Inception

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Por fin logré ver LA película del verano. Y no solo eso, sino que llegué a la sala sin haber sido víctima de ningún spoiler destructor más allá del superexplicatívo trailer, del que ya no me acordaba mucho, dicho sea de paso. Y créanme, en una época en que la sobreinformación no solo te rodea, sino que prácticamente te arrasa como tsurimi de Ninel Conde, mi pequeña hazaña es... bueh, eso. Un logro bastante estúpido, pero logro al fin.

Y bueno, a lo importante. Inception. La historia de la película supongo que ya es de sobra conocida por ustedes, así que solo la explicaré brevemente. Un grupo de ladrones se dedica a sacar información valiosa de ciertas mentes que una compañía misteriosa les ordena hackear. Logran extraer dicha información cuando el sujeto está dormido y ellos ingresan en sus sueños mediante cierta maquina de la que no conocemos su génesis. En una de esas reciben una misión un tanto más complicada: la de plantar una idea en el subconsciente más profundo del sujeto hackeado con tal de que él la ponga en práctica cuando regrese al estado consiente sin darse cuenta de que la idea, de hecho, no es suya. Y aunque la misión es riesgosa (tampoco se explica muy bien el por qué de esto, pero no importa), las recompensas y el mismo reto de tener un éxito que nadie ha tenido son razones suficientes para aceptarla.

Y aquí viene el terreno de la polémica. Poco después de salir de la función escuché y leí (ahora si) mucho sobre la cinta. Me sorprendió que la mayoría de los críticos nacionales calificaran a la cinta de “confusa”. Creo que no lo es. En realidad (y eso es una característica del cine de Nolan a lo largo del tiempo) se trata de un thriller bastante común, solo que ocurre mientras todos los participantes se encuentran dormidos. Y ni siquiera los sueños de Inception son como los esperaríamos, aunque esto no es de extrañar. Borges explica (en un libro llamado Siete Noches que es increíble y deben checar) que los sueños no pueden contarse, ya que son solo imágenes sin contexto que aparecen en nuestro subconsciente durante los momentos de estado REM. Cuando tratamos de meter un hilo conductor entonces contamos una historia, ya no el sueño. Y, si lo piensan, es cierto. Generalmente soñamos con muchas cosas, pero solo recordamos un sueño al despertar. A mi también me ha pasado mucho que, cuando me doy cuenta de que estoy soñando, ya no puedo controlar el poder de volar (un ejemplo) que anteriormente manejaba sin pedos. Nada de esto se muestra en la cinta. Aquí no hay imágenes a la Lynch, surrealistas o siquiera como las que vimos en la narrativa de Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Los sueños de Cobb (Leonardo Di Caprio) y compañía son extrañamente lineales, con solo momentos a la Matrix que nos hace ver que, de hecho, sí son sueños. Y que ayudan a dotar la historia  del calificativo de “confusa “,con el que yo no estoy de acuerdo. Aunque, claro, no estoy diciendo que el guión en genera sea malo o algo por el estilo. Todo lo contario.

En el frente técnico es simplemente impecable. La fotografía y los efectos son sobrios, minimalistas y hermosos, pero aquí también entra el otro gran pero de la cinta. Creo que carece de momentos épicos. Digo, se ve pocamadre cuando Ariadne (Ellen Page) juega con la física de una calle parisina y toda la onda de la van cayendo del puente y la secuencia del elevador en gravedad cero, pero solo se ven bien y ya. No hay ningún momento de CGI que te saque el xodido no mames! que, por ejemplo, exclamamos cuando el T1000 sale de las llamas en Terminator 2 o cuando la nave espacial sale detrás de La Torre de Diablo en Close Encounters of the Third Kind. Y esta también es una carencia histórica en todo el cine de Nolan: siempre sentimos que le falta algo de corazón y así es. Probablemente tenga que ver con la falta de humor en sus historias. Aquí también escasean las risas, salvo con la dizque carrilla que se cargan 2 personajes y aquél chiste sobre cómo es que el sueño se desarrolla en la nieve y no en la playa. Y aunque no son momentos particularmente cagados, logran romper un poco con el sopor solemne que por ratos se asemeja al de The Dark Knight.

Pero, por otro lado, la cinta también es abundante de cosas buenas. La historia es sólida y prácticamente impecable en su conjunto y en lo que quiere logra en la mente del espectador, además de que ésta (a diferencia de los 2 últimos Batman´s) tiene un gran ritmo. En realidad jamás te suelta y no importa si nos perdemos un poco durante el viaje, no importa porque el ritmo vertiginoso simplemente no te deja parar a reflexionar. También todas las actuaciones son magníficas. Todas. Pero creo que sobresalen las de Marion Cotillard Y Cillian Murphy. Xodidamente talentosos ambos. Y hay que decir que la película por si sola es refrescante en estos tiempos. En estos veranos llenos de remakes, adaptaciones y películas de vampiros vegetarianos, es ciertamente agradable ver el desplaye de una mente que simplemente imaginó una historia de espías y ladrones en un entorno diferente. Y eso es lo que la hace excelente. Cuando se enciendes las luces y no puedes ocultar la sonrisa que te dejó ese final (si, el final es simplemente grandioso) y no puedes callar el estuvo increíble! que te sale casi sin querer y no puedes dejar de hablar una vez que sales de la sala. Entonces sabes que valió la pena.

No me quiero meter aquí en el pedo del culto que de pronto ha surgido. Si algo nos ha enseñado la historia es que el fuego, mientras más caliente es, más rápido se consume. En mi opinión falta mucho para que Inception entre en el recinto de Las Inmortales (sí es que alguna vez entra), pero supongo que solo el futuro lo dirá. Solo ahí veremos si logra inspirar suficientes productos de calidad (y otros que no lo sean, pero donde se sienta su influencia) y si se convierte en parte del imaginario. Entonces probablemente en un futuro podamos hablar de la etapa post-Inception en el cine, al igual que hablamos en su momento de la etapa post-Pulp Fiction. Por ahora solo es la clase de cinta que los geeks  amamos. La clase de cinta que invita a horas de conversación a ritmo de Bowie y vodka sobre el posible simbolismo de una canción de Edith Piaf y las sutiles pero deliciosas referencias a la mitología griega. Pero eso no es requisito. Inception es una excelente película que deben disfrutar (si es en IMAX, mejor que mejor) y comentar y ya. No va a ganar 319 Oscar el próximo marzo. No es la mejor película de la historia. Y, al menos por ahora, no ha cambiado el rumbo del cine para siempre. Pero si ha hecho feliz a mucha gente, incluyéndome. Y eso, al final, es lo único que cuenta.