Gigantes, otra vez
Pues sí, mis estimados. La noche de anoche no hubo revancha. Más bien hubo un mucho de Déjà vu. Como recordábamos en el post anterior, hace 4 años Asante Samuel (líder de la defensiva secundaria patriota de aquellos años) tuvo la oportunidad de terminar con el juego en la última serie de los Giants, con una intercepción que literalmente se le cayó de las manos. Ayer, en la que parecía iba a ser la serie ofensiva ganadora para Nueva Inglaterra, Wes Welker (estadísticamente el mejor receptor de la NFL en los últimos 3 años) dejó caer un pase dentro de la yarda 30 de los Giants. De hacerlo atrapado hubiera podido irse hasta la zona de anotación y los Pats se hubieran colocado a 9 puntos de ventaja con menos de 3 minutos en el reloj. Y es cierto, el pase de Brady pudo ser mejor, fue un poco atrasado y elevado, pero los pases no siempre son perfectos. Y Welker nos ha enseñado atrapadas más difíciles a lo largo de su carrera. Pero esta vez no pudo.
Pero vamos, no estoy enojado. Estoy un poco triste, es cierto, también tengo algo de resaca y la cabeza me duele algo, pero no estoy enojado. Este no es un post de ardido. Más bien es uno de agradecimiento. La verdad, y esto hay que decirlo con todas sus letras, los Patriotas a lo largo de la temporada nunca fueron favoritos. Muchos ni siquiera los consideraban para pasar a playoffs. Siempre fueron criticados por su casi absoluta falta de ataque terrestre, por su pésima defensiva y por un Brady que este año sufrió más intercepciones que en las últimas 4 temporadas. Pero poco a poco, con trabajo, fueron ganado los juegos, fueron mejorando a la defensa, fueron mejorando por tierra y por aire se convirtieron en el segundo mejor ataque. Brady, sin ir más lejos, tuvo su mejor año en yardas por pase. Y fueron los mejores sembrados de la Conferencia. Y en playoffs dieron cuenta de Tebow con una verdadera madriza. Y aunque el juego contra los Ravens fue muy sufrido, al final lo ganaron con la defensiva. Y perdieron el Super Bowl, pero pelearon hasta el último momento. Lo dejaron todo y cayeron con la cara hacia las lámparas, perdiendo como pierden los hombres. Por eso, más que triste y crudo y un tanto enfermo, este día me siento sumamente orgulloso de mi equipo y agradecido por las alegrías. Y por los corajes también, ¿por qué no?
La verdad es que es difícil hablar de una dinastía cuando se pierden 2 Super Bowl, pero los Patriots son una verdadera dinastía, gracias a sus tres anillos de campeón, pero más que nada a que han sido los verdaderos protagonistas de la Liga desde el año 2001. Siempre peleando, casi siempre calificándose a playoffs y sobre todo a cómo lo han hecho. Si, alguien menos informado podría creer que por los nombres Brady Y Belichick siempre presente, en realidad es el mismo equipo como base desde el primer título, como ocurrió por ejemplo con los Steelers de la Cortina de Acero, los Niners de Montana y los Cowboys de Eikman. Pero la realidad es que son poquísimos los jugadores que han aparecido en los 5 Super Bowl de los Pats. De hecho, los equipos tácticamente han sido siempre muy diferentes, pasando de tener a una defensiva sumamente sólida como fortaleza, a un equipo con un ataque terrestre muy fuerte, a un circo aéreo dependiente del bombazo, hasta llegar a este equipo de pases cortos con la fortaleza en las alas cerradas principalmente. Y siempre con éxito. Y siempre dando pelea. Y siempre ganado partidos y campeonatos. Atrás de esta constante está, claro, el head coach del equipo Bill Belichick, un verdadero genio de este deporte. La última jugada ofensiva de los Giants fue un muestra digna de su esencia: una jugada arriesgada, sin contemplaciones, en la que dejaba patente su hambre por morir peleando y una confianza absoluta en sus jugadores. Y cómo no hacerlo cuando tienes como tu brazo ejecutor en el terreno de juego a nada más y nada menos que a Tom Brady, un virtuoso y un ganador nato. Quizá siempre se diga que Joe Montana siempre va a ser mejor, en parte porque él sí ganó 4 Super Bowl. Pero Tom Brady es el mejor Quarterback que he visto jugar y que probablemente veré jugar de aquí a que muera, en parte porque ya me tocó un Montana en su última etapa. Ayer no se pudo, mi buen Tom, pero diste un juegazo.
Pero al Cesar lo que es del Cesar. Y es que perdimos con los Gigantes otra vez, pero nos ganaron bien. Y es que si hablamos de temporadas difíciles, ¿qué me dicen de la de los Giants? A media campaña nadie daba nada por ellos, lograron meterse s postemporada prácticamente con el último boleto y de ahí pal real, nadie los paró. Ya en este juego, Nueva York jugó para ganar y al final su victoria es por demás merecida. Se vieron intensos durante todo el juego (se me hace que Coughlin los dejó sin comer tres días y por eso salieron así de encabronados), prácticos, efectivos (ellos hicieron la única jugada grande del partido, una atrapada casi mágica de Manningham de 40 yardas en la serie ganadora) y hasta corrieron con suerte: soltaron dos balones, pero los recuperaron. Vaya, pues así no se puede, mi lic. Pero lo sufrieron y cómo no. Igual admiro su forma de controlar el balón, teniendo a su ofensiva en el terreno más del doble del tiempo que jugó Brady. Admiro su fortaleza mental para no desesperarse cuando les dieron la vuelta con dos series ofensivas increíbles orquestadas por los Pats de manera perfecta. Admiro a su defensiva que presionó en los momentos justos y al trabajo cuasi perfecto de su perímetro (Brady tuvo tiempo, pero a veces no encontraba a nadie). Y claro, no me queda nada más que reconocer que Eli, el menor y más enjundioso de los Manning, jugó estupendamente, sin errores, con un toque perfecto y con unos yarbloklos que no cabían en el estadio.
Y pues sí, podría recatar esto de pretextos, como que Brady jugó un poco tocado del hombro, al igual que lo hizo durante todo el año. Que Gronkowski no pesó nada, en mucho por la lesión del pasado juego. Que los receptores vinieron a soltar muchos pases en el peor momento (Welker!!!!), y mucho más bla bla bla. Pero esas son pendejadas. Perdimos porque el otro equipo fue mejor y porque hubo errores costosos. Y ya ni modo. Y sí, me queda el consuelo de que se perdió en un graaaan partido, que se dio una campaña soberbia y que, por donde se vea, este equipo tiene mucho futuro. Ahora hay que ir por defensivos en el draft y reforzar los puntos débiles. Y prepararnos para la próxima temporada. Porque el 2012/2013 va a ser nuestro año.
Así fue, señoras y señores, el cerrojazo final de una temporada grandiosa. Una de las mejores que he visto en mi vida, con grandes juegos cada semana, con jugadas inverosímiles, con momentos cuasi divinos y hasta sumamente ridículos. Y ya, solo queda decirles a los haters del futbol que ya se terminó y que ahora pueden regresar a su mundo de #sicrepusculofueramexicano. Enjoy. Nosotros vamos aguantar estoicamente el ayuno de 7 meses, en parte compensado con Olimpiadas y Mundial Sin Pobres (torneo también conocido como Eurocopa) y contaremos los días para el próximo kickoff, en septiembre. Cuando regrese la mejor época del año.
Ah, por cierto. No sé ustedes, pero a mí no me gustó el espectáculo de Madonna. Y eso que soy fan, pero no más no prendió. Este me gustó más, fijense.