Kick-Ass

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Kick-Ass es el ejemplo perfecto de la película transformer, la clase de film que, sin darte cuenta, te muestra más de lo que ves. Y es que una primera lectura (o una visita ocasional, como bien puede llamársele) solo nos dejaría con la historia bien escrita (la cinta esta basada en un cómic de culto que me urge checar), con caritas cumshoteras, con el gran soundtrack y con la acción sanguinolenta y las escenas gore. Pero hay más, mucho más,  dentro de este film. Algo que la saca del nivel medio y que la eleva al Olimpo de las cintas de superhéroes. Qué es? simplemente su gran amor por la cultura del entretenimiento.
 
La historia es simple, pero a la vez no tanto. Un adolescente cuasi-invisible (Aaron Johnson) se pregunta un buen día porqué nadie en la vida real a intentado jamás ser un superhéroe. Y después de discutir interior y exteriormente las razones obvias y las otras no tan obvias, decide intentarlo él mismo. Se consigue un disfraz superchafa y se lanza a una cruzada heroica que casi le cuesta la vida. Después se lanza a otra más simple e idiota y completa uno de los momentos más grandiosos que haya producido el cine de superhéroes. La película logra llegar, con humor cagado y madrizas muy bien hechas, al tuétano de la razón heroica presente en todas las mitologías y en todas las culturas a lo largo de la historia. Lo que hace al superhéroe no son los superpoderes, sino las acciones heroicas, desinteresadas e inspiradoras. Ninguno de los personajes en la cinta es un metahumano per sé, pero todos tienen algo que los identifica y los hace, ejem, superhéroes: la empatía, que en estos tiempos equivale a un superpoder con todas las de la ley. Y también cada uno de los héroes del film sabe en el fondo que ellos mismos serían inútiles sin en la vida real no existieran tampoco los supervillanos. Pero estos sí existen.

La película esta llena de clichés sobre los cómics y el cine, pero estos están tan inteligentemente armados que la hacen sumamente fresca. Y lo mejor de todo son aquellos momentos en que la cultura pop se pone a disposición de los personajes para armar una frase o un momento grandioso, como cuando el guardaespaldas enorme y negro suelta su frase de: "I always wanted to say this: say hello to my little friend!" justo antes de estrenar su bazuca. O en la escena del jet pack. Esa clase de momentos son supremos, pero tan familiares que nos recuerdan todas las razones por las que amamos las pendejadas que nos entretienen, llámese cine, cómics o cultura pop en general. Y esa es la razón por la que también Kick-Ass puede mostrarse divertida, idiota o sumamente seria (como en la muerte de Big Daddy) sin bajarse de nivel en ningún solo momento.
 
En términos cinematográficos la cinta es sobresaliente. La fotografía es grandiosa, al igual que la dirección y el diseño de producción en sí. Las actuaciones rifan, sobretodo la de Nicolas Cage (ya se extrañaba algo bueno de él) y la de Chloe Moretz. Para los indecisos es bueno decirles que si bien esta película trata sobre el dilema y la génesis del vigilante, no es ni de lejos tan compleja y pretenciosa como la Watchmen de Zack Snyder. Es una cinta diseñada para ser consumida y disfrutada por todo el mundo, pero llena de detalles que solo algunas personas descubrirán y entenderán. Y los hará muy felices. Es simplemente de los mejor en muuuuucho tiempo.