Eli on the rocks

Elimanning

Los Giants tuvieron que jugar contra la mejor ofensiva de la temporada, en un clima de -3° (factor de congelación de otros -5° mínimo), en un estadio completamente hostil, en contra de un arbitraje localista (es raro hablar de los oficiales en la NFL, pero la verdad es que en este juego se vieron muy mal), sin ser favoritos de casi nadie y con la misión, que parecía imposible a media campaña, de ganarle a los actuales campeones en su propia casa. Y lo lograron. Como les dije, Manning y sus muchachos son especialistas en tumbar pronósticos, no les importa el frio y no les tiemblan las piernas jugando de visita. Su defensiva dio un juegazo (parar a los Packers en 20 puntos... la verdad es que no cualquiera) y a la ofensiva se vieron prácticos, certeros y poderosos. Claro que hay que decir que los Empacadores estuvieron faltos de ritmo (el último juego en el que había aparecido el equipo titular fue la madriza a los Osos en la pasada Navidad) y cometieron errores estúpidos que no habían hecho durante la temporada (perdieron 3 balones, le soltaron como 10 pases a Rodgers...), pero esos son imponderables del juego, como solemos decir. Los Gigantes tuvieron un juego que fue hasta relativamente cómodo al final, en el que demostraron mucho talento y muchos yarbloclos (para muestra el Ave María que se aventaron en la última jugada de la primera mitad) y ya están colocados a un juego de un nuevo Super Bowl. Pero en frente van a tener a los 49ers.

 

 

El equipo de San Francisco dio el juego del año para ganarle a los Saints, que igual lucían como todopoderosos al ataque. Pero ya habíamos hablado de su frágil defensiva, que precisamente en esta instancia vino a doblar las manitas. Qué gran juego dio Alex Smith, por primera vez luciendo como una verdadera primera selección global de draft (lo fue en el 2005, el mismo año en el que los Packers tomaron a Rodgers); qué buen juego dio Frank Gore, luchando y golpeando y corriendo hasta literalmente desgastar a la línea defensiva de Nueva Orleans; qué gran juego dio Vernon Davis, un receptor que anteriormente había tenido muchos problemas en la institución, al grado en el que un juego fue exhibido ante todo el mundo cuando el anterior entrenador lo mando a las regaderas en pleno partido, pero que aquí fue simplemente el gran artífice de la odisea aérea en la última serie del juego, haciendo nada menos que The Catch: part III (más info en un próximo post); qué gran juego planteó Jim Harbaugh, demostrando conocimiento del rival, pero también muchos huevos y mucha imaginación. Pero los honores se los lleva la defensiva de rojo y dorado: qué cabrón jugaron, con que intensidad, con que hambre, con que agresividad y sobretodo con que talento. Y es que enfrente tuvieron un equipazo. Los Santos son quizá la ofensiva más poderosa de la NFL desde hace 3 o 4 años, pero tienen el defecto de ser menos cuando juegan de visita. Si el partido hubiera sido en un domo, hubieran hecho cera y pabilo de San Francisco. Pero jugaron al aire libre y eso les pesó. No puedes ganar si pierdes 5 balones en el juego (que, en todo caso, San Francisco no aprovechó tanto como debería; si hubieran perdido tantos balones contra los Leones, otra cosa hubiera pasado) y no puedes ganar con una defensiva que lució tan débil al final. Pero aún así que cabronada de juego dieron, perdiendo como pierden los hombres. Perdiendo solamente porque el otro fue mejor. La verdad es que todavía estoy emocionado por ese pinche juego de volteretas, de jugadas locas, de jugadas sublimes y de muchos madrazos memorables. Esto es football y no chingaderas.

 

Y bueh, en la Conferencia Americana se cumplieron las obvias. New England le dio una arrastrada monumental a Denver (la verdad es que yo sí pensaba que iban a tenerla más difícil) en un juego en el que ya no anotaron más puntos simplemente porque no quisieron. Los Broncos jugaron también en un clima de -3° (con mucho viento igual), pero más que nada con el santo de espaldas. Todavía se escucha el grito de Tebow (Dios mío, ¿por qué me has abandonado?), porque enfrente tuvieron una defensiva que los paró en seco por primera vez. Y a la ofensiva no le vieron ni el pelo a Brady y compañía. Los Pats lucieron como campeones. Pero para serlo de verdad van a tener que ganarle a los Ravens.

 

Baltimore paró en seco al mejor tandem de corredores de la Liga (la combinación Foster/Tate suele ser letal) y ahí estuvo el secreto del juego. Fue un juego violento, cerrado y muy disputado en el que al final el factor determinante fue el QB novato de Houston. Si Matt Schaub hubiera estado sano... Pero en todo caso esas son masturbaciones mentales. Los Cuervos son un equipo sumamente compacto y efectivo, con un muy buen nivel en todas sus líneas y con una defensiva madreadora e inspirada. No va a ser fácil para Brady, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Y así fue, otro fin de semana para la historia. Afortunados somos por haber sido testigos. Testigos muy apasionados, la verdad.