La lotería de los penales y lo importante del saber ganar

Espanaeuro2012

¿Cómo explicar lo que ocurrió hoy, en la semifinal de la Euro disputada en Ucrania? Portugal dominaba en el tiempo reglamentario, con un futbol física y practico que tuvo en jaque a la actual campeona de Europa y el mundo. España, casi sin ideas, desesperada por momentos, habiendo cambiado de planteamiento en el juego de manera radical (comenzaron con Negredo de titular y acabaron sin ningún 9 natural), estuvo a punto de sucumbir en la última jugada del partido, cuando un desdoble de los lusitanos los puso con ventaja en el ataque. Pase para Cristiano (un pase que se quedó corto, la verdad) Y Cristiano… la falló. Repito: no fue el mejor pase pero para lo que es Cristiano Ronaldo, creo que debió meterla.

España sufrió, pero en realidad fue un partido muy parejo. Y digo que sufrió porque España sufre cuando no tiene la pelota (lo mismo que el Barcelona). Portugal le quitó el balón, le jugó de tú a tú y atrás lo inutilizó (Pepe, la verdad, es el mejor central del mundo; solo que a veces se vuelve un poco loco, ya saben). Pero al final fallaron la que esperaban. La que no debía fallar.

(Recuerdo aquella final de la Copa del Rey entre el Madrid y los catalanes, con dominio azulgrana hasta que Cristiano metió el gol del gane en tiempo extra. Claro que haya fue con un pase increíble -de Alonzo, creo. Aquí… pues no se pudo.)

Tiempo extra: dominio español. Portugal terminó agotado y pidiendo la hora. Y entonces los penales. Rui Patricio, el portero lusitano (quién con una parada fenomenal mantuvo el cero en su puerta) le detuvo el primer penal al único Xavi que quedaba en la cancha (Hernandez salió de cambio). Después vino Casillas a poner orden. Nadie parecía capaz de anotar. Pero Iniesta lo hizo. Y Pepe también. Y Piqué (sí, el mismo que se tira –supongo que seguido- a Shakira). Y Nani. Y luego anotó Ramos, a lo Panenka, demostrando unos yarbles enoooormes. Y luego falló Bruno Alves, el otro central, el otro guerrero del juego. Y después vino Fabegras.

Y España está en la final.

España sufrió, como lo ha hecho en todo el torneo, pero ya está en la final. Y esto es un gran avance si consideramos que hace no mucho (antes de la pasada Euro, para ser precisos), los españoles parecían sufrir permanentemente de la llamada “maldición del perdedor”. O de ser eternos “ya merito”, que es lo mismo en esencia. España jugaba bien y era favorito en cada torneo al que se paraba, pero nunca ganaba nada importante. Vamos, nunca pasaba de cuartos (ni en Mundial, ni en Eurocopa). Por mala suerte, por superioridad del rival, por los penales, por un golazo de los contrarios… you name it. Por lo que fuera, España siempre jugaba como nunca y perdía como siempre.

¿Les suena familiar?

Ahora, claro, es diferente. España puede ser superada (como en el partido contra Croacia), puede no jugar bien (como contra Francia), puede estar a punto de perder (como en el juego de hoy), pero gana. Siempre parece tener a la suerte de su lado, que era lo único que le faltaba antaño. Lo que siempre es importante. España le ha ganado a sus grandes bestias negras, como Italia o Alemania o los mismos franceses. España ha superado sus traumas respecto a las tandas de penales (su historia esta llena de tragedias desde los once pasos) y se ha posicionado por derecho propio como la mejor selección del mundo. Y sí, es gracias a su futbol, pero también gracias a la Fortuna, que ha decidido ponerse de su lado, quizá por su mentalidad ganadora. Quizá porque esta generación de futbolistas españoles sí se la creé. Y lo hace.

La mentalidad ganadora parecía siempre estar de lado de los alemanes, igual que la Fortuna, ya saben, desde el Milagro de Berna (“¡A la BatiWikipedia, Robin!”), pero últimamente les ha estado jugando malas pasadas. Solo recuerden al Bayern, cayendo en la final de la Champions en penales, cuando ningún equipo alemán de la historia había perdido una tanda de penales en la Champions. Solo recuerden su Mundial, el de Alemania 2006, siendo eliminado por los italianos. Solo recuerden el miedo con el que jugaron contra España en las semifinales del Mundial pasado y el precio que pagaron por ello. Esta es, quizá, la segunda mejor generación de futbolistas germanos de la historia y mañana tiene su cita con la historia: ganarle a su coco (Alemania nunca ha eliminado a Italia de una competencia oficial… vamos, ni siquiera le ha ganado). Si lo hacen, pues creo que también pueden vengarse de los españoles en la final del próximo domingo. Si no…. pues creo que serán otra selección “ya merito”.

Lo cual sería hasta sarcástico, vaya.

Como sea, los penales otra vez se hacen presentes. ¿Son una lotería? No lo creo. Los penales dependen de técnica, claro, pero más que nada de mentalidad. Porque cualquiera mete penales en los entrenamientos o en el gol-para de la calle, pero es diferente en un estadio, enfrente de miles de personas (y millones observando por la tele). Es ahí donde se separan los niños de los hombres y es ahí donde hasta los grandes han fallado. Solo vean los videos del Mundial de México 86.Los penales no son una lotería, pero son xodidamente injustos. Porque todo está a favor del portero y todo en contra del tirador. Porque si le meten todos al portero, pues no hay problema, ya que es lo natural, incluso si te marcan tres de cinco al estilo Panenka.

Pero fallar un penal es alterar el curso natural de las cosas.

Hoy, Cristiano se volvió a quedar en la orilla. Portugal, otra vez, jugó como nunca y perdió como siempre. Y España ganó como ganan los grandes: con futbol y también con algo de suerte. Iker es grandioso, lo mismo que Fabregas y el propio manchego Iniesta, por más que sea blaugrana. Estos cabrones han vencido su tradición perdedora y se han hecho grandes en el deporte favorito de su nación, el que históricamente les había causado más lágrimas de dolor e impotencia. Ahora son otros tiempos. Y me pregunto: ¿México cuando aprenderá a ganar? Pues eso solo el tiempo lo dirá, mi lic, pero la generación de ahora me da esperanza. Así las cosas. 

Por cortesía preferimos creer que no hay héroes ni villanos en el futbol. Pero los hay. Y quizá sea eso lo que nos hace amarlo tanto.

Gran juego en de hoy. Mañana se espera otro igual.