Cara de niño

Cara-nino

Pobre cabrón, le tocó la mala suerte de ser satanizado nomás por ser feo. Ayer se metió a mi casa un cara de niño, a.k.a. Stenopelmatus. Cundió el pánico y el pobre bastardo fue asesinado sin remordimientos (yo no estaba, a mí me contaron todo). En la noche dije: basta de pendejadas, y metí a la red a leer sobre el bicho. Resulta que no es venenoso. Sí muerde, pero porque tiene mandíbulas, y lo hace en defensa propia, (como cualquiera, mi lic). A pesar de su bizarra semejanza con el grillo, no salta y no se pega a las paredes (o sea que no te caerá del techo mientras duermes). El pobre cara de niño es un jardinerito que ama la tierra húmeda, carroñero y muy simpático si se permiten conocerlo. No vuelvo a matar a uno de estos pobres diablos que, insisto, sólo tuvieron la mala suerte de nacer feos.

Otra cosa sería ver a uno de 50 metros de largo trepado aquí.