His name is Robert Paulson.

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Hace 10 años se estrenó Fight Club (David Fincher, 1999) y en este tiempo varias cosas han cambiado. Las Torres Gemelas se cayeron, llegó un nuevo Vietnam, surgió una nueva dinastía en la NFL; así podriamos seguir enumerando y enumerando sucesos acaecídos en esta década, una de las más locas de la Historia. Y sí, creo que muchas de ellas pueden entenderse mejor viendo Fight Club.

Todos los que vimos esta pelicula en el cine, de entrada, no sabiamos a lo que nos metiamos, debido a un deficiente marketing que ocasionó que nadie supiera de qué chingados trataba la cinta. Solo era "la nueva pelicula de David Fincher con Brad Pitt". Y mucha gente (sobretodo hombres) salió del cine con ganas de madrear a alguien, con ganas de mandar todo al diablo y empezar una nueva vida basada en la disciplina de los golpes y la autodestrucción. Mucha gente vió en la pelicula una óda a la anarquía, una llamada a la vuelta al estado natural del hombre mediante los golpes, un grito para despertar consiencias y cambiar las cosas. Pero, despues de verla muchas vecez, creo que ese no es el punto.

La pelicula es una advertencia, un vistázo de lo que puede pasar cuando las cosas se salen de control, cuando dejamos de tener valor para efrentar las cosas y preferios que otros (un grupo o un alter ego) lidien con nuestra vida. Los monos del Project Mayhem, sin darse cuenta, se convierten en aquello de lo que supuestamente trataban de huir: son tipos que sigan órdenes sin pensar, que no hacen preguntas, que ni siquiera tienen nombres hasta que mueren. El propio narrador (que no se llama Jack, no sé de donde sacan que se llama Jack) está a punto de perder su identidad al ser absorvido por aquello qe creó para enfrentar la vida y las putizas diarias. Al final encuentra a alguien, el amor lo saca del pedo; nunca sabemos las repercuciones que el Teatro de Destrucción Masiva orquestado por Tyler Durden tuvo para el capitalísmo, la última imagen es la del narrador tomando de la mano a su salvadora. Un tipo que luchó consigo mismo y logró salir.

La moraleja del Club de la Pelea es, pues, que eso realmente puede pasar si seguimos mamando indiscriminadamente de la téta consumista, si seguimos fabricando a nuestros Tyler Durdens, electronicos o wathever, para lidiar con nuestros pedos y resolver nuestras vidas. Si seguimos a la manada sin cuestionar nada, solo porque nos hace sentir bien estar con una bola de idiotas vestidos igual que nosotros y que no se preocupa por nada. La anarquía absoluta no es la respuesta, pero tampoco lo és la pasividad absoluta, la hueva. El libro y la pelicula son entretenimiento explosivo y como tál deben ser vistos y analizados. Nunca es bueno dejarse llevar por la primera impresión.

Pero no todo lo que Durden hace o dice es malo. Muchas cosas son buenas para ser recordadas y puestas en práctica de vez en cuando. A vecez es bueno sentir dolor, fumar un cigarro en un lugar donde esté prohibido fumar, apagar la tele y encender un libro, recordar que nuestras posesiones materiales son solo eso, al igual que nuestra ropa y nuestro auto; recordar que somos más que un número. Como dice Tyler:

You're not your job. You're not how much money you have in the bank. You're not the car you drive. You're not the contents of your wallet. You're not your fucking khakis.

Y, a vecez, es bueno recordar eso.