Post de jueves en la noche

Bradbury

Ayer, por la mañana, murió el gran Ray Bradbury a la prematura edad de 91 años. ¿Quién fue? Bueh, pues un escritor de ciencia-ficción que nada más es autor de al menos uno de los libros más bellos del mundo: Crónicas Marcianas, publicado en 1950. Yo lo leí en 2001 y, claro, me voló la tapa de los sesos. Me puso a soñar con los veranos del cohete y con matrimonios marcianos monótonos viviendo en casas de cristal y libros que cantan. Y, en cierta manera, los libros del maese Bradbury cantaban. Casi todos ellos contenían tal belleza que era casi imposible leerlos en silencio. Como dijo Borges: “Sus líneas tenían la potestad de recordarnos que fueron primero música y así deben verse y leerse”. Para muestra, aquí un fragmento:

“Los hombres de la Tierra llegaron a Marte. Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Dejaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o abandonar algo. Venían con sueños ridículos o sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno indicaba desde carteles de cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio solo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Enfermaban de soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce al tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que no ha nacido nunca, que no hay ciudades, que no está en ninguna parte.” Crónicas Marcianas, 1950.

Descase en paz, maestro, ya que nunca será olvidado.

 

Y bueno, mañana inicia el torneo anteriormente conocido como Mundial sin Pobres, pero ahora llamado simplemente Eurocopa. Hay quienes opinan que la Euro tiene un nivel más alto que los Mundiales, ya que solo participan 16 equipos, todos de probada calidad. Pero bueh, eso no significa que no haya partidos malos. Ni le quita el que sea un torneo menos mediático que el Mundial, quizá por ser local, quizá por considerarse más esnob. Digo, no es lo mismo que unos compadres mexicanos armen su desmadrito en alguna calle de Ciudad del Cabo, como ocurrió en el Mundial pasado; a la fiesta que unos alemanes puedan organizar en el centro de Cracovia. Por lo tanto, mañana no habrá tanto ausentismo laboral, no pondrán megapantalla en el Zócalo ni pasarán la totalidad de los partidos en el metro ni tendremos muchos folclor. Pero si belleza. Ah, y también a algunos de los mejores futbolistas del planeta. Así que solo será algo bueno que ver en la tele, y eso ya es ganancia. Mis favoritos, como siempre, son los ingleses, aunque creo que los que tienen más posibilidades de ganar (en parte porque ya les toca), son los alemanes. Veremos que pasa.

Y bueno, una semana más esta a punto de terminar. Una semana marcada por eventos astronómicos, por marchas y más marchas, regreso a clases, prueba Enlace y campañas políticas más sucias que nunca. Y un tanto retro, también. Hablando de esto, creo que el PAN tiene el honor de haber creado el peor comercial político de la historia, al menos en México. Y esas son palabras mayores. Creo que tal distinción merece ser mencionada. Y ridiculizada, claro.

Hablando de videos (esta vez de los que valen la pena), ayer fue lanzado el tráiler del esperadísimo western de Quentin Tarantino llamado Django Unchained (recuerden: the “D” is silent). El hervidero de twitter (de carácter global) solo nos indica lo ya obvio: el nombre Tarantino, desde Kill Bill, ya es garantía para el gran público. El otrora héroe del cine indie ya es un Dios del box-office. Para muestra es que quizá más de la mitad del público que vaya a ver su épica del oeste este diciembre, nunca ha visto sus primeras películas y no tiene ni puta idea de quién es Django. Y eso es genial. Tarantino ya está en el recito que ocupan Woody Allen, Martin Scorsese y Steven Spielberg (y un poco también James Cameron), lo que indica que el tipo puede hacer una película sobre esquimales que se van de vacaciones a Acapulco y la gente la va a ir a ver. ¿Por qué? Porque sería una película de Quentin Tarantino. Esas son las Grandes Ligas, mi lic.

Yo claro que estoy babeando por la puta película (soy bien predecible, ya saben). Es una de mis razones por las que no me gustaría que el mundo se acabará en la fecha que los mayas dijeron, ya que seguro llegará a México en el primer trimestre del 2013. No puedo esperar.  

Ah, en un comentario casi off-topic (pero no tanto), acabo de terminar la segunda temporada de The Walking Dead. Wow, la verdad es que les salió mejor de lo que esperaba. No solo es una gran segunda parte, ya que continua muy bien con la temporada anterior y sirve de buena introducción de lo que se viene, sino que además la profundidad de la historia alcanza niveles de genialidad. Somos testigos del desarrollo de una relación amorosa entre sobrevivientes, y eso considerando que el Holocausto no es precisamente el lugar ideal para tal cosa. Claro, también hay sexo sin compromiso, pero eso no es tan interesante. Enamorarse de verdad cuando el mundo esta hecho mierda y no se ve un futuro posible… bueh, eso requiere yarbles. También hay muchos problemas morales, hay muchas decisiones difíciles, muchos “buenos” al final del día resultan no ser tan buenos y algunos “malos” resultan no serlo tanto (es un poco predecible, pero bien escrito, hasta eso). Surgen depredadores donde no se esperaría. Hay nuevas amenazas, además de los walkers (zombies, pues). Hay nuevos personajes, pero solo un par son importantes en la trama (eso sí, mucho). Hay muchas cosas repetitivas (en esta ocasión, la temporada se compone de 13 episodios, de 45 minutos cada uno, aprox.) y creo que a veces llega a estar sobredialogada, aunque la acción sigue siendo buena. Las muertes son más crudas (hay que ahorrar balas, así que hay que arreglárselas con cuchillos, palas, piedras y eso), pero no son ingeniosas para nada. Y hay menos. Ya saben, la serie en sí no es tan sorprendente ni nada del otro mundo, sobretodo si ustedes conocen de películas y libros de zombies, pero es entretenida. La fortaleza de la serie son los personajes y las historias de estos no dejan de ser interesantes. Jugar al héroe es peligroso, así como asumir responsabilidades innecesarias. Hay pocos momentos de humor, lo que la hace un tanto pesada, pero en contraste contiene al menos dos putazos dramáticos muy bien logrados. En realidad me gustó y creo que la tercera temporada puede ser, incluso, mejor. Y eso sería todo. No veo a la serie manteniendo un nivel decente más allá de eso. Así que esperemos que se acabe en la siguiente temporada. De lo contrario, solo será pan con lo mismo, lo cual sería triste.

 

Como sea, todavía hay cosas que valen la pena. Y ya está lloviendo afuera, aunque no muy fuerte, no hay viento y el clima es fresco, hasta eso. En resumen, una noche que se presume grandiosa.

Háganla posible.