Clash of the Titans

Clash

Nunca fui fan de la película original de... no-sé-cuando. Ese tipo de película aburridísimas, pero ensalzadas hasta el hartazgo por los villamelones que llenan horas y horas inútiles con aquello de "es un parte aguas, un peliculón, gran película..." Nosierto. Los recuerdos que tengo de la cinta original son más aburridos que el ver una y otra vez a la puta regresadora con forma de piano tocar la Novena ("la Gloriosa de Novena del Glorioso Ludwig van") mientras... ejem, regresaba las cintas formato vhs. Eso apestaba igual que los putos efectos especiales de la madre llamada Furia de Titanes. Y eso lo dice alguien muy fan del cine retro.

Tampoco soy fan de ciertos remakes. Más bien: odio cierto remakes, como la pendejada de Nine o el proyecto para el remake de The Warriors. Pero tengo que decir que en este particular caso estaba en favor de una nueva versión, como lo estuve cuando Peter Dios Jackson le anunció al mundo sus intenciones de hacer una nueva King Kong (y no solo por ser Peter Dios Jackson). Una película como Furia de Titanes necesita CGI, madrizas espectaculares, acción, persecuciones, jevas semiencueradas y una trama sumamente idiota. Me alegra decir que, en este apartada, Clash of de Titans, circa 2010, cumple estrepitosamente.

Excepto en lo de las jevas semiencuerdas, todo hay que decirlo. Los vestuarios no muestran más carnita quela necesaria, pero eso el final tiende a no importar. La historia trata sobre una pseudorebelion de los hombres (comandados por los monarcas de Argos) en contra de los dioses, destruyendo los monumentos y templos de éstos y comparando a la cumshoterita Andromeda ( Alexa Davalos) con las más hermosas diosas. Todos los que estén familiriarizados con la mitología griega deberían saber que esto es un graaaave error y así se los hace ver Hades, quién pone en su lugar a los monarcas del reino aqueo y les hace una propuesta: ya que su rebeldía ha desatado la ira divina, deben aceptar la destrucción de su ciudad a manos del Kraken (monstruo mitológico con el que los dioses olímpico derrotaron a los Titanes... o eso dicen aquí) o sacrificar a su princesa, la anteriormente citada Andromeda, por osar compararla con la belleza divina. Cierto es que ninguna de las 2 opciones es bien aceptada por el monarca de Argos, así que se decide mandar una expedición con el fin de descubrir alguna forma de matar al Kraken, comandada por el simpático pescador Perseo (Sam Worthington), quién resulta ser el hijo de Zeus (Liam Neeson) y que andaba de paso por la isla griega cuando se desató el pedo. Al ser un semidiós, Perseo posee más habilidades que los humanos, pero el reniega de su herencia divina y solo busca pretextos para matar a su tío Hades, aunque durante su búsqueda ampliará sus horizontes en más de un sentido. Esta es la mejor parte de la película. Guiños a los Argonautas, a los 12 trabajos de Heracles y a muchas más partes de la mitología clásica se encuentran aquí, mientras visitan a las Grayas, y más que nunca en la expedición al Tartano y la madriza contra la Gorgona mayor: Medusa.  Si bien la acción no es espectacular, esta nunca demerita y mantiene un gran ritmo. Hay que decirlo: Louis Leterrier sabe muy bien su chamba. Pero el orgasmo es, claro, el surgimiento del Kraken. Esta escena vale por sí sola el boleto.

Al final del día es solo una película de madrazos. Bien dirigida, bien actuada, bien ambientada, con mucha acción, caritas cumshoteras (yo prefiero a Io más que a Andromeda, pero ese soy yo) y una historia no tan idiota como podría pensarse, pero una película de madrazos al final de todo. Y eso no es malo, pero podría decepcionar a mucha gente. Puede que el mayor merito sería que haga que los morros se interesen por la mitología griega, pero esto es poco probable. Es una buena cinta para cuando les sobran un par de horas en el centro comercial y ya. Con esto en mente, seguro se la pasarán bien al verla.