Gangster Squad
Nota para recordar: cuando una película de gangsters es alabada en el tráiler por un crítico de medio pelo (no importa si es gringo o, Dios-nos-libre, mexicano) como “La mejor película de gangsters de la década”, es casi seguro que dicha película apestará y muy, muy cabrón. Y este es el tragicómico caso de Gangster Squad.
La cinta de Ruben Fleischer (el cabroncito detrás de Zombieland… película que sí era buena, de hecho) tiene el atractivo de mostrarnos a un cast estelar soltando algunos de los diálogos más risibles que han dicho o dirán en algún momento de su carrera. Sean Penn, Josh Brolin, Nick Nolte, Ryan Gosling, Emma Stone y Giovanni Ribisi trabajan sumamente relajados, sobreactuados y graciosos. Todos, de alguna manera, entendieron mejor la película que el propio director o el escritor del guión (un tipo llamado Will Beall, que se precisa fue “inspirado en hechos reales” y en un libro homónimo de Paul Lieberman que no pienso leer). La cinta es una caricatura, un episodio de Los Intocables (y de los malos episodios, además), un chistorete de un género que en su día fue sacrosanto. El problema es que nadie le explicó eso a Fleischer, quién con una pésima dirección y un uso terrible del CGI intentó meterle seriedad a la pachanga. Craso, craso error.
La trama va más o menos así: es 1949 y un gangster de Chicago, un ex boxeador judío que se ganó el respeto de los italianos a base de tiros y sangre, Mickey Cohen (Penn) está en plena conquista de Los Angeles y de todo el bajo mundo del caluroso estado de California. Cohen es el típico gangster cabeza dura que quiere ascender rápido a base de convertir a sus enemigos en coladeras humanas o partirlos a la mitad con ayuda de un par de Chevrolets. Su guerra por obtenerlo todo sume a la ciudad en una ola de sangre y miedo; el tipo compra a la mayoría de la policía y nadie hace nada para detenerlo, excepto por un policía veterano de la Segunda Guerra Mundial llamado… John, creo (es Josh Brolin, pues). El tipo no sigue órdenes y hace lo que él cree que es correcto; además tiene la suerte de tener un jefe que es como una versión de él después de 25 años de alcohol y rocanrol (Nolte). El jefe lo pone a la cabeza de un equipo off-the-books: policías que no estarán sujetos a las leyes judiciales, cuya única misión es derribar con el imperio de Cohen. ¿Y cuál es el camino para acabar con la violencia de una ciudad sumida en la violencia? Pues con más violencia. Hay que ver si no le dieron un crédito a Felipe Calderón como consultor o algo.
Pero bueno, no todo en Gangster Squad es malo, por más que su scrip no sirva ni para encender una estufa de leña una mañana de febrero en la Sierra Tarahumara. O quizá sea mejor decir que entre todo y todo el ridículo hay una que otra cosa buena. En primera debo mencionar el trabajo de arte. La fotografía es realmente estupenda cuando no se le meten elementos digitales. Todo el trabajo de ambientación, vestuario y locaciones es sobresaliente. Y bueno, ya montados en los patines de la autocomplacencia, el humor involuntarios de los quotes de esta película están más allá del bien y del mal. Me sorprende que no me hayan sacado de la sala. No podía parar de reír.
Pero esto no sirve de nada si la película es basura en general. Las balaceras, inspiradas en las películas del género de los años treinta son sosas, aburridas, recatadas de CGI del malo y predecibles a más no poder. Entiende Fleische: los adornos de navidad explotando en slow-motion no son cool. Los miembros de la patrulla anti-gánster merecen mención honorifica: un policía veterano, experto tirador, que muere en los brazos de su protegido oficial de raíces mexicanas llamado Navidad Ramírez (sí, como lo leyeron); un experto en comunicaciones militares con familia y frases supervalerosas que nos anuncián que el tipo seguro se va a morir (y lo hace, de hecho), el cual se parece al doctorcito de Saving Private Ryan (un momento… ¡es el doctorcito de Saving Private Ryan!); un miembro afroamericano extraido de los barrios bajos que es idéntico a un cabrón que salía en The Wire… haciéndola de narco. Ah, y no olvidemos a Ryan No Me Gustan Los Guiones Con Muchos Diálogos Gosling, quién primero es un playboy valemadre que logra tirarse a Emma Stone (aunque sea en ficción, el wey que hace eso merece mi respeto), hasta que le da un ataque de moral cuando un pobre limpiabotas muere entre sus brazos. Gosling es por mucho mi actor favorito de esta madre: el tipo parece estar a punto de cagarse de la risa en cada escena, por más dramática o tensa que el director quiere que sea. Y su voz no ayuda en nada; el tipo es el animador de la fiesta. A leguas se nota que se la pasó bomba durante la filmación. Y su buen humor es contagioso.
Por cierto y como es previsible, cada miembro del crú tiene su momento lacrimógeno-dramático-trágico. Cada uno de ellos merece ser editado y usado en las clases de actuación del CEA. Puro material oscareable, mi lic.
En fin, Grangster Squad es una basura, pero igual yo no esperaba mucho al verla. No decepciona porque desde los avances te avisa la clase de cinta que será y no hay porque ser pretencioso siempre. Creo que sus puntos pueden subir en un domingo de hueva y cruda viéndola por la tele con doblaje al mexicano (vaya… ya me lo imagino). Quizá su error más grave es que busca ser tomada en serio cuando es más que obvio que se trata de una parodia que es por demás mediocre. No vale tenerla ni en DVD pirata de 5 pesos, pero si les rebajará un poco el mal humor acumulado en la semana. Garantizado.
