Papel
Tengo la opinión y el gusto old fashioned de que las letras se leen mejor en papel que en pantalla. A pesar de pasar 12 horas diarias o más conectado a la red, y promover en mi lugar de trabajo la extraña idea de que las pequeñas cosas de la oficina se comunican mejor de forma electrónica (y no desperdiciando papel de impresora), para los momentos en que quiero alimentar mi mente o mi espíritu o como ustedes le llamen a ese placer que proporciona la lectura (de ficción, por lo general), prefiero la hoja impresa. Esta antigua tecnología sigue destacándose por varias razones: suele ser portátil, el rango de lectura con poca luz es muy alto, es el medio más amable con los ojos, proporciona una textura particular que es imbatible y que forma parte de la mística del medio. Por todo eso, la letra impresa es una belleza. La película del cine, por ejemplo, es otra de esas cosas que prefiero no perderme. A veces no se puede, y tengo que ver una película en lo que tengo a la mano, DVD o Blu-ray, y ya muy jodido, con una pitera transmisión televisiva. Ver cine en casa es otro tipo de ritual: yo platico en voz alta, pongo las patas en un sillón, pongo pausa para ir a orinar… las cosas que no se hacen en el cine, claro. Pero el carácter granuloso de la película de 35 mm a 24 cuadros por segundo, de nuevo, forma parte de la mística del medio. Lo demás es simplemente “video”. Si puedo ver una película en el cine, la veo. Si puedo leer una novela en papel, la leo. Pero quiero hacer una distinción: nunca leería un cómic en un formato digital a menos que fuera un webcomic pensado exclusivamente para la red. Lo mismo aplica para una novela o un libro de cuentos o un libro de superación personal, whateva. Puedo leer blogs, noticias en RSS, comentarios, notas, aclaraciones, entradas de Wikipedia, et cetera. Pero no algo que no sea nativo para la red. Los motivos por los cuales la gente lo hace, bueh, cada quien sabe. Por falta de dinero, porque traemos lo pirata en los genes, porque nos creemos más inteligentes de lo que en realidad somos. Probablemente tener acceso a un libro inaccesible por la red sea una justificación válida, o tenerlo ahí simplemente como consulta. No es mi caso. He descargado libros que sus autores ponen gratuitamente a disposición del público en PDF, y nunca los leo. Terminan juntando polvo de bits. Supongo que cada quien tendrá sus razones para leer en digital o no. Yo prefiero el papel. Nada como el papel para leer. Igual que nada como el cine para ver cine.Ajá, gracias por el libro, bro.