Drive
Drive parece una película puesta entre la publicidad, y es este tipo de película. También es un reproche hacia lo que la mayoría de las películas parecen.
El protagonista de Drive es un conductor anónimo, sin pasado y sin futuro, a quién conocemos a la mitad más o menos de su vida, pero del que no logramos averiguar nada durante su historia. Vaya, ni siquiera su nombre. La primera vez que lo vemos es un conductor contratado por un par de asaltantes para sacarlos del lugar del robo. Y lo hace con maestría en el volante, con el salvajismo de la velocidad, pero también con frialdad e inteligencia. En su trabajo de día, el conductor es un stunt drive para películas de acción. Ambos trabajos se complementan perfectamente para él. El es un conductor y nada más.
La interpretación de Ryan Gosling como el conducto es realmente increíble. El está ausente, viendo la vida desde una ventana y solo usando los espejos retrovisores cuando es necesario para el trabajo. En seguida me recordó a dos héroes personales: Alain Delon, el asesino de Le Samurai; y claro, al inigualable Clint Eastwood como El Hombre Sin Nombre de las películas de Leone. Así como ellos, Gosling logró darle vida impersonal a su personaje, haciéndolo empático, pero siempre misterioso. El conductor no tiene familia, no tiene historia y parece no tener sentimientos ni emociones tampoco. Durante la película no dejamos de preguntarnos: ¿qué fue lo que pasó para que terminara así? ¿O quizá así fue siempre? Como en todo, no sabemos. El conductor se desenvuelve en un mundo de autos. Aparte de sus dos trabajos, se pasa casi todo el tiempo en el talles de reparación y restauración de su único amigo en el mundo Shannon (Bryan Cranston), quién es un genio para ambas tareas, pero también alguien que parece tener su propio imán para atraes la mala suerte. Adentro de ese mundo también encuentra a sus empleadores nocturnos. Pero fuera de ahí todo es trivial. Viaja por la vida sin llamar la atención de nadie y sin que nadie llame su atención, al menos hasta que se encuentra con Irene (Carey Mulligan) y el hijo de esta, Benicio (Kaden Leos). El conductor tiene un hogar (creo que no es del todo posible estar completamente desconectado del mundo) y la madre y el pequeño son sus vecinos. Ellos se conocen poco a poco y se hablan aún menos. Irene parece encarnar perfectamente todo lo que significa la vulnerabilidad. Y ella y el niño parecen despertar ciertas emociones en el conductor, aunque no es para nada un tipo efusivo. Su relación crece tibia, pero al poco tiempo el padre de Benicio y esposo de Irene, Standard (Oscar Isaac), es liberado de la prisión y regresa al hogar. Al contrario de lo que podríamos pensar, el conductor no se muestra hostil o celoso con esto. Todo lo contrario, la llegada del ausente le lleva someterse a un gran riesgo enorme con muy poco beneficio personal, y a desarrollar profundos sentimientos y lealtad hacia otro ser humano. La película es obra del director danes Nicolas Winding Refn, y está basada en la novela de James Sallis. En su esencia, parece presentar las historias de personajes detallados en medio de un ambiente anónimo. Parece hablar más por los entornos, por lo que solo se intuye. El protagonista del film bien podría ser tachado como el héroe de una película de acción sin sentido, recatada de choques, sangre y CGI. Pero claro que esto es solo ver la superficie. Drive es un ejercicio de estilo elegante y sus emociones pueden estar ocultas, pero son muy profundas. A veces una película tiene más impacto al no esforzarse demasiado. El enigma del conductor está rodeado de una rica galería de actores de reparto que tienen claras sus esperanzas y temores, y que, o bien han llegado a un acuerdo con el conductor, o no. Aquí tenemos un ejemplo perfecto del viejo principio noir de Hollywood por el cual una película vive no a través de su héroes, sino a través de sus sombras.Y bueno, hablando de CGI, hay que mencionar lo poco que parece haber en la película. La mayoría de las escenas de persecución y choques lucen muy reales para mí; respetando el peso y el ruido y el poder en lugar de solo presentar fantasías imposibles. Toda la película, de hecho, parece más real que la habitual acción y persecución del delito, lo cual es un respiro. Aquí hay una cinta con verdadero respeto para el scrip, la actuación y el arte. Y con respeto para los cinéfilos conocedores. Antes he hablado del estilo y este es setentero puro, mostrado desde la tipografía de los títulos, la música incidental y el soundtrack utilizado. Además de la ropa, claro. Es donde encontramos al conductor ataviado con su chamarra plateada del escorpión en la espalda. El conductor es grandioso. Un héroe existencial, supongo, que se define exclusivamente por su comportamiento. Alguien capaz de enamorarse de una muñeca de amor y hacernos creer sinceramente que se puede lograr casi cualquier cosa.
El protagonista de Drive es un conductor anónimo, sin pasado y sin futuro, a quién conocemos a la mitad más o menos de su vida, pero del que no logramos averiguar nada durante su historia. Vaya, ni siquiera su nombre. La primera vez que lo vemos es un conductor contratado por un par de asaltantes para sacarlos del lugar del robo. Y lo hace con maestría en el volante, con el salvajismo de la velocidad, pero también con frialdad e inteligencia. En su trabajo de día, el conductor es un stunt drive para películas de acción. Ambos trabajos se complementan perfectamente para él. El es un conductor y nada más.
La interpretación de Ryan Gosling como el conducto es realmente increíble. El está ausente, viendo la vida desde una ventana y solo usando los espejos retrovisores cuando es necesario para el trabajo. En seguida me recordó a dos héroes personales: Alain Delon, el asesino de Le Samurai; y claro, al inigualable Clint Eastwood como El Hombre Sin Nombre de las películas de Leone. Así como ellos, Gosling logró darle vida impersonal a su personaje, haciéndolo empático, pero siempre misterioso. El conductor no tiene familia, no tiene historia y parece no tener sentimientos ni emociones tampoco. Durante la película no dejamos de preguntarnos: ¿qué fue lo que pasó para que terminara así? ¿O quizá así fue siempre? Como en todo, no sabemos. El conductor se desenvuelve en un mundo de autos. Aparte de sus dos trabajos, se pasa casi todo el tiempo en el talles de reparación y restauración de su único amigo en el mundo Shannon (Bryan Cranston), quién es un genio para ambas tareas, pero también alguien que parece tener su propio imán para atraes la mala suerte. Adentro de ese mundo también encuentra a sus empleadores nocturnos. Pero fuera de ahí todo es trivial. Viaja por la vida sin llamar la atención de nadie y sin que nadie llame su atención, al menos hasta que se encuentra con Irene (Carey Mulligan) y el hijo de esta, Benicio (Kaden Leos). El conductor tiene un hogar (creo que no es del todo posible estar completamente desconectado del mundo) y la madre y el pequeño son sus vecinos. Ellos se conocen poco a poco y se hablan aún menos. Irene parece encarnar perfectamente todo lo que significa la vulnerabilidad. Y ella y el niño parecen despertar ciertas emociones en el conductor, aunque no es para nada un tipo efusivo. Su relación crece tibia, pero al poco tiempo el padre de Benicio y esposo de Irene, Standard (Oscar Isaac), es liberado de la prisión y regresa al hogar. Al contrario de lo que podríamos pensar, el conductor no se muestra hostil o celoso con esto. Todo lo contrario, la llegada del ausente le lleva someterse a un gran riesgo enorme con muy poco beneficio personal, y a desarrollar profundos sentimientos y lealtad hacia otro ser humano. La película es obra del director danes Nicolas Winding Refn, y está basada en la novela de James Sallis. En su esencia, parece presentar las historias de personajes detallados en medio de un ambiente anónimo. Parece hablar más por los entornos, por lo que solo se intuye. El protagonista del film bien podría ser tachado como el héroe de una película de acción sin sentido, recatada de choques, sangre y CGI. Pero claro que esto es solo ver la superficie. Drive es un ejercicio de estilo elegante y sus emociones pueden estar ocultas, pero son muy profundas. A veces una película tiene más impacto al no esforzarse demasiado. El enigma del conductor está rodeado de una rica galería de actores de reparto que tienen claras sus esperanzas y temores, y que, o bien han llegado a un acuerdo con el conductor, o no. Aquí tenemos un ejemplo perfecto del viejo principio noir de Hollywood por el cual una película vive no a través de su héroes, sino a través de sus sombras.Y bueno, hablando de CGI, hay que mencionar lo poco que parece haber en la película. La mayoría de las escenas de persecución y choques lucen muy reales para mí; respetando el peso y el ruido y el poder en lugar de solo presentar fantasías imposibles. Toda la película, de hecho, parece más real que la habitual acción y persecución del delito, lo cual es un respiro. Aquí hay una cinta con verdadero respeto para el scrip, la actuación y el arte. Y con respeto para los cinéfilos conocedores. Antes he hablado del estilo y este es setentero puro, mostrado desde la tipografía de los títulos, la música incidental y el soundtrack utilizado. Además de la ropa, claro. Es donde encontramos al conductor ataviado con su chamarra plateada del escorpión en la espalda. El conductor es grandioso. Un héroe existencial, supongo, que se define exclusivamente por su comportamiento. Alguien capaz de enamorarse de una muñeca de amor y hacernos creer sinceramente que se puede lograr casi cualquier cosa.
