Flight
Después de una de las más aterradores y vertiginosas escenas de vuelo que alguna vez se hayan filmado, Denzel Washington nos entrega una actuación grandiosa, valiente y tortuosa. Así podemos definir Flight, la primera película de Robert Zemeckis en 12 años que no es de animación. Y vaya que lo extrañábamos en esta faceta.
Washington interpreta a Whip Whitaker, un veterano piloto comercial que a lo largo de los años ha desarrollado una resistencia casi sobrehumana para trabajar y vivir el día a día con cantidades de alcohol y droga en sus sistema que noquearían o serían potencialmente mortales para una persona normal (lo que le llaman el callo, mi lic). Cuando lo conocemos, recién esta terminando una noche memorable en compañía de una aeromoza latina y de muy buenos bigotes (Nadine Velazquez), de la que queda recuperado y listo para volar después de un par de líneas de coca y un termo con dos botellitas de vodka. En el avión, su copiloto lo mira suspicazmente y supongo que siente el hornazo, pero Whip solo proyecta aplomo y autoridad detrás de sus gafas de aviador oscuras.
Su vuelo despega en medio de una tormenta. La clase de clima que ejercita el esfínter de los pasajeros y la tripulación (es una gran frase del guión). Pero es allí donde descubrimos lo cabrón que es Whip. Y aún falta. Después de la tormenta, después de la relativa calma, un problema técnico impredecible hace que el avión caiga irremediablemente en picada. Actuando por instinto, frio como una mañana de enero cerca del Nevado de Toluca, el veterano piloto invierte el avión para frenar su descenso. Y entonces planea, alejándose de zonas habitadas, hasta campo abierto, en el que llega el aterrizaje forzoso.
El campo, como suele ser común en Estados Unidos, se encuentra junto a una pequeña iglesia y Zemeckis retrata la maniobra como un bautizo dramático al aire libre. El simbolismo no es gratuito. La escena esta cargada de adrenalina, de peligro, de hiperrealismo. De repente, los espectadores nos encontramos pensando en las personas más importantes de nuestra vida. En la clase de cosas que, supongo, pensaríamos cuando estamos a punto de morir. Al final, solo seis personas mueren en el accidente y Whittaker es aclamado como un héroe.
Al principio, Whip toma la cuestión como una llamada de atención para dejar el alcohol. Se retira a la granja donde su abuelo creció y despacha por el drenaje su respetable y envidiable colección de licor. Se mantiene sobrio hasta que su representante sindical (Bruce Greenwood) y su abogado (Don Cheadle) le informan que las pruebas de sangre que le realizaron en el hospital muestran que volaba completamente alcoholizado. Se esta realizando una investigación y se avecina una audiencia del Gobierno y una posible (muy posible) sentencia de cadena perpetua. Mientras tanto, se hace amigo de una mujer llamada Nicole (Kelly Reilly), a quién conoció en el hospital. Ella es una adicta que ha tocado fondo y esta en camino de recuperarse; incluso trata de ayudarlo y lo lleva a una reunión de AA, pero esas mamadas no son para un héroe.
Mientras más conocemos a Whip, más nos damos cuenta de que no es un “alcohólico funcional”, sino que el vicio le ha quitado todo. La botella le costó su matrimonio, el respeto de su hijo y la posibilidad de forma un vínculo con algún otro ser humano. Una de las características más efectivas del trabajo de Washington es la construcción de esa fachada impasible y la actitud desafiante para defender su actuación y su adicción. “Nadie más podría haber aterrizado ese avión de la forma en la que yo lo hice”, es su frase favorita y, de hecho, es cierta y está respaldada por sus compañeros y un simulador de vuelo. El hecho es que lo hizo intoxicado.
Una de las escenas más emocionantes tiene lugar en una habitación de hotel. Y no, no es sobre lo que están pensando. Aquél es el lugar en el que el representante sindical y el abogado encierran a Whittaker antes de la audiencia, pero todo sale mal. En un momento crucial, su proveedor de drogas Haling Mays (John Goodman) aparece como un ángel de la guarda enfundado en una camisa hawaiana, listo para salvar a su mejor amigo y cliente en un momento de necesidad. La verdad es que yo, sinceramente, ignoro qué tanta verdad pueda contener la secuencia de la recuperación, si es cierto que un par de líneas te puedan curar de una cruda asesina, pero se lo compro. Para ciertas personas, aquello puede ser completamente normal. La única manera de arrancar.
Denzel Washington es uno de los actores más sólidos en la industria y la eficacia de su actuación en la película esta basada en el control obsesivo. Hay muchas escenas que invitan a manifestaciones emocionales y un actor menor caería demasiado fácil en esas trampas. Washington, sin embargo, depende de sus ojos, sus movimientos y su don para proyectar la emoción interior. En la forma en la que cumple todos los requisitos de una trama complicada, su rendimiento es ideal.
Flight es un título más que apropiado, más que significativo. La película es grandiosa. No muy seguido vemos al personaje de una película hacer un viaje tan desgarrador en el cual nos mantiene de su lado durante todo el camino. Recomendable para verla antes del pre copeo. O a bordo de un vuelo México- Ciudad Juárez.