El amo de los dos mundos

Historias de héroes que cruzan el umbral hacia otro mundo, hacia el otro lado. ¿Cuál es este lado y cuál el otro? ¿Arriba o abajo? ¿Adentro o afuera? ¿El pasado o el futuro? Los héroes acuden al llamado del otro lado porque tienen que hacerlo, pero la mayoría de las veces porque no les queda de otra. Es su destino, claro. Luke Skywalker se interna en la Estrella de la Muerte y sale victorioso. Alicia viaja al subterráneo y tiene todo tipo de aventuras demenciales –que conocemos porque vivió y volvió para contarlas. Eneas baja al infierno en búsqueda de su padre, Anquises. Coraline Jones accede a una puerta secreta y es seducida por una bruja ataviada como su “madre falsa”. Marty McFly viaja en el tiempo y al volver, por sus acciones, ha cambiado su mundo. El otro lado en Inception es el teatro de los sueños. En Pedro Páramo es un pueblo habitado por fantasmas. En Matrix es una simulación hecha por computadora que engaña la mente de los hombres. En Tron los hombres entran al mundo de las computadoras. Aquellos que alguna vez hayan leído este libro han visto que las grandes religiones están cimentadas en mitos de héroes que cumplen hazañas, van al otro lado y regresan con un “don”. Jesucristo, Buda, Mahoma, Krishna: dentro de sus respectivos mitos, todos ellos pasaron por un camino de pruebas, una iniciación. Volver con el don y gracias a este don cambiar al mundo es, en esencia, la promesa religiosa. Joseph Campbell lo ha diseccionado desde una perspectiva mitológica, pero la verdad es que millones de personas creen firmemente en esto. No se trata de simples cuentos, sino de verdades establecidas para mucha gente. Así, un creyente católico no llama a Jesús “héroe”, sino Mesías, redentor, dios hijo o el cordero de Dios. A mí me interesa observar cómo estos patrones se repiten en historias de todos los tiempos y todos los lugares del mundo, y la manera en que afectan nuestra vida personal. La novela en la que estoy trabajando incluye este tema –pasar de este lado al otro lado, y volver. El amo de los dos mundos: aquel que recorrió el camino de pruebas, pasó su iniciación y regresó con un don, con un elíxir que cambiará para siempre al mundo. Los mitos pueden ser emocionantes, pero sobre todo nunca pierden su carácter didáctico: nos enseñan a vivir. Las hazañas de Héctor y Aquiles, el ciclo artúrico, las aventuras de la comunidad del Anillo son moralejas con pautas de conducta. Los mitos nos enseñan a reconocer nuestra nobleza interior y poner manos a la obra: “Put aside the ranger, become who you were born to be”, le dice Elrond a Aragorn, y el héroe entiende que ha llegado el momento de marchar hacia el entendimiento de esas fuerzas que, sin el debido entrenamiento, no puede controlar. Yin y yang: el amo de los dos mundos conoce y controla los opuestos. Lo que somos por adentro y lo que somos por afuera. The higher you fly, the deeper you go. El pasado vs el futuro. Arriba vs abajo. Este lado vs el otro.