Intro
No tengo que decir que la primera vez que vi Watchmen me encantó. Y no tanto por los efectos o por las madrizas (que son cosas muy buenas en realidad), sino por su auténtico fin de presentar, bastante resumida y editada, una de las mejores historias del siglo XX en un formato amigable. En realidad creo que yo si fui uno de los pocos que entendió la broma: la película de Snyder (geniecillo visual, todo hay que decirlo) era solo un comercial de 2 horas y media para que la gente leyera la obra inmortal de Alan Moore. Y, como tal había que verla y disfrutarla.
Entiendo, aún así, porqué no le gusta a mucha gente, sobre todo a los fans de la novela gráfica que se lo tomaron todo demasiado en serio. La película, cinematográficamente hablando, carece de ritmo casi siempre. Jamás fluye de manera adecuada y es aburrida por momentos. Y claro que muchos de los grandes diálogos dramáticos que nos estremecieron en papel perdieron un tanto de su fuerza en la pantalla. Y claro que jamás se le iba a dar gusto a todos los fans por la necesariamente resumida historia. Narrativamente, The Dark Knight es mucho mejor en ese sentido. Ya no digamos Spidy 2 o Iron Man.
Pero vamos, creo que Watchmen tiene cosas increíbles, entre ellas su escena de créditos iniciales. Creo que es lo que todo el mundo alabó de esta cinta (junto con las nalgas de Malin Akerman, pero esa es otra historia). Esta secuencia es... puta, simplemente sorprendente y evocativa y culturalmente deliciosa y nostálgicamente maravillosa. Probablemente mis créditos iniciales favoritos ever.
Y sí, nunca lo olviden: The Times They Are a-Changin'.