Los zombies no corren

Zombiland

Diosito, en su infinita sabiduría, no le dio alas a los alacranes (¡ningún arácnido vuela!) ni permitió que los zombies corrieran. Por lo segundo, la explicación es bastante simple: si bien persiste la masa muscular, la coordinación motriz del zombie es tan reducida que es incapaz de llevar a cabo tareas como a) subir las escaleras, b) saltar, c) nadar, d) correr de una manera sostenida y enfocada en un objetivo. Max Brooks en su legendario libro The Zombie Survival Guide: Complete Protection From the Living Dead dice que al parecer “los zombies son incapaces de correr. Los más rápidos que se han observado se mueven a un rango de 1 paso por 1.5 segundos”. Sin embargo, Brooks hace la aclaración pertinente, y vaya que es cosa que debemos tomar en cuenta si queremos sobrevivir al inevitable holocausto zombie: “La ventaja de los muertos sobre los vivos es que son infatigables”.

Los “zombies” en 28 Days Later en realidad son tipos infectados. Están vivos, lo único que tienen es que están enfermos. Ejem, MUY enfermos. Los zombies en Zombieland (que recien adquirí en glorioso rayo azul este fin de semana) rompen por completo con el cánon. Tienen coordinación motriz fina (abren puertas, por ejemplo), saltan encima de sus presas, corren como maniáticos… el resultado es encabronadamente divertido, como el gordito de la foto siendo perseguido por una stripper zombie que en vida se caía de buena. El recurso comédico funciona, pero yo soy una persona de principios y a mí mis zombis me gustan lentos y sin ir a las carreras.

El zombie clásico de Resident Evil es suficiente para erizarme los pelos, y creo que a ustedes también: piensen en un sujeto semipodrido con las ropas roídas gimiendo en un callejón oscuro y les garantizo que se harán de la popis en menos de lo que puedan decir “staaaaaaaaaaaars”. Ya  ya, las baratijas pedorras como el Némesis con su lanzacohetes, los lickers y esos imbéciles zombies cararroja del remake del primer RE para el GameCube son, de nuevo, buenos recursos para entretenerse, pero NO son el maldito cánon. Que los zombies corran me parece mamón e innecesario. Sin embargo, hay que admitir que una película como Zombieland funciona mejor con zombies correlones y, bueh, quién soy yo para decir que no se rompan las reglas de vez en cuando. Y sin hacer sesudas críticas sociales, joder. No comparto mucho eso porque me interesan los zombies que se comen a la gente, no los que simbolizan a la gente alienada  y por eso se comen a la gente. Bah.

Dicho lo anterior, además de considerarme un hombre de principios, soy un hombre que gusta de los contrastes (y las caritas cumshoteras). Lo que voy a decir es uno de esos contrastes disfrutables en la vida: ir en un vuelo junto a una dama cumshotera, de esas que usan anteojos Cartier y bolsas Burberry, y responder a la inevitable pregunta de “¿qué lees?” y voltear y responder “una guía de supervivencia en caso de holocausto zombie” es un gran momento, un momento iluminado. Lo más probable es que la jeva te vea compasivamente y a sus ojos te hayas convertido en un adolescente obeso con acné y que perderá la virginidad a los 43. Si tiene sentido del humor, te hará más preguntas. Una de ellas, claro, ser á “pero los zombies corren, ¿no?”

— “No no, diosito, en su infinita sabiduría, no le dio alas a los alacranes ni permitió que los zombies corrieran”.

 — “Pero hay una película en la que sale el tipín este wapo…”

— “¿Cillian Murphy?”

 — “¡Sí, sí, ese!”

— “Ah, esa es 28 Days Later de Danny Boyle, y no son zombies, en realidad son tipos  infectados…”

Y así uno empieza hablando de zombies y termina hablando de caritas cumshoteras.

Mis mejores deseos para que la próxima vez que viajen en avión, autobús, trolebús, metrobús, metro, tren ligero, taxi pirata compartido, panga o ferry con paisaje canadiense de fondo, y se encuentren con una carita cumshotera, la conversación fluya. Me gustan las caritas cumshoteras. Me importa un pito si usan o no Cartier o Burberry, si son fresas o papayas (o simple mermelada), azules o rojas, Covenant o Spartans. A mí me basta con que sean un poco nerdáceas. Sí.