Déjà vu

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Hace cuatro años la vida era más simple para Javier Aguirre y para Diego Armando Maradona. Y también para mi, pero ese no es el punto. Hace cuatro años, para el partido de octavos de final entre argentinos y mexicanos, Aguirre era el analista estrella de TV Azteca. Él vio ese partido desde el palco de transmisiones del Zentralstadion, en Leipzig, desde dónde Maradona (ubicado en un lugar privilegiado del mismo inmueble) celebró el golazo de Maxi Rodríguez con el que los nuestros quedaron tendidos. En ese entonces Jorge Campos era uno de los auxiliares del técnico nacional y ahora el cabrón hace el ridículo con el micrófono durante cada partido, curiosamente para la televisora de Ajusco. Ahora el Pelusa es el hincha número 1 de su selección, mandando y animando desde la banca con su pinta de mafioso/profeta de Pare de Sufrir y con su Messias en el campo, y el Vasco comanda los hilos de la Verde. Eso se llama paso del tiempo. En ese entonces el timonel nacional era el poco o nada cándido Ricardo Lavolpe, quién gracias a su carismática personalidad tenia a la prensa en contra suya desde el inicio de su proceso y para ese partido tenia toda la incredulidad del afición. Si creen que ahorita se siente un ambiente pesimista, créanme, hace cuatro años era peor. Y es que entonces no se había hecho una buena Copa. Se le había ganado a Irán, se había empatado con Angola y se había perdido con Portugal. Mismos resultados que en este Mundial, solo que sin el extra de la victoria a un "grande" y con el penal fallado de Omarcito Bravo todavía grabado a fuego en nuestra cabeza. Nadie se esperaba que ese 24 de junio los verdes "hicieran historia" como se eslusa por todas partes hoy en día. Vaya, estoy seguro que ni ellos mismos esperaban dar la campanada. Pero estuvieron a punto, pusieron en jaque a los albicelestes y se fueron del Mundial con su mejor partido disputado. Así es: jugamos como nunca y perdimos como siempre.

Hace cuatro años un joven Andrés Guardado debutaba en mundiales, precisamente durante dicho cotejo, alineando como titular y sorprendiendo a propios y extraños primero con su mera presencia y después con su habilidad. Jugó alrededor de 60 minutos y salió por lesión, pero conquistando a cierto club español que poco después lo haría internacional. Mañana es posible que no lo veamos durante el partido de la historia, quizá por cosas extracancha o lo que sea. Ahora el joven maravilla es Pablo Barrera, quién al parecer se quedará en Italia. Hace cuatro años un joven delantero procedente del Rebaño Sagrado se convirtió en el consentido de los medios y el público con 2 goles en la Copa FIFA de Alemania, pero después sufrió el escarnio público con un error comprensible pero imperdonable según la lógica del pambol. Era Omar Bravo, quién ahora tiene suerte de alinear de titular en su equipo de siempre, pese a su corta y desafortunada aventura europea. Ahora la maravilla chiva es el Chicharito Hernández, quién ya leva un gol en el torneo. Y como parece que se repiten muchas cosas, es él a quién le falta un gol y un error garrafal. Ambos sucesos pueden ocurrir mañana. Hace cuatro años perdimos, esta vez todo parece indicar que así será nuevamente.

Hace 8 años a vida era más simple. En ese entonces Francia (quién llegaba como campeón defensor al Mundial del 2002) perdió un partido increíble con un equipo semidesconocido en el ámbito internacional. Entonces Zinedine Zidane, su máximo referente en el medio campo, no alineó en los 2 primeros juegos de la fase de grupos por una lesión que le costó aparecer hasta e tercer partido, cuando la eliminación era prácticamente un hecho. El campeón se fue en la primera ronda, junto con otro gran candidato, Argentina, y una selección de la que se esperaba más (Nigeria). En este Mundial, Andrea Pirlo, el genio italiano de medio campo, sufrió una lesión antes del inicio de la justa mundialista, por lo que no pudo alinear durante los primeros jugos del campeón defensor. Apareció hasta el tercer partido, más obligado que otra cosa, pero ni él pudo salvar a la Squadra Azzurra de quedar fuera en fase de grupos. El campeón se fue en la primera ronda, junto con otro gran candidato, Francia, y una selección de la que se esperaba más (Nigeria). Hace ocho años Korea del Sur y Japón superaban por primera vez en su historia la fase de grupos de un Mundial. Uno de ellos cayó en octavos, pero el otro llegó a las semifinales. En Sudáfrica, Japón y Korea del Sur han superado por segunda vez en su historia la fase de grupos de un Mundial. Uno de ellos ya cayó en octavos, pero no sería disparatado afirmar que el otro bien puede llegar a semifinales. Hace ocho años Senegal se convertía n el segundo equipo africano de la historia en llegar a cuartos de final. Hoy Ghana se convirtió en el tercero que lo logra. Hace ocho años un equipo de la CONCACAF dio por hecho su pase a cuartos cuando se enfrentó a un rival en apariencia cómodo durante la ronda de octavos. Dicho equipo cayó tras recibir 2 goles. Hoy pasó algo similar en tierras sudafricanas. Hace ocho años la fina de a Copa de Mundo enfrentó a las 2 selecciones más tradicionales de la justa en un partido inédito, lo cual comprobó aquello de que mientras más cambian las cosas, más terminan igual. Esta vez puede ocurrir lo mismo.

En The Matrix (1999) se menciona que un Déjà vu suele ser una falla en la Matrix (mundo virtual que controlan las máquinas,  para los no enterados) que ocurre cuando cambian algo. Y sí  esto fuera verdad en nuestra propia y privada Matrix, probablemente tantas “fallas” signifiquen que algo grande esta a punto de cambiar en as redes sociales. Probablemente que cobren por el twitter o algo.

Ok sí, estas so glumamadas. Pero son muchas gumamadas, no? Como sea, deséenle un feliz cumpleaños al maese Paul Thomas Anderson.  Y, pase lo que pase, ni se les ocurra lucir una playera de Argentina mañana por ahí de las 3: 30 p.m. Al menos que tengan tendencias suicidas o masoquistas, claro.