Fantasy Football: consejos prácticos y el por qué rifa
Septiembre ya está aquí y con él llega el mejor invento en la historia de la humanidad, por mucho: el fútbol americano de la NFL. Y con él, llega el segundo mejor invento en la historia de la humanidad: el Fantasy Football.
Si necesitas que te explique lo que es el Fantasy Football, creo que este no es el blog para ti. Vete a leer a Martha Debayle o algo. Ah, pero si eres de los privilegiados que entienden el avasallador encanto de armar un equipo estratégicamente estructurado con jugadores de todas las escuadras disponibles en la NFL, sumar los puntos que anoten tus pupilos cada semana y con ello humillar a tu contrincante, sabes que pocos cosas son tan adictivas y tan satisfactorias.
Olvídense del “fútbol fantástico” que pretenden venderte con el panbol. El americano tiene todos los ingredientes necesarios para involucrarte de lleno: una gran variedad de estadísticas para sumar puntos, juegos suficientemente espaciados que permiten actuar con estrategia y cobertura adecuada en los medios para que puedas emocionarte hasta por un Jaguares – Bengalíes.
Ahora bien, gracias a Dios vivimos en una época moderna, y hoy las ligas en la red son el estándar, así que podemos darnos el lujo de organizarlas y participar en ellas sin mayores preocupaciones que las de ver a qué dueño nos empinamos con alguna transferencia de jugador leonina y ventajosa. “La sana competencia”, que le denominan…
Para facilitarles la vida a quienes vayan a participar de una de estas ligas, o para que se animen los que no lo hacen aún, aquí les ofrezco esta humilde guía para que no den demasiadas lástimas y disfruten al máximo la experiencia:
Familiarízate con el tipo de liga en la que vas a jugar. No todos los Fantasy Football (FF para ahorrar espacio) tienen los mismos sistemas de competencia. Hay ligas donde tu equipo alinea a dos QBs por semana. En otras los touchdowns por pase cuentan 4 puntos en vez de 6, con el fin de que los quarterbacks tengan un valor equitativo con los receptores y corredores. En otras más hay el sistema de keepers, donde el equipo que selecciones esta campaña te permitirá quedarte con un cierto número de jugadores en los años venideros (son las ligas donde llevan muchos años jugando juntos, y se conocen entre sí mejor que a sus esposas). El caso es que si no sabes de qué va tu liga, cuáles son sus reglas y minucias, corres el grave riesgo de ser chamaqueado.
Prepara tu draft. Hay dos grandes sistemas de selección de jugadores: rondas de ida y vuelta (snake draft) y subasta (auction draft). La primera depende de la suerte: se rifan los turnos para seleccionar, y al final de cada ronda se invierte el orden. Supuestamente es para hacerlo más parejo, pero significa que si te toca la primera selección en una liga de 12 equipos… te toca elegir de nuevo hasta la número 24. La liga de subasta es democracia pura: cada equipo tiene un presupuesto de $200, y tú haces la oferta que consideres apropiada para cada jugador. Ahí tú sabes si te chutas la mitad de tu lana en Adrian Peterson o Tom Brady y repartes el resto en jugadores baratos, o si repartes la lanita de manera equitativa entre las posiciones clave. Yo juego equipos en ambos tipos de liga, pues la verdad las dos tienen su chiste.
No te claves con tu equipo. En la vida real es muy bonito que seas leal a tus Raiders, Niners, Delfines, Vikingos y hasta a tus Vaqueros y Acereros. Digo, no todos pueden tener el lujo de ser fans de los Pats. PERO esta lealtad es veneno puro en el Fantasy Football. Retacas tu equipo con los jugadores que conoces y veneras porque visten tus colores, y entonces el mercenario dueño de tu equipo contrincante alinea a puro estrella cosechado entre lo mejorcito de toda la liga y te convierte en su perra. Apoya a tu equipo, sí… pero sé inteligente a la hora de seleccionar.
No te enamores de un jugador. En cada draft hay un puñado de súper estrellas que todo mundo mira codiciosamente. Y si por azares del destino te los ganan antes de que te toque seleccionarlos, o se te lesionan en la primera semana, piensas que ya valió madre y que mejor te hubieras metido a una liga de Fantasy Matatena o algo. Craso error. No hay nadie insustituible. Y todas las temporadas surgen un par de jugadores que, de la nada, se vuelven los factores decisivos para determinar quién se lleva el primer sitio. No creas que la falta de un Michael Vick en tu equipo te va a condenar al fracaso, los jugadores clave suelen aparecer a tu alcance cuando menos los esperas. Trata de darle una checadita rápida a la agencia libre (el Limbo donde habitan los jugadores que no fueron seleccionados en el draft) al menos una vez a la semana.
No te duermas con tu equipo. Los errores clásicos son confiar en que tienes un buen plantel y ya está. No hay cosa más insultante en el Fantasy Football que un dueño que deja abandonado a su equipo a las primeras de cambio: deja en activo a los jugadores que descansan o están lesionados, no pela a los coaches que le ofrecen intercambiar jugadores, dejan a todo mundo colgado a la hora del draft, etc. Tampoco es para que vivas 24/7 pegado a la compu, pero ten al menos la decencia de cambiar a tus jugadores a tiempo cada semana y de procurar ser competitivo. Recuerda que abandonar el barco a las primeras de cambio también le echa a perder la fiesta a los demás. Pinche desconsiderado.
No selecciones novatos en la primera ronda. Esto les puede sonar como una locura después de lo que hizo Cam Newton el año pasado, pero la verdad es que lo de Newton fue lo raro: eso casi nunca pasa. Vale madre si el novato a quien le traes ganas es la primera selección global: es mejor arriesgarte con un agente libre mediocrón que aventarte por el novatín que luce mucho en pretemporada, pero que te hace desperdiciar una selección clave que pudiste aprovechar en alguien de probado valor.
Haz tu tarea. Las ligas actuales te facilitan toda clase de información para mantener a tu equipo en buenas condiciones: reportes de lesiones diarios, cambios en las titularidades de los equipos, cifras y números al por mayor, etc. Si no te preocupas por darle una checadita ocasional a dicha información, básicamente te estás metiendo a la guerra sin fusil. El conocimiento es poder, como dijo… no sé, alguin. Búscalo en Google.
La burla y el bullying son básicos. Sí, son prácticas reprobables en todos los demás ámbitos, pero en el FF son de rigor para disfrutar plenamente la experiencia. Y no, nadie se ofende. Es una actividad lúdica, y como tal debes entenderla. Es tu regresión a la hora del recreo cuando hacías llorar al tetín que no se sabía los nombres de sus muñequitos de Star Wars, o el echarle montón al alfeñique que se pandeaba en cada pelotazo cuando jugabas ‘Quemados’. ¿Cuántas oportunidades te da la vida para ser niño otra vez? Aprovéchala.
El draft es sagrado. Es lo más divertido y tensional que puedes hacer en tu patética vida de asalariado. Bueno, en la de ustedes. Yo domo tigres para ganarme la vida. El caso es que el draft te hace pensar, te pone nervioso, te hace saltar de euforia cuando te llevas al jugador esperado. Ver cómo se conforma tu demoledora escuadra es genial, anticipar los cambios, mirar los corajes que hacen otros dueños cuando les ganas al prospecto al que le tenían echado el ojo. Y claro, hablar mierda de los demás es divertidísimo. No desperdicies esta experiencia.
No te claves. Esto contradice un poco los puntos anteriores, pero es una verdad muy simple: a final de cuentas es cosa de divertirse. He jugado con dueños que sufren como mártires cada derrota de su equipo. Y sí puede llegar a ser gacho, pero piensa que al menos te brinda la anécdota deseada. En este sentido soy un experto, pues tras jugar entre dos o tres ligas anuales del 2005 a la fecha he cultivado un palmarés tristísimo: solamente 3 victorias. Y 12 segundos lugares. Soy el Cruz Azul del FF. Pero no me deprimo, sigo armando mi equipo con la paciencia de un cazador, vivo mis drafts con un fervor religioso y celebro la perspectiva de patear traseros cada nueva semana. Así que ábrete una botella del tercer mejor invento de la humanidad (la cerveza), prende la tele, miéntale la madre a Garay y a los Von Rossum y disfruta tu humillación. Porque este es mi año. Lo sé.