Mujeres sobrevestidas y la importancia de comer tacos
Overdressed bitch. Perras sobrevestidas. Tan malo o peor que una mujer que se viste como un combo de la Chimoltrufia + Chico Ché. Mujeres que se emperifollan con faldas, faldones, mascadas, zapato de tacón obsceno, maquillaje cargado (lo cual es opcional), vestidos vaporosos, pantalones “de vestir” tan aguados y transparentes que se ven sus horrendos calzones de abuelita, bolsa decadentemente ostentosa, llavero, cartera del tamaño de un ladrillo y aretes brillantes (o con brillantes) para… ir a la oficina. Ir por un café. Ir al cine.
Corolario 1: una mujer joven que usa trusas de ñora no vale la pena.
Hace algunos fines de semana, en la peda vespertina, un amigo y yo nos pitorreamos hasta el cansancio de esas mujeres que se disfrazan, entre semana y con oficinas cuya vista NO ES Park Avenue ni Champs-Élysées, sino Calzada del Hueso o Vasco de Quiroga (jeje) o División del Norte, como si fueran a la Entrega de los Oscar.
“¿Qué me voy a poner hoy, querido clóset?”, dice la perra sobrevestida, “Mmm, déjame ver las opciones”.
1. Afferparty de Vanity Fair en los muelles.
2. Brunch en Madagascar.
3. Té romántico en yate por las Baleares.
4. Cena imperial en Buckingham.
Evidentemente, esas cuatro opciones sólo suceden en su cabeza. Pero hay que sacar los trapos, ¿no? No importa que vayas a estar encerrado en una sala de juntas toda la mañana. O tengas que atravesar una marcha en Reforma y Constituyentes para dirigirte a una cita de trabajo (donde estarás encerrado en una sala de juntas). No. El “estilo” impone que vayas disfrazado de “Brunch en Madagascar”.
¿Cuál es el problema que tienen algunas mujeres con la sencillez? La sencillez gobierna. En verdad.
Corolario 2: las mujeres guapas se ven bien de pants. Siempre. Pero eso no justifica que se pongan gorra. La gorra no es un accesorio de moda cool para una mujer. Del mismo modo que el gafete o el drive USB o el manoslibres Bluetooth es un nefasto accesorio de moda para un hombre.
El cliché dice que no puedes avanzar en una relación si no eres tú mismo. Y es cierto. Si otra persona no te conoce en las buenas y en las malas, hecho una garra un domingo por la mañana todo crudo y entacuchado y perfumado para una boda el sábado por la noche. Ir a una boda con una mujer es, claro, una prueba importante en la relación: hay una cuestión de gusto de por medio, y si todo sale bien (y la mujer es guapa), seguramente se verá espectacular. Espectacular para ti, claro. Eso es lo que importa. Dos personas que se quieren en su primera boda juntos, aunque no sea la propia. Un momento clave. Tan importante como la primera vez que improvisas un plan con esa misma persona, un plan sin pretensiones como tirarse a ver películas en pants o salir a medianoche a comer tacos en la calle. Cuando una perra sobrevestida quiere verse 24/7 como si estuviera posando en una Alfombra Roja, hey, el plan espontáneo vale madres. Difícilmente querrá que la vean comiendo tacos en la calle. Yo digo que es una mamada que seas mexicano y no comas tacos. Así de simple. Pero hay mujeres que no comen tacos. Lo cual “it’s beyond my control”.
Corolario 3: una mujer que no come tacos no vale la pena. No es una persona auténtica. Si tienes una así cerca, sal huyendo.
Por cierto, feliz día de San Valentín!