Life During Wartime

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La nueva película de Todd Solondz nos muestra a gente en tiempos de guerra. Y, como tal, es gente que raciona. Pero lo que ellos racionan durante la cinta son los sentimientos de bondad, optimismo y esperanza. Los personajes están desesperados, molestos y muchas veces llegan a ser perversos. Incluso algunos están tan mal que la muerte no les impide aparecer e interactuar con los vivos solo para quejarse. En este mundo retorcido solo los niños parecen capaces de ser felices (ya que todos los demás están más que atrapados en su propia miseria), pero su inocencia parece presta a ser desgarrada en cualquier momento.
 
Life During Wartime (2009) es descrita por su director como "una cuasi-secuela" de la increíble Happiness (1998) y trata de seguir con la historia que esta dejó hace ya doce años. Y aunque vemos que muchos personajes no solo han mudado de actor (Allen ya no es interpretado por Philip Seymour Hoffman, sino por Michael K. Williams), sino que parecen haber sido diferentes desde el principio (este Allen ya no solo es un pervertido que molesta por teléfono, sino que se entiende también como un pandillero y buscapleitos, más ad-hoc con el tipo que lo interpreta ahora), los veteranos de la primera cinta inmediatamente se pondrán en sintonía con lo que el paso del tiempo les trajo a nuestros viejos conocidos. Joy (Shirley Henderson), la trovadora y soñadora de la primera cinta, quien ahora es la flamante esposa de Allen, decide darse un break de su vida matrimonial y profesional en Nueva Jersey y visitar a su familia, ahora exiliada en Florida., donde su madre continua echando pestes del padre ausente. Su hermana Trish (Allison Janney), trata de sobrellevar su nueva vida después del escándalo de abuso de menores por parte de su esposo mientras prepara el bar mitzvah de su hijo Timmy (Dylan Riley Snyder) e inicia una nueva relación amorosa con Harvey (Michael Lerner). El padre pedófilo Bill (Ciarán Hinds) es puesto en libertad al principio del film y decide buscar a su familia, es especial a su hijo mayor Billy (Chris Marquette). Trish le había dicho a sus hijos menores que su padre había muerto -Billy ya esta en la universidad y es el único que sabe la verdad-, por lo que la confrontación con Timmy no es muy agradable que digamos -y es que descubrir que tu padre no solo no esta muerto, sino que es un pedófilo, no es algo agradable de descubrir en cualquier momento, pero menos cuando estas a pocos días de convertirte en hombre. La tercera hermana Jordan, Helen (Ally Sheedy), ahora es una prospera e insatisfecha guionista de Hollywood quien sale menos de lo que merecía, pero que nos regala algunos de los mejores diálogos de la película.
 
Solondz tarda alrededor de 30 minutos en crear su atmósfera y presentarnos a sus caracteres; de ahí en fuera todo lo que fluye lo sentimos sumamente normal dentro del retorcido universo en el que los personajes se desenvuelven. Lo que nunca queda claro es si el exterior en verdad es tan malo como lo pintan aquellas personas despedazadas emocionalmente. Personas traumatizadas y frágiles, capaces de herir terriblemente a las personas que aman, pero que a pesar de todo aún continúan en su búsqueda de la felicidad (la búsqueda en la que todos estamos, creo) y es por demás triste ver como fallan una y otra vez. Ver que lo que les falta es encontrar el equilibrio, que para ellos está representado en practicar correctamente el mantra de "perdonar y olvidar". Ellos no siempre lo hacen en este orden y no siempre haciendo las 2 cosas, aunque todos intentan ambas en su absurdo intento de enterrar el pasado y sus demonios. Y entonces vemos lo verdaderamente peligroso que son los recuerdos, no porque el pasado nos persiga de forma física (o no siempre) sino porque somos nosotros quienes no lo dejamos atrás; despertamos a cada rato a nuestros demonios y en seguida nos quejamos del desastre que hacen. El director nos muestra también los extremos con una Helen que en su afán de perdonar se olvidó de cómo olvidar y un Billy, quién lo olvidó todo sin perdonar nada. O la matriarca del clan Jordan, quién nunca intentó ni lo uno ni lo otro. Y con eso demuestra simple y sencillamente que el equilibrio perfecto no existe y que en su mundo el buscarlo es el mejor camino para destruir tu vida. Lo peor es la culpa personal; eso es lo que no nos permite dejar atrás las tragedias. La culpa, diría Cobb. Culpa que la inmensa mayoría de las ocasiones es justificada, pero que a veces no lo es. A veces esta ahí solo para xodernos la vida. Y lo logra casi siempre. Por eso hasta Florida, que para todos se presenta como un oasis en su propio y particular desierto, puede alojar a los fantasmas de las relaciones pasadas que terminaron muy mal, o a personas tan dañadas como la mujer que Bill encuentra en el bar y con la que llega a una especie de enfermizo acuerdo para usarse mutuamente en un patético y desesperado intento de encajar y, porque no, recordar aquellas cosas que en un momento los hicieron felices. Porque todos fueron felices alguna vez o al menos fingieron serlo.
 
Este es el mundo de Todd Solondz, tan terrible y compulsivo como él quiere que sea. La fotografía es minimalista, sombría. Las actuaciones de todo el cast son grandiosas -principalmente la del chamaco Snyder, lo que hace que los ojos de cada personaje estén tan vacíos y estériles como departamentos de muestra. Cada uno de ellos casi llega a sugerir la casa en donde viven y no es difícil llegar a imaginarla. El guión es perfecto en lo que quiere y logra su objetivo con mucha facilidad, demostrando una vez más que pocos directores le ganan a Solondz en el departamento de humor negro, aunque claro, es bastante elitista. Como dije, es una película que se percibe bastante personal por lo que no todo el mundo puede estar de acuerdo con lo que plantea, aunque de inmediato se nota que poco o nada le importa al autor la polémica que su trabajo llegue o no a desatar. Eso ya es parte de los inevitables daños colaterales, ya que la grandeza del film esta más allá de nuestros juicios. Y es que, después de todo, este aún es un mundo en guerra.
 
Tienen que verla, es excelente.