El Amor es un juguete rabioso
Hoy es el Día V. Día de San Valentín, uno de los tres Santos mártires romanos del siglo III, según la señorita Wikipedia. Pero supongo que eso vale madres actualmente (de acuerdo también a lo establecido por la señorita Wikipedia, la festividad del buen Valentín ya ni siquiera es este día). Hoy es el Día V, simplemente. El día de regalar estúpidos osos de peluche estúpidamente caros, tarjetas de felicitación (virtuales o físicas) estúpidamente caras o simplemente flores. Si, flores estúpidamente caras.
Bueh, no quiero que me malinterpreten. Este no es el típico post del amargado que no tiene ni un perro que le aviente una meada. Yo, como muchos de ustedes (de verdad espero que muchos), tengo la suerte de no estar solo este día. Pero eso no me impide sentir asco por la cursilería aflorando por doquier. Siempre la he odiado, que quieren? Sobretodo la he odiado porque niega la naturaleza bipolar del amor. Y es que el amor es un juguete rabioso, amiguitos. OK, no niego que me gusta cuando las cosas van bien en una relación (y a quién no!). Soy fan de ese sentimiento que te hace sentir completo, por más falso que sea. Pero no hay que negar esa otra parte del amor, la que siempre esta ahí, la que también es poderosa. Y es que la misma Fuerza que te lleva a tu mano a escribir una novela o un poema dedicado a tu amada, es la misma Fuerza que te hace empuñar el arma para cometer el crimen pasional. Es lo mismo levantarse a las cuatro de la mañana a ver la foto de tu novia/novio, que no dormir pensando en la culera/ o el culero que te cortó con un post en Facebook. No se siente igual, pero es lo mismo. La Mano que crea es la Mano que destruye, La Mano del Amor. Eso lo leí en una novela hace un rato y aunque suene mamón, es muy cierto. Ese sufrimiento es parte del proceso de amar genuinamente a alguien. Esos alfileres que sentimos enterrados en los pulmones cuando tu jeva o tu vescho ve a alguien más, también son parte del amor. Es la parte ojete, pero a la vez es la parte más inspiradora. y es que el arte siempre se ha prestado más a retratar el dolor que la felicidad. Por más que se quiera, las cosas en una relación no pueden ser como un Día V eterno. Por suerte. Recuerden: sin drama no hay conflicto.
Y en este día, por más sorprendente que parezca, también el Amor muestra su parte fea. Solo pensemos en la cantidad de blogs que contienen post calibre: "El día de San Valentín es una pinche mierda, y este va a ser peor porque estoy sola de nuevo! Estoy enamorada de alguien que ni siquiera sabe que existo". O en los miles y miles de twets melancólicos y deprimentes. Hace un año yo subí a esta página una gráfica sobre lo que los solteros y solteras gringos de entre 15 y 30 años hacen este día. Y dicho gráfico puede parecer exagerado pero creo que esta muy cerca de la verdad. Desde mediados de los noventa se le viene dando una importancia xodidamente exagerada al hecho de no estar solos. Y bueh, aunque yo no defiendo la soledad per se (ya saben: estar solo es una mierda, simple y llanamente. En especial en un domingo en el que quisieras estar con alguien y no hay nadie a la mano), también he aprendido que hay momentos y situaciones en las que es bueno -e incluso es sano- estar solo. Pero bueno, para la mayoría de los chavos goooe (jaja) estar solo se ve como el ultimate social fail. Es por eso que muchas personas tratan de refugiarse en un grupito de idiotas que no solo los ven como la caca que se avientan por las mañanas, sino que además se pasan todo el día cargándoles carrilla. Pero no están solos, verdad? Ahora imagínense ser alguien así y ver en este día a los pendexos osos y a las pendexas flores por doquier. Los corazones en todos lados y las parejitas fajando en cualquier metro cuadrado. Ver esto para una persona que creció con novelas del canal de las estrellas y que está más solo que un recluso en una celda de castigo, debe ser una mierda. Creo que es entonces cuando en realidad entendemos porqué un tipo como Gerald Klein puede llegar a tener tanta influencia en ciertas personas. En 2005 el tipo, que vivía en la localidad de Klamath Falls, Oregon, había convencido a 32 mujeres, vía chat, de que cometieran suicidio colectivo por Internet. Al parecer, la intención de Klein era sincronizar webcams y darse cuello simultáneamente con todas esas fulanas. Entre sus recién adquiridas pupilas estaba una mujer, madre de dos hijos, que planeaba matar a los chamacos y luego suicidarse. Por supuesto, me parece más plausible que Krein habría observado a las 32 locas (de nacionalidades estadounidense y canadiense) matarse, y luego apagaría la computadora, sacaría unas palomitas de maíz de microondas y se pondría a ver The Price is Right o alguna gringada del estilo. En realidad, el tipo nunca concretó sus planes, pues la policía lo atrapó el 11 de febrero. Le aplicaron una fianza de 100 mil dólares, que iba a tardar como seis vidas en pagar completita. Y sí, el día fijado para que se llevara a cabo el suicidio colectivo era el 14 de febrero. El Día V.
El amor es aquello que tiene la propiedad de subirnos a los cielos y también enterrarnos en el averno. Pero nadie, esto es casi universal, nadie se resiste a probarlo. Aunque sepa a la miel más dulce. O a mierda. Esta contradicción es lo que lo convierte en la fuerza creativa por excelencia. Y también económica. Las empresas gastan millones de dólares en publicidad y promociones especiales para el Día V. Por ejemplo, 61% de los gringos celebran la fecha, y en 2010 gastaron, en promedio, 100 dólares en ese día. Quizá no suene espectacular, pero 300 millones de estadounidenses sacando espontáneamente 100 dólares de su cartera, créanme, es una bestialidad. En verdad la gente enloquece en el mentado día del amor y la amistad. 73% de los hombres mexicanos con pareja, según una encuesta de Consulta Mitofsky en 2010, regalan algo en ese día. Y sí, sobretodo son osos, tarjetas y flores; pero resulta interesante que el regalo más a la alza últimamente es el teléfono celular: resulta que el año pasado las ventas de aparatos en México subieron un 20%. El celular es el gadget del amor y el desamor. Solo piensen en la cantidad monstruosa de mensajes cursis que se mandan este día. Xoder. En el siglo XXI el amor se demuestra por móvil. Un SMS dice más que mil imágenes. Alguien se ha preguntado por qué los videoteléfonos de 2001: Odisea del espacio nunca han pegado? Porque quién quiere que le vean las ojeras, los pelos mal peinados y la papada antisexy cuando un SMS te convierte en alguien misterioso, romántico, preciso y espontáneo. En el mundo del SMS amoroso no importa la gramática, la sintaxis y la ortografía. Lo que sucede es que el teléfono celular es el aparato más íntimo de nuestra época. El simple hecho de tener el número de alguien significa, en muchos casos, que ha habido un entendimiento. Y aunque esto no quiere decir que todos los números que traemos en el teléfono sean de posibles acostones (quizá solo algunos o en el caso de los enamorados, de uno), resulta interesante cuando se analizan las jerarquías a la hora de colocar los datos de nuestros contactos. Supongo que muchas personas su máxima aspiración es llegar a ser "ese número" dentro del teléfono de su pareja. Ya saben cual: el que pones en marcado rápido. Al que le colocas el nombrecito especial, el que tú y esa persona emplean cuando usan el 'baby talk' (no se hagan, todos los enamorados hemos hablado alguna vez como niños idiotas). Cuántos "te amo" se enviarán al día por SMS? Las frecuencias celulares están llenas de esos pedacitos de intimidad. U2 tenía algo de razón al escribir aquello de "faraway, so close". El amor es maravilloso, no?
Lo es, claro, al menos hasta que asoma su parte oscura. Y es que hay que recordar que el amor es un juguete rabioso. En los últimos años me he enterado de casos de rupturas por culpa del celular. Una mujer celosa espiando en el móvil de su novio. Y todo cambia. Recientemente se sabe o se lee que en uno de cada tres juicios de divorcio se presentan SMS como evidencia de infidelidad. Solo en Italia, los cuernos se balconean por SMS en 87% de los casos. Por otro lado, yo conozco a muchos a quienes los tronaron por celular, con un frío y maldito SMS. Sin derecho a réplica ni nada. Solo: bang, bang, esta muerto, gracias por participar. Que cagada. Y aún así siguen pensando que regalar un celular el 14 de febrero es una buena idea?
Bueh, supongo que esto tampoco es tan malo como puede llegar a parecer. Regalar algo, supongo, debe ser sólo el recordatorio de que, por suerte, no estamos solos. Y digo "por suerte" no en un tono patético o conformista, sino porque en verdad lo creo. Así como la maquinaria consumista se pone de gala en San Valentín, hay demasiada gente sola en el mundo. Hay demasiados solitarios amargados que acrecientan su amargura este día y que tratan de arruinarlo para los demás. Hay demasiados tipos que son potenciales mass murders y que se la pasan planeando masacres durante este día. Hay demasiadas alumnas de Gerald Klein en el mundo. Y es que es cagado leer blogs amargos sobre cómo el Día V es una mierda y bla, bla. Pero eso al final cansa. Y perder el tiempo leyendo eso no se compara a pasar la misma cantidad de tiempo abrazado de cucharita con tu pareja mientras ven Match Point en la cama. Hay jerarquías, supongo.
Estar acompañado es un asunto de buena suerte. Trabajen para seguir así.