices. Lo cual no es más que un eufemismo para aclarar que son lo bastante machines para guardarse las cosas que los molestan.  Y es que ese es el punto para que la infelicidad de CR7 sea un toppic mundial: todo es un argot publicitario. Y es que, al parecer, la respuesta es más banal de lo que imaginamos, pero también es la primera que se nos viene a la mente cuando es cuchamos la pregunta: ¿por qué Cristiano esta triste? Porque quiere más.  

He ahí el camino de la felicidad, señores.

Y es que Cristiano ya habló y aclaró que su tristeza no tiene nada que ver con el dinero, sino más bien es una cuestión de falta de cariño, reconocimiento y apoyo, cosas en las que creíamos también era millonario. Al parecer Cristiano esperaba recibir el premio que Andrés Iniesta recibió con toda justicia en esta semana (el de Mejor Jugador de Europa, por parte de la UEFA) y, al no tenerlo, se destapó todo: que si el club no le hace la debida promoción, que si sus compañeros no le son incondicionales… Y bla, bla, bla. La verdad es que no podemos decir si a Cristiano Ronaldo le falla la cabeza o le falta madurez, pero esta claro como el agua que sus asesores no sirven ni para ser destazados por narcos mexicanos. Quienes debían ser sus consejeros, actúan solamente como paleros, según parece solo en post de una comisión generosa en lugar de preocuparse por el bienestar de su cliente.  La comparación con Lionel Messi no es periodística, es personal (y yo diría que hasta obsesiva). Cristiano y su entorno persiguen a Messi tan encarnizadamente, que han terminado por creer que la diferencia entre ambos, es una simple cuestión de marketing. Yo una vez leí que a Salieri, eminente compositor de la corte de Viena, le ocurría exactamente lo mismo cuando hablaban de Mozart.

No, esperen, creo que eso lo vi en una película.

Supongo que aquí cabría muy bien la pregunta: ¿usted es feliz, amable lector? Pero por suerte no soy tan predecible (a veces). En realidad, la felicidad es tan personal y conseguirla depende tanto de uno, que la pregunta es muchas veces tan idiota como aquella sobre cuál es nuestra película favorita. Cristiano, con sus caprichos y berrinches, parece habernos mostrado el camino de la felicidad: las cosas que no podemos comprar. Estar rodeados, no de hipócritas, sino de gente que nos quiere y que nos apoya incondicionalmente. Yo lo tengo. Y sí, quizá no me veo como Cristiano, no juego como él y no podría juntar el dinero que él tiene ni siquiera rencarnado 10 veces, pero creo que soy feliz, o intento serlo. O al menos, por el momento, no estoy deprimido. Lo cual no lo puede decir él, supongo. Recuerdo particularmente que aquel gol de campo del gane, obra de Vinatieri, en los últimos segundos del Super Bowl del 2002 contra los Rams me hizo muy feliz. Igual que aquella tarde, con aquella chica. Aquél abrazo, aquél beso, aquél simplemente estar juntos por el placer de estarlo. Ese cumpleaños que no se arruinó. Aquella navidad que no apestó tanto. Esos son los momentos que valen la pena, los que recordamos en nuestro lecho de muerte. Los que nos hace felices. Supongo que todos hemos aprendido a las malas lo que nos decían nuestros padres: aquello de que el dinero no trae la felicidad (aunque ayuda un chíngo, no podemos negarlo). Cristiano, al parecer, ya es parte del club.

Sí, es humano.           

Pero también es futbolista profesional. Los futbolistas de hoy ocupan el lugar que antes tenían las estrellas de cine o los dioses del rock. La llegada de un equipo de elite a una ciudad no se diferencia mucho de lo que en su día fueron los arribos de The Beatles antes de un concierto: admiración, desmayos y un cordón de policías para protegerse del mundo real.

Lo demás viene de corrido.

Hay tanta gente que se cree más de lo que es sin que nadie se lo diga, que debe ser casi imposible no perder el norte cuando cada domingo te aclaman mil o cien mil personas. No es tan extraño por tanto, que Cristiano diga que esta triste. El chico es una flor de invernadero, y es fácil que confunda el viento con la infelicidad. Lo raro, lo verdaderamente extraordinario, es lo de Andrés Iniesta. Su posición, entre los mejores jugadores del mundo, le expone a los mismos peligros que otros compañeros de profesión. No es solo ser rico (que ya debe ser difícil), sino que lo tienes todo pagado. En esas condiciones, contener la vanidad debe ser más difícil que ganar el Balón de Oro. No hagamos, pues, leña con los caprichos de Cristiano, ya que quizá a nosotros nos bastara con una novia rusa para ir por la vida reventando espejos. Quedémonos con los tipos felices, con Iniesta, humilde hasta desarmar; o Cazorla, triunfador en la Premier y entusiasta vocacional. Alguien dijo por ahí que si amas la vida, ella te corresponderá, y para comprobar que la fórmula funciona solo tenemos que ver los Juegos Paralímpicos, repletos de gente que ama la vida.

Al margen de la competición, de la exigencia y el cansancio, son felices. O intenta serlo. Y de eso se trata.

Hoy inicia la Temporada de la NFL, por cierto. Eso me ha hecho muy feliz esta tarde.   

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Sat, 01 Sep 2012 20:23:39 -0700 Fantasy Football: consejos prácticos y el por qué rifa http://technoir.posterous.com/fantasy-football-consejos-practicos-y-el-por http://technoir.posterous.com/fantasy-football-consejos-practicos-y-el-por
Pats

Septiembre ya está aquí y con él llega el mejor invento en la historia de la humanidad, por mucho: el fútbol americano de la NFL. Y con él, llega el segundo mejor invento en la historia de la humanidad: el Fantasy Football.

Si necesitas que te explique lo que es el Fantasy Football, creo que este no es el blog para ti. Vete a leer a Martha Debayle o algo. Ah, pero si eres de los privilegiados que entienden el avasallador encanto de armar un equipo estratégicamente estructurado con jugadores de todas las escuadras disponibles en la NFL, sumar los puntos que anoten tus pupilos cada semana y con ello humillar a tu contrincante, sabes que pocos cosas son tan adictivas y tan satisfactorias.

Olvídense del “fútbol fantástico” que pretenden venderte con el panbol. El americano tiene todos los ingredientes necesarios para involucrarte de lleno: una gran variedad de estadísticas para sumar puntos, juegos suficientemente espaciados que permiten actuar con estrategia y cobertura adecuada en los medios para que puedas emocionarte hasta por un Jaguares – Bengalíes. 

Ahora bien, gracias a Dios vivimos en una época moderna, y hoy las ligas en la red son el estándar, así que podemos darnos el lujo de organizarlas y participar en ellas sin mayores preocupaciones que las de ver a qué dueño nos empinamos con alguna transferencia de jugador leonina y ventajosa. “La sana competencia”, que le denominan…

Para facilitarles la vida a quienes vayan a participar de una de estas ligas, o para que se animen los que no lo hacen aún, aquí les ofrezco esta humilde guía para que no den demasiadas lástimas y disfruten al máximo la experiencia:

Familiarízate con el tipo de liga en la que vas a jugar. No todos los Fantasy Football (FF para ahorrar espacio) tienen los mismos sistemas de competencia. Hay ligas donde tu equipo alinea a dos QBs por semana. En otras los touchdowns por pase cuentan 4 puntos en vez de 6, con el fin de que los quarterbacks tengan un valor equitativo con los receptores y corredores. En otras más hay el sistema de keepers, donde el equipo que selecciones esta campaña te permitirá quedarte con un cierto número de jugadores en los años venideros (son las ligas donde llevan muchos años jugando juntos, y se conocen entre sí mejor que a sus esposas). El caso es que si no sabes de qué va tu liga, cuáles son sus reglas y minucias, corres el grave riesgo de ser chamaqueado.

Prepara tu draft. Hay dos grandes sistemas de selección de jugadores: rondas de ida y vuelta (snake draft) y subasta (auction draft). La primera depende de la suerte: se rifan los turnos para seleccionar, y al final de cada ronda se invierte el orden. Supuestamente es para hacerlo más parejo, pero significa que si te toca la primera selección en una liga de 12 equipos… te toca elegir de nuevo hasta la número 24. La liga de subasta es democracia pura: cada equipo tiene un presupuesto de $200, y tú haces la oferta que consideres apropiada para cada jugador. Ahí tú sabes si te chutas la mitad de tu lana en Adrian Peterson o Tom Brady y repartes el resto en jugadores baratos, o si repartes la lanita de manera equitativa entre las posiciones clave. Yo juego equipos en ambos tipos de liga, pues la verdad las dos tienen su chiste.

No te claves con tu equipo. En la vida real es muy bonito que seas leal a tus Raiders, Niners, Delfines, Vikingos y hasta a tus Vaqueros y Acereros. Digo, no todos pueden tener el lujo de ser fans de los Pats. PERO esta lealtad es veneno puro en el Fantasy Football. Retacas tu equipo con los jugadores que conoces y veneras porque visten tus colores, y entonces el mercenario dueño de tu equipo contrincante alinea a puro estrella cosechado entre lo mejorcito de toda la liga y te convierte en su perra. Apoya a tu equipo, sí… pero sé inteligente a la hora de seleccionar.

No te enamores de un jugador. En cada draft hay un puñado de súper estrellas que todo mundo mira codiciosamente. Y si por azares del destino te los ganan antes de que te toque seleccionarlos, o se te lesionan en la primera semana, piensas que ya valió madre y que mejor te hubieras metido a una liga de Fantasy Matatena o algo. Craso error. No hay nadie insustituible. Y todas las temporadas surgen un par de jugadores que, de la nada, se vuelven los factores decisivos para determinar quién se lleva el primer sitio. No creas que la falta de un Michael Vick en tu equipo te va a condenar al fracaso, los jugadores clave suelen aparecer a tu alcance cuando menos los esperas. Trata de darle una checadita rápida a la agencia libre (el Limbo donde habitan los jugadores que no fueron seleccionados en el draft) al menos una vez a la semana.

No te duermas con tu equipo. Los errores clásicos son confiar en que tienes un buen plantel y ya está. No hay cosa más insultante en el Fantasy Football que un dueño que deja abandonado a su equipo a las primeras de cambio: deja en activo a los jugadores que descansan o están lesionados, no pela a los coaches que le ofrecen intercambiar jugadores, dejan a todo mundo colgado a la hora del draft, etc. Tampoco es para que vivas 24/7 pegado a la compu, pero ten al menos la decencia de cambiar a tus jugadores a tiempo cada semana y de procurar ser competitivo. Recuerda que abandonar el barco a las primeras de cambio también le echa a perder la fiesta a los demás. Pinche desconsiderado.

No selecciones novatos en la primera ronda. Esto les puede sonar como una locura después de lo que hizo Cam Newton el año pasado, pero la verdad es que lo de Newton fue lo raro: eso casi nunca pasa. Vale madre si el novato a quien le traes ganas es la primera selección global: es mejor arriesgarte con un agente libre mediocrón que aventarte por el novatín que luce mucho en pretemporada, pero que te hace desperdiciar una selección clave que pudiste aprovechar en alguien de probado valor.

Haz tu tarea. Las ligas actuales te facilitan toda clase de información para mantener a tu equipo en buenas condiciones: reportes de lesiones diarios, cambios en las titularidades de los equipos, cifras y números al por mayor, etc. Si no te preocupas por darle una checadita ocasional a dicha información, básicamente te estás metiendo a la guerra sin fusil. El conocimiento es poder, como dijo… no sé, alguin. Búscalo en Google.

La burla y el bullying son básicos. Sí, son prácticas reprobables en todos los demás ámbitos, pero en el FF son de rigor para disfrutar plenamente la experiencia. Y no, nadie se ofende. Es una actividad lúdica, y como tal debes entenderla. Es tu regresión a la hora del recreo cuando hacías llorar al tetín que no se sabía los nombres de sus muñequitos de Star Wars, o el echarle montón al alfeñique que se pandeaba en cada pelotazo cuando jugabas ‘Quemados’. ¿Cuántas oportunidades te da la vida para ser niño otra vez? Aprovéchala.

El draft es sagrado. Es lo más divertido y tensional que puedes hacer en tu patética vida de asalariado. Bueno, en la de ustedes. Yo domo tigres para ganarme la vida. El caso es que el draft te hace pensar, te pone nervioso, te hace saltar de euforia cuando te llevas al jugador esperado. Ver cómo se conforma tu demoledora escuadra es genial, anticipar los cambios, mirar los corajes que hacen otros dueños cuando les ganas al prospecto al que le tenían echado el ojo. Y claro, hablar mierda de los demás es divertidísimo. No desperdicies esta experiencia.

No te claves. Esto contradice un poco los puntos anteriores, pero es una verdad muy simple: a final de cuentas es cosa de divertirse. He jugado con dueños que sufren como mártires cada derrota de su equipo. Y sí puede llegar a ser gacho, pero piensa que al menos te brinda la anécdota deseada. En este sentido soy un experto, pues tras jugar entre dos o tres ligas anuales del 2005 a la fecha he cultivado un palmarés tristísimo: solamente 3 victorias. Y 12 segundos lugares. Soy el Cruz Azul del FF. Pero no me deprimo, sigo armando mi equipo con la paciencia de un cazador, vivo mis drafts con un fervor religioso y celebro la perspectiva de patear traseros cada nueva semana. Así que ábrete una botella del tercer mejor invento de la humanidad (la cerveza), prende la tele, miéntale la madre a Garay y a los Von Rossum y disfruta tu humillación. Porque este es mi año. Lo sé.

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Sat, 11 Aug 2012 21:42:54 -0700 México, campeón http://technoir.posterous.com/mexico-campeon http://technoir.posterous.com/mexico-campeon
Mexico

En Wembley. Final de futbol. Brasil contra México.

Y al final, México gana.

Supongo que muchos de ustedes lo soñaron. Dios sabe que yo lo soñé. Claro que en mi sueño (y en el de muchos de ustedes, creo), éramos nosotros quienes anotábamos los goles. Y en el sueño, supongo, éramos un poquito menos feos que Oribe Peralta. Pero eso no importa. Lo importante es que era un sueño. Y, como tal, sabíamos que nunca iba a suceder.

Pero, ya saben, eso es algo raro de lo mucho que tienen los sueños. A veces, se cumplen.

Hoy la Selección Olímpica Mexicana de Futbol Varonil saltó a la cancha para enfrentar a su similar de Brasil por la medalla de oro, dentro de los Juegos de la XXX Olimpiada que, como saben, se realizan en Londres. En Wembley. Una final. Frente a Brasil. Como en el sueño. Solo que, a diferencia del sueño, esta vez el uniforme de México era francamente espantoso, pero eso al final tendió a no importar. Si los uniformes hubieran valido goles, el Tri (que pendejada) habría saltado a la cancha con dos goles en contra.

Por suerte no fue así.

Pero este no es el post del optimismo, del festejo fácil. Tengo que reconocer que nunca creí mucho en esta selección, más allá de lo realizado desde hace poco más de un año. Sí, se habían obtenido títulos y se había jugado bien, pero de ahí a pensar que si quiera pudieran toserle a esta Selección Brasileña (que es la materia prima de lo que veremos en su Mundial del 2014), para nada. Y menos en una final. Y menos en Wembley. Pero bueno, como todo buen villamelón, ahí estaba, desde las nueve de la mañana, pegado al televisor. Y sí, emocionado. Pensando que, en una de esas, y se podía ganar. Porque Brasil no solo jugaba contra México. Jugaba contra sus fantasmas, contra su propia y particular maldición.

Y al final los demonios cariocas volvieron a hacer de las suyas.

Y es que ni en el más loco sueño del más optimista fanático del Tri hubiéramos tenido un gol a favor a los 30 segundos de juego. Pero aquí ocurrió. Y eso condicionó todo. Y es que Brasil de pronto se topó de frente contra su peor pesadilla y solo pudo crear, pensar y hacer a una velocidad. Una que a ellos no les conviene. Los cariocas querían anotar el tercer gol antes de marcar el del empate. Los grandes, los virtuosos, nunca se encontraron. Este ha sido sin duda uno de los peores partidos de Neymar ever. Y vaya que Neymar ha tenido malos partidos. Pero no solo él. Todos los brasileños de mitad del campo para adelante tuvieron, al menos, una oportunidad de gol. Y solo Hulk pudo meter la suya, hasta el minuto 91. México jugó bien, claro, pero también contó con una suerte cabrona.

En este blog he hablado de España y sus 4 años maravillosos en lo que a futbol se refiere. Y si bien admiro su forma de juego, pero me cagan porque son españoles (algo malo tendrían que tener), lo que más me gusta de esa selección es que le han demostrado al mundo y (aún más importante) a ellos mismos que se puede llegar a ser grande. Que se puede conquistar a la Fortuna, esa caprichosa seductora que se ha decidido acostar con ellos desde hace un buen rato. Ellos han ganado con gran futbol, sí, pero también con mucha suerte. Así como los grandes. Y aquí quiero recordar esa maravillosa frase que habla acerca del maravilloso deporte que es el futbol, en donde juegan 11 contra 11 y al final siempre termina ganando Alemania. Desde hace un buen rato ya no es así, pero la esencia se mantiene. Siempre hay un equipo bendecido. Esta vez, en este torneo y más que nada en esta final, ese equipo fue México.

Y es que Brasil no pudo jugar peor. Y es que Brasil se murió de nada. Y es que ahora, en las mentes cariocas, más que el hexacampeonato en su Mundial, lo que más se vislumbra es otra tragedia inevitable. Piensan que se dirigen en un tren sin frenos a otro Maracanazo. Algunos piensan que el único ser humano que podría evitar eso, cual Peter Parker en Spidy Deux, es Pep Guardiola. Pero ese es otro tema.

Háiga sido como háiga sido, México terminó ganado. Con el rosario en la mano y el Jesús en la boca, pero ganado. Y entonces la alegría, pero también los comentarios en contra. Pero esas son cosas inevitables. Son cosas que se valen y que pasan, como el que repitan tres veces el puto partido en la tele, Como ir al Ángel, como reírnos de los que fueron al Ángel, como que le salga lo naquito al Presidente mientras habla con Luis Fernando Tena (a quién ya van a canonizar, o algo). Y es que aunque esto sea el opio del pueblo (más presente que la religión y con mejor sabor), la alegría efímera, la adoración al Becerro de Oro, la verdad es que al final tiende a no importar. Es alegría y ya. Es unidad. De esa que nos hace mucha falta. Es trabajo en equipo de un grupo de cabroncitos que sí se la creyeron. Que tuvieron el mismo sueño que muchos de nosotros, pero que ellos sí cumplieron.

¿Qué hay de negativo en eso?

Como sea, hoy se vale que el futbol se repita ad nauseam. Que se haya quedado en el casi olvido el tercer oro de Usain Bolt, quién junto con Blake y otros dos jamaicanos (o jamaiquinos), ganó el relevo 4X100 m. implantando récord mundial de 36.84 segundos. Corriendo, en promedio, 100 m. en 9.2 segundos. Una bestialidad. O qué decir de la actuación de María del Rosario Espinoza, quién hoy se fue a dormir como la mejor atleta mexicana olímpica de la historia. Casi nada.

Pero hoy se vale, porque esto nunca había sucedido. Quizá los que tenemos menos de 30 hemos visto a la Selección Mexicana ganar cosas que antes eran impensables, pero también sabemos de dolor en Mundiales. También crecimos con aquello de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Es por eso que esto sabe tan bien. Tanto que ni siquiera podemos dimensionarlo aún. Porque por ahora solo es alegría. Felicidad. Y sí, esto no va cambiar a México, no va a quitar la pobreza, no va a ayudar en la cuestión de la violencia ni va a solucionar los problemas de la educación. Pero esas no son tareas del futbol.

Hoy se vale celebrar. Y mañana también, ¿por qué no? Y quizá el lunes vayamos más contentos a la chamba. Y un poquito más optimistas. Lo cual sería grandioso. Y válido. Porque así es el deporte. Y por primera vez nos muestra su cara bonita en una instancia importante. Los que no creíamos nos hemos quedado mudos y sonrientes. Porque ganamos en un juego raro, pero ganamos. Porque hoy puedo titular este post con un México, campeón. Porque hoy fue un día de clima perfecto y pude ver The Dark Knight Rises en una sala IMAX semidesierta. Solo por cosas como esas vale la pena celebrar.   

Ganamos la final. En Wembley. Contra Brasil.

El futbol es maravilloso.

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Fri, 10 Aug 2012 11:30:28 -0700 Marley & Bolt http://technoir.posterous.com/marley-bolt http://technoir.posterous.com/marley-bolt
Marley

Usain Bolt nunca tendrá las 25 medallas olímpicas de Phelps, pero ayer inscribió su nombre con letras doradas en la Historia del Olimpismo: es el primer ser humano en el atletismo moderno en ganar el oro en los 100 y 200 metros planos en dos Juegos Olímpicos consecutivos. Nada más.

 

Arriba de las leyendas y de los nombres que evocan con respeto los pueblos, viene este enorme atleta jamaiquino (o jamaicano) de grandes zancadas, de electrizantes piernas y de personalidad arrebatadora, que congela al mundo cuando corre. Que nos hace sentir más cerca del sueño, más cerca de ganar la batalla contra Cronos. Porque de eso se trata todo esto.

 

Bob Marley (que fue de mi gusto durante aproximadamente 17 minutos, durante el primer año de secundaria) estaría orgullos de su paisano y del hecho de ver un podio completo de jamaicanos (o jamaiquinos) en una prueba élite de velocidad en donde demostraron, simplemente, de qué lado masca la iguana en la actualidad.

Un futbolero como Marley lo entendería.  

 

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Sun, 05 Aug 2012 16:53:51 -0700 Post de domingo por la tarde http://technoir.posterous.com/post-de-domingo-por-la-tarde http://technoir.posterous.com/post-de-domingo-por-la-tarde
Bolt

Domingo por la tarde. Dizque lluviosa, aunque pronto se calmó. Todavía con la resaca del futbol olímpico y una noche (tarde en México) de sábado dorada para el atletismo británico. Primero ganado en el heptatlón femenil con Jessica Ennis, uno de los estandartes publicitarios de los Juegos cuya imagen se podía encontrar en todos lados. Una medalla esperada y que no decepcionó. Después vino otro atleta británico a ganarse el metal áureo en salto, una presea sí del todo inesperada, pero alegre. Pero nada comparado con el casi épico triunfo en los 10,000 m. del británico Mohamed Farah, nació en la Somalia Británica y que hizo estallar a un repleto Estadio Olímpico que estaba viviendo una jornada mágica. Una como aquellas que soñaban tener cuando se les designaron como anfitriones de estos Juegos pero que, por lo mismo, creían que nunca pasarían. Pero estaban pasando.

Por cierto, un jamaiquina (o jamaicana) chaparrita y guapilla ganó los 100 m. planos. Primer round para Jamaica en pruebas de velocidad.

En el Centro Acuático, momentos antes, Michael Phelps se subía por última vez a un podio olímpico, esta vez en el relevo 4X100 m. Estilos. Phelps se encargó de tomar la delantera con el estilo mariposa, que hizo suyo a lo largo de su carrera. Al final el saldo fue de 22 medallas olímpicas, 18 de oro. Creo que queda claro qué clase de atleta fue y lo afortunados que fuimos por verlo en acción, en vivo. Los argumentos que muchos periodistas latinoamericanos dicen en su contra, más que irritantes, son patéticamente jocosos. El tipo es gringo, sí, pero es el mejor.

México, por cierto, sufrió en un partido de futbol matutino (vespertino en Londres), pero al final pudo despachar a una enjundiosa Senegal, que representó como nadie las cualidades y defectos del futbol africano. Como sea, el Tri (que pendejada) pasó a semifinales del torneo olímpico (aquél que los ardidos españoles se encargaron de vilipendiar, después de su ridículo), donde se verá las caras con Japón. En la otra llave, la eterna Brasil esperaba a la Gran Bretaña. Pero como una jornada no podía ser completamente dorada para ellos, después de lo del Estadio Olímpico, jugando en la capital de Gales, Gran Bretaña fue despachada por Corea del Sur. Otra vez en cuartos de final. Otra vez en los putos penales. Lo cual ya no sorprende a nadie. Los británicos (y sobre todo los ingleses) tienen el drama en las venas. Para ellos su selección de futbol y sus equipos siempre son favoritos. En todo (Mundiales, Eurocopas, Juegos Olímpicos, Champions League). Pero cuando pierden (y ellos saben que siempre van a perder… muy en el fondo, pero lo saben), son los primeros en criticarlos y en decir: “claro que tenían que perder, somos un fracaso”. Y bla, bla, bla. Esta propensión casi genética para el drama es la que los ha hecho grandiosos en muchas cosas y la que hace que vivan con las emociones a flor de piel. Pero las controlan. La fachada inglesa que históricamente les hemos dado, gracias a Dickens y eso, no es por una ausencia de emociones, sino por un esfuerzo sobrehumano por controlarlas en cada momento.

Así son ellos. Lo cual me parece grandioso.

Domingo. Maratón femenil (pueden ver quién ganó en la red) y Federer por una cita con la historia. La última oportunidad para ganar el único torneo que no ha ganado, la presea que le falta. Enfrentaba a un casi famélico Murray, quién se ve como uno de esos ingleses que siempre imaginamos, aunque el tipo es escocés. La victoria de Federer no era cantada, pero se esperaba. Y nada. Murray lo barrió en tres sets, en los que lució más que dominante, para terminar el match en menos de 2 horas. Federer, humillado, se despidió del último tren que le quedaba para ganar una medalla de oro en Juegos Olímpicos. Sigue siendo, en mi particular punto de vista, el mejor tenista que alguna vez se haya parado en cancha alguna, pero su falta de carisma y su ausencia de la presea dorada lo ponen detrás de otras leyendas que quizá, siempre estén encima de él.

Lo cual es muy triste, la verdad.

Como sea, México ganó una medalla más en clavados (esta vez de bronce), una china ganó el oro en levantamiento de pesas (categoría de peso completo) y un irlandés le partió su madre a un enjundioso mexicano en boxeo. La pista aguardaba, mientras se llevaba a cabo la final del Lanzamiento de Martillo, de los 3000 m. Steeplechase y de los 400 m. planos para mujeres. Pero todo era un preámbulo. Durante la tarde moribunda londinense (mediodía en México) habíamos visto las semifinales de los 100 m. planos para hombres. Nada de sorpresas. En la final estaban los que debían estar. Siete de los ocho competidores habían pasado a la final bajándole a los 10 segundos. Histórico. Pero el repleto Estadio Olímpico solo tenía ojos para el jamaicano (o jamaiquino) que correría en el carril 7.

Su nombre es Usain Bolt.

Este no es el espacio para poner su biografía, que seguramente ya deben haber leído en wikipedia con tal de impactar a esa compañera de trabajo que no sabe nada de deportes, pero que está bien chula, la condenada. El punto es simplemente reconocer la grandeza del morenazo que en Beijing hizo historia y que hoy volvió a repetir. Nueva medalla de oro y nuevo récord olímpico. Algo que hasta ahora solo había hecho Carl Lewis. Y Bolt es incluso más simpático que el hijo del viento. Recordamos su sonrisa casi tanto como sus zancadas, sus bailes previos como los del festejo posterior. Bolt es humano, lo hemos visto frustrarse, enojarse, fracasar estrepitosamente. Pero siempre regresa. Hoy tenía una cita para pasar una prueba que lo elevaría de inmediato al recinto de los Inmortales. Y cumplió como los grandes. Jamaica ganó el segundo round en pruebas de velocidad.

Bolt podrá ser todo lo humano que quieran, pero es el cabrón más rápido de la historia.

Usain todavía tiene cuerda en estos Juegos. Hemos dejado la alberca, pero continúa la acción en la pista. Pronto vendrán  más pruebas en gimnasia, en taekwondo, en atletismo, claro. Inicia la segunda semana de los Juegos de la XXX Olimpiada. Más rápido de lo que cualquiera desearía, y es que es muy fácil acostumbrarse al deporte de este nivel, a tantas pruebas, a tantas disciplinas misteriosas y apasionantes. Pero tiene que terminar, aunque no es momento para pensar en eso. Todavía queda tiempo, todavía vendrán más historias, más momentos, más medallas. Hay que disfrutar mientras se pueda.

Los dejo con esto:


Yo voy a ver Brave. Ya les cuento.

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Tue, 31 Jul 2012 16:10:12 -0700 Prepotencia justificada http://technoir.posterous.com/prepotencia-justificada http://technoir.posterous.com/prepotencia-justificada
Phepls

Los gringos, con la prepotencia que los caracteriza, pueden decir que tienen entre sus filas al mejor deportista olímpico de la historia. Y nadie se los puede cuestionar.

Cierto que Michael Phelps no ha estado tan fino últimamente. El día de hoy iba por dos medallas de oro, una de ellas en su competencia por excelencia, los 200 m. Estilo Mariposa, en la que había ganado cada competencia oficial realizada desde el 2001 (lo cual se dice muy fácil, pero nadie más ha logrado; ni en la natación, ni en ningún otro deporte). Phelps dominaba la prueba desde el principio, lo cual no es común en él. Se le notaba ansioso. Y pagó por ello. En el último instante, la desesperación le ganó: quiso tocar bajo el agua y un sudafricano avivado de 20 años le robó el toque y la medalla. Por primera vez en más de 10 años no se subía a lo más alto del podio en su prueba.

Las pruebas de nado en estos Juegos no nos han dado a una gran figura en lo poco que llevamos de competencia, pero eso es lo normal. Lo normal es que la gloria se reparta entre varios. Lo raro, lo extraordinario, es que algún atleta arrase. Phelps ganó ocho medallas de oro en la alberca olímpica de Beijing hace cuatro años. Y quién sabe cuánto pasará para que podamos ver algo siquiera semejante. Pero supongo que la gente esperaba ver algo parecido esta vez, sino con Michael, sí con la supuesta nueva promesa gringa llamada Ryan Lochte. Pero han pasado sorpresas en la alberca: los franceses, los australianos, los chinos y hasta los sudafricanos se han encargado de que el himno gabacho no suene como se esperaba en el Centro Acuático de Londres. Pero hoy todo cambió. Bueh, desde ayer, pero esa noticia quedó eclipsada por un escándalo de supuesto dopaje que más sonó a reclamo de ardidos, pero así son esas cosas.

Michael Phelps recogió su medalla de plata con un gesto desencajado que se esforzaba por hacer pasar por una sonrisa. Era evidente que estaba sufriendo y que quizá, ni siquiera, se había dado cuenta de que había empatado la marca de más medallas ganadas por un solo deportista en la historia (una tal Larisa Latynina había ganado 18 medallas en su carrera, cuando todavía existía la Unión Soviética y eso). Él solo se preguntaba por qué había cometido un error en el último momento. El único que había cometido en más de 10 años de dominio absoluto en su prueba, lo que se dice fácil pero que, insisto, es totalmente inaudito en cualquier disciplina deportiva. Sin embargo, posaba para las cámaras, mostraba su metal plateado, le lazó su ramo a su familia y seguía tratando de sonreír, a la vez que abrazaba al lepe sudafricano mundialmente desconocido hace apenas una hora, pero que le había robado la Gloria, cual San Dimas. ¡Con cuantas ganas le hubiera partido su madre a ese pinche chamaco! Pero, ya saben, el espíritu olímpico, los ideales y eso. Hay que ser un buen perdedor y Phepls aparentó como los grandes.

Escasos 15 minutos después, llegó la siguiente cita con la Historia (así, con mayúsculas). Esta vez por equipos, en un revelo 4X200 m. Estilo Libre. Lochte, aquél que había perdido el oro en el último segundo contra los franceses (en el relevo 4X100 m. Estilo Libre) y que se había convertido de esperanza a fracaso en solo unas décimas de segundo, abría la competencia. Lo hizo bien, entregando una ventaja que los otros dos competidores gabachos (de cuyos nombres no puedo acordarme) agrandaron. En el último revelo, el de Phelps, la ventaja era evidente: casi un cuerpo y medio, más de dos segundos de tiempo. Una barbaridad. Michael Phelps se sacudió todo: las estadísticas, la Historia (así, con mayúsculas), los TT en twitter, los reportajes, la reciente derrota. Absolutamente todo. Él solo nadó su relevo y entregó, por fin, su primer oro en estos Juegos Olímpicos. Y, pequeño detalle, su medalla Olímpica número 19, lo cual se dice muy fácil, pero es algo que ningún otro ser humano en la historia del deporte moderno puede decir.

Los gringos, con es prepotencia que los caracteriza, pueden decir con una mano en la cintura que cuentan con el mejor atleta olímpico de todos los tiempos. Y nadie se los puede cuestionar.

Y es que aunque en los Olímpicos no hay claros favoritos, sino que los héroes y los villanos van saliendo en el camino, es un lugar común ir contra los estadounidenses. Sin embargo, quizá eso se deba al ardor que nos provoca ver lo buenos que son, los hijos de la chingada. Tanta grandeza en tantas disciplinas distintas… la verdad no parece justo, pero así es. Y tampoco es gratuito o simple cosa del azar. Y aunque han estado perdiendo oros que antes se consideraban seguros y aunque es casi un hecho que China se llevará estos Juegos como líder del medallero, los gringos nos pueden presumir, con una sonrisa presuntuosa en los labios, a un cabroncito de 27 años, oriundo de Baltimore, que nada más ha ganado 19 medallas olímpicas, 15 de ellas de oro. Y las que le faltan, dirán

Es suficiente para casi no aguantarlos, pero así las cosas. Grande, Phelps.    

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