Precious: Based on the Novel 'Push' by Sapphire

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Lo primero que me vino a la mente cuando los créditos finales de esta movie invadieron mi campo visual fue el de: "mierda, esta es la película que necesitan ver todos los quejumbrosos que conozco para que de una buena vez se den cuenta de que su vida, de hecho, no esta táaaaan mal". Y es que la vida de Precious (Gabourey Sidibe), chica afroamericana y con un grave problema de sobrepeso, de verdad sí que es una mierda en toda la extensión de la palabra.

Para empezar tiene 16 años y ya esta embarazada de su segundo hijo, ambos producto de las violaciones de su padre. Además, la gente en la escuela la trata de la verga, es casi analfabeta (a pesar de estar casi por terminar la higt school), vive en un chiquero y en un barrio bravo con mayúsculas; su madre (Mo'Nique, enoooorme!) la trata como basura, la golpea cada 5 segundos (madrizas de verdad, no estupideces) y la hace sentirse peor que la caca que se avienta por las mañanas. Así la vida de esta chica, que a lo único que aspira es a engañar al Servicio Social gringo para que le den ayuda del Estado, que le permita medio ir capeando el temporal. Ya cuando estas en esta parte de la película dejas de preocuparte de que esta sea una de esas cintas genéticamente diseñadas para hacerte sentir mal, ya que forzosamente tiene que haber un final feliz o un cambio para bien. Digo, en este punto, aunque los talibanes secuestren a Precious y le corten la cabeza en un video difundido por la BBC, será un cambio para bien y dirías: "bueh, al menos salió en la tele". Neta, la vida de esta chica de Harlem no puede empeorar.

Es entonces cuando entramos en la segunda parte de la película, la parte en la que de verdad nos cae el veinte de que Oprah es la productora. Los del Servicio Social mandan a Precious (a quién corrieron de la escuela, por cierto) a una especie de regularización para niñas problema en la que de verdad vemos lo xodido que esta el sistema educativo público de Estados Unidos, donde la indiferencia parece reinar sobre todas las cosas (aunque el mexicano no es ni por mucho mejor, sino todo lo contrario). Precious le agarra el gusto a ala lectura/escritura, se hace de amigas y va formando una especie de escudo protector en contra de su madre y sus constantes bombardeos nucleares a su autoestima. Se da cuenta de que vale algo, sniff. Pero por otro lado, las tragedias no dejan de aparecer en su vida, hasta un punto que dices: "no mames, ya! que se muera y que descanse!". El final es de esos finales que le gustan a lo que es el gringo, que exaltan el sueño americano ("hey, si alguien como ella, a pesar de lo que ha pasado, tiene ganas de sobresalir; por qué tú no?"), pero no deja de ser adecuado.

En cuanto a aspectos técnicos, la cinta me sacó de onda. Según se desarrolla en los setenta, pero el director (Lee Daniels) no nos hace sentir que en verdad estamos en los setenta, no se ve una auténtica ambientación, más allá del uso de música de la época y de que nadie habla por celular; de ahí en fuera podría decir que es una película actual y nadie le echaría en cara nada. Las tomas son cerradas en su mayoría, utilizando en recurso cámara-en-mano y primer plano para que sintamos los madrazos emocionales a flor de piel. Lo mejor de la cinta son las actuaciones. Todo el elenco esta increíble, pero sobresalen Sidibe y Mo´Nique por supuestos. Ambas dan la actuación de su vida. Y es chistoso ver las actuaciones/cameos de Mariah Carey y Lenny Kravitz.

En fin, si ustedes son de esa clase de personas que se sienten mal por todo y por todos, no vean esta película ya que los deprimirá cabrón antes del "esperanzador" final. Es una película cruda, sumamente parca y por demás trágica. En términos generales no es nada del otro mundo, pero creo que la actuación de las 2 protagonistas vale el boleto, pero eso me pareció a mi. Véanla bajo su propio riesgo.