I Spit on Your Grave
I Spit on Your Grave (2010) es un remake de una película “de culto” (lo entrecomillé porque el que sea de culto es muy cuestionable… como la cuestión del culto cinematográfico en sí) de 1978 llamada del mismo modo, pero que a su director le gustaba llamar Day of the Woman. Okey, creo que eso nos aclaro las cosas. En esta ocasión solo hablaremos de la película de 2010 que en este momento esta haciendo pininos en la taquilla nacional, lo cual habla del gusto por los riesgos de la distribuidora, aunque también de su absurda confianza en el morbo del pueblo mexicano. Veremos cómo le va porque esta claro que no es una cinta fácil.
La trama es simple: una escritora citadina llamada Jennifer (Sarah Butler, sufrida y mortal carita cumshotera) decide darse una temporada de soledad en una cabaña apartada de la civilización que representa un pueblo perdido en el culo del mundo. Días después de ser acosada por una serie de ruidos, cuatro rednecks pendejos irrumpen en su hogar, humillándola y violándola de manera por demás ojete. Al final de esto, cuando todo se ha dicho y hecho, se disponen a terminar el trabajo con un escopetazo sobre un puente, lo que al final resulta ser una opción bastante idiota, pero que no podemos negar que es práctica, como obligar al tipo que vamos a ejecutar a cavar su propia tumba, arriesgándonos a que nos dé un palazo y ponga pies en polvorosa. Aquí ocurre eso. Jennifer salta al puente y parece que ha desaparecido. Claro que poco tiempo después regresa con una actitud sádica y deseos de venganza equiparables a los de un personaje principal de alguna cinta de Chan-wook Park. Se carga a sus violadores utilizando torturas ingeniosas y hasta cierto punto fantásticas, tergiversando los insultos que de ellos recibió y devolviéndoselos al ritmo del dolor y la sangre. Me recordó por un momento las torturas que a veces describen Cormac McCarthy o Larry McMurthy, escritores que, sospecho, sirvieron de inspiración para el guionista. Creo que en esta realidad cotidiana de violencia, muchas veces el verla tan llena de… podríamos llamarla ingenio, la saca un poco del contexto. Claro, no son secuencias disfrutables, pero no podemos negar la satisfacción que la parte oscura de nuestro cerebro siente cuando vemos a los victimarios terminar como victimas. Es la satisfacción de la venganza que todos tenemos en nuestra naturaleza, seamos italianos, mexicanos, irlandeses o wathever. Sin embargo, me estoy adelantando. Creo que esta parte de la película, la de la venganza, es muy común en el cine de terror estadounidense de los últimos años. Nada nuevo. Lo perturbador vienen en la primera parte, lo que los rednecks le hacen a Jennifer. He ahí donde la cinta se despega un poco del grueso y se coloca el calificativo muy bien ganado de “incómoda”.
La violación es un crimen de violencia, no de sexo. Es un acto en el que lo que se disfruta es la sensación de poder sobre la victima, por lo que la humillación pre o post coito tiende a ser más importante para el agresor que el acto en sí y generalmente es la que acarrea las lesiones físicas y psicológicas más graves. La película se muestra obscena en estos detalles, cuando la banda humilla de manera sádica a la pobre chica valiéndose de insultos, armas, preguntas absurdas y jugando con sus respuestas. Disfrutando de su terror. Todo eso, claro, obedeciendo a la pisque clara del violador, que saborea más este miedo que el placer sexual. Durante estos angustiosos minutos es fácil adivinar una sala de cine que se va vaciando poco a poco. En este punto la cinta es ofensiva, sobretodo para los hombres, ya que nos muestra todo desde el punto de vista de la victima. Es por eso que se necesita llegar a la segunda parte y sus torturas que incluso pueden llegar a ser imposibles y su violencia que se percibe más como un entretenimiento.
No es una película fácil. No es la típica cinta para llevar a la novia (y si la llevan, es muy posible que ella los mande a volar en la conversación after movie si dan una respuesta equivocada a la predecible pregunta ¿te gustó?). Creo que, en cuestión de violencia psicológica, es muy superior a la mayoría del cine de terror estadounidense que se produce actualmente. Técnicamente esta muy bien hecha, por lo que no puede ser clasificada como una cinta clase b. Supongo que los razonamientos de qué es lo que pretendían el director o la actriz con esta cinta son validos, pero supongo que no son tan profundo como quisiéramos imaginar. Verla es una cuestión puramente personal y lo que les quede después es lo mismo. Yo no me divertí, pero supongo que ese era el punto.